Día 7 Los cuatro Evangelios en 40 días

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Mateo 14–15

Mateo 14–15 RV1909

Mateo 14

1 EN aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús, 2 Y dijo á sus criados: Este es Juan el Bautista: él ha resucitado de los muertos, y por eso virtudes obran en él. 3 Porque Herodes había prendido á Juan, y le había aprisionado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; 4 Porque Juan le decía: No te es lícito tenerla. 5 Y quería matarle, mas temía al pueblo; porque le tenían como á profeta. 6 Mas celebrándose el día del nacimiento de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó á Herodes. 7 Y prometió él con juramento de darle todo lo que pidiese. 8 Y ella, instruída primero de su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista. 9 Entonces el rey se entristeció; mas por el juramento, y por los que estaban juntamente á la mesa, mandó que se le diese. 10 Y enviando, degolló á Juan en la cárcel. 11 Y fué traída su cabeza en un plato, y dada á la muchacha; y ella la presentó á su madre. 12 Entonces llegaron sus discípulos, y tomaron el cuerpo, y lo enterraron; y fueron, y dieron las nuevas á Jesús. 13 Y oyéndo[lo] Jesús, se apartó de allí en un barco á un lugar descierto, apartado: y cuando las gentes [lo] oyeron, le siguieron á pie de las ciudades. 14 Y saliendo Jesús, vió un gran gentío, y tuvo compasión de ellos, y sanó á los que de ellos había enfermos. 15 Y cuando fué la tarde del día, se llegaron á él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: despide las gentes, para que se vayan por las aldeas, y compren para sí de comer. 16 Y Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse: dadles vosotros de comer. 17 Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. 18 Y él les dijo: Traédmelos acá. 19 Y mandando á las gentes recostarse sobre la hierba, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dió los panes á los discípulos, y los discípulos á las gentes. 20 Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. 21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin las mujeres y los niños. 22 Y luego Jesús hizo á sus discípulos entrar en el barco, é ir delante de él á la otra parte [del lago], entre tanto que él despedía á las gentes. 23 Y despedidas las gentes, subió al monte, apartado, á orar: y como fué la tarde del día, estaba allí solo. 24 Y ya el barco estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas; porque el viento era contrario. 25 Mas á la cuarta vela de la noche, Jesús fué á ellos andando sobre la mar. 26 Y los discípulos, viéndole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: Fantasma es. Y dieron voces de miedo. 27 Mas luego Jesús les habló, diciendo: Confiad, yo soy; no tengáis miedo. 28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo vaya á ti sobre las aguas. 29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro del barco, andaba sobre las aguas para ir á Jesús. 30 Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose á hundir, dió voces, diciendo: Señor, sálvame. 31 Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh [hombre] de poca fe, ¿por qué dudaste? 32 Y como ellos entraron en el barco, sosegóse el viento. 33 Entonces los que estaban en el barco, vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios. 34 Y llegando á la otra parte, vinieron á la tierra de Genezaret. 35 Y como le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron por toda aquella tierra alrededor, y trajeron á él todos los enfermos; 36 Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que tocaron, quedaron sanos.

Mateo 15

1 ENTONCES llegaron á Jesús ciertos escribas y Fariseos de Jerusalem, diciendo: 2 ¿Por qué tus discípulos traspasan la tradición de los ancianos? porque no se lavan las manos cuando comen pan. 3 Y él respondiendo, les dijo: ¿Por qué también vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? 4 Porque Dios mandó, diciendo: Honra al padre y á la madre, y, El que maldijere al padre ó á la madre, muera de muerte. 5 Mas vosotros decís: Cualquiera que dijere al padre ó á la madre: [Es ya] ofrenda mía [á Dios] todo aquello con que pudiera valerte; 6 No deberá honrar á su padre ó á su madre [con socorro]. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. 7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo: 8 Este pueblo de labios me honra; mas su corazón lejos está de mí. 9 Mas en vano me honran, enseñando doctrinas [y] mandamientos de hombres. 10 Y llamando á sí las gentes, les dijo: Oid, y entended: 11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. 12 Entonces llegándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los Fariseos oyendo esta palabra se ofendieron? 13 Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. 14 Dejadlos: son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. 15 Y respondiendo Pedro, le dijo: Decláranos esta parábola. 16 Y Jesús dijo: ¿Aun también vosotros sois sin entendimiento? 17 ¿No entendéis aún, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la letrina? 18 Mas lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. 19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. 20 Estas cosas son las que contaminan al hombre: que comer con las manos por lavar no contamina al hombre. 21 Y saliendo Jesús de allí, se fué á las partes de Tiro y de Sidón. 22 Y he aquí una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija es malamente atormentada del demonio. 23 Mas él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despáchala, pues da voces tras nosotros. 24 Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino á las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25 Entonces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor, socórreme. 26 Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo á los perrillos. 27 Y ella dijo: Sí, Señor; mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores. 28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres. Y fué sana su hija desde aquella hora. 29 Y partido Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea: y subiendo al monte, se sentó allí. 30 Y llegaron á él muchas gentes, que tenían consigo cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos [enfermos]: y los echaron á los pies de Jesús, y los sanó: 31 De manera que se maravillaban las gentes, viendo hablar los mudos, los mancos sanos, andar los cojos, y ver los ciegos: y glorificaron al Dios de Israel. 32 Y Jesús llamando á sus discípulos, dijo: Tengo lástima de la gente, que ya [hace] tres días [que] perseveran conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos ayunos no quiero, porque no desmayen en el camino. 33 Entonces sus discípulos le dicen: ¿Dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, que hartemos á tan gran compañía? 34 Y Jesús les dice: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos. 35 Y mandó á las gentes que se recostasen sobre la tierra. 36 Y tomando los siete panes y los peces, haciendo gracias, partió y dió á sus discípulos; y los discípulos á la gente. 37 Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobró de los pedazos, siete espuertas llenas. 38 Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin las mujeres y los niños. 39 Entonces, despedidas las gentes, subió en el barco: y vino á los términos de Magdalá.

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