¿Quién fue San Nectario de Egina? Calumnia, sufrimiento y un santo moderno

Un obispo apartado de Egipto sin juicio, un convento que su arzobispo no quiso reconocer y una Iglesia que más tarde le pidió perdón. La vida de San Nectario tal como la cuenta la Iglesia, contrastada con las cartas y los archivos.

Pocos santos modernos son tan amados como San Nectario de Egina. Hay iglesias con su nombre por todo el mundo, y los cristianos ortodoxos piden sus oraciones sobre todo en la enfermedad grave. Sin embargo, la historia que lo hizo querido es una historia de deshonra. Un obispo del Patriarcado de Alejandría fue enviado fuera de Egipto bajo una nube de rumores, tuvo dificultades para encontrar trabajo en Atenas y pasó el resto de su vida como director de un seminario y capellán de un pequeño convento, sin que la Iglesia que lo había apartado lo rehabilitara en vida.

¿Qué ocurrió exactamente en El Cairo en 1890? ¿El relato conocido de rivales envidiosos y un viejo patriarca engañado consta en los documentos, o es la forma que la vida de un santo adopta naturalmente al contarse? Como San Nectario vivió hace relativamente poco, hay cartas y documentos oficiales que se pueden consultar. Este artículo cuenta su vida como la recuerda la Iglesia y luego la pone junto a esa evidencia.

En resumen

Anastasio Kephalas nació en Tracia en 1846, se hizo monje en Quíos, estudió teología en Atenas y sirvió al Patriarcado de Alejandría, cuyo patriarca Sofronio lo consagró metropolitano de Pentápolis el 15 de enero de 1889. En 1890 fue apartado de sus funciones en El Cairo y salió de Egipto. Un estudio archivístico de 1994 muestra que los papeles oficiales daban una razón vaga o inofensiva, mientras que en los círculos patriarcales se hablaba en privado de insubordinación e inmoralidad; no hubo juicio, y el propio representante del gobierno griego en Egipto informó de que otras fuentes dignas de confianza lo calificaban de conspiración. En Grecia fue predicador, luego director de la Escuela Eclesiástica Rizarios (de 1894 a 1908) y fundador de un convento en Egina que no fue reconocido mientras vivió. Murió en una sala de indigentes de Atenas el 8 de noviembre de 1920. El Patriarcado Ecuménico lo contó entre los santos el 20 de abril de 1961, y en 1998 el Patriarcado de Alejandría restituyó su nombre y le pidió perdón. Su fiesta es el 9 de noviembre.

Tesis: El esquema principal de la vida de San Nectario, incluida su salida sin juicio y su larga rehabilitación, está documentado de manera poco común para un santo; los documentos respaldan el veredicto de la Iglesia de que fue agraviado, mientras que sus milagros, su cuerpo incorrupto y muchas anécdotas famosas descansan en el testimonio de testigos devotos y deben presentarse como tales.

La vida según la cuenta la Iglesia

La vida del santo publicada por la Iglesia ortodoxa en América comienza con un muchacho pobre de Selimbria, en Tracia, que a los catorce años fue a Constantinopla a trabajar para un comerciante de tabaco. Como no tenía a nadie más a quien escribir, escribió una carta a Cristo pidiéndole un delantal y zapatos; un comerciante vecino que se ofreció a echarla al correo leyó la dirección, se conmovió y le envió dinero de forma anónima.1

Se hizo monje en Quíos con el nombre de Lázaro, y al ser ordenado diácono recibió el nombre de Nectario. En Egipto fue elegido metropolitano de Pentápolis. Según el mismo relato, otros obispos sintieron celos de sus sermones y de su reputación y dijeron al patriarca Sofronio que estaba tramando hacerse patriarca él mismo. El patriarca «escribió una ambigua carta de suspensión» (traducción nuestra), y en Atenas la única explicación que alguien podía leer era que había sido apartado «por razones conocidas por el Patriarcado». Anduvo sin dinero ni alojamiento hasta que un amigo le consiguió un puesto de predicador en provincias, donde la gente a veces se reía y murmuraba durante sus sermones. En 1894 se convirtió en director del seminario Rizarios de Atenas.1

