Temas bíblicos

¿Qué dice la Escritura sobre el matrimonio?

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Dios creó a la humanidad varón y mujer y unió al primer hombre y a la primera mujer como una sola carne. Cristo devolvió el matrimonio a ese principio, bendijo la boda de Caná, y Pablo llama a la unión del esposo y la esposa un gran misterio referido a Cristo y a la Iglesia. La Iglesia ortodoxa celebra el matrimonio como un santo Misterio en el que los esposos son coronados; honra la fidelidad para toda la vida y también, como concesión a la debilidad humana, puede permitir un segundo matrimonio después del divorcio con un rito penitencial. Las iglesias católica y protestantes tratan el divorcio de maneras distintas, y aquí se incluyen las palabras difíciles de la Escritura.

Desde el principio

Cristo responde a la pregunta sobre el divorcio volviendo a la creación: "Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre".

26 Y dijo Dios: Hagamos al hombre á nuestra imagen, conforme á nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra. 27 Y crió Dios al hombre á su imagen, á imagen de Dios lo crió; varón y hembra los crió. 28 Y los bendijo Dios; y díjoles Dios: Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
Génesis 1:26–28 (RV1909)
18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; haréle ayuda idónea para él. 19 Formó, pues, Jehová Dios de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y trájolas á Adam, para que viese cómo les había de llamar; y todo lo que Adam llamó á los animales vivientes, ese es su nombre. 20 Y puso Adam nombres á toda bestia y ave de los cielos y á todo animal del campo: mas para Adam no halló ayuda que [estuviese] idónea para él. 21 Y Jehová Dios hizo caer sueño sobre Adam, y se quedó dormido: entonces tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar; 22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y trájola al hombre. 23 Y dijo Adam: Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne: ésta será llamada Varona, porque del varón fué tomada. 24 Por tanto, dejará el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne. 25 Y estaban ambos desnudos, Adam y su mujer, y no se avergonzaban.
Génesis 2:18–25 (RV1909)
3 Entonces se llegaron á él los Fariseos, tentándole, y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar á su mujer por cualquiera causa? 4 Y él respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que [los] hizo al principio, macho y hembra los hizo, 5 Y dijo: Por tanto, el hombre dejará padre y madre, y se unirá á su mujer, y serán dos en una carne? 6 Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios juntó, no [lo] aparte el hombre.
Mateo 19:3–6 (RV1909)
6 Pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. 7 Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se juntará á su mujer. 8 Y los que [eran] dos, serán hechos una carne: así que no son más dos, sino una carne. 9 Pues lo que Dios juntó, no [lo] aparte el hombre.
Marcos 10:6–9 (RV1909)

Grande es este misterio

Pablo comienza con la sumisión mutua y llama al matrimonio misterio (mystérion) que apunta a Cristo y a la Iglesia. La primera señal de Cristo ocurre en una boda, y el Reino se presenta como la cena de las bodas del Cordero.

21 Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios. 22 Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor. 23 Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo. 24 Así que, como la iglesia está sujeta á Cristo, así también las casadas [lo estén] á sus maridos en todo. 25 Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella, 26 Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra, 27 Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha. 28 Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama. 29 Porque ninguno aborreció jamás á su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo á la iglesia; 30 Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. 31 Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer, y serán dos en una carne. 32 Este misterio grande es: mas yo digo [esto] con respecto á Cristo y á la iglesia. 33 Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido.
Efesios 5:21–33 (RV1909)
1 Y AL tercer día hiciéronse unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. 2 Y fué también llamado Jesús y sus discípulos á las bodas. 3 Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: Vino no tienen. 4 Y dícele Jesús: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora. 5 Su madre dice á los que servían: Haced todo lo que os dijere. 6 Y estaban allí seis tinajuelas de piedra para agua, conforme á la purificación de los Judíos, que cabían en cada una dos ó tres cántaros. 7 Díceles Jesús: Henchid estas tinajuelas de agua. E hinchiéronlas hasta arriba. 8 Y díceles: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y presentáron[le]. 9 Y como el maestresala gustó el agua hecha vino, que no sabía de dónde era (mas lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua), el maestresala llama al esposo, 10 Y dícele: Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando están satisfechos, entonces lo que es peor; mas tú has guardado el buen vino hasta ahora. 11 Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.
Juan 2:1–11 (RV1909)
6 Y oí como la voz de una grande compañía, y como el ruido de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: Aleluya: porque reinó el Señor nuestro Dios Todopoderoso. 7 Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque son venidas las bodas del Cordero, y su esposa se ha aparejado. 8 Y le fué dado que se vista de lino fino, limpio y brillante: porque el lino fino son las justificaciones de los santos. 9 Y él me dice: Escribe: Bienaventurados los que son llamados á la cena del Cordero. Y me dijo: Estas palabras de Dios son verdaderas.
Apocalipsis 19:6–9 (RV1909)

