Día 6 Los libros sapienciales en un mes
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Job 28–32 RV1909
Job 28
1 CIERTAMENTE la plata tiene sus veneros, y el oro lugar [donde] se forma. 2 El hierro se saca del polvo, y de la piedra es fundido el metal. 3 A las tinieblas puso término, y examina todo á la perfección, las piedras [que hay] en la oscuridad y en la sombra de muerte. 4 Brota el torrente de junto al morador, [aguas] que el pie había olvidado: sécanse luego, vanse del hombre. 5 De la tierra nace el pan, y debajo de ella estará como convertida en fuego. 6 Lugar hay cuyas piedras son zafiro, y sus polvos de oro. 7 Senda que nunca la conoció ave, ni ojo de buitre la vió: 8 Nunca la pisaron animales fieros, ni león pasó por ella. 9 En el pedernal puso su mano, y trastornó los montes de raíz. 10 De los peñascos cortó ríos, y sus ojos vieron todo lo preciado. 11 Detuvo los ríos en su nacimiento, é hizo salir á luz lo escondido. 12 Empero ¿dónde se hallará la sabiduría? ¿y dónde está el lugar de la prudencia? 13 No conoce su valor el hombre, ni se halla en la tierra de los vivientes. 14 El abismo dice: No está en mí: y la mar dijo: Ni conmigo. 15 No se dará por oro, ni su precio será á peso de plata. 16 No puede ser apreciada con oro de Ophir, ni con onique precioso, ni con zafiro. 17 El oro no se le igualará, ni el diamante; ni se trocará por vaso de oro fino. 18 De coral ni de perlas no se hará mención: la sabiduría es mejor que piedras preciosas. 19 No se igualará con ella esmeralda de Ethiopía; no se podrá apreciar con oro fino. 20 ¿De dónde pues vendrá la sabiduría? ¿y dónde está el lugar de la inteligencia? 21 Porque encubierta está á los ojos de todo viviente, y á toda ave del cielo es oculta. 22 El infierno y la muerte dijeron: Su fama hemos oído con nuestros oídos. 23 Dios entiende el camino de ella, y él conoce su lugar. 24 Porque él mira hasta los fines de la tierra, y ve debajo de todo el cielo. 25 Al dar peso al viento, y poner las aguas por medida; 26 Cuando él hizo ley á la lluvia, y camino al relámpago de los truenos; 27 Entonces la veía él, y la manifestaba; preparóla y descubrióla también. 28 Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal la inteligencia.
Job 29
1 Y VOLVIÓ Job á tomar su propósito, y dijo: 2 ¡Quién me tornase como en los meses pasados, como en los días que Dios me guardaba, 3 Cuando hacía resplandecer su candela sobre mi cabeza, á la luz de la cual yo caminaba en la oscuridad; 4 Como fué en los días de mi mocedad, cuando el secreto de Dios estaba en mi tienda; 5 Cuando aun el Omnipotente estaba conmigo, y mis hijos alrededor de mí; 6 Cuando lavaba yo mis caminos con manteca, y la piedra me derramaba ríos de aceite! 7 Cuando salía á la puerta á juicio, y en la plaza hacía preparar mi asiento, 8 Los mozos me veían, y se escondían; y los viejos se levantaban, y estaban en pie; 9 Los príncipes detenían sus palabras, ponían la mano sobre su boca; 10 La voz de los principales se ocultaba, y su lengua se pegaba á su paladar: 11 Cuando los oídos que me oían, me llamaban bienaventurado, y los ojos que me veían, me daban testimonio: 12 Porque libraba al pobre que gritaba, y al huérfano que carecía de ayudador. 13 La bendición del que se iba á perder venía sobre mí; y al corazón de la viuda daba alegría. 14 Vestíame de justicia, y ella me vestía como un manto; y mi toca era juicio. 15 Yo era ojos al ciego, y pies al cojo. 16 A los menesterosos era padre; y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia: 17 Y quebraba los colmillos del inicuo, y de sus dientes hacía soltar la presa. 18 Y decía yo: En mi nido moriré, y como arena multiplicaré días. 19 Mi raíz estaba abierta junto á las aguas, y en mis ramas permanecía el rocío. 20 Mi honra se renovaba en mí, y mi arco se corroboraba en mi mano. 21 Oíanme, y esperaban; y callaban á mi consejo. 22 Tras mi palabra no replicaban, y mi razón destilaba sobre ellos. 23 Y esperábanme como á la lluvia, y abrían su boca [como] á la lluvia tardía. 24 Si me reía con ellos, no lo creían: y no abatían la luz de mi rostro. 25 Calificaba yo el camino de ellos, y sentábame en cabecera; y moraba como rey en el ejército, como el que consuela llorosos.