En Egina restauró un monasterio abandonado, reunió a unas monjas bajo una abadesa ciega llamada Xenia y fue su confesor. La vida de la OCA cuenta que les dijo: «Estoy construyendo un faro para ustedes, y Dios pondrá en él una luz que brillará ante el mundo». En septiembre de 1920 una monja lo llevó, gravemente enfermo, al Aretaieion, un hospital estatal para pobres, donde el interno no podía creer que un obispo llegara sin cruz y sin dinero. Murió en la noche del 8 de noviembre. Cuando su suéter fue puesto sobre la cama de un hombre paralítico que estaba en la cama de al lado, dice la vida, el hombre se levantó glorificando a Dios. Años después su cuerpo fue hallado incorrupto.1 El tropario de la Iglesia para su fiesta lo llama aquel «que apareció en estos últimos tiempos como verdadero amigo de la virtud».2

La evidencia histórica primaria

El estudio académico más completo en inglés es una tesis de maestría de 1994 de la Universidad de Durham, de P. M. K. Strongylis, egresado de la escuela de teología de Atenas, que trabajó en los archivos del Patriarcado Ecuménico, el Patriarcado de Alejandría, la Archidiócesis del Sinaí, las comunidades griegas de Egipto, la escuela Rizarios y el convento de Egina.3 Escribe como creyente que considera calumnias las acusaciones, pero cita documentos con fechas y números de archivo y reproduce muchos en griego. También se apoya en la biografía de 1985 del metropolitano Titos Matthaiakis, que este artículo no pudo consultar. Lo que sigue depende de Strongylis salvo que se nombre otra fuente.

Egipto, de 1885 a 1890

Strongylis fecha su tonsura en Nea Moni el 7 de noviembre de 1876 (la OCA dice 1875), su ordenación como diácono el 15 de enero de 1877 y su título de teología en Atenas en 1885.4 El patriarca Sofronio lo ordenó sacerdote en Alejandría el 23 de marzo de 1886 y lo consagró obispo el 15 de enero de 1889. Pentápolis, en Libia, era ya entonces una sede titular; en la práctica San Nectario era el representante del patriarca en El Cairo.5 El propio relato del Patriarcado de Alejandría confirma la fecha del 15 de enero.6

Las cartas del clero muestran tensión con el círculo del patriarca desde diciembre de 1889. {{strong: Una primera comunicación patriarcal, aceptada el 3 de mayo de 1890, limitó su labor pastoral en El Cairo, y una segunda, confirmada el 11 de julio de 1890, venía con un certificado de descargo que atribuía su partida al clima de Egipto y le permitía ejercer su ministerio episcopal en otra parte.}} Más de novecientos griegos de El Cairo firmaron una carta de despedida para él, y salió de Egipto en octubre.7 Ningún tribunal eclesiástico lo juzgó.

La otra cara de la historia sobrevive en un documento importante. En enero de 1894, cuando su nombramiento en la escuela Rizarios fue retenido por rumores sobre su carácter, el gobierno griego preguntó a su representante en Egipto, Juan Gryparis, por qué se había marchado. Gryparis respondió que al principio el patriarca estaba contento con él, pero que llegó a ver su manera independiente de actuar como insubordinación; que las fuentes patriarcales daban también razones morales; y que otras fuentes, igualmente dignas de confianza, lo consideraban víctima de una conspiración y de una calumnia. Añadió que incluso dentro del Patriarcado lo tenían por un clérigo eficaz.8 Al enterarse del informe, San Nectario escribió a Sofronio en marzo de 1895 preguntando qué tribunal lo había juzgado y dónde estaban sus acusadores, los testigos y las pruebas.9

Su situación siguió siendo irregular durante años. En una carta de septiembre de 1903 al patriarca Focio de Alejandría y al patriarca ecuménico Joaquín III, citada en el sitio web del Patriarcado de Alejandría, escribió que se encontraba «απολελυμένος» («descargado») y que no pertenecía a ninguna de las Iglesias autocéfalas, mientras que el Santo Sínodo de Grecia lo consideraba un «παρεπιδημών Αρχιερεύς», un jerarca de paso (traducción nuestra).6

