Día 208 La Biblia en un año (canon ortodoxo)
Read in EnglishSalmos 102–104 (103–105); Romanos 11
Los capítulos se numeran como en la mayoría de las Biblias en español; en los Salmos va primero el número de la Septuaginta y entre paréntesis el hebreo.
Salmos 102–104 (103–105) RV1909
Salmo 103
1 Salmo de David. BENDICE, alma mía, á Jehová; y [bendigan] todas mis entrañas su santo nombre. 2 Bendice, alma mía á Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. 3 El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; 4 El que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; 5 El que sacia de bien tu boca [de modo] que te rejuvenezcas como el águila. 6 Jehová el que hace justicia y derecho á todos los que padecen violencia. 7 Sus caminos notificó á Moisés, y á los hijos de Israel sus obras. 8 Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia. 9 No contenderá para siempre, ni para siempre guardará [el enojo]. 10 No ha hecho con nosotros conforme á nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme á nuestros pecados. 11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen. 12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. 13 Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen. 14 Porque él conoce nuestra condición; acuérdase que somos polvo. 15 El hombre, como la hierba son sus días: florece como la flor del campo. 16 Que pasó el viento por ella, y pereció: y su lugar no la conoce más. 17 Mas la misericordia de Jehová desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; 18 Sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra. 19 Jehová afirmó en los cielos su trono; y su reino domina sobre todos. 20 Bendecid á Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, obedeciendo á la voz de su precepto. 21 Bendecid á Jehová, vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos, que hacéis su voluntad. 22 Bendecid á Jehová, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía, á Jehová.
Salmo 104
1 BENDICE, alma mía, á Jehová. Jehová, Dios mío, mucho te has engrandecido; haste vestido de gloria y de magnificencia. 2 El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina; 3 Que establece sus aposentos entre las aguas; el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento; 4 El que hace á sus ángeles espíritus, sus ministros al fuego flameante. 5 El fundó la tierra sobre sus basas; no será jamás removida. 6 Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas. 7 A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron; 8 Subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fundaste. 9 Pusísteles término, el cual no traspasarán; ni volverán á cubrir la tierra. 10 [Tú eres] el que envías las fuentes por los arroyos; van entre los montes. 11 Abrevan á todas las bestias del campo: quebrantan su sed los asnos montaraces. 12 Junto á aquellos habitarán las aves de los cielos; entre las ramas dan voces. 13 El que riega los montes desde sus aposentos: del fruto de sus obras se sacia la tierra. 14 El que hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre; sacando el pan de la tierra. 15 Y el vino que alegra el corazón del hombre, [y] el aceite que hace lucir el rostro, y el pan que sustenta el corazón del hombre. 16 Llénanse de [jugo] los árboles de Jehová, los cedros del Líbano que él plantó. 17 Allí anidan las aves; en las hayas [hace] su casa la cigüeña. 18 Los montes altos para las cabras monteses; las peñas, madrigueras para los conejos. 19 Hizo la luna para los tiempos: el sol conoce su ocaso. 20 Pone las tinieblas, y es la noche: en ella corretean todas las bestias de la selva. 21 Los leoncillos braman á la presa, y para buscar de Dios su comida. 22 Sale el sol, recógense, y échanse en sus cuevas. 23 Sale el hombre á su hacienda, y á su labranza hasta la tarde. 24 ¡Cuán muchas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría: la tierra está llena de tus beneficios. 25 [Asimismo] esta gran mar y ancha de términos: en ella pescados sin número, animales pequeños y grandes. 26 Allí andan navíos; allí este leviathán que hiciste para que jugase en ella. 27 Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida á su tiempo. 28 Les das, recogen; abres tu mano, hártanse de bien. 29 Escondes tu rostro, túrbanse: les quitas el espíritu, dejan de ser, y tórnanse en su polvo. 30 Envías tu espíritu, críanse: y renuevas la haz de la tierra. 31 Sea la gloria de Jehová para siempre; alégrese Jehová en sus obras; 32 El cual mira á la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean. 33 A Jehová cantaré en mi vida: á mi Dios salmearé mientras viviere. 34 Serme ha suave hablar de él: yo me alegraré en Jehová. 35 Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, á Jehová. Aleluya.