Job 30
1 MAS ahora los más mozos de días que yo, se ríen de mí; cuyos padres yo desdeñara ponerlos con los perros de mi ganado. 2 Porque ¿para qué yo habría menester la fuerza de sus manos, en los cuales había perecido con el tiempo? 3 Por causa de la pobreza y del hambre [andaban] solos; huían á la soledad, á lugar tenebroso, asolado y desierto. 4 Que cogían malvas entre los arbustos, y raíces de enebro para calentarse. 5 Eran echados de entre [las gentes], y todos les daban grita como al ladrón. 6 Habitaban en las barrancas de los arroyos, en las cavernas de la tierra, y en las rocas. 7 Bramaban entre las matas, y se reunían debajo de las espinas. 8 Hijos de viles, y hombres sin nombre, más bajos que la misma tierra. 9 Y ahora yo soy su canción, y he sido hecho su refrán. 10 Abomínanme, aléjanse de mí, y aun de mi rostro no detuvieron su saliva. 11 Porque [Dios] desató mi cuerda, y me afligió, por eso se desenfrenaron delante de mi rostro. 12 A la mano derecha se levantaron los jóvenes; empujaron mis pies, y sentaron contra mí las vías de su ruina. 13 Mi senda desbarataron, aprovecháronse de mi quebrantamiento, contra los cuales no hubo ayudador. 14 Vinieron como por portillo ancho, revolviéronse á [mi] calamidad. 15 Hanse revuelto turbaciones sobre mí; combatieron como viento mi alma, y mi salud pasó como nube. 16 Y ahora mi alma está derramada en mí; días de aflicción me han aprehendido. 17 De noche taladra sobre mí mis huesos, y mis pulsos no reposan. 18 Con la grande copia [de materia] mi vestidura está demudada; cíñeme como el cuello de mi túnica. 19 Derribóme en el lodo, y soy semejante al polvo y á la ceniza. 20 Clamo á ti, y no me oyes; preséntome, y no me atiendes. 21 Haste tornado cruel para mí: con la fortaleza de tu mano me amenazas. 22 Levantásteme, é hicísteme cabalgar sobre el viento, y disolviste mi sustancia. 23 Porque yo conozco que me reduces á la muerte; y á la casa determinada á todo viviente. 24 Mas él no extenderá la mano contra el sepulcro; ¿clamarán [los sepultados] cuando él los quebrantare? 25 ¿No lloré yo al afligido? Y mi alma ¿no se entristeció sobre el menesteroso? 26 Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; y cuando esperaba luz, la oscuridad vino. 27 Mis entrañas hierven, y no reposan; días de aflicción me han sobrecogido. 28 Denegrido ando, y no por el sol: levantádome he en la congregación, y clamado. 29 He venido á ser hermano de los dragones, y compañero de los buhos. 30 Mi piel está denegrida sobre mí, y mis huesos se secaron con ardentía. 31 Y hase tornado mi arpa en luto, y mi órgano en voz de lamentadores.
Job 31
1 HICE pacto con mis ojos: ¿cómo pues había yo de pensar en virgen? 2 Porque ¿qué galardón [me daría] de arriba Dios, y qué heredad el Omnipotente de las alturas? 3 ¿No hay quebrantamiento para el impío, y extrañamiento para los que obran iniquidad? 4 ¿No ve él mis caminos, y cuenta todos mis pasos? 5 Si anduve con mentira, y si mi pie se apresuró á engaño, 6 Péseme Dios en balanzas de justicia, y conocerá mi integridad. 7 Si mis pasos se apartaron del camino, y si mi corazón se fué tras mis ojos, y si algo se apegó á mis manos, 8 Siembre yo, y otro coma, y mis verduras sean arrancadas. 9 Si fué mi corazón engañado acerca de mujer, y si estuve acechando á la puerta de mi prójimo: 10 Muela para otro mi mujer, y sobre ella otros se encorven. 11 Porque es maldad é iniquidad, que han de castigar los jueces. 12 Porque es fuego que devoraría hasta el sepulcro, y desarraigaría toda mi hacienda. 13 Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva, cuando ellos pleitearan conmigo, 14 ¿Qué haría yo cuando Dios se levantase? y cuando él visitara, ¿qué le respondería yo? 15 El que en el vientre me hizo á mí, ¿no lo hizo á él? ¿y no nos dispuso uno mismo en la matriz? 