Grecia, de 1891 a 1908

En Grecia se convirtió en predicador diocesano en Eubea en 1891. El comité eclesiástico local limitó su celebración de los oficios, y cuando los cristianos de Calcis hicieron campaña para hacerlo su arzobispo, un candidato rival publicó en 1893 un artículo sosteniendo que un obispo que había abandonado su sede no podía ser elegido. Ese año fue trasladado a la provincia de Ftiótide y Fócida.10 Fue nombrado para la escuela Rizarios en 1894; la OCA da la fecha del 8 de marzo.1 Enseñó y publicó mucho, entre otras obras un Theotokarion de himnos a la Madre de Dios (1905; ampliado en 1907), la colección que, según la opinión común, contiene el muy querido himno «Agni Parthene» («Oh Virgen pura»), y un estudio en dos volúmenes sobre las causas del cisma entre Oriente y Occidente (de 1911 a 1912), escrito contra las pretensiones papales.11 Presentó su renuncia a Rizarios el 7 de febrero de 1908, y el ministerio la aceptó el 24 de marzo de 1908. La OCA dice que sirvió hasta diciembre de 1908.12

Egina, de 1904 a 1920

En 1904 instaló a un pequeño grupo de mujeres que buscaban la vida monástica en un monasterio en ruinas de Egina, y en octubre les escribió que el metropolitano Teoclito de Atenas había dado su consentimiento verbal. Teoclito cambió después de parecer, y el convento nunca fue reconocido oficialmente mientras San Nectario vivió. Strongylis registra una petición de 1913 que quedó sin respuesta, una segunda en 1914 que le valió una reprensión canónica, y visitas anuales de un investigador clerical. En un episodio, una mujer cuya hija había huido al convento para escapar de un matrimonio forzado acusó a San Nectario de inmoralidad ante un magistrado en El Pireo, que registró el convento con la policía; según los registros del convento, la joven fue examinada por un profesor de obstetricia y la acusación se vino abajo. El convento fue reconocido solo en 1924, por decreto real y por el arzobispo Crisóstomo Papadopoulos de Atenas.13

San Nectario ordenó, o bendijo, a dos monjas para el servicio litúrgico (una de ellas, según un relato posterior, en Pentecostés de 1911), y cómo describir ese acto sigue siendo motivo de discusión. En 2005, la estudiosa católica Phyllis Zagano afirmó que él «ordenó a dos mujeres diáconos en 1911».14 El teólogo griego Evangelos Theodorou, en un estudio de 1954 citado por Strongylis, informó, a partir de una monja que aún vivía, de que ella había sido ordenada en la Liturgia de Pentecostés de 1911 con la imposición de manos y las oraciones para un diácono; pero también registró que, cuando la gente se escandalizó, San Nectario explicó al metropolitano Teoclito que su servicio tenía carácter de subdiaconado, necesario porque el convento no tenía clero propio.15

Muerte y reconocimiento

San Nectario fue ingresado en el hospital Aretaieion como clérigo pobre y murió allí a las 10:30 de la noche del 8 de noviembre de 1920, a los setenta y cuatro años. Los relatos mencionan, según el caso, cáncer, una enfermedad de la vejiga o, a juicio de Strongylis, insuficiencia renal.16 Cuando se abrió su tumba en mayo de 1921, las monjas informaron de que su cuerpo estaba entero y fragante, como también en aperturas posteriores; hacia 1940 solo quedaban los huesos. Las reliquias fueron trasladadas formalmente el 2 de septiembre de 1953.17

En 1959 el metropolitano Procopio de Hidra presentó a la Iglesia de Grecia un expediente de veintitrés milagros reunidos en el convento, y el Sínodo remitió la solicitud a Constantinopla. {{very-strong: El 20 de abril de 1961, el Patriarcado Ecuménico emitió un acta patriarcal y sinodal (n.º 260) que contaba a San Nectario entre los santos, para ser honrado el 9 de noviembre.}} La Iglesia de Grecia lo anunció en una encíclica del 30 de junio de 1961.18

{{strong: El 15 de enero de 1998, el Santo Sínodo del Patriarcado de Alejandría, bajo el patriarca Pedro VII, restituyó su nombre a su jerarquía y le pidió perdón.}} El obispo Meletio de Naukratis, escribiendo en el sitio web del Patriarcado, describe el acto como la anulación de una pena injusta y de una expulsión llevada a cabo «άνευ δίκης και απολογίας» («sin juicio ni defensa»), y el Patriarcado celebra ahora el 15 de enero como fiesta de su restitución.6 Una versión inglesa del acta, ampliamente reproducida en internet, pide al santo «que nos perdone tanto a nosotros, indignos como somos, como a nuestros predecesores», pero está fechada el 15 de septiembre de 1998; las fuentes del Patriarcado dan enero.19

¿Qué podemos verificar realmente?

