Día 312 La Biblia en un año (canon ortodoxo)
Read in EnglishIsaías 32–34; Tito 2
Isaías 32–34 RV1909
Isaías 32
1 HE aquí que en justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio. 2 Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como acogida contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa. 3 No se ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes oirán atentos. 4 Y el corazón de los necios entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos será desenvuelta para hablar claramente. 5 El mezquino nunca más será llamado liberal, ni será dicho generoso el avariento. 6 Porque el mezquino hablará mezquindades, y su corazón fabricará iniquidad, para hacer la impiedad y para hablar escarnio contra Jehová, dejando vacía el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento. 7 Cierto los avaros malas medidas [tienen]: él maquina pensamientos para enredar á los simples con palabras cautelosas, y para hablar en juicio [contra] el pobre. 8 Mas el liberal pensará liberalidades, y por liberalidades subirá. 9 Mujeres reposadas, levantaos, oid mi voz; confiadas, escuchad mi razón. 10 Días y años tendréis espanto, oh confiadas; porque la vendimia faltará, y la cosecha no acudirá. 11 Temblad, oh reposadas; turbaos, oh confiadas: despojaos, desnudaos, ceñid los lomos [con saco]. 12 Sobre los pechos lamentarán por los campos deleitosos, por la vid fértil. 13 Sobre la tierra de mi pueblo subirán espinas y cardos; y aun sobre todas las casas de placer en la ciudad de alegría. 14 Porque los palacios serán desiertos, la multitud de la ciudad cesará: las torres y fortalezas se tornarán cuevas para siempre, donde huelguen asnos monteses, y ganados hagan majada: 15 Hasta que sobre nosotros sea derramado espíritu de lo alto, y el desierto se torne en campo labrado, y el campo labrado sea estimado por bosque. 16 Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo labrado asentará la justicia. 17 Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de justicia, reposo y seguridad para siempre. 18 Y mi pueblo habitará en morada de paz, y en habitaciones seguras, y en recreos de reposo. 19 Y el granizo, cuando descendiere, [será] en los montes; y la ciudad será del todo abatida. 20 Dichosos vosotros los que sembráis sobre todas aguas, y metéis [en ellas] el pie de buey y de asno.
Isaías 33
1 ¡AY de ti, el que saqueas, y nunca fuiste saqueado; el que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabares de saquear, serás tú saqueado; y cuando acabares de hacer deslealtad, haráse contra ti. 2 Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, á ti hemos esperado: tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salud en tiempo de la tribulación. 3 Los pueblos huyeron á la voz del estruendo; las gentes fueron esparcidas por tus levantamientos. 4 Mas vuestra presa será cogida como cuando cogen las orugas: correrá sobre ellos como de una á otra parte corren las langostas. 5 Será ensalzado Jehová, el cual mora en las alturas: llenó á Sión de juicio y de justicia. 6 Y [reinarán] en tus tiempos la sabiduría y la ciencia, [y] la fuerza de la salvación: el temor de Jehová [será] su tesoro. 7 He aquí que sus embajadores darán voces afuera; los mensajeros de paz llorarán amargamente. 8 Las calzadas están deshechas, cesaron los caminantes: anulado ha la alianza, aborreció las ciudades, tuvo en nada los hombres. 9 Enlutóse, enfermó la tierra: el Líbano se avergonzó, y fué cortado: hase tornado Sarón como desierto; y Basán y Carmel fueron sacudidos. 10 Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré ensalzado, ahora seré engrandecido. 11 Concebisteis hojarascas, aristas pariréis: el soplo de vuestro fuego os consumirá. 12 Y los pueblos serán como cal quemada: como espinas cortadas serán quemados con fuego. 13 Oid, los que estáis lejos, lo que he hecho; y vosotros los cercanos, conoced mi potencia. 14 Los pecadores se asombraron en Sión, espanto sobrecogió á los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿quién de nosotros habitará con las llamas eternas? 15 El que camina en justicia, y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos por no recibir cohecho, el que tapa su oreja por no oir sangres, el que cierra sus ojos por no ver cosa mala: 16 Este habitará en las alturas: fortalezas de rocas serán su lugar de acogimiento; se [le] dará su pan, y sus aguas serán ciertas. 17 Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos. 18 Tu corazón imaginará el espanto, [y dirá]: ¿Qué es del escriba? ¿qué del pesador? ¿qué del que pone en lista las casas más insignes? 19 No verás á aquel pueblo espantable, pueblo de lengua oscura de entender, de lengua tartamuda que no comprendas. 20 Mira á Sión, ciudad de nuestras solemnidades: tus ojos verán á Jerusalem, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota. 21 Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera, ni por él pasará grande navío. 22 Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey, él mismo nos salvará. 23 Tus cuerdas se aflojaron; no afirmaron su mástil, ni entesaron la vela: repartiráse entonces presa de muchos despojos: los cojos arrebatarán presa. 24 No dirá el morador: Estoy enfermo: el pueblo que morare en ella será absuelto de pecado.
