Lo que dicen los textos. En el Cántico de Moisés, el Altísimo reparte las naciones y fija sus límites. El texto masorético termina el versículo «según el número de los hijos de Israel», y así lo dice la Reina-Valera 1909. La Septuaginta dice «según el número de los ángeles de Dios». Un rollo hebreo de Qumrán, 4QDeut-j, dice bene elohim, «hijos de Dios». Los tres testigos principales dan tres formas distintas.
La evidencia de los manuscritos. Emanuel Tov, quien editó 33 volúmenes de la serie oficial que publicó los Rollos del Mar Muerto, señala que casi toda la tradición de la Septuaginta se aparta aquí del texto masorético, salvo los manuscritos corregidos según el hebreo. La mayoría de las copias griegas dicen «ángeles de Dios», mientras que un papiro antiguo (848) dice «hijos de Dios», la lectura que imprime la edición crítica de Gotinga. El rollo de Qumrán muestra que «hijos de Dios» fue una lectura hebrea real, no un invento griego (Muy sólida).
¿Cuál es más antigua? Muchos estudiosos consideran original «hijos de Dios» (Sólida, aunque no unánime). Las razones: explica bien las otras lecturas; encaja con el versículo 9, que contrasta las naciones con la porción propia del Señor, Jacob; y coincide con otras imágenes bíblicas de Dios en medio de una asamblea celestial (Salmo 82:1; 1 Reyes 22:19). Tov sugiere que un escriba cambió después la frase para evitar cualquier idea de otros seres divinos que compartieran el gobierno. La lectura masorética, por su parte, se ha relacionado con los setenta descendientes de Jacob que bajaron a Egipto (Génesis 46:27). La NET Bible adopta «hijos de Dios» y cita para ello el estudio de Michael Heiser de 2001.
Lo que lee la Iglesia ortodoxa. La Iglesia ortodoxa lee la Septuaginta: Dios repartió las naciones «según el número de los ángeles de Dios», mientras que su pueblo Jacob fue la porción del Señor. Esto concuerda con la enseñanza de san Juan Damasceno de que los ángeles están puestos sobre naciones y regiones (Exposición exacta de la fe ortodoxa 2.3), y con la imagen que da Daniel de los «príncipes» angélicos de Persia y de Miguel (Daniel 10:13). En la lectura cristiana son ángeles creados, servidores del único Dios, no dioses rivales.
Cómo lo traducen las versiones. La KJV, la NKJV, la NIV, la Douay-Rheims y la Reina-Valera 1909 siguen el hebreo, «hijos de Israel»; la NKJV y la NIV mencionan en nota las lecturas del rollo y del griego. La ESV y la RSV edición católica dicen «hijos de Dios». La NRSVUE dice «los dioses», con una nota sobre el hebreo.
Lo que cambia y lo que no. Ninguna de las lecturas enseña politeísmo. La Escritura llama en otros lugares «hijos de Dios» a los ángeles (Job 1:6), y el mismo Cántico insiste en que no hay dios fuera del Señor (Deuteronomio 32:39). La lectura importa para entender cómo Dios gobierna las naciones por medio de sus ángeles. No cambia la confesión de un solo Dios. Conviene ser prudentes con las grandes teorías construidas sobre este único versículo.