(a) Evidencia documental contemporánea o casi contemporánea

Muchísimo: sus ordenaciones y su consagración, las comunicaciones patriarcales y el certificado de 1890, el informe de Gryparis, sus propias cartas, sus nombramientos y publicaciones, las peticiones sobre el convento, el acta de 1961 y la decisión de 1998. La mayoría solo se conoce en inglés por las traducciones y resúmenes de Strongylis.3

Los documentos establecen que fue apartado sin juicio, que las razones dadas por escrito y en privado diferían, y que el descargo dejó intacta su condición episcopal. Los cargos precisos nunca se sometieron a prueba, y la versión patriarcal sobrevive sobre todo en el resumen de un diplomático. {{debated: Que el motivo fueran los celos por una posible sucesión en el patriarcado es una inferencia razonable a partir de las cartas, pero es una inferencia.}}

(b) Tradición hagiográfica posterior

Gran parte de la vida conocida procede de biografías escritas por admiradores décadas después y de entrevistas con ancianos que lo conocieron, recogidas en la década de 1980. La carta a Cristo, la frase del faro y la escena con el interno del hospital pertenecen a este grupo. Pueden conservar recuerdos reales, pero ninguna está documentada en su momento. Pequeñas discrepancias muestran la tradición en movimiento: las fuentes dan el 8 o el 9 de noviembre para su muerte y 1875 o 1876 para su tonsura.20

(c) Milagros referidos

La curación del hombre paralítico, la incorrupción de su cuerpo y los miles de curaciones atribuidas a sus oraciones son referidos por las monjas, por testigos locales como un médico de Egina que vio el cuerpo a comienzos de la década de 1930, y por el expediente de veintitrés milagros presentado ante el Sínodo.17 Los historiadores no pueden verificarlos, y este artículo los presenta como relatos. La propia vida de la OCA señala que el arzobispo Crisóstomo hizo dejar el cuerpo al sol y volver a enterrarlo para que se descompusiera.1

La postura ortodoxa

El reconocimiento de un santo por parte de la Iglesia es cuestión de tradición común y de práctica litúrgica, no una definición dogmática de cada detalle de una vida. La Iglesia dice que reconoce una santidad que Dios ya ha manifestado; el acta de 1961 confirmó una veneración que había crecido entre los fieles sencillos durante cuarenta años. Los cristianos ortodoxos piden sus oraciones porque los fieles difuntos están vivos en Cristo (véase ¿Por qué oran los cristianos ortodoxos a los santos?).

Nada en esa fe exige creer que cada anécdota sea exacta, ni que sus acusadores fueran hombres malvados. Lo que la Iglesia presenta es su respuesta. La Escritura bendice a aquellos de quienes «dijeren... todo mal por mi causa, mintiendo» (Mateo 5:11), y describe a Cristo como aquel «Quien cuando le maldecían, no retornaba maldición» (1 Pedro 2:23). Según el testimonio de los propios documentos, San Nectario protestó su inocencia en privado y con firmeza, pero no dividió la Iglesia ni buscó venganza. La teología ortodoxa llama a la meta de la vida cristiana theosis, unión con Dios por gracia (véase ¿Qué es la theosis?), y la Iglesia ve en él a un hombre hecho semejante a Cristo por la humillación más que por el éxito. (Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909, salvo que se indique otra versión; los corchetes son de esa edición.)

La decisión alejandrina de 1998 pertenece al mismo testimonio: un patriarcado admitió formalmente que sus predecesores habían agraviado a un obispo. La Iglesia no afirma que sus jerarcas nunca pequen.

Las objeciones más sólidas

«La historia es parcial»

Un historiador escéptico señalará que casi todo lo que sabemos procede de personas que lo amaban, entre ellas un estudioso que califica los cargos de calumnia. Los papeles de los acusadores son escasos, y una investigación que nunca se hizo no puede absolver a nadie.

