En el consejo de San Pablo, el hablar cristiano tiene dos responsabilidades: decir la verdad y hablar para el bien de quienes escuchan. En Efesios 4:25–32 las vincula con nuestra vida como miembros los unos de los otros. La exactitud importa; también importa el uso que hacemos de lo que sabemos. Como explica San Basilio, una afirmación verdadera aún puede decirse con malicia (Carta 22, §1).
San Policarpo se dirige a los presbíteros de Filipos con instrucciones para un juicio compasivo y justo. Deben actuar con moderación, «no dando crédito pronto [a un mal informe] contra nadie» (traducción nuestra) (A los filipenses, capítulo 6). Su consejo en torno a este pasaje incluye buscar a los que se extravían, visitar a los enfermos, cuidar de las personas vulnerables y recordar que todos necesitamos perdón. La advertencia pertenece al cuidado pastoral responsable, no a la indiferencia ante el sufrimiento ajeno.
Hay un segundo peligro cuando un informe ya se ha comprobado verdadero. San Basilio advierte contra hablar a espaldas de un hermano para desacreditarlo, «porque esto es calumnia, aunque lo que se dice sea verdad». En la misma sección exige una corrección dirigida a la enmienda del que obró mal, no a la justificación de quien habla (Carta 22, §1). Distingue así el propósito de la corrección del propósito de la conversación maliciosa.
Son enseñanzas relacionadas, pero tratan fallas distintas. San Policarpo advierte contra creer demasiado pronto un informe dañino. San Basilio advierte contra usar información para dañar la reputación de un hermano. Ninguno de los dos pasajes dice que toda acusación sea falsa. Ninguno anula la necesidad de corregir una falta real. Santiago 1:19–20 ofrece una comparación bíblica: la disposición a escuchar va unida a la moderación en el hablar y en la ira.
La corrección que describe San Basilio debe ser también tierna, y su propósito es el regreso del pecador. Más adelante en la carta permite que una acusación que parece infundada se examine conversando con el acusador (Carta 22, §3). Su carta contiene reglas para una comunidad ascética; este pasaje no establece un procedimiento completo para toda acusación moderna. Sí establece que la preocupación por la verdad y la preocupación por el arrepentimiento van juntas.
La aplicación ordinaria es, por tanto, limitada: no trates un informe no examinado como un hecho establecido y no conviertas la falta real de alguien en materia de conversación maliciosa. Cuando haga falta corregir, busca la enmienda de la persona. La descripción que hace San Pablo del amor une la paciencia y la bondad con el gozo en la verdad (1 Corintios 13:4–7); no da permiso para disfrutar de la deshonra de otro.
Para la oración, usa el Padrenuestro que Cristo da en Mateo 6:9–13.
Fuentes y notas sobre las ediciones
- San Basilio el Grande, Carta 22. Blomfield Jackson, NPNF, segunda serie, vol. 8 (1895). Impreso, págs. 128–129.
- San Policarpo, A los filipenses. Alexander Roberts y James Donaldson, ANF 1; copia escaneada de 1887 (derechos de autor de 1885). Impreso, p. 34.
Las referencias del Nuevo Testamento se verificaron en la NKJV. La Escritura se cita por referencia y en paráfrasis; no se ofrece ningún extracto bíblico textual.