Read in English

viernes, 14 de abril de 2028

En el calendario antiguo (juliano) es el 1 de abril.

Lecturas del 14 de abril de 2028: Gran y Santo Viernes

Las lecturas de la Escritura para la Divina Liturgia, según el uso de la Iglesia Ortodoxa en América (OCA).

Calendario nuevo Calendario antiguo

Se conmemora hoy: Ven. Mary of Egypt; Ven. Euthymius of Suzdal (nombres en inglés)

Santos del día

Solo aparecen enlaces cuando el sitio tiene una página sobre el santo que se conmemora hoy (artículos en inglés).

Oración antes de leer las Escrituras

El sacerdote dice esta oración en voz baja antes del Evangelio en la Divina Liturgia. Muchos cristianos ortodoxos la rezan también antes de leer la Biblia en casa.

Illumine our hearts, O God who lovest mankind, with the pure light of thy divine knowledge, and open the eyes of our understanding to the comprehension of the proclamation of thy Gospel. Implant in us, likewise, the fear of thy blessed commandments; that, trampling down all carnal desires, we may pursue a godly life, both thinking and performing such things as are well-pleasing unto thee. For thou art the light of our souls, and of our bodies, O Christ our God, and unto thee do we ascribe glory, together with thy Father who is from everlasting, and thy holy, and blessed, and life-giving Spirit, now, and ever, and unto ages of ages. Amen.

Se muestra en inglés: no hemos encontrado una traducción española de este texto litúrgico que sea de dominio público o tenga una licencia abierta, y no traducimos textos litúrgicos por nuestra cuenta.

De la Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo, en la traducción inglesa de Isabel F. Hapgood (Service Book of the Holy Orthodox-Catholic Apostolic (Greco-Russian) Church, Boston: Houghton, Mifflin, 1906, pp. 88–89; dominio público). Ver el facsímil

Lecturas del día

Para este día no hay lecturas de la Divina Liturgia. Estas son las lecturas del día en las Horas y en Vísperas.

Antiguo Testamento Zacarías 11:10–13 · Hora Prima RV1909

10 Tomé luego mi cayado Suavidad, y quebrélo, para deshacer mi pacto que concerté con todos los pueblos. 11 Y fué deshecho en ese día, y así conocieron los pobres del rebaño que miran á mí, que era palabra de Jehová. 12 Y díjeles: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron para mi salario treinta [piezas] de plata. 13 Y díjome Jehová: Echalo al tesorero, hermoso precio con que me han apreciado. Y tomé las treinta [piezas] de plata, y echélas en la casa de Jehová al tesorero.

Leer el capítulo completo →

Epístola Gálatas 6:14–18 · Hora Prima RV1909

14 Mas lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo me es crucificado á mí, y yo al mundo. 15 Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino la nueva criatura. 16 Y todos los que anduvieren conforme á esta regla, paz sobre ellos, y misericordia, y sobre el Israel de Dios. 17 De aquí adelante nadie me sea molesto; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús. 18 Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén. Enviada de Roma á los Gálatas.