Esto es justo, y el argumento a favor de su inocencia es circunstancial. Pero es sólido. El certificado de descargo, expedido por las mismas personas que lo apartaron, lo dejaba libre para servir como obispo, lo cual es difícil de conciliar con una falta moral grave. El único relato externo, de un diplomático sin interés evidente en el asunto, informa de que fuentes dignas de confianza lo daban por calumniado. La acusación de inmoralidad presentada más tarde en Egina fracasó al ser examinada. Treinta años de ministerio público en Grecia no produjeron ningún escándalo probado. Y en 1998 la institución que lo apartó concluyó que se había equivocado.

«Los milagros y las reliquias distraen de Cristo»

Muchos protestantes honran a los santos, pero rechazan orar a ellos. La Confesión de Augsburgo (1530) enseña que «la memoria de los santos puede ponerse delante de nosotros, para que sigamos su fe y sus buenas obras», pero que «la Escritura no enseña la invocación de los santos ni pedir ayuda a los santos, puesto que nos presenta al único Cristo como Mediador, Propiciación, Sumo Sacerdote e Intercesor».21 Un culto de curaciones en torno a una tumba, según este punto de vista, convierte el evangelio en una búsqueda de prodigios.

Los cristianos ortodoxos coinciden en que Cristo es el único Mediador y en que los santos no obran curación alguna al margen de Él; su propio tropario da gloria «a Aquel que por medio de ti concede sanación a todos».2 Se distinguen de la Confesión de Augsburgo en sostener que las oraciones de los santos están dentro de la mediación de Cristo, como lo están las de los cristianos que viven. La guía del sitio ¿Adoran los cristianos ortodoxos los íconos? (en inglés) trata de las reliquias, y ¿Pueden ocurrir realmente los milagros? trata la cuestión más amplia.

«Las ordenaciones de diaconisas se usan para una agenda moderna»

Los partidarios de restaurar el diaconado femenino citan a San Nectario como un santo que ordenó diaconisas; otros insisten en que solo nombró subdiaconisas. Las oraciones que se dice que se usaron eran las del diaconado, pero el propio San Nectario, bajo presión, describió el servicio como subdiaconal. Dicho con honestidad, bendijo a dos monjas para un ministerio litúrgico real en un convento sin clero, y cómo llamarlo ya se discutía en su propia época. Sobre la historia más amplia del servicio de las mujeres en la Iglesia primitiva, véase San Pablo y las mujeres en la Iglesia.

Lo que podemos afirmar con confianza

  • Nació en 1846 y fue consagrado metropolitano de Pentápolis el 15 de enero de 1889.
  • Fue apartado de sus funciones en El Cairo en 1890 sin juicio eclesiástico, con un certificado que dejó intacta su condición episcopal.
  • Los círculos patriarcales alegaron en privado insubordinación e inmoralidad; un diplomático griego informó de que otras fuentes fiables lo consideraban calumniado.
  • Dirigió la escuela Rizarios de 1894 a 1908 y fundó el convento de Egina, reconocido solo en 1924.
  • Murió en Atenas en noviembre de 1920 y fue contado entre los santos por el Patriarcado Ecuménico el 20 de abril de 1961; su fiesta es el 9 de noviembre.
  • En 1998 el Patriarcado de Alejandría restituyó su nombre y le pidió perdón.

Lo que sigue en debate

  • Los cargos exactos contra él en Egipto y los motivos de quienes los presentaron.
  • Si las dos monjas que bendijo (una en 1911) eran diaconisas o subdiaconisas.
  • Varias fechas y detalles: su tonsura (1875 o 1876), cuándo dejó Rizarios, el día de su muerte (8 o 9 de noviembre) y la causa de la muerte.
  • El mes de la decisión alejandrina: las fuentes del Patriarcado dicen el 15 de enero de 1998; las reproducciones en inglés dicen el 15 de septiembre.
  • Las primeras anécdotas, la incorrupción de su cuerpo y los milagros, que descansan en el testimonio de testigos devotos.

Conclusión

Muchos creyentes conocen primero a San Nectario como un santo de prodigios, junto a una cama de enfermo. Los documentos apuntan a algo más callado: un obispo dotado que perdió su sede, sus ingresos y su buen nombre antes de cumplir los cuarenta y cinco años, que pidió justicia y no la recibió, y que pasó sus últimas tres décadas enseñando a jóvenes sacerdotes, escribiendo himnos a la Madre de Dios, cargando piedras para un convento que su propio arzobispo no quería reconocer, y oyendo confesiones. No vivió para verse rehabilitado.