Salmo 105
1 ALABAD á Jehová, invocad su nombre: haced notorias sus obras en los pueblos. 2 Cantadle, cantadle salmos: hablad de todas sus maravillas. 3 Gloriaos en su santo nombre: alégrese el corazón de los que buscan á Jehová. 4 Buscad á Jehová, y su fortaleza: buscad siempre su rostro. 5 Acordaos de sus maravillas que hizo, de sus prodigios y de los juicios de su boca, 6 Oh vosotros, simiente de Abraham su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos. 7 El es Jehová nuestro Dios; en toda la tierra son sus juicios. 8 Acordóse para siempre de su alianza; de la palabra que mandó para mil generaciones, 9 La cual concertó con Abraham; y de su juramento á Isaac. 10 Y establecióla á Jacob por decreto, á Israel por pacto sempiterno, 11 Diciendo: A ti daré la tierra de Canaán [por] cordel de vuestra heredad. 12 [Esto] siendo ellos pocos hombres en número, y extranjeros en ella. 13 Y anduvieron de gente en gente, de un reino á otro pueblo. 14 No consintió que hombre los agraviase; y por causa de ellos castigó los reyes. 15 No toquéis, [dijo], á mis ungidos, ni hagáis mal á mis profetas. 16 Y llamó al hambre sobre la tierra, y quebrantó todo mantenimiento de pan. 17 Envió un varón delante de ellos, á José, [que] fué vendido por siervo. 18 Afligieron sus pies con grillos; en hierro fué puesta su persona. 19 Hasta la hora que llegó su palabra, el dicho de Jehová le probó. 20 Envió el rey, y soltóle; el señor de los pueblos, y desatóle. 21 Púsolo por señor de su casa, y por enseñoreador en toda su posesión; 22 Para que reprimiera á sus grandes como él quisiese, y á sus ancianos enseñara sabiduría. 23 Después entró Israel en Egipto, y Jacob fué extranjero en la tierra de Châm. 24 Y multiplicó su pueblo en gran manera, é hízolo fuerte más que sus enemigos. 25 Volvió el corazón de ellos para que aborreciesen á su pueblo, para que contra sus siervos pensasen mal. 26 Envió á su siervo Moisés, [y] á Aarón al cual escogió. 27 Pusieron en ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de Châm. 28 Echó tinieblas, é hizo oscuridad; y no fueron rebeldes á su palabra. 29 Volvió sus aguas en sangre, y mató sus pescados. 30 Produjo su tierra ranas, [aun] en las cámaras de sus reyes. 31 Dijo, y vinieron enjambres de moscas, y piojos en todo su término. 32 Volvió en su tierra sus lluvias en granizo, [y] en fuego de llamaradas. 33 E hirió sus viñas y sus higueras, y quebró los árboles de su término. 34 Dijo, y vinieron langostas, y pulgón sin número; 35 Y comieron toda la hierba de su país, y devoraron el fruto de su tierra. 36 Hirió además á todos los primogénitos en su tierra, el principio de toda su fuerza. 37 Y sacólos con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo. 38 Egipto se alegró de que salieran; porque su terror había caído sobre ellos. 39 Extendió una nube por cubierta, y fuego para alumbrar la noche. 40 Pidieron, é hizo venir codornices; y saciólos de pan del cielo. 41 Abrió la peña, y fluyeron aguas; corrieron por los secadales [como] un río. 42 Porque se acordó de su santa palabra, [dada] á Abraham su siervo. 43 Y sacó á su pueblo con gozo; con júbilo á sus escogidos. 44 Y dióles las tierras de las gentes; y las labores de las naciones heredaron: 45 Para que guardasen sus estatutos, y observasen sus leyes. Aleluya.
