BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 Luego regresamos al desierto por el camino del mar Rojo, como el Señor me había dicho, y estuvimos mucho tiempo dando vueltas alrededor del monte Seír. 1 Y VOLVIMOS, y partímonos al desierto camino del mar Bermejo, como Jehová me había dicho; y rodeamos el monte de Seir por muchos días.
2 Entonces el Señor me dijo: 2 Y Jehová me habló, diciendo:
3 «Han estado dando vueltas alrededor de este monte suficiente tiempo. Ahora vayan hacia el norte. 3 Harto habéis rodeado este monte; volveos al aquilón.
4 Da estas órdenes al pueblo: “Están a punto de pasar por la tierra de sus hermanos, los hijos de Esaú, que viven en Seír. Ellos tendrán miedo de ustedes, así que tengan mucho cuidado. 4 Y manda al pueblo, diciendo: Pasando vosotros por el término de vuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seir, ellos tendrán miedo de vosotros; mas vosotros guardaos mucho:
5 No luchen contra ellos, porque no les daré nada de su tierra, ni siquiera el espacio suficiente para poner un pie. Yo le he dado el monte Seír a Esaú como herencia. 5 No os metáis con ellos; que no os daré de su tierra ni aun la holladura de la planta de un pie; porque yo he dado por heredad á Esaú el monte de Seir.
6 Compren de ellos los alimentos que necesiten y también el agua que beban. 6 Compraréis de ellos por dinero las viandas, y comeréis; y también compraréis de ellos el agua, y beberéis:
7 Porque el Señor su Dios los ha bendecido en toda la obra de sus manos. Él conoce su viaje por este gran desierto. Durante estos cuarenta años el Señor su Dios ha estado con ustedes y nada les ha faltado”». 7 Pues Jehová tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus manos: él sabe que andas por este gran desierto: estos cuarenta años Jehová tu Dios fué contigo; y ninguna cosa te ha faltado.
8 Así pasamos junto a nuestros hermanos, los hijos de Esaú que vivían en Seír. Dejamos el camino del Arabá, desde Elat y Ezión-geber, y tomamos el camino del desierto de Moab. 8 Y pasamos de nuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitaban en Seir, por el camino de la llanura de Elath y de Esiongeber. Y volvimos, y pasamos camino del desierto de Moab.
9 Entonces el Señor me dijo: «No ataques a Moab ni entres en guerra con ellos, porque no te daré nada de su tierra. He dado Ar a los hijos de Lot como herencia». 9 Y Jehová me dijo: No molestes á Moab, ni te empeñes con ellos en guerra, que no te daré posesión de su tierra; porque yo he dado á Ar por heredad á los hijos de Lot.
10 En tiempos pasados vivían allí los emitas, un pueblo grande, numeroso y alto como los hijos de Anac. 10 (Los Emimeos habitaron en ella antes, pueblo grande, y numeroso, y alto como gigantes:
11 Ellos también eran considerados refaítas, como los hijos de Anac, pero los moabitas los llamaban emitas. 11 Por gigantes eran ellos también contados, como los Anaceos; y los Moabitas los llaman Emimeos.
12 En tiempos anteriores también vivían los horeos en Seír, pero los hijos de Esaú los destruyeron y ocuparon su tierra, como Israel hizo con la tierra que el Señor le dio como herencia. 12 Y en Seir habitaron antes los Horeos, á los cuales echaron los hijos de Esaú; y los destruyeron de delante de sí, y moraron en lugar de ellos; como hizo Israel en la tierra de su posesión que les dió Jehová.)
13 Entonces el Señor dijo: «Levántense ahora y crucen el arroyo Zered». Así que cruzamos el arroyo Zered. 13 Levantaos ahora, y pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el arroyo de Zered.
14 Habían pasado treinta y ocho años desde que salimos de Cades-barnea hasta que cruzamos el arroyo Zered. Para entonces había muerto toda aquella generación de hombres de guerra, como el Señor había dicho. 14 Y los días que anduvimos de Cades-barnea hasta que pasamos el arroyo de Zered, fueron treinta y ocho años; hasta que se acabó toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campo, como Jehová les había jurado.
15 La mano del Señor estuvo contra ellos hasta que todos desaparecieron del campamento. 15 Y también la mano de Jehová fué sobre ellos para destruirlos de en medio del campo, hasta acabarlos.
16 Cuando habían muerto todos los hombres de guerra que quedaban entre el pueblo, 16 Y aconteció que cuando se hubieron acabado de morir todos los hombres de guerra de entre el pueblo,
17 Jehová me habló, diciendo:
18 «Hoy vas a pasar por Ar, en la frontera de Moab. 18 Tú pasarás hoy el término de Moab, á Ar,
19 Cuando te acerques a los hijos de Amón, no los molestes ni luches contra ellos, porque no te daré ninguna parte de su tierra como herencia. La he dado a los hijos de Lot como herencia». 19 Y te acercarás delante de los hijos de Ammón: no los molestes, ni te metas con ellos; porque no te tengo de dar posesión de la tierra de los hijos de Ammón; que á los hijos de Lot la he dado por heredad.