Honra, fidelidad y el lecho conyugal

Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla. El esposo y la esposa se pertenecen mutuamente, y "fuerte es como la muerte el amor".

4 Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; mas á los fornicarios y á los adúlteros juzgará Dios.
Hebreos 13:4 (RV1909)
2 Mas á causa de las fornicaciones, cada uno tenga su mujer, y cada una tenga su marido. 3 El marido pague á la mujer la debida benevolencia; y asimismo la mujer al marido. 4 La mujer no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido: é igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la mujer. 5 No os defraudéis el uno al otro, á no ser por algún tiempo de [mutuo] consentimiento, para ocuparos en la oración: y volved á juntaros en uno, porque no os tiente Satanás á causa de vuestra incontinencia.
1 Corintios 7:2–5 (RV1909)
15 Bebe el agua de tu cisterna, y los raudales de tu pozo. 16 Derrámense por de fuera tus fuentes, en las plazas los ríos de aguas. 17 Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. 18 Sea bendito tu manantial; y alégrate con la mujer de tu mocedad. 19 [Como] cierva amada y graciosa corza, sus pechos te satisfagan en todo tiempo; y en su amor recréate siempre.
Proverbios 5:15–19 (RV1909)
6 Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo: porque fuerte es como la muerte el amor; duro como el sepulcro el celo: sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. 7 Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre toda la hacienda de su casa por este amor, de cierto lo menospreciaran.
Cantar de los Cantares 8:6–7 (RV1909)
1 ASIMISMO vosotras, mujeres, [sed] sujetas á vuestros maridos; para que también los que no creen á la palabra, sean ganados sin palabra por la conversación de sus mujeres, 2 Considerando vuestra casta conversación, que es en temor. 3 El adorno de las cuales no sea exterior con encrespamiento del cabello, y atavío de oro, ni en compostura de ropas; 4 Sino el hombre del corazón que está encubierto, en incorruptible [ornato] de espíritu agradable y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios. 5 Porque así también se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, siendo sujetas á sus maridos: 6 Como Sara obedecía á Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras sois hechas hijas, haciendo bien, y no sois espantadas de ningún pavor. 7 Vosotros maridos, semejantemente, habitad con ellas según ciencia, dando honor á la mujer como á vaso más frágil, y como á herederas juntamente de la gracia de la vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas.
1 Pedro 3:1–7 (RV1909)

El divorcio: las palabras difíciles

Cristo prohíbe el divorcio, y Mateo registra una excepción por porneía (fornicación); Pablo permite la separación cuando el cónyuge no creyente se va. La Iglesia católica sostiene que el matrimonio sacramental válido es indisoluble y puede declarar nulos algunos matrimonios; muchas iglesias protestantes permiten volver a casarse por adulterio o abandono; la Iglesia ortodoxa lamenta el divorcio como un fracaso, pero puede, por economía pastoral, bendecir un segundo matrimonio.

