Tarde o temprano, muchas personas que se acercan a la Iglesia ortodoxa se topan con la expresión «aduanas aéreas», a veces en una discusión en línea y a veces mientras lloran a un padre o a un hijo. La imagen es vívida: después de la muerte el alma asciende por el aire con sus ángeles y es detenida en una serie de estaciones donde los demonios la acusan de pecados particulares, y solo pasa adelante si sus buenas obras y su arrepentimiento pueden responder a las acusaciones.
Algunos cristianos ortodoxos la tratan como enseñanza establecida; otros la llaman un mito foráneo. Entonces, ¿forma parte la creencia en las aduanas aéreas de la fe ortodoxa como la Resurrección, o es otra cosa? El artículo del sitio ¿Qué ocurre con el alma después de la muerte? La visión ortodoxa toca el tema brevemente. Este artículo profundiza en las fuentes, la controversia moderna, lo que las autoridades de la Iglesia han dicho en realidad y las objeciones más fuertes.
En resumen
Ningún concilio de la Iglesia ortodoxa ha convertido en dogma la creencia en las aduanas aéreas. El Credo obliga a los fieles a creer en el regreso de Cristo y su juicio, la resurrección de los muertos y la vida del siglo venidero; no dice nada sobre la mecánica del viaje del alma. La idea de fondo, que el alma que parte se encuentra con poderes hostiles, es antigua: aparece en la Vida de Antonio de San Atanasio (356-362), en escritores monásticos y en himnos de la hora de la muerte que todavía se usan hoy. El sistema desarrollado de estaciones de peaje proviene sobre todo de un solo texto del siglo X, la Vida de Basilio el Joven, cuyo santo, en palabras de su editorial de Dumbarton Oaks, «suele describirse como un santo ficticio» (traducción nuestra). Cuando la Iglesia Ortodoxa Rusa Fuera de Rusia (ROCOR) resolvió en 1980 una disputa enconada, su sínodo dijo que nadie puede establecer dogmáticamente las aduanas aéreas en la forma que ese texto describe, aunque defendió la tradición que lo respalda y ordenó a ambos bandos dejar de pelear. Las aduanas aéreas son una opinión teológica con raíces reales en la tradición, no un dogma.
Tesis: La imagen de las aduanas aéreas es una manera permitida y en algunos lugares venerable de hablar del encuentro del alma con el juicio después de la muerte, pero su forma detallada no es obligatoria: los cristianos ortodoxos pueden sostenerla, leerla como imagen o dejarla de lado, siempre que conserven el Credo y la oración de la Iglesia por los difuntos.
Qué dice la enseñanza
El relato más completo es la visión de Teodora en la Vida de Basilio el Joven. Teodora, una anciana sirvienta del santo varón Basilio, se aparece después de su muerte al discípulo de Basilio, Gregorio, y describe su viaje. En la versión inglesa de Jordanville pasa por veinte «tormentos», desde la conversación ociosa hasta la falta de misericordia. En cada uno, los demonios presentan registros de sus pecados y los ángeles responden con sus buenas obras. Donde estas no alcanzan, los ángeles «añadieron algo del tesoro que me dio el santo varón Basilio; y así pagaron mis deudas en esta estación».1 El texto también describe a los demonios con imágenes étnicas que los lectores modernos encuentran, con razón, chocantes.
El principal defensor moderno de la enseñanza no la leyó de manera literal. El hieromonje Serafín Rose, cuyo libro de 1980 The Soul After Death revivió el tema en inglés, escribió: «Así, desde luego, no hay “casas” ni “casetas” visibles en el aire donde se cobren “impuestos”». Trató los rollos, las balanzas y el oro como «recursos figurativos o interpretativos», a la vez que insistía en que «lo que es cierto es que hay una prueba por parte de los demonios».2 Siguió al metropolitano Macario de Moscú, el dogmático ruso del siglo XIX: «Las aduanas no deben imaginarse en un sentido burdo y sensual».3
La evidencia primaria
El vocabulario de la Escritura
Ningún pasaje de la Escritura describe aduanas aéreas. Los defensores señalan textos que aportan el vocabulario: «el príncipe de la potestad del aire» (Efesios 2:2); «no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas» (Efesios 6:12); «esta noche vuelven á pedir tu alma» (Lucas 12:20); el mendigo que «fué llevado por los ángeles al seno de Abraham» (Lucas 16:22); y las palabras de Cristo, «viene el príncipe de este mundo; mas no tiene nada en mí» (Juan 14:30).4 El Nuevo Testamento habla de poderes hostiles y de ángeles en la hora de la muerte. No describe una sucesión de tribunales.
