Día 203 La Biblia en un año (canon ortodoxo)
Read in EnglishSalmos 87–89 (88–90); Romanos 7
Los capítulos se numeran como en la mayoría de las Biblias en español; en los Salmos va primero el número de la Septuaginta y entre paréntesis el hebreo.
Salmos 87–89 (88–90) RV1909
Salmo 88
1 Canción: Salmo para los hijos de Coré: al Músico principal: para cantar sobre Mahalath: Masquil de Hemán Ezrahita. OH Jehová, Dios de mi salud, día y noche clamo delante de ti. 2 Entre mi oración en tu presencia: inclina tu oído á mi clamor. 3 Porque mi alma está harta de males, y mi vida cercana al sepulcro. 4 Soy contado con los que descienden al hoyo, soy como hombre sin fuerza: 5 Libre entre los muertos, como los matados que yacen en el sepulcro, que no te acuerdas más de ellos, y que son cortados de tu mano. 6 Hasme puesto en el hoyo profundo, en tinieblas, en honduras. 7 Sobre mí se ha acostado tu ira, y me has afligido con todas tus ondas. (Selah.) 8 Has alejado de mí mis conocidos: hasme puesto por abominación á ellos: encerrado estoy, y no puedo salir. 9 Mis ojos enfermaron á causa de mi aflicción: hete llamado, oh Jehová, cada día; he extendido á ti mis manos. 10 ¿Harás tú milagro á los muertos? ¿levantaránse los muertos para alabarte? (Selah.) 11 ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, ó tu verdad en la perdición? 12 ¿Será conocida en las tinieblas tu maravilla, ni tu justicia en la tierra del olvido? 13 Mas yo á ti he clamado, oh Jehová; y de mañana mi oración te previno. 14 ¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿por qué escondes de mí tu rostro? 15 Yo soy afligido y menesteroso: desde la mocedad he llevado tus terrores, he estado medroso. 16 Sobre mí han pasado tus iras; tus espantos me han cortado. 17 Hanme rodeado como aguas de continuo; hanme cercado á una. 18 Has alejado de mí el amigo y el compañero; y mis conocidos [se esconden] en la tiniebla.
Salmo 89
1 Masquil de Ethán Ezrahita. LAS misericordias de Jehová cantaré perpetuamente: en generación y generación haré notoria tu verdad con mi boca. 2 Porque dije: Para siempre será edificada misericordia; en los mismos cielos apoyarás tu verdad. 3 Hice alianza con mi escogido; juré á David mi siervo, [diciendo]: 4 Para siempre confirmaré tu simiente, y edificaré tu trono por todas las generaciones. (Selah.) 5 Y celebrarán los cielos tu maravilla, oh Jehová; tu verdad también en la congregación de los santos. 6 Porque ¿quién en los cielos se igualará con Jehová? ¿quién será semejante á Jehová entre los hijos de los potentados? 7 Dios terrible en la grande congregación de los santos, y formidable sobre todos cuantos están alrededor suyo. 8 Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú? Poderoso eres, Jehová, y tu verdad está en torno de ti. 9 Tú tienes dominio sobre la bravura de la mar: cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas. 10 Tú quebrantaste á Rahab como á un muerto: con el brazo de tu fortaleza esparciste á tus enemigos. 11 Tuyos los cielos, tuya también la tierra: el mundo y su plenitud, tú lo fundaste. 12 Al aquilón y al austro tú los criaste: Tabor y Hermón cantarán en tu nombre. 13 Tuyo el brazo con valentía; fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra. 14 Justicia y juicio son el asiento de tu trono: misericordia y verdad van delante de tu rostro. 15 Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte: andarán, oh Jehová, á la luz de tu rostro. 16 En tu nombre se alegrarán todo el día; y en tu justicia serán ensalzados. 17 Porque tú eres la gloria de su fortaleza; y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno. 18 Porque Jehová es nuestro escudo; y nuestro rey es el Santo de Israel. 19 Entonces hablaste en visión á tu santo, y dijiste: Yo he puesto el socorro sobre valiente; he ensalzado [un] escogido de mi pueblo. 20 Hallé á David mi siervo; ungílo con el aceite de mi santidad. 21 Mi mano será firme con él, mi brazo también lo fortificará. 22 No lo avasallará enemigo, ni hijo de iniquidad lo quebrantará. 23 Mas yo quebrantaré delante de él á sus enemigos, y heriré á sus aborrecedores. 24 Y mi verdad y mi misericordia serán con él; y en mi nombre será ensalzado su cuerno. 25 Asimismo pondré su mano en la mar, y en los ríos su diestra. 26 El me llamará: Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salud. 27 Yo también le pondré [por] primogénito, alto sobre los reyes de la tierra. 28 Para siempre le conservaré mi misericordia; y mi alianza será firme con él. 29 Y pondré su simiente para siempre, y su trono como los días de los cielos. 30 Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios; 31 Si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos; 32 Entonces visitaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. 33 Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. 34 No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. 35 Una vez he jurado por mi santidad, que no mentiré á David. 36 Su simiente será para siempre, y su trono como el sol delante de mí. 37 Como la luna será firme para siempre, y [como] un testigo fiel en el cielo. (Selah.) 38 Mas tú desechaste y menospreciaste á tu ungido; y te has airado [con él]. 39 Rompiste el pacto de tu siervo; has profanado su corona [hasta] la tierra. 40 Aportillaste todos sus vallados; has quebrantado sus fortalezas. 41 Menoscabáronle todos los que pasaron por el camino: es oprobio á sus vecinos. 42 Has ensalzado la diestra de sus enemigos; has alegrado á todos sus adversarios. 43 Embotaste asimismo el filo de su espada, y no lo levantaste en la batalla. 44 Hiciste cesar su brillo, y echaste su trono por tierra. 45 Has acortado los días de su juventud; hasle cubierto de afrenta. (Selah.) 46 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿te esconderás para siempre? ¿arderá tu ira como el fuego? 47 Acuérdate de cuán corto sea mi tiempo: ¿por qué habrás criado en vano á todos los hijos del hombre? 48 ¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿librarás su vida del poder del sepulcro? (Selah.) 49 Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias, que juraste á David por tu verdad? 50 Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos; [oprobio que] llevo yo en mi seno de muchos pueblos. 51 Porque tus enemigos, oh Jehová, han deshonrado, porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido. 52 Bendito Jehová para siempre. Amén, y Amén.