Para los cristianos ortodoxos, esa es la razón por la que importa. El veredicto de la Iglesia llegó despacio, primero de la gente que oraba ante su tumba, luego de Constantinopla y por fin de la propia Alejandría. El juicio de Cristo no es el juicio de los comités, y la Iglesia que confiesa a sus santos debe confesar también sus pecados. «Mi potencia en la flaqueza se perfecciona» (2 Corintios 12:9): pocas vidas modernas lo muestran con más claridad. El centro de Vidas de los santos (en inglés) del sitio reúne otras.

Notas

  1. Iglesia ortodoxa en América, «Saint Nectarius Kephalas, Metropolitan of Pentapolis», Lives of the Saints, 9 de noviembre, oca.org. El mismo texto aparece en el sitio web del Patriarcado Ortodoxo Griego de Antioquía, «St. Nektarios the Wonderworker, Bishop of Pentapolis», antiochpatriarchate.org. ↩
  2. Iglesia ortodoxa en América, «Saint Nectarius Kephalas, Metropolitan of Pentapolis: Troparion and Kontakion» (tropario, tono 1), oca.org. ↩
  3. P. M. K. Strongylis, «Saint Nectarios of Pentapolis' Life and Works: A Historical-Critical Study» (tesis de maestría, Universidad de Durham, 1994), 11-12, 200-204, Durham E-Theses, etheses.durham.ac.uk/5140. ↩
  4. Strongylis, 14, 24-25, 31, 36. ↩
  5. Strongylis, 39-40, 62-64, citando el códice 66 del Patriarcado de Alejandría, 394-95. ↩
  6. Obispo Meletio de Naukratis, «Διπλή εορτή στο Πατριαρχείον Αλεξανδρείας» (Una doble fiesta en el Patriarcado de Alejandría), Patriarcado de Alejandría, patriarchateofalexandria.com, 15 de enero de 2016. Las traducciones del griego son nuestras. ↩
  7. Strongylis, 77-83, citando los archivos del Patriarcado de Alejandría y a Matthaiakis, 46-47, 56-57. ↩
  8. Strongylis, 79, 149-50, traduciendo la carta de Gryparis del 28 de enero de 1894, tomada de Matthaiakis, 48-49. ↩
  9. Strongylis, 151-52, traduciendo la carta de Nectario al patriarca Sofronio del 11 de marzo de 1895. ↩
  10. Strongylis, 92-101, 200, citando el periódico de Calcis Evripos (1892-93). ↩
  11. Strongylis, 144 (el Theotokarion, Atenas, 1905; segunda edición ampliada, 1907) y 184-85 (el estudio sobre el cisma). Sobre «Agni Parthene» como parte del Theotokarion (el blog no dice de qué edición): John Sanidopoulos, «The History of the Hymn 'O Virgin Pure' by St. Nektarios», Mystagogy (johnsanidopoulos.com), 7 de abril de 2011. ↩
  12. Strongylis, 133-35; Iglesia ortodoxa en América, «Saint Nectarius Kephalas» (diciembre de 1908). ↩
  13. Strongylis, 133, 158-62, 169-72, 178-80, citando a Matthaiakis, 90, 140-43, 161, 229-31. ↩
  14. Phyllis Zagano, «'Grant Her Your Spirit,'» America, 7 de febrero de 2005 (archivado en web.archive.org). ↩
  15. Strongylis, 165-68, citando a E. Theodorou, Η «χειροτονία» ή «χειροθεσία» των διακονισσών (Atenas, 1954), 95-96. El propio Strongylis llama subdiaconisas a las mujeres. ↩
  16. Strongylis, 181; OrthodoxWiki (cáncer de próstata) y la vida de la Diócesis Ortodoxa Carpato-Rusa Americana (véase la nota 20) dan cáncer; la vida de la OCA dice «una enfermedad de la vejiga». ↩
  17. Strongylis, 190-92, citando a Matthaiakis, 93-94, 115-19, 312, 326. ↩
  18. Strongylis, 193-96, reproduciendo el texto griego del acta patriarcal y sinodal n.º 260 del 20 de abril de 1961, y citando la encíclica n.º 1161 de la Iglesia de Grecia del 30 de junio de 1961. ↩
  19. «Nectarios of Pentapolis», OrthodoxWiki, orthodoxwiki.org, sección «Decision of the Church of Alexandria»; Despina Sotiriou, «Η 'συγγνώμη' του Πατριαρχείου Αλεξανδρείας στον Άγιο Νεκτάριο», Orthodox News Agency (ope.gr), 15 de enero de 2022. ↩
  20. American Carpatho-Russian Orthodox Diocese, «St Nectarios of Aegina 1846-1920», acrod.org (muerte en «the evening of November 9», fiesta «November 9/22»); compárense las notas 1 y 16 y Strongylis, 24, 181, 195. ↩
  21. Confesión de Augsburgo, artículo 21, «Of the Worship of the Saints», trad. F. Bente y W. H. T. Dau, Triglot Concordia (St. Louis: Concordia, 1921), tal como se reproduce en bookofconcord.org. ↩