San Atanasio y la Vida de Antonio
El texto cristiano claro más antiguo es la Vida de Antonio 65-66. En una visión, San Antonio es «llevado por el aire por ciertos seres», y «ciertos seres amargos y terribles se pusieron en el aire y quisieron impedirle pasar». Cuando quieren examinar toda su vida, sus acompañantes responden: «El Señor ha borrado los pecados desde su nacimiento, pero desde que se hizo monje y se consagró a Dios, a ustedes se les permite hacer un recuento». No pueden condenarlo, y él pasa. En otra ve a un gigante que atrapa a algunas almas que ascienden y no logra atrapar a otras, y comprende «que era el paso de las almas».5 {{strong: Un texto del siglo IV de un gran Padre describe al alma que parte, desafiada en el aire por poderes hostiles que le exigen cuentas.}}
San Atanasio presenta estas cosas como visiones y dice por qué San Antonio las compartió: para que los monjes «aprendieran que la disciplina daba buen fruto, y que las visiones eran con frecuencia el consuelo de sus trabajos».6 El propósito es ascético. No hay una lista de estaciones ni un pago. La idea central está presente; el sistema posterior, no.
Otros testimonios tempranos
El bizantinista Nicholas Constas, escribiendo en Dumbarton Oaks Papers en 2001, reúne otros ejemplos. Orígenes comparó al diablo con un recaudador de aduanas: «El “príncipe de este mundo” me parece como un publicano».7 Las homilías macarianas comparan a los demonios con cobradores de impuestos que «se lanzan sobre los transeúntes». Los Apotegmas de los Padres del desierto incluyen un dicho de Teófilo en el que los demonios acusan al alma «como en un pleito». Una homilía sobre la partida del alma, impresa entre las obras de San Cirilo de Alejandría, describe el avance del alma ante funcionarios y «estaciones de pesaje», en las primeras cinco de las cuales se examinan por turno los sentidos corporales.8 Constas concluye: «La tradición de las aduanas estaba firmemente establecida en todo Oriente mucho antes del final de la antigüedad tardía».9
No todos los estudiosos leen la evidencia de ese modo. Stephen Shoemaker, historiador del cristianismo primitivo, replica que la «atribución» de la homilía de Cirilo «se considera ampliamente espuria» y que, fuera de la Vida de Antonio y de unos pocos relatos egipcios, «tal doctrina era casi desconocida durante el primer milenio».10 Coinciden en los textos y discrepan en su peso. {{debated: La homilía sobre la partida del alma atribuida a San Cirilo de Alejandría es realmente suya.}}
La Vida de Basilio el Joven
El sistema detallado proviene de la Vida de Basilio el Joven, escrita en la Constantinopla del siglo X, supuestamente por el discípulo de Basilio, Gregorio. La descripción de la editorial de su edición crítica de 2014 en Dumbarton Oaks llama a sus visiones «la fuente más completa de información sobre las ideas bizantinas acerca de la vida de ultratumba», pero dice también que Basilio «suele describirse como un santo ficticio».11 El teólogo ortodoxo Paul Ladouceur añade que «no hay corroboración independiente de que Basilio, Gregorio y Teodora fueran personas reales», y observa que la segunda visión del mismo texto condena a grupos enteros, entre ellos los judíos, en términos que él considera muy alejados de la enseñanza ortodoxa.12 Incluso el número de estaciones varía: Constas describe veintidós aduanas; la versión inglesa de Jordanville tiene veinte.13 El estudioso de Yale Vasileios Marinis sitúa la obra entre los textos del siglo X que muestran «una marcada tendencia a sistematizar» creencias anteriores y variadas.14 {{strong: El esquema más completo de aduanas aéreas numeradas proviene de un texto del siglo X cuyas figuras centrales no pueden verificarse históricamente.}}
Himnos y oraciones
El argumento más fuerte de los defensores es litúrgico. El «Canon para la partida del alma», que se reza junto al lecho de muerte, pide a la Madre de Dios, en la traducción de Rose: «aparta de mí al jefe de las amargas aduanas, al príncipe del mundo, cuando esté por morir».15 Otros himnos del Octoeco piden ayuda para dejar atrás a «los príncipes de las tinieblas que están en el aire». Son textos que se oran, no opiniones privadas.
