Día 234 La Biblia en un año (canon ortodoxo)

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Job 29–31; 1 Corintios 13

Job 29–31 RV1909

Job 29

1 Y VOLVIÓ Job á tomar su propósito, y dijo: 2 ¡Quién me tornase como en los meses pasados, como en los días que Dios me guardaba, 3 Cuando hacía resplandecer su candela sobre mi cabeza, á la luz de la cual yo caminaba en la oscuridad; 4 Como fué en los días de mi mocedad, cuando el secreto de Dios estaba en mi tienda; 5 Cuando aun el Omnipotente estaba conmigo, y mis hijos alrededor de mí; 6 Cuando lavaba yo mis caminos con manteca, y la piedra me derramaba ríos de aceite! 7 Cuando salía á la puerta á juicio, y en la plaza hacía preparar mi asiento, 8 Los mozos me veían, y se escondían; y los viejos se levantaban, y estaban en pie; 9 Los príncipes detenían sus palabras, ponían la mano sobre su boca; 10 La voz de los principales se ocultaba, y su lengua se pegaba á su paladar: 11 Cuando los oídos que me oían, me llamaban bienaventurado, y los ojos que me veían, me daban testimonio: 12 Porque libraba al pobre que gritaba, y al huérfano que carecía de ayudador. 13 La bendición del que se iba á perder venía sobre mí; y al corazón de la viuda daba alegría. 14 Vestíame de justicia, y ella me vestía como un manto; y mi toca era juicio. 15 Yo era ojos al ciego, y pies al cojo. 16 A los menesterosos era padre; y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia: 17 Y quebraba los colmillos del inicuo, y de sus dientes hacía soltar la presa. 18 Y decía yo: En mi nido moriré, y como arena multiplicaré días. 19 Mi raíz estaba abierta junto á las aguas, y en mis ramas permanecía el rocío. 20 Mi honra se renovaba en mí, y mi arco se corroboraba en mi mano. 21 Oíanme, y esperaban; y callaban á mi consejo. 22 Tras mi palabra no replicaban, y mi razón destilaba sobre ellos. 23 Y esperábanme como á la lluvia, y abrían su boca [como] á la lluvia tardía. 24 Si me reía con ellos, no lo creían: y no abatían la luz de mi rostro. 25 Calificaba yo el camino de ellos, y sentábame en cabecera; y moraba como rey en el ejército, como el que consuela llorosos.

Job 30

1 MAS ahora los más mozos de días que yo, se ríen de mí; cuyos padres yo desdeñara ponerlos con los perros de mi ganado. 2 Porque ¿para qué yo habría menester la fuerza de sus manos, en los cuales había perecido con el tiempo? 3 Por causa de la pobreza y del hambre [andaban] solos; huían á la soledad, á lugar tenebroso, asolado y desierto. 4 Que cogían malvas entre los arbustos, y raíces de enebro para calentarse. 5 Eran echados de entre [las gentes], y todos les daban grita como al ladrón. 6 Habitaban en las barrancas de los arroyos, en las cavernas de la tierra, y en las rocas. 7 Bramaban entre las matas, y se reunían debajo de las espinas. 8 Hijos de viles, y hombres sin nombre, más bajos que la misma tierra. 9 Y ahora yo soy su canción, y he sido hecho su refrán. 10 Abomínanme, aléjanse de mí, y aun de mi rostro no detuvieron su saliva. 11 Porque [Dios] desató mi cuerda, y me afligió, por eso se desenfrenaron delante de mi rostro. 12 A la mano derecha se levantaron los jóvenes; empujaron mis pies, y sentaron contra mí las vías de su ruina. 13 Mi senda desbarataron, aprovecháronse de mi quebrantamiento, contra los cuales no hubo ayudador. 14 Vinieron como por portillo ancho, revolviéronse á [mi] calamidad. 15 Hanse revuelto turbaciones sobre mí; combatieron como viento mi alma, y mi salud pasó como nube. 16 Y ahora mi alma está derramada en mí; días de aflicción me han aprehendido. 17 De noche taladra sobre mí mis huesos, y mis pulsos no reposan. 18 Con la grande copia [de materia] mi vestidura está demudada; cíñeme como el cuello de mi túnica. 19 Derribóme en el lodo, y soy semejante al polvo y á la ceniza. 20 Clamo á ti, y no me oyes; preséntome, y no me atiendes. 21 Haste tornado cruel para mí: con la fortaleza de tu mano me amenazas. 22 Levantásteme, é hicísteme cabalgar sobre el viento, y disolviste mi sustancia. 23 Porque yo conozco que me reduces á la muerte; y á la casa determinada á todo viviente. 24 Mas él no extenderá la mano contra el sepulcro; ¿clamarán [los sepultados] cuando él los quebrantare? 25 ¿No lloré yo al afligido? Y mi alma ¿no se entristeció sobre el menesteroso? 26 Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; y cuando esperaba luz, la oscuridad vino. 27 Mis entrañas hierven, y no reposan; días de aflicción me han sobrecogido. 28 Denegrido ando, y no por el sol: levantádome he en la congregación, y clamado. 29 He venido á ser hermano de los dragones, y compañero de los buhos. 30 Mi piel está denegrida sobre mí, y mis huesos se secaron con ardentía. 31 Y hase tornado mi arpa en luto, y mi órgano en voz de lamentadores.