Romanos 11 RV1909
Romanos 11
1 DIGO pues: ¿Ha desechado Dios á su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy Israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamín. 2 No ha desechado Dios á su pueblo, al cual antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura? cómo hablando con Dios contra Israel [dice]: 3 Señor, á tus profetas han muerto, y tus altares han derruído; y yo he quedado solo, y procuran matarme. 4 Mas ¿qué le dice la divina respuesta? He dejado para mí siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. 5 Así también, aun en este tiempo han quedado reliquias por la elección de gracia. 6 Y si por gracia, luego no por las obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por las obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. 7 ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel aquello no ha alcanzado; mas la elección lo ha alcanzado: y los demás fueron endurecidos; 8 Como está escrito: Dióles Dios espíritu de remordimiento, ojos con que no vean, y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. 9 Y David dice: Séales vuelta su mesa en lazo, y en red, y en tropezadero, y en paga: 10 Sus ojos sean obscurecidos para que no vean, y agóbiales siempre el espinazo. 11 Digo pues: ¿Han tropezado para que cayesen? En ninguna manera; mas por el tropiezo de ellos [vino] la salud á los Gentiles, para que fuesen provocados á celos. 12 Y si la falta de ellos es la riqueza del mundo, y el menoscabo de ellos la riqueza de los Gentiles, ¿cuánto más el henchimiento de ellos? 13 Porque á vosotros hablo, Gentiles. Por cuanto pues, yo soy apóstol de los Gentiles, mi ministerio honro, 14 Por si en alguna manera provocase á celos á mi carne, é hiciese salvos á algunos de ellos. 15 Porque si el extrañamiento de ellos [es] la reconciliación del mundo, ¿qué [será] el recibimiento [de ellos], sino vida de los muertos? 16 Y si el primer fruto es santo, también lo es el todo, y si la raíz es santa, también lo son las ramas. 17 Que si algunas de las ramas fueron quebradas, y tú, siendo acebuche, has sido ingerido en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la grosura de la oliva; 18 No te jactes contra las ramas; y si te jactas, [sabe que] no sustentas tú á la raíz, sino la raíz á ti. 19 Pues las ramas, dirás, fueron quebradas para que yo fuese ingerido. 20 Bien: por su incredulidad fueron quebradas, mas tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, antes teme, 21 Que si Dios no perdonó á las ramas naturales, á ti tampoco no perdone. 22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios: la severidad ciertamente en los que cayeron; mas la bondad para contigo, si permanecieres en la bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. 23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán ingeridos; que poderoso es Dios para volverlos á ingerir. 24 Porque si tú eres cortado del natural acebuche, y contra natura fuiste ingerido en la buena oliva, ¿cuánto más éstos, que son las [ramas] naturales, serán ingeridos en su oliva? 25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis acerca de vosotros mismos arrogantes: que el endurecimiento en parte ha acontecido en Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles; 26 Y luego todo Israel será salvo; como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, que quitará de Jacob la impiedad; 27 Y este es mi pacto con ellos, cuando quitare su pecados. 28 Así que, cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros: mas cuanto á la elección, son muy amados por causa de los padres. 29 Porque sin arrepentimiento son las mercedes y la vocación de Dios. 30 Porque como también vosotros en algún tiempo no creísteis á Dios, mas ahora habéis alcanzado misericordia por la incredulidad de ellos; 31 Así también éstos ahora no han creído, para que, por la misericordia para con vosotros, ellos también alcancen misericordia. 32 Porque Dios encerró á todos en incredulidad, para tener misericordia de todos. 33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, é inescrutables sus caminos! 34 Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿ó quién fué su consejero? 35 ¿O quién le dió á él primero, para que le sea pagado? 36 Porque de él, y por él, y en él, son todas las cosas. A él sea gloria por siglos. Amén.