Marinis, sin embargo, observa sobre los servicios fúnebres que «en los textos litúrgicos, Cristo se convierte en el único agente del juicio provisional», porque el funeral recurre casi por completo al lenguaje bíblico.16 La oración habitual de la Iglesia por los difuntos comienza: «Oh Dios de los espíritus y de toda carne, que has pisoteado la muerte y derribado al Diablo, y has dado vida a tu mundo».17 Pide descanso y perdón y no menciona estaciones. La imagen entró en la oración de la Iglesia, pero no se convirtió en su marco.
La controversia moderna
El tema se convirtió en campo de batalla en Norteamérica a fines de la década de 1970. Rose publicó por entregas su capítulo sobre las aduanas en The Orthodox Word, y el diácono Lev Puhalo, entonces clérigo de la ROCOR (más tarde arzobispo Lazar), lo atacó en su propia publicación periódica. Receloso de la influencia occidental y de otras influencias no ortodoxas, Puhalo rechazó la enseñanza de plano; también sostuvo que el alma separada del cuerpo no puede percibir ni actuar.18
El Sínodo de Obispos de la ROCOR examinó la disputa el 19 de noviembre / 2 de diciembre de 1980, y su resolución corta en ambos sentidos. La revisión teológica del obispo Gregorio (Grabbe), expuesta en las actas como base de la decisión, calificó de «contraria a nuestra Fe» la opinión de Puhalo de que el alma después de la muerte se halla en «algún estado de sueño». Dijo que la tradición de las aduanas «se ha conservado, con detalles diversos, desde una remota antigüedad y no contiene nada contrario a la piedad», y que rechazar la posibilidad de tales pruebas «contradice la conciencia de la Iglesia antigua». Pero dijo también: «En realidad, nadie puede establecer dogmáticamente la existencia de las aduanas precisamente de acuerdo con la forma descrita en el sueño (de Gregorio, relatado en la vida) de Basilio el Nuevo, puesto que no se encuentra en las Escrituras ninguna indicación directa al respecto».19
La revisión citó a San Teófano el Recluso, él mismo defensor de la tradición: «estas imágenes representan la realidad, pero no son la realidad misma». La resolución propia del Sínodo fue modesta: «Añadir conjeturas a lo poco que el Señor se ha complacido en revelarnos no es provechoso para nuestra salvación». Dispuso que «esta controversia debe terminar por ambas partes» y prohibió a Puhalo dar conferencias en las parroquias hasta que firmara un compromiso de silencio sobre tales disputas.20 Ladouceur señala que la decisión «no respalda formalmente la doctrina de las aduanas».21 Rose murió en 1982. Puhalo fue depuesto por la ROCOR en 1981 tras romper con su obispo, y más tarde fue aceptado por la Iglesia Ortodoxa en América como obispo retirado (decidido en 2002, confirmado en 2003).22
La discusión continuó. El padre Michael Azkoul, siguiendo de cerca a Puhalo, publicó The Toll-House Myth: The Neo-Gnosticism of Fr. Seraphim Rose.23 En 2017 el monasterio ortodoxo griego de San Antonio, en Arizona, publicó The Departure of the Soul According to the Teaching of the Orthodox Church, de más de mil páginas, que presenta las aduanas aéreas como enseñanza de la Iglesia.24 Los estudiosos ortodoxos respondieron con dureza. Shoemaker concluyó que la creencia «debe considerarse una opinión, aunque a veces popular en ciertos tiempos y lugares, y no un elemento fundamental de la fe cristiana ortodoxa», si bien concedió que, respecto de la creencia más amplia de que ángeles y demonios se disputan el alma que parte, los monjes «están, es verdad, en terreno más firme».25 Ladouceur dijo que es «engañoso y erróneo presentar la teología de las aduanas como “la enseñanza de la Iglesia ortodoxa”, cuando en realidad es solo una parte de la tradición ortodoxa sobre la vida de ultratumba».26 David Bentley Hart fue más lejos: la enseñanza «bien podría considerarse el epítome mismo de la herejía», porque parece negar la victoria de Cristo sobre los poderes.27
La postura ortodoxa
| Nivel | Qué corresponde aquí |
|---|---|
| Dogma (obligatorio para todos) | Cristo «otra vez ha de venir con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos» (texto del Credo según la Diócesis de México de la Iglesia Ortodoxa en América); la resurrección de los muertos; la vida del siglo venidero; la supervivencia del alma después de la muerte. Los concilios no han definido nada sobre la ruta del alma después de la muerte. |