Leer el capítulo completo →

Evangelio Mateo 27:1–56 · Hora Prima RV1909

1 Y VENIDA la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesús, para entregarle á muerte. 2 Y le llevaron atado, y le entregaron á Poncio Pilato presidente. 3 Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta [piezas] de plata á los príncipes de los sacerdotes y á los ancianos, 4 Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué [se nos da] á nosotros? Viéras[lo] tú. 5 Y arrojando [las piezas] de plata en el templo, partióse; y fué, y se ahorcó. 6 Y los príncipes de los sacerdotes, tomando [las piezas] de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de los dones, porque es precio de sangre. 7 Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, por sepultura para los extranjeros. 8 Por lo cual fué llamado aquel campo, Campo de sangre, hasta el día de hoy. 9 Entonces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta [piezas] de plata, precio del apreciado, que fué apreciado por los hijos de Israel; 10 Y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor. 11 Y Jesús estuvo delante del presidente; y el presidente le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú [lo] dices. 12 Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, nada respondió. 13 Pilato entonces le dice: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? 14 Y no le respondió ni una palabra; de tal manera que el presidente se maravillaba mucho. 15 Y en el día de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso, cual quisiesen. 16 Y tenían entonces un preso famoso que se llamaba Barrabás. 17 Y juntos ellos, les dijo Pilato: ¿Cuál queréis que os suelte? ¿á Barrabás, ó á Jesús que se dice el Cristo? 18 Porque sabía que por envidia le habían entregado. 19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió á él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él. 20 Mas los príncipes de los sacerdotes y los ancianos, persuadieron al pueblo que pidiese á Barrabás, y á Jesús matase. 21 Y respondiendo el presidente les dijo: ¿Cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. 22 Pilato les dijo: ¿Qué pues haré de Jesús que se dice el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado. 23 Y el presidente [les] dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Mas ellos gritaban más, diciendo: Sea crucificado. 24 Y viendo Pilato que nada adelantaba, antes se hacía más alboroto, tomando agua se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo: veréis[lo] vosotros. 25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. 26 Entonces les soltó á Barrabás: y habiendo azotado á Jesús, le entregó para ser crucificado. 27 Entonces los soldados del presidente llevaron á Jesús al pretorio, y juntaron á él toda la cuadrilla; 28 Y desnudándole, le echaron encima un manto de grana; 29 Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; é hincando la rodilla delante de él, le burlaban, diciendo: ¡Salve, Rey de los Judíos! 30 Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herían en la cabeza. 31 Y después que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle. 32 Y saliendo, hallaron á un Cireneo, que se llamaba Simón: á éste cargaron para que llevase su cruz. 33 Y como llegaron al lugar que se llama Gólgotha, que es dicho, El lugar de la calavera, 34 Le dieron á beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso beber[lo]. 35 Y después que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. 36 Y sentados le guardaban allí. 37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDIOS. 38 Entonces crucificaron con él dos ladrones, uno á la derecha, y otro á la izquierda. 39 Y los que pasaban, le decían injurias, meneando sus cabezas, 40 Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate á ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. 41 De esta manera también los príncipes de los sacerdotes, escarneciendo con los escribas y los Fariseos y los ancianos, decían: 42 A otros salvó, á sí mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. 43 Confió en Dios: líbrele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. 44 Lo mismo también le zaherían los ladrones que estaban crucificados con él. 45 Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. 46 Y cerca de la hora de nona, Jesús exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lama sabachtani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? 47 Y algunos de los que estaban allí, oyéndolo, decían: A Elías llama éste. 48 Y luego, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la hinchió de vinagre, y poniéndola en una caña, dábale de beber. 49 Y los otros decían: Deja, veamos si viene Elías á librarle. 50 Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu. 51 Y he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo: y la tierra tembló, y las piedras se hendieron; 52 Y abriéronse los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53 Y salidos de los sepulcros, después de su resurrección, vinieron á la santa ciudad, y aparecieron á muchos. 54 Y el centurión, y los que estaban con él guardando á Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era éste. 55 Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido de Galilea á Jesús, sirviéndole: 56 Entre las cuales estaban María Magdalena, y María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.

Leer el capítulo completo →

Antiguo Testamento Isaías 50:4–11 · Hora Tercia RV1909

4 El Señor Jehová me dió lengua de sabios, para saber hablar en sazón palabra al cansado; despertará de mañana, despertaráme de mañana oído, para que oiga como los sabios. 5 El Señor Jehová me abrió el oído, y yo no fuí rebelde, ni me torné atrás. 6 Dí mi cuerpo á los heridores, y mis mejillas á los que [me] mesaban el cabello: no escondí mi rostro de las injurias y esputos. 7 Porque el Señor Jehová me ayudará; por tanto no me avergoncé: por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado. 8 Cercano está de mí el que me justifica; ¿quién contenderá conmigo? juntémonos. ¿Quién es el adversario de mi causa? acérquese á mí. 9 He aquí que el Señor Jehová me ayudará; ¿quién hay que me condene? He aquí que todos ellos como ropa de vestir se envejecerán; los comerá polilla. 10 ¿Quién hay entre vosotros que teme á Jehová, y oye la voz de su siervo? el que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios. 11 He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y estáis cercados de centellas: andad á la luz de vuestro fuego, y á las centellas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados.

Leer el capítulo completo →

Epístola Romanos 5:6–11 · Hora Tercia RV1909

6