Lo que dicen los textos. Con eudokia (nominativo), el himno tiene tres frases: gloria a Dios en las alturas, en la tierra paz, entre los hombres buena voluntad. Con eudokias (genitivo, una letra más), tiene dos: gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes él se complace, es decir, aquellos sobre quienes reposa el favor de Dios. La Vulgata latina sigue la segunda forma: pax hominibus bonae voluntatis, «paz a los hombres de buena voluntad».
La evidencia de los manuscritos. El genitivo lo leen las primeras manos del Códice Sinaítico y del Códice Vaticano, el Códice Alejandrino, el Códice de Beza y el Códice Washingtoniano, y la mayoría de los testigos latinos antiguos. El nominativo lo leen correctores posteriores del Sinaítico y del Vaticano, la mayoría de los manuscritos griegos posteriores y la tradición bizantina, y testigos siríacos y coptos bohaíricos. La NET Bible, como el texto crítico de Nestle, adopta el genitivo por estar mejor atestiguado en los testigos más antiguos y por ser la lectura más difícil (Sólida, aunque el nominativo tiene muchos más manuscritos).
Lo que la Iglesia ortodoxa lee y canta. El Texto Patriarcal dice eudokia, y lo mismo la Gran Doxología de la Iglesia, que se canta en los Maitines de domingos y fiestas y comienza con el himno de los ángeles en su forma bizantina. Así, los cristianos ortodoxos cantan cada semana «buena voluntad para con los hombres».
Cómo lo traducen las versiones. La KJV, la NKJV y la Reina-Valera 1909 siguen el nominativo: «buena voluntad para con los hombres». La Douay-Rheims, traducida del latín, dice «paz a los hombres de buena voluntad». La ASV, la ESV, la NIV, la NRSVUE y la RSV edición católica siguen el genitivo griego: paz entre aquellos en quienes Dios se complace o a quienes favorece, casi todas con una nota sobre la otra lectura.
Lo que cambia y lo que no. Un malentendido común es pensar que «hombres de buena voluntad» significa paz solo para quienes ya son buenos. En el Nuevo Testamento, eudokia describe a menudo la complacencia de Dios mismo (Mateo 11:26; Efesios 1:5), y el genitivo se entiende mejor como paz para aquellos a quienes Dios favorece. Se lea como se lea, los ángeles anuncian la paz como don de Dios en el nacimiento de Cristo, no como premio al mérito humano. La diferencia es de matiz, no de doctrina.