Bibliografía

Fuentes primarias

  • Patriarcado Ecuménico. Acta patriarcal y sinodal n.º 260 (20 de abril de 1961). Texto griego reproducido en Strongylis (abajo), 195-96.
  • Gryparis, John. Carta al ministro de Asuntos Eclesiásticos, 28 de enero de 1894. Traducción inglesa en Strongylis, 149-50.
  • Nectarios of Pentapolis. Carta al patriarca Sofronio de Alejandría, 11 de marzo de 1895. Traducción inglesa en Strongylis, 151-52.
  • Patriarcado de Alejandría, Santo Sínodo. Acta de restitución de San Nectario (1998). Versión inglesa tal como se reproduce en OrthodoxWiki, «Nectarios of Pentapolis».
  • The Holy Bible, New King James Version. Nashville: Thomas Nelson, 1982 (versión citada en el original inglés; esta edición en español cita la Reina-Valera de 1909).

Fuentes ortodoxas y patrísticas

  • Orthodox Church in America. «Saint Nectarius Kephalas, Metropolitan of Pentapolis» (9 de noviembre), con tropario y condaquio. Lives of the Saints, oca.org.
  • Greek Orthodox Patriarchate of Antioch. «St. Nektarios the Wonderworker, Bishop of Pentapolis». antiochpatriarchate.org.
  • Meletios of Naukratis, Bishop. «Διπλή εορτή στο Πατριαρχείον Αλεξανδρείας». Patriarchate of Alexandria, patriarchateofalexandria.com, 15 de enero de 2016.
  • Sotiriou, Despina. «Η 'συγγνώμη' του Πατριαρχείου Αλεξανδρείας στον Άγιο Νεκτάριο». Orthodox News Agency, ope.gr, 15 de enero de 2022.
  • American Carpatho-Russian Orthodox Diocese of North America. «St Nectarios of Aegina 1846-1920». acrod.org.
  • Matthaiakis, Titos, Metropolitan. Ο Άγιος Νεκτάριος Κεφαλάς Μητροπολίτης Πενταπόλεως (1846-1920). Atenas, 1985. (Citado a través de Strongylis; no consultado directamente.)

Otros estudios (incluidos autores que discrepan)

  • Strongylis, P. M. K. «Saint Nectarios of Pentapolis' Life and Works: A Historical-Critical Study». Tesis de maestría, Universidad de Durham, 1994. Durham E-Theses, etheses.durham.ac.uk/5140.
  • Theodorou, Evangelos. Η «χειροτονία» ή «χειροθεσία» των διακονισσών. Tesis doctoral, Universidad de Atenas, 1954. (Citado a través de Strongylis; no consultado directamente.)
  • Sanidopoulos, John. «The History of the Hymn 'O Virgin Pure' by St. Nektarios». Mystagogy, johnsanidopoulos.com, 7 de abril de 2011.
  • Zagano, Phyllis. «'Grant Her Your Spirit.'» America, 7 de febrero de 2005.

Fuentes de las tradiciones tratadas (protestantes)

  • Confesión de Augsburgo (1530), artículo 21. En Triglot Concordia: The Symbolical Books of the Evangelical Lutheran Church, traducida por F. Bente y W. H. T. Dau. St. Louis: Concordia, 1921. bookofconcord.org.

Sigue estudiando