| Tradición común (que se ora y se enseña ampliamente) | La oración por los difuntos; la existencia consciente del alma antes de la resurrección; un anticipo de gozo o de pena después de la muerte; la lucha contra los poderes del mal, que las oraciones de la hora de la muerte llevan hasta esa hora. |
| Opinión teológica (permitida, no obligatoria) | El esquema detallado de las aduanas aéreas: el número y el orden de las estaciones, los registros, los «pagos», el calendario del día cuarenta. |
Los defensores trazan la misma línea. El padre Michael Pomazansky, teólogo dogmático conservador de la ROCOR, escribió que el tema «no es un dogma de la Iglesia en sentido estricto, sino que comprende material de carácter moral y edificante, podría decirse que pedagógico».28 El metropolitano Hierotheos (Vlachos), otro defensor, insiste en que «la imagen simbólica pretende presentar algo, pero debe interpretarse de manera ortodoxa».29 Marinis escribe que «los bizantinos nunca produjeron una teología sistemática sobre el destino póstumo del alma» (salvo bajo presión en Ferrara-Florencia), y que San Marcos de Éfeso allí «omite toda mención del juicio provisional».30 Constas lo dice con sencillez: «Los bizantinos no tenían ningún “sistema” sobre las últimas cosas».31
Un cristiano ortodoxo puede creer que las visiones de las aduanas describen, en imágenes, una prueba real del alma; otro puede sostener solo la creencia más antigua y más amplia de que el alma se encuentra con el juicio y es defendida por los ángeles y por las oraciones de la Iglesia; un tercero puede encontrar poco útil el esquema detallado. Ninguna de estas posturas está fuera de la ortodoxia. Lo que la tradición no permite es convertir la propia opinión en prueba de la ortodoxia de los demás, algo que el Sínodo de 1980 reprendió en ambos bandos. El padre Stephen De Young, sacerdote ortodoxo y estudioso de la Biblia, nombra los dos peligros: los esquemas de las aduanas pueden ser «una sobreliteralización de este elemento de la Santa Tradición», mientras que el rechazo rígido «da lugar con mayor frecuencia al descarte de la tradición subyacente», y con ella de la oración seria por los muertos.32 Para un panorama más amplio, véase la guía del sitio Cielo, infierno y juicio final (en inglés).
Las objeciones más fuertes
«Niega la victoria de Cristo» (protestante, y algunos ortodoxos)
Muchos protestantes oyen en las aduanas una salvación por obras: el alma pasa porque sus obras pesan más que sus pecados, y las oraciones sobrantes de un santo pagan la diferencia. Sin embargo, «ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús» (Romanos 8:1), y Cristo, «despojando los principados y las potestades, sacólos á la vergüenza en público» (Colosenses 2:15). La Confesión de Westminster enseña que las almas de los justos son en la muerte «hechas perfectas en santidad» y recibidas en el cielo: «Aparte de estos dos lugares, para las almas separadas de sus cuerpos, la Escritura no reconoce ninguno».33 Hart plantea el mismo argumento desde dentro de la ortodoxia, apelando a Romanos 8:38-39: nada, «ni ángeles, ni principados, ni potestades», puede separarnos del amor de Dios en Cristo.
Respuesta. La objeción pega con más fuerza contra las lecturas literales. Una burocracia celestial que intercambia obras por paso sería un problema serio, y los escritores ortodoxos, desde Rose hasta Vlachos, rechazan esa lectura. Vlachos llega a escribir: «Así que los deificados no pasarán por las llamadas aduanas».29 La forma más antigua de la tradición, en la visión de San Antonio, dice lo contrario de un arancel: los acusadores no encuentran nada porque el Señor «ha borrado los pecados», así como el príncipe de este mundo no tenía «nada» en Cristo. La ortodoxia no plantea la salvación de manera forense; sostiene que la victoria de Cristo se comparte mediante una unión real con él, y la tradición en su mejor expresión muestra a los poderes fracasando ante esa unión. Donde un texto sugiere una compra, como puede hacerlo el relato de Teodora, los cristianos ortodoxos son libres de decir que la imagen se ha llevado demasiado lejos.