Isaías 34
1 GENTES, allegaos á oir; y escuchad, pueblos. Oiga la tierra y lo que la hinche, el mundo y todo lo que él produce. 2 Porque Jehová está airado sobre todas las gentes, é irritado sobre todo el ejército de ellas: destruirálas y entregarálas al matadero. 3 Y los muertos de ellas serán arrojados, y de sus cadáveres se levantará hedor; y los montes se desleirán por la sangre de ellos. 4 Y todo el ejército de los cielos se corromperá, y plegarse han los cielos como un libro: y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera. 5 Porque en los cielos se embriagará mi espada: he aquí que descenderá sobre Edom en juicio, y sobre el pueblo de mi anatema. 6 Llena está de sangre la espada de Jehová, engrasada está de grosura, de sangre de corderos y de cabritos, de grosura de riñones de carneros: porque Jehová tiene sacrificios en Bosra, y grande matanza en tierra de Edom. 7 Y con ellos vendrán abajo unicornios, y toros con becerros; y su tierra se embriagará de sangre, y su polvo se engrasará de grosura. 8 Porque es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sión. 9 Y sus arroyos se tornarán en pez, y su polvo en azufre, y su tierra en pez ardiente. 10 No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo: de generación en generación será asolada, nunca jamás pasará nadie por ella. 11 Y la poseerán el pelícano y el mochuelo, la lechuza y el cuervo morarán en ella: y extenderáse sobre ella cordel de destrucción, y niveles de asolamiento. 12 Llamarán á sus príncipes, príncipes sin reino: y todos sus grandes serán nada. 13 En sus alcázares crecerán espinas, y ortigas y cardos en sus fortalezas; y serán morada de chacales, patio para los pollos de los avestruces. 14 Y las bestias monteses se encontrarán con los gatos cervales, y el peludo gritará á su compañero: la lamia también tendrá allí asiento, y hallará para sí reposo. 15 Allí anidará el cuclillo, conservará [sus huevos], y sacará [sus pollos], y juntarálos debajo de sus alas: también se ayuntarán allí buitres, cada uno con su compañera. 16 Inquirid en el libro de Jehová, y leed si faltó alguno de ellos: ninguno faltó con su compañera; porque su boca mandó, y reuniólos su mismo espíritu. 17 Y él les echó las suertes, y su mano les repartió con cordel: para siempre la tendrán por heredad, de generación en generación morarán allí.
Tito 2 RV1909
Tito 2
1 EMPERO tú, habla lo que conviene á la sana doctrina: 2 Que los viejos sean templados, graves, prudentes, sanos en la fe, en la caridad, en la paciencia. 3 Las viejas, asimismo, [se distingan] en un porte santo; no calumniadoras, no dadas á mucho vino, maestras de honestidad: 4 Que enseñen á las mujeres jóvenes á ser prudentes, á que amen á sus maridos, á que amen á sus hijos, 5 [A ser] templadas, castas, que tengan cuidado de la casa, buenas, sujetas á sus maridos; porque la palabra de Dios no sea blasfemada. 6 Exhorta asimismo á los mancebos á que sean comedidos; 7 Mostrándote en todo por ejemplo de buenas obras; en doctrina [haciendo ver] integridad, gravedad, 8 Palabra sana, é irreprensible; que el adversario se avergüence, no teniendo mal ninguno que decir de vosotros. 9 [Exhorta] á los siervos á que sean sujetos á sus señores, que agraden en todo, no respondones; 10 No defraudando, antes mostrando toda buena lealtad, para que adornen en todo la doctrina de nuestro Salvador Dios. 11 Porque la gracia de Dios que trae salvación á todos los hombres, se manifestó, 12 Enseñándonos que, renunciando á la impiedad y á los deseos mundanos, vivamos en este siglo templada, y justa, y píamente, 13 Esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo, 14 Que se dió á sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. 15 Esto habla y exhorta, y reprende con toda autoridad. Nadie te desprecie.