Job 31

1 HICE pacto con mis ojos: ¿cómo pues había yo de pensar en virgen? 2 Porque ¿qué galardón [me daría] de arriba Dios, y qué heredad el Omnipotente de las alturas? 3 ¿No hay quebrantamiento para el impío, y extrañamiento para los que obran iniquidad? 4 ¿No ve él mis caminos, y cuenta todos mis pasos? 5 Si anduve con mentira, y si mi pie se apresuró á engaño, 6 Péseme Dios en balanzas de justicia, y conocerá mi integridad. 7 Si mis pasos se apartaron del camino, y si mi corazón se fué tras mis ojos, y si algo se apegó á mis manos, 8 Siembre yo, y otro coma, y mis verduras sean arrancadas. 9 Si fué mi corazón engañado acerca de mujer, y si estuve acechando á la puerta de mi prójimo: 10 Muela para otro mi mujer, y sobre ella otros se encorven. 11 Porque es maldad é iniquidad, que han de castigar los jueces. 12 Porque es fuego que devoraría hasta el sepulcro, y desarraigaría toda mi hacienda. 13 Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva, cuando ellos pleitearan conmigo, 14 ¿Qué haría yo cuando Dios se levantase? y cuando él visitara, ¿qué le respondería yo? 15 El que en el vientre me hizo á mí, ¿no lo hizo á él? ¿y no nos dispuso uno mismo en la matriz? 16 Si estorbé el contento de los pobres, é hice desfallecer los ojos de la viuda; 17 Y si comí mi bocado solo, y no comió de él el huérfano; 18 (Porque desde mi mocedad creció conmigo como con padre, y desde el vientre de mi madre fuí guía de la viuda;) 19 Si he visto que pereciera alguno sin vestido, y al menesteroso sin cobertura; 20 Si no me bendijeron sus lomos, y del vellón de mis ovejas se calentaron; 21 Si alcé contra el huérfano mi mano, aunque viese que me ayudarían en la puerta; 22 Mi espalda se caiga de mi hombro, y mi brazo sea quebrado de mi canilla. 23 Porque temí el castigo de Dios, contra cuya alteza yo no tendría poder. 24 Si puse en oro mi esperanza, y dije al oro: Mi confianza [eres] tú; 25 Si me alegré de que mi hacienda se multiplicase, y de que mi mano hallase mucho; 26 Si he mirado al sol cuando resplandecía, y á la luna cuando iba hermosa, 27 Y mi corazón se engañó en secreto, y mi boca besó mi mano: 28 Esto también fuera maldad juzgada; porque habría negado al Dios soberano. 29 Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía, y me regocijé cuando le halló el mal; 30 (Que ni aun entregué al pecado mi paladar, pidiendo maldición para su alma;) 31 Cuando mis domésticos decían: ¡Quién nos diese de su carne! nunca nos hartaríamos. 32 El extranjero no tenía fuera la noche; mis puertas abría al caminante. 33 Si encubrí, como los hombres mis prevaricaciones, escondiendo en mi seno mi iniquidad; 34 Porque quebrantaba á la gran multitud, y el menosprecio de las familias me atemorizó, y callé, y no salí de mi puerta: 35 ¡Quién me diera quien me oyese! He aquí mi impresión [es] que el Omnipotente testificaría por mí, aunque mi adversario me hiciera el proceso. 36 Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro, y me lo ataría en lugar de corona. 37 Yo le contaría el número de mis pasos, y como príncipe me llegaría á él. 38 Si mi tierra clama contra mí, y lloran todos sus surcos; 39 Si comí su sustancia sin dinero, ó afligí el alma de sus dueños; 40 En lugar de trigo me nazcan abrojos, y espinas en lugar de cebada. Acábanse las palabras de Job.

1 Corintios 13 RV1909

1 Corintios 13

1 SI yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo caridad, vengo á ser [como] metal que resuena, ó címbalo que retiñe. 2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia; y si tuviese toda la fe, de tal manera que traspasase los montes, y no tengo caridad, nada soy. 3 Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer [á pobres], y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo caridad, de nada me sirve. 4 La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad no hace sinrazón, no se ensancha; 5 No es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal; 6 No se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad; 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8 La caridad nunca deja de ser: mas las profecías se han de acabar, y cesarán las lenguas, y la ciencia ha de ser quitada; 9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; 10 Mas cuando venga lo que es perfecto, entonces lo que es en parte será quitado. 11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fuí hombre hecho, dejé lo que era de niño. 12 Ahora vemos por espejo, en obscuridad; mas entonces [veremos] cara á cara: ahora conozco en parte; mas entonces conoceré como soy conocido. 13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad.

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