31 También fué dicho: Cualquiera que repudiare á su mujer, déle carta de divorcio: 32 Mas yo os digo, que el que repudiare á su mujer, fuera de causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casare con la repudiada, comete adulterio.
Mateo 5:31–32 (RV1909)
7 Dícenle: ¿Por qué, pues, Moisés mandó dar carta de divorcio, y repudiarla? 8 Díceles: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar á vuestras mujeres: mas al principio no fué así. 9 Y yo os digo que cualquiera que repudiare á su mujer, si no fuere por causa de fornicación, y se casare con otra, adultera: y el que se casare con la repudiada, adultera.
Mateo 19:7–9 (RV1909)
10 Y en casa volvieron los discípulos á preguntarle de lo mismo. 11 Y les dice: Cualquiera que repudiare á su mujer, y se casare con otra, comete adulterio contra ella: 12 Y si la mujer repudiare á su marido y se casare con otro, comete adulterio.
Marcos 10:10–12 (RV1909)
18 Cualquiera que repudia á su mujer, y se casa con otra, adultera: y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.
Lucas 16:18 (RV1909)
10 Mas á los que están juntos en matrimonio, denuncio, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se aparte del marido; 11 Y si se apartare, que se quede sin casar, ó reconcíliese con su marido; y que el marido no despida á su mujer. 12 Y á los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer infiel, y ella consiente en habitar con él, no la despida. 13 Y la mujer que tiene marido infiel, y él consiente en habitar con ella, no lo deje. 14 Porque el marido infiel es santificado en la mujer, y la mujer infiel en el marido: pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos; empero ahora son santos. 15 Pero si el infiel se aparta, apártese: que no es el hermano ó la hermana sujeto á servidumbre en semejante [caso]; antes á paz nos llamó Dios. 16 Porque ¿de dónde sabes, oh mujer, si quizá harás salvo á tu marido? ¿ó de dónde sabes, oh marido, si quizá harás salva á tu mujer?
1 Corintios 7:10–16 (RV1909)
14 Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu mocedad, contra la cual tú has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. 15 Pues qué ¿no hizo él uno [solo] aunque tenía la abundancia del espíritu? ¿Y por qué uno? Para que procurara una simiente de Dios. Guardaos pues en vuestros espíritus, y contra la mujer de vuestra mocedad no seáis desleales. 16 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece que sea repudiada; y cubra la iniquidad con su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos pues en vuestros espíritus, y no seáis desleales.
Malaquías 2:14–16 (RV1909)

El matrimonio y el celibato como vocaciones

Pablo honra tanto el matrimonio como el celibato como dones. Quienes prohíben casarse son condenados, y la Iglesia siempre ha bendecido tanto la vida matrimonial como el monacato.

10 Dícenle sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. 11 Entonces él les dijo: No todos reciben esta palabra, sino aquellos á quienes es dado. 12 Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron á sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos; el que pueda ser capaz de eso, séalo.
Mateo 19:10–12 (RV1909)
7 Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo: empero cada uno tiene su propio don de Dios; uno á la verdad así, y otro así. 8 Digo pues á los solteros y á las viudas, que bueno les es si se quedaren como yo. 9 Y si no tienen don de continencia, cásense; que mejor es casarse que quemarse.
1 Corintios 7:7–9 (RV1909)
32 Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas que son del Señor, cómo ha de agradar al Señor: 33 Empero el que se casó tiene cuidado de las cosas que son del mundo, cómo ha de agradar á su mujer. 34 Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella: la doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en el cuerpo como en el espíritu: mas la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, cómo ha de agradar á su marido. 35 Esto empero digo para vuestro provecho; no para echaros lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os lleguéis al Señor.
1 Corintios 7:32–35 (RV1909)
1 EMPERO el Espíritu dice manifiestamente, que en los venideros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando á espíritus de error y á doctrinas de demonios; 2 Que con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia. 3 Que prohibirán casarse, [y mandarán] abstenerse de las viandas que Dios crió para que con hacimiento de gracias participasen de ellas los fieles, y los que han conocido la verdad. 4 Porque todo lo que Dios crió es bueno, y nada hay que desechar, tomándose con hacimiento de gracias: 5 Porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.
1 Timoteo 4:1–5 (RV1909)

Los Padres

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Fuentes

  1. The Orthodox Faith, Vol. II: Marriage (Orthodox Church in America) — Orthodox sacramental theology of marriage and pastoral approach to divorce.

Actualizado: 2026-10-18