20 Esa tierra también era considerada tierra de los refaítas. Los refaítas habían vivido allí en tiempos anteriores, pero los amonitas los llamaban zomzomeos. 20 (Por tierra de gigantes fué también ella tenida: habitaron en ella gigantes en otro tiempo, á los cuales los Ammonitas llamaban Zomzommeos;
21 Eran un pueblo grande, numeroso y alto como los hijos de Anac. Pero el Señor los destruyó delante de los amonitas, y estos ocuparon su tierra y vivieron en ella. 21 Pueblo grande, y numeroso, y alto, como los Anaceos; á los cuales Jehová destruyó de delante de los Ammonitas, quienes les sucedieron, y habitaron en su lugar:
22 Lo mismo hizo por los hijos de Esaú que viven en Seír: destruyó delante de ellos a los horeos, y ellos ocuparon su tierra y viven allí hasta hoy. 22 Como hizo con los hijos de Esaú, que habitaban en Seir, de delante de los cuales destruyó á los Horeos; y ellos les sucedieron, y habitaron en su lugar hasta hoy.
23 También los caftoreos, que vinieron de Caftor, destruyeron a los aveos que vivían en pequeñas ciudades hasta Gaza y ocuparon su tierra. 23 Y á los Heveos que habitaban en Haserin hasta Gaza, los Caftoreos que salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en su lugar.)
24 «Levántense ahora, continúen su viaje y crucen el valle del Arnón. Miren, he entregado en sus manos a Sehón el amorreo, rey de Hesbón, y su tierra. Comiencen a tomar posesión de ella y entren en guerra contra él. 24 Levantaos, partid, y pasad el arroyo de Arnón: he aquí he dado en tu mano á Sehón rey de Hesbón, Amorrheo, y á su tierra: comienza á tomar posesión, y empéñate con él en guerra.
25 Desde hoy haré que todos los pueblos bajo el cielo tengan miedo de ustedes. Cuando oigan hablar de ustedes, temblarán de miedo y angustia». 25 Hoy comenzaré á poner tu miedo y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo; los cuales oirán tu fama, y temblarán, y angustiarse han delante de ti.
26 Entonces, desde el desierto de Cademot, envié mensajeros a Sehón, rey de Hesbón, con palabras de paz: 26 Y envié mensajeros desde el desierto de Cademoth á Sehón rey de Hesbón, con palabras de paz, diciendo:
27 «Déjame pasar por tu tierra. Me mantendré en el camino, sin desviarme ni a la derecha ni a la izquierda. 27 Pasaré por tu tierra por el camino: por el camino iré, sin apartarme á diestra ni á siniestra:
28 Véndeme alimentos para comer y agua para beber. Solo déjame pasar a pie, 28 La comida me venderás por dinero, y comeré: el agua también me darás por dinero, y beberé: solamente pasaré á pie;
29 como hicieron conmigo los hijos de Esaú que viven en Seír y los moabitas que viven en Ar, hasta que cruce el Jordán y entre en la tierra que el Señor nuestro Dios nos está dando». 29 Como lo hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitaban en Seir, y los Moabitas que habitaban en Ar; hasta que pase el Jordán á la tierra que nos da Jehová nuestro Dios.
30 Pero Sehón, rey de Hesbón, no quiso dejarnos pasar, porque el Señor su Dios permitió que su espíritu se volviera terco y su corazón obstinado, para entregarlo en sus manos, como sucede hoy. 30 Mas Sehón rey de Hesbón no quiso que pasásemos por el [territorio suyo]; porque Jehová tu Dios había endurecido su espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu mano, como hoy.
31 Entonces el Señor me dijo: «Mira, he comenzado a entregarte a Sehón y su tierra. Comienza ahora a tomar posesión de ella». 31 Y díjome Jehová: He aquí yo he comenzado á dar delante de ti á Sehón y á su tierra; comienza á tomar posesión, para que heredes su tierra.
32 Sehón salió contra nosotros con todo su pueblo para luchar en Jahaza. 32 Y saliónos Sehón al encuentro, él y todo su pueblo, para pelear en Jaas.
33 Pero el Señor nuestro Dios lo entregó en nuestras manos, y lo vencimos a él, a sus hijos y a todo su pueblo. 33 Mas Jehová nuestro Dios lo entregó delante de nosotros; y herimos á él y á sus hijos, y á todo su pueblo.
34 En ese tiempo tomamos todas sus ciudades y las destruimos por completo, junto con los hombres, las mujeres y los niños. No dejamos a nadie con vida. 34 Y tomamos entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudades, hombres, y mujeres, y niños; no dejamos ninguno:
35 Solo tomamos para nosotros el ganado y los bienes de las ciudades que habíamos conquistado. 35 Solamente tomamos para nosotros las bestias, y los despojos de las ciudades que habíamos tomado.
36 Desde Aroer, al borde del valle del Arnón, y desde la ciudad que está en el valle, hasta Galaad, ninguna ciudad era demasiado fuerte para nosotros. El Señor nuestro Dios las entregó todas en nuestras manos. 36 Desde Aroer, que está junto á la ribera del arroyo de Arnón, y la ciudad que está en el arroyo, hasta Galaad, no hubo ciudad que escapase de nosotros: todas las entregó Jehová nuestro Dios en nuestro poder.
37 Pero no nos acercamos a la tierra de los hijos de Amón, ni a ningún lugar junto al río Jaboc, ni a las ciudades de la región montañosa, ni a ningún lugar donde el Señor nuestro Dios nos había prohibido entrar. 37 Solamente á la tierra de los hijos de Ammón no llegaste, ni á todo lo que está á la orilla del arroyo de Jaboc ni á las ciudades del monte, ni á [lugar] alguno que Jehová nuestro Dios había prohibido.