«Esto es solo el purgatorio» (católico)
Un católico podría decir que los ortodoxos critican el purgatorio y conservan su propia versión de él. La comparación es antigua. Constas informa que el teólogo del siglo XV Genadio Escolario llamó a las aduanas, en paráfrasis de Constas, «el equivalente bizantino del purgatorio, sin los fuegos artificiales», y señala que el regalo de Basilio a Teodora sale de «las arcas de sus propios méritos».34 La enseñanza católica afirma también un juicio particular inmediato: «Cada hombre, después de morir, recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular».35
Respuesta. La objeción tiene en parte razón, y los escritores ortodoxos deberían admitirlo. Las ideas orientales y occidentales de un juicio en la muerte se superponen, y Ladouceur sostiene que la imagen del tribunal está más cerca de la postura latina medieval en Ferrara que de la de San Marcos de Éfeso.26 La diferencia es que la Iglesia ortodoxa no ha definido ninguna doctrina de pena temporal o de satisfacción después de la muerte, y su caso oficial en Ferrara-Florencia se apoyó en la sanación y el perdón, no en las aduanas aéreas. Véase el artículo del sitio El purgatorio: lo que creen los católicos y en qué se diferencia la ortodoxia.
«Es gnóstico» (escépticos y críticos)
Los críticos señalan que el ascenso ante guardianes hostiles es un tema central de los textos gnósticos de los siglos II y III. El propio Constas cita el Primer Apocalipsis de Santiago, donde los demonios «exigen peaje y se llevan las almas por robo», y el informe de Orígenes sobre las contraseñas gnósticas para pasar «las puertas eternamente encadenadas de los arcontes». Juzga que los relatos cristianos de las aduanas están «poco cambiados respecto de las antiguas creencias en las esferas planetarias».36
Respuesta. Compartir imágenes no prueba compartir doctrina. Los sistemas gnósticos ofrecían escapar mediante un conocimiento secreto; la visión de San Antonio no ofrece palabras secretas y vincula la libertad del alma con el perdón de Dios. El propio Nuevo Testamento habla de «el príncipe de la potestad del aire». Marinis sostiene además que las nociones cristianas «fueron influidas principalmente por textos apócrifos judíos».14 Aun así, el paralelo es motivo de cautela, y ayuda a explicar por qué los estudiosos ortodoxos se resisten a convertir en dogma el esquema detallado.
«Los santos lo enseñaron, así que debes creerlo» (defensores ortodoxos)
Muchos santos, desde San Antonio hasta San Ignacio Briánchaninov, San Teófano el Recluso y San Justino Popovich, escribieron sobre las aduanas aéreas; rechazar su testimonio, dicen los defensores, es poner el propio juicio por encima del suyo.
Respuesta. El testimonio es real y merece respeto, pero la ortodoxia nunca ha tratado toda opinión de todo santo como dogma. Sus propios defensores pidieron moderación: San Teófano dijo que las imágenes «no son la realidad misma», y Pomazansky llamó al tema pedagógico, no dogmático. La apelación de Shoemaker a San Vicente de Lerins, «lo que se ha creído en todas partes, siempre y por todos», es una prueba justa, y el esquema detallado no la supera con claridad.37 La creencia más amplia en una lucha en la hora de la muerte se acerca mucho más.
Lo que podemos afirmar con confianza
- Ningún concilio ecuménico ni panortodoxo ha definido las aduanas aéreas como dogma, y el Credo guarda silencio sobre el viaje del alma después de la muerte.
- La idea de que poderes hostiles desafían al alma que parte es clara en la Vida de Antonio (356-362) y reaparece en la literatura monástica.
- El esquema detallado de estaciones numeradas proviene sobre todo de la Vida de Basilio el Joven del siglo X, cuyas figuras centrales no pueden verificarse históricamente.
- El lenguaje de las aduanas aparece en el canon de la hora de la muerte y en algunos himnos; la oración ordinaria por los difuntos no menciona estaciones.
- El Sínodo de la ROCOR de 1980 defendió la tradición, rechazó la idea de un alma dormida, negó que la forma de Teodora pueda establecerse dogmáticamente y puso fin a la disputa por ambas partes.
- Los principales defensores modernos, Rose, Pomazansky y Vlachos, leen los detalles como figurados.
Lo que sigue en disputa
- Si la homilía sobre la partida del alma atribuida a San Cirilo de Alejandría es auténtica.
- Cuán extendida estaba la creencia en el primer milenio: Constas ve una tradición establecida, Shoemaker un puñado de fuentes egipcias.