Salmo 90
1 Oración de Moisés varón de Dios. SEÑOR, tú nos has sido refugio en generación y en generación. 2 Antes que naciesen los montes, y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. 3 Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres. 4 Porque mil años delante de tus ojos, son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche. 5 Háceslos pasar como avenida de aguas; son como sueño; como la hierba que crece en la mañana: 6 En la mañana florece y crece; á la tarde es cortada, y se seca. 7 Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos conturbados. 8 Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros á la luz de tu rostro. 9 Porque todos nuestros días declinan á causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento. 10 Los días de nuestra edad son setenta años; que si en los más robustos son ochenta años, con todo su fortaleza es molestia y trabajo; porque es cortado presto, y volamos. 11 ¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, y tu indignación según que debes ser temido? 12 Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. 13 Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? y aplácate para con tus siervos. 14 Sácianos presto de tu misericordia: y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días. 15 Alégranos conforme á los días que nos afligiste, y los años que vimos mal. 16 Aparezca en tus siervos tu obra, y tu gloria sobre sus hijos. 17 Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, la obra de nuestras manos confirma.
Romanos 7 RV1909
Romanos 7
1 ¿IGNORÁIS, hermanos, (porque hablo con los que saben la ley) que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive? 2 Porque la mujer que está sujeta á marido, mientras el marido vive está obligada á la ley; mas muerto el marido, libre es de la ley del marido. 3 Así que, viviendo el marido, se llamará adúltera si fuere de otro varón; mas si su marido muriere, es libre de la ley; de tal manera que no será adúltera si fuere de otro marido. 4 Así también vosotros, hermanos míos, estáis muertos á la ley por el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, [á saber], del que resucitó de los muertos, á fin de que fructifiquemos á Dios. 5 Porque mientras estábamos en la carne, los afectos de los pecados que eran por la ley, obraban en nuestros miembros fructificando para muerte. 6 Mas ahora estamos libres de la ley, habiendo muerto á aquella en la cual estábamos detenidos, para que sirvamos en novedad de espíritu, y no en vejez de letra. 7 ¿Qué pues diremos? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Empero yo no conocí el pecado sino por la ley: porque tampoco conociera la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás. 8 Mas el pecado, tomando ocasión, obró en mí por el mandamiento toda concupiscencia: porque sin la ley el pecado [está] muerto. 9 Así que, yo sin la ley vivía por algún tiempo: mas venido el mandamiento, el pecado revivió, y yo morí. 10 Y hallé que el mandamiento, [intimado] para vida, [para mí] era mortal: 11 Porque el pecado, tomando ocasión, me engañó por el mandamiento, y por él me mató. 12 De manera que la ley á la verdad es santa, y el mandamiento santo, y justo, y bueno. 13 ¿Luego lo que es bueno, á mí me es hecho muerte? No; sino que el pecado, para mostrarse pecado, por lo bueno me obró la muerte, haciéndose pecado sobremanera pecante por el mandamiento. 14 Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido á sujeción del pecado. 15 Porque lo que hago, no lo entiendo; ni lo que quiero, hago; antes lo que aborrezco, aquello hago. 16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 17 De manera que ya no obro aquello, sino el pecado que mora en mí. 18 Y yo sé que en mí (es á saber, en mi carne) no mora el bien: porque tengo el querer, mas efectuar el bien no lo alcanzo. 19 Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago. 20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo obro yo, sino el pecado que mora en mí. 21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo [esta] ley: Que el mal está en mí. 22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios: 23 Mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo á la ley del pecado que está en mis miembros. 24 ¡Miserable hombre de mí! ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte? 25 Gracias doy á Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo á la ley de Dios, mas con la carne á la ley del pecado.