16 Si estorbé el contento de los pobres, é hice desfallecer los ojos de la viuda; 17 Y si comí mi bocado solo, y no comió de él el huérfano; 18 (Porque desde mi mocedad creció conmigo como con padre, y desde el vientre de mi madre fuí guía de la viuda;) 19 Si he visto que pereciera alguno sin vestido, y al menesteroso sin cobertura; 20 Si no me bendijeron sus lomos, y del vellón de mis ovejas se calentaron; 21 Si alcé contra el huérfano mi mano, aunque viese que me ayudarían en la puerta; 22 Mi espalda se caiga de mi hombro, y mi brazo sea quebrado de mi canilla. 23 Porque temí el castigo de Dios, contra cuya alteza yo no tendría poder. 24 Si puse en oro mi esperanza, y dije al oro: Mi confianza [eres] tú; 25 Si me alegré de que mi hacienda se multiplicase, y de que mi mano hallase mucho; 26 Si he mirado al sol cuando resplandecía, y á la luna cuando iba hermosa, 27 Y mi corazón se engañó en secreto, y mi boca besó mi mano: 28 Esto también fuera maldad juzgada; porque habría negado al Dios soberano. 29 Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía, y me regocijé cuando le halló el mal; 30 (Que ni aun entregué al pecado mi paladar, pidiendo maldición para su alma;) 31 Cuando mis domésticos decían: ¡Quién nos diese de su carne! nunca nos hartaríamos. 32 El extranjero no tenía fuera la noche; mis puertas abría al caminante. 33 Si encubrí, como los hombres mis prevaricaciones, escondiendo en mi seno mi iniquidad; 34 Porque quebrantaba á la gran multitud, y el menosprecio de las familias me atemorizó, y callé, y no salí de mi puerta: 35 ¡Quién me diera quien me oyese! He aquí mi impresión [es] que el Omnipotente testificaría por mí, aunque mi adversario me hiciera el proceso. 36 Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro, y me lo ataría en lugar de corona. 37 Yo le contaría el número de mis pasos, y como príncipe me llegaría á él. 38 Si mi tierra clama contra mí, y lloran todos sus surcos; 39 Si comí su sustancia sin dinero, ó afligí el alma de sus dueños; 40 En lugar de trigo me nazcan abrojos, y espinas en lugar de cebada. Acábanse las palabras de Job.
Job 32
1 Y CESARON estos tres varones de responder á Job, por cuanto él era justo en sus ojos. 2 Entonces Eliú hijo de Barachêl, Bucita,, de la familia de Ram, se enojó con furor contra Job: enojóse con furor, por cuanto justificaba su vida más que á Dios. 3 Enojóse asimismo con furor contra sus tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado á Job. 4 Y Eliú había esperado á Job en la disputa, porque eran más viejos de días que él. 5 Empero viendo Eliú que no había respuesta en la boca de aquellos tres varones, su furor se encendió. 6 Y respondió Eliú hijo de Barachêl, Bucita, y dijo: Yo soy menor de días, y vosotros viejos; he tenido por tanto miedo, y temido declararos mi opinión. 7 Yo decía: Los días hablarán, y la muchedumbre de años declarará sabiduría. 8 Ciertamente espíritu hay en el hombre, é inspiración del Omnipotente los hace que entiendan. 9 No los grandes son los sabios, ni los viejos entienden el derecho. 10 Por tanto yo dije: Escuchadme; declararé yo también mi sabiduría. 11 He aquí yo he esperado á vuestras razones, he escuchado vuestros argumentos, en tanto que buscabais palabras. 12 Os he pues prestado atención, y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya á Job, y responda á sus razones. 13 Porque no digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría: lanzólo Dios, no el hombre. 14 Ahora bien, Job no enderezó á mí sus palabras, ni yo le responderé con vuestras razones. 15 Espantáronse, no respondieron más: fuéronseles los razonamientos. 16 Yo pues he esperado, porque no hablaban, antes pararon, y no respondieron más. 17 Por eso yo también responderé mi parte, también yo declararé mi juicio. 18 Porque lleno estoy de palabras, y el espíritu de mi vientre me constriñe. 19 De cierto mi vientre está como el vino que no tiene respiradero, y se rompe como odres nuevos. 20 Hablaré pues y respiraré; abriré mis labios, y responderé. 21 No haré ahora acepción de personas, ni usaré con hombre de lisonjeros títulos. 22 Porque no sé hablar lisonjas: [de otra manera] en breve mi Hacedor me consuma.