- Hasta qué punto la imagen debe su forma a tradiciones gnósticas, paganas o apócrifas judías.
- Si las aduanas describen una prueba real (aunque espiritual) que toda alma atraviesa, o una imagen didáctica para el arrepentimiento.
- Si la enseñanza, en su forma popular, ayuda o perjudica a la vida espiritual ortodoxa, en especial a los creyentes angustiados y a los que están de duelo.
Conclusión
Quien haya oído que las aduanas aéreas son una prueba de ortodoxia puede dejar esa preocupación. La Iglesia pide a sus hijos que confiesen que Cristo vendrá otra vez a juzgar a los vivos y a los muertos, que esperen la resurrección de los muertos y que oren por los que se han dormido. No exige un mapa del aire. Quien haya oído que las aduanas son tonterías paganas puede dejar eso también. La tradición que hay detrás, la de un alma que debe rendir cuentas y es ayudada por los ángeles, los santos y las oraciones de la Iglesia, recorre a los Padres de la Iglesia (en inglés) y la oración de la Iglesia por los difuntos, que se rastrea en La oración por los difuntos en el cristianismo primitivo (en inglés).
La mejor pregunta es la que San Antonio sacó de su visión: no cuántas estaciones hay, sino cómo vivir para que el acusador no encuentre en nosotros nada que le pertenezca. Eso no es cuestión de equilibrar libros de cuentas. Es la obra del arrepentimiento y de la unión con Cristo, que ya ha derribado al diablo, y a cuya misericordia la Iglesia encomienda a toda alma: «da reposo a las almas de tus siervos difuntos». Donde el Señor ha revelado poco, el consejo del Sínodo de 1980 sigue sirviendo: humildad, amor y no más disputas.
Notas
- «St. Theodora's Journey Through the Aerial Toll-Houses», de la Vida de Basilio el Nuevo (Vidas de los santos, 26 de marzo), en Archimandrite Panteleimon, comp., Eternal Mysteries Beyond the Grave (Jordanville, NY: Holy Trinity Monastery, 1996 [1968]), 69-87; texto en orthodoxinfo.com. En esta versión se enumeran veinte «tormentos». ↩
- Seraphim Rose, The Soul After Death (Platina, CA: St. Herman of Alaska Brotherhood; reimpresión de 2009; 1.ª ed. 1980), cap. 6, sec. 1, «How to Understand the Toll-Houses». ↩
- Rose, The Soul After Death, cap. 6, sec. 1, citando al metropolitano Macario de Moscú, Orthodox Dogmatic Theology (en ruso; San Petersburgo, 1883), 2:538. ↩
- Efesios 2:2; 6:12; Lucas 12:20; 16:22; Juan 14:30; el artículo en inglés los cita todos según la New King James Version; aquí se citan según la Reina-Valera 1909. ↩
- San Atanasio, Vida de Antonio 65-66, trad. H. Ellershaw, en Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 4 (Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1892); texto revisado en newadvent.org. La introducción de NPNF fecha la obra entre 356 y 362. ↩
- San Atanasio, Vida de Antonio 66, NPNF2 4. ↩
- Orígenes, Homilías sobre Lucas 23 (PG 13:1862), según la traducción de Nicholas Constas, «'To Sleep, Perchance to Dream': The Middle State of Souls in Patristic and Byzantine Literature», Dumbarton Oaks Papers 55 (2001): 107 n. 57. ↩
- Constas, «To Sleep», 106-8 y nn. 53, 58: Pseudo-Macario, Homilía 43.9 (trad. G. Maloney); apotegma de Teófilo 4 (trad. B. Ward); la homilía De exitu animi atribuida a San Cirilo de Alejandría (PG 77:1073-76). ↩
- Constas, «To Sleep», 108. ↩
- Stephen J. Shoemaker, «Aerial Toll Houses, Provisional Judgment, and the Orthodox Faith», Public Orthodoxy, 17 de octubre de 2017. Una versión apareció como reseña en Journal of Orthodox Christian Studies 1, n.º 1 (2018): 109-11. ↩
- Dumbarton Oaks, descripción de la editorial de Denis F. Sullivan, Alice-Mary Talbot y Stamatina McGrath, eds. y trads., The Life of Saint Basil the Younger: Critical Edition and Annotated Translation of the Moscow Version, Dumbarton Oaks Studies 45 (Washington, DC, 2014). ↩
- Paul Ladouceur, «Orthodox Theologies of the Afterlife: Review of 'The Departure of the Soul'», blog Orthodoxy and Heterodoxy (Ancient Faith), 18 de agosto de 2017, citando la edición de Dumbarton Oaks, 13-14 y 633. ↩
- Constas, «To Sleep», 108; compárese la nota 1. ↩
- Vasileios Marinis, Death and the Afterlife in Byzantium: The Fate of the Soul in Theology, Liturgy, and Art (Cambridge: Cambridge University Press, 2017), 4. ↩
- «Canon on the Departure of the Soul», Cántico (Oda) 8, según la traducción de Rose, The Soul After Death, cap. 10; el texto del Octoeco (tono 2, Maitines del sábado, Teotokion de los Apostijos) se cita en el cap. 6, sec. 2. ↩
- Marinis, Death and the Afterlife, págs. 5-6. ↩
- Orthodox Church in America, «For the Departed», Common Prayers, oca.org. ↩
- Rose, The Soul After Death, Apéndice III, «Answer to a Critic»; Monk Theophan (Coverdill), «The Toll-houses Debate: An American Phenomenon», ROCOR Studies, 7 de julio de 2026; resumen de la postura de Puhalo en las actas del Sínodo (nota 19). ↩
- «Extract from the Minutes of the Session of the Synod of Bishops of the Russian Orthodox Church Outside of Russia», 19 de noviembre / 2 de diciembre de 1980, traducción certificada por el obispo Gregorio (Grabbe), Orthodox Life 31, n.º 1 (enero-febrero de 1981): 23-37; texto en orthodoxinfo.com. ↩
- Actas del Sínodo, 1980, citando a San Teófano el Recluso, The Soul and Angels Are Not Body, But Spirit (Moscú, 1891), 90-92. ↩
- Ladouceur, «Orthodox Theologies of the Afterlife». ↩
- Coverdill, «The Toll-houses Debate»; OrthodoxWiki, «Lazar (Puhalo) of Ottawa» (citando la deposición de la ROCOR de diciembre de 1981); Orthodox Church in America, «Metropolitan Herman chairs January session of Lesser Synod of Bishops», archivo de noticias de oca.org (que confirma la decisión del Santo Sínodo del 24 de mayo de 2002). ↩
- Michael Azkoul, The Toll-House Myth: The Neo-Gnosticism of Fr. Seraphim Rose (Dewdney, BC: Synaxis Press; la fecha se da como 2005 en la bibliografía de Anna Cholewa-Purgał, Kultura Słowian 18 (2022): 173-88, y como 1998 en la nota biográfica de un autor de Edwin Mellen Press); Ladouceur describe a Azkoul como seguidor cercano de Puhalo. ↩
- Ladouceur, «Orthodox Theologies of the Afterlife», que describe The Departure of the Soul According to the Teaching of the Orthodox Church (Florence, AZ: St. Anthony's Greek Orthodox Monastery, 2017). ↩
- Shoemaker, «Aerial Toll Houses». ↩
- Ladouceur, «Orthodox Theologies of the Afterlife». ↩
- David Bentley Hart, «Nor Height Nor Depth: On the Toll Houses», Public Orthodoxy, 8 de mayo de 2019. ↩
- Michael Pomazansky, «On the Question of the 'Toll-Houses'», con prefacio del arzobispo Chrysostomos de Etna, orthodoxinfo.com. ↩
- Metropolitano Hierotheos de Nafpaktos, Life After Death, trad. Esther Williams (Levadia: Birth of the Theotokos Monastery, 1995), 62-80, como «The Taxing of Souls», orthodoxinfo.com. ↩
- Marinis, Death and the Afterlife, págs. 2 y 5. ↩
- Constas, «To Sleep», 124. ↩
- Stephen De Young, «On Tollhouses», The Whole Counsel Blog (Ancient Faith), 9 de julio de 2020. ↩
- Romanos 8:1; Colosenses 2:15; Romanos 8:38-39 (el artículo en inglés usa la NKJV; aquí, Reina-Valera 1909); Confesión de fe de Westminster 32.1 (texto en opc.org). ↩
- Constas, «To Sleep», 109, citando a Genadio Escolario, Sobre el purgatorio 2, en Oeuvres complètes de Georges Scholarios, vol. 1 (París, 1928), 533. ↩
- Catecismo de la Iglesia Católica, 1022 (vatican.va). ↩
- Constas, «To Sleep», 105-7 y n. 57, citando el Primer Apocalipsis de Santiago 33:2-36:1 (trad. W. Schoedel) y a Orígenes, Contra Celso 6.31 (trad. H. Chadwick). ↩
- Shoemaker, «Aerial Toll Houses», citando a San Vicente de Lerins, Conmonitorio 2. ↩
Bibliografía
Fuentes primarias
- Athanasius. Life of Antony. Traducción de H. Ellershaw. Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 4. Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1892. Edición revisada en newadvent.org.
- Sullivan, Denis F., Alice-Mary Talbot y Stamatina McGrath, eds. y trads. The Life of Saint Basil the Younger: Critical Edition and Annotated Translation of the Moscow Version. Dumbarton Oaks Studies 45. Washington, DC: Dumbarton Oaks Research Library and Collection, 2014. ISBN 978-0-88402-397-5.
- Panteleimon, Archimandrite, comp. Eternal Mysteries Beyond the Grave. Jordanville, NY: Holy Trinity Monastery, 1996 (primera ed. 1968). «St. Theodora's Journey Through the Aerial Toll-Houses», 69-87.
- Synod of Bishops of the Russian Orthodox Church Outside of Russia. «Extract from the Minutes of the Session», 19 de noviembre / 2 de diciembre de 1980. Orthodox Life 31, n.º 1 (1981): 23-37.
- Orthodox Church in America. «For the Departed». Common Prayers, oca.org.
- The Holy Bible, New King James Version. Nashville: Thomas Nelson, 1982.
Fuentes ortodoxas y patrísticas
- Rose, Seraphim. The Soul After Death. Platina, CA: St. Herman of Alaska Brotherhood, 1980; reimpresión de 2009.
- Pomazansky, Michael. «On the Question of the 'Toll-Houses.'» Orthodox Christian Information Center, orthodoxinfo.com.
- Hierotheos (Vlachos), Metropolitan of Nafpaktos. Life After Death. Traducción de Esther Williams. Levadia: Birth of the Theotokos Monastery, 1995.
- Ladouceur, Paul. «Orthodox Theologies of the Afterlife: Review of 'The Departure of the Soul.'» Orthodoxy and Heterodoxy, Ancient Faith Blogs, 18 de agosto de 2017.
- De Young, Stephen. «On Tollhouses.» The Whole Counsel Blog, Ancient Faith Blogs, 9 de julio de 2020.
- Theophan (Coverdill), Monk. «The Toll-houses Debate: An American Phenomenon.» ROCOR Studies, 7 de julio de 2026.
Otros estudios (incluidos autores que discrepan)
- Constas, Nicholas. «'To Sleep, Perchance to Dream': The Middle State of Souls in Patristic and Byzantine Literature.» Dumbarton Oaks Papers 55 (2001): 91-124. doi:10.2307/1291814.
- Marinis, Vasileios. Death and the Afterlife in Byzantium: The Fate of the Soul in Theology, Liturgy, and Art. Cambridge: Cambridge University Press, 2017. ISBN 978-1-107-13944-2.
- Shoemaker, Stephen J. «Aerial Toll Houses, Provisional Judgment, and the Orthodox Faith.» Public Orthodoxy, 17 de octubre de 2017.
- Hart, David Bentley. «Nor Height Nor Depth: On the Toll Houses.» Public Orthodoxy, 8 de mayo de 2019.
- Azkoul, Michael. The Toll-House Myth: The Neo-Gnosticism of Fr. Seraphim Rose. Dewdney, BC: Synaxis Press, s. f. (fechado en 2005 en una bibliografía y en 1998 en otro listado).
- Cholewa-Purgał, Anna. «Elements of Orthodox Spirituality Saved from Oblivion in the Anglosphere: Aerial Toll Houses in the Thought of Fr. Seraphim Rose» (en polaco: «Elementy duchowości prawosławnej ocalone od zapomnienia w Anglosferze: mytarstwa w myśli Ojca Serafina Rose'a»). Kultura Słowian. Rocznik Komisji Kultury Słowian PAU 18 (2022): 173-88. doi:10.4467/25439561KSR.22.013.16365.
Fuentes de las tradiciones tratadas (católica y protestante)
- Catecismo de la Iglesia Católica, 1021-22. vatican.va.
- Westminster Confession of Faith, capítulo 32. Texto de la Orthodox Presbyterian Church, opc.org.