Muchos jóvenes han abandonado la fe porque alguien les dijo que tenían que elegir entre el Génesis y el registro fósil. Es una falsa disyuntiva que la Iglesia histórica nunca exigió.
¿Dónde están los dinosaurios en la Biblia?
Por nombre, en ninguna parte. La palabra «dinosaurio» la acuñó en 1842 sir Richard Owen. Behemot (Job 40) y Leviatán (Job 41) son retratos poéticos de criaturas imponentes; algunos cristianos los leen como dinosaurios, otros como un hipopótamo y un cocodrilo mitificados, otros como símbolos del caos cósmico. La Biblia no pretende darte una taxonomía.
Opciones cristianas fieles sobre los orígenes
- Creacionismo de la Tierra joven: un universo de unos 6,000–10,000 años; los dinosaurios convivieron con los humanos; el registro fósil procede del Diluvio. (Answers in Genesis, ICR.)
- Creacionismo de la Tierra antigua: un universo de 13,800 millones de años, compatible con los «días» de Génesis 1 entendidos como eras o como marco literario. (Reasons to Believe, Hugh Ross.)
- Creación evolutiva: Dios creó mediante un proceso evolutivo; Adán y Eva como los primeros humanos dotados de manera única de la imagen de Dios. (BioLogos, Francis Collins, que dirigió el Proyecto Genoma Humano.)
La ortodoxia no dogmatiza ninguna de estas. Lo que confiesa es esto: Dios lo creó todo, ex nihilo, libremente, por amor; la creación es buena; los seres humanos llevan de manera única la imagen de Dios; el pecado y la muerte son intrusos.
La mirada ortodoxa
San Basilio el Grande predicó su famoso Hexamerón sobre los días de la creación en el año 378 d. C., lleno de fascinación por la biología marina, el comportamiento animal y la astronomía. Los Padres no le temían a la historia natural. San Agustín advirtió que los cristianos que dicen disparates sobre el mundo natural mientras pretenden explicar la Escritura la hacen quedar en ridículo ante los no creyentes. Esa sabiduría es antigua.
Una palabra pastoral
Si una visita a un museo sacudió tu fe, respira. El Dios que hizo al T. rex es el mismo Dios que se hizo niño en Belén. Estudiar su creación es en sí mismo una forma de adoración. «Los cielos cuentan la gloria de Dios» (Sal. 19:1), fósiles incluidos. (Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909, salvo que se indique otra versión; los corchetes son de esa edición.)