La controversia arriana del siglo IV a veces se reduce a un eslogan:
«Los cristianos discutieron por una palabra griega».
Eso subestima gravemente el asunto.
El debate se refería a la identidad de Jesucristo.
¿Es el Hijo:
- verdaderamente Dios;
- eterno con el Padre;
- que comparte la realidad divina;
o bien:
- la primera y más grande de las criaturas;
- creado antes de los siglos;
- exaltado sobre todo lo demás, pero aun así no Dios en el mismo sentido que el Padre?
Para San Atanasio de Alejandría, la salvación dependía de la respuesta.
Arrio
Arrio era un presbítero de Alejandría.
Destacaba la condición única de Dios Padre como no engendrado y sostenía que el Hijo no compartía del mismo modo la existencia divina eterna del Padre.
El famoso eslogan asociado con la teología arriana era:
hubo cuando el Hijo no era (traducción nuestra).
Arrio no pensaba que Jesús fuera un ser humano común.
El Hijo era preexistente, exaltado, y el agente por medio del cual Dios creó.
Pero seguía siendo una criatura.
Esa distinción es decisiva.
Nicea en 325
El Concilio de Nicea se reunió en 325 bajo el emperador Constantino.
El concilio confesó al Hijo como homoousios con el Padre, término que suele traducirse «de una misma esencia» o «consubstancial».
El término buscaba cerrar el paso a las interpretaciones en las que el Hijo perteneciera al orden creado.
El Hijo es engendrado, no hecho.
Comparte el ser divino.
¿Inventó Constantino la doctrina?
No.
Los cristianos adoraban a Jesús y hablaban de su divinidad mucho antes de Constantino.
San Ignacio, San Justino, San Ireneo, Tertuliano y otros ofrecen abundante evidencia prenicena.
Constantino convocó el concilio y lo respaldó políticamente.
No inventó la divinidad de Cristo.
El vocabulario del concilio se desarrolló porque se estaban discutiendo convicciones cristianas más antiguas.
Por qué San Atanasio llegó a ser importante
San Atanasio asistió a Nicea como joven diácono y más tarde llegó a ser obispo de Alejandría.
Pasó gran parte de su episcopado en conflicto.
Fue desterrado varias veces.
Sus adversarios no formaban un simple «partido arriano».
La controversia posnicena incluía:
- arrianos radicales;
- subordinacionistas moderados;
- teólogos homeousianos;
- alianzas políticas;
- conflictos personales;
- confusión terminológica.
El relato posterior de «San Atanasio contra todos» capta su perseverancia, pero simplifica en exceso las facciones.
El centro teológico: la salvación
El argumento más fuerte de San Atanasio es soteriológico.
Los seres humanos necesitan más que una criatura para ser salvados.
Solo Dios puede restaurar verdaderamente a la humanidad a la comunión con Dios.
Si Cristo pertenece simplemente al orden creado, no puede dar a las criaturas participación en la vida divina.
La Encarnación es eficaz porque el Verbo que se hace hombre es verdaderamente divino.
Sobre la encarnación
La obra de San Atanasio Sobre la encarnación presenta la salvación como victoria sobre:
- la corrupción;
- la muerte;
- el pecado.
La humanidad fue creada para la comunión con Dios, pero cayó en la corrupción.
El Verbo asume la naturaleza humana, entra en la muerte, la vence y restaura a la humanidad.
Este es uno de los fundamentos clásicos de la soteriología ortodoxa.
«Dios se hizo hombre…»
San Atanasio es famoso por la fórmula según la cual el Verbo se hizo hombre para que los seres humanos llegaran a ser dioses (traducción nuestra).
Es una expresión patrística clásica de la theosis (deificación).
No significa que los seres humanos se vuelvan divinos por naturaleza ni que pasen a ser miembros de la Trinidad.
Significa participación en la vida divina por gracia.
Esta enseñanza depende de que el Hijo posea realmente una vida divina que compartir.
¿Fue San Atanasio siempre preciso en su terminología?
No según criterios posteriores.
El siglo IV fue un periodo en el que términos como:
- ousía;
- hipóstasis
todavía se estaban fijando.
Algunos teólogos usaban las mismas palabras de modo distinto.
Esta es una de las razones por las que los Padres capadocios llegaron a ser tan importantes.
La continuidad doctrinal no exige que el vocabulario llegue de una vez plenamente perfeccionado.
El papel de la política
La política imperial importó mucho.
Los emperadores apoyaron distintas coaliciones teológicas.
Hubo obispos desterrados y restituidos.
Se convocaron concilios y se revocaron sus decisiones.
Esto no significa que la teología fuera mera política.
Significa que la teología se debatía dentro de un imperio donde obispos y emperadores tenían un poder institucional real.
La historia de la Iglesia rara vez es limpia.
Los destierros de San Atanasio
San Atanasio fue desterrado cinco veces.
Las acusaciones contra él tenían que ver tanto con la teología como con la política eclesiástica.
Sus repetidos regresos lo convirtieron en un símbolo de resistencia.
La memoria cristiana posterior lo presenta defendiendo con firmeza la fe nicena a pesar de la presión imperial.
Esa memoria contiene una verdad histórica auténtica, aunque los detalles políticos sean más enredados de lo que sugieren los resúmenes hagiográficos.
¿Qué pasó después de San Atanasio?
Nicea no zanjó la controversia de inmediato.
Siguieron décadas de disputa.
Los Padres capadocios ayudaron a aclarar la relación entre:
- una sola esencia divina;
- tres hipóstasis.
El Concilio de Constantinopla de 381 confirmó y amplió la trayectoria nicena, sobre todo en lo referente al Espíritu Santo.
San Atanasio forma parte de este proceso más largo.
Su importancia para la ortodoxia
Para la Iglesia ortodoxa, San Atanasio es central porque su teología une:
- la Trinidad;
- la Encarnación;
- la salvación;
- la resurrección;
- la theosis.
La doctrina sobre Cristo no es un rompecabezas metafísico abstracto.
Responde a una pregunta práctica:
¿Quién tiene que ser Cristo para salvarnos?
Una criatura puede señalar hacia Dios.
Solo el Hijo divino puede unir a la humanidad con la vida divina.
Veredicto final
San Atanasio defendió la fe nicena porque la controversia arriana tocaba el corazón de la salvación cristiana, no simplemente un adjetivo técnico griego.
La cuestión era si el Hijo pertenece a:
- la realidad divina increada;
o bien a:
- el orden creado.
Nicea respondió con el homoousios.
San Atanasio pasó décadas defendiendo la lógica teológica de esa confesión.
Su trayectoria fue políticamente enredada.
Las facciones eran más diversas de lo que sugiere «arrianos contra San Atanasio».
Pero su afirmación teológica central perduró:
quien salva a la humanidad no es una supercriatura. Es el Verbo eterno de Dios hecho verdaderamente hombre.
Por eso la divinidad de Cristo se convirtió en una batalla por la que valía la pena soportar el destierro.
Fuentes principales
Fuentes primarias
- Credo niceno de 325.
- San Atanasio, Sobre la encarnación.
- San Atanasio, Discursos contra los arrianos.
- San Atanasio, De Decretis.
Estudios modernos
- Khaled Anatolios, estudios sobre San Atanasio y la teología nicena.
- Lewis Ayres, Nicaea and Its Legacy (en inglés).
- Rowan Williams, Arius: Heresy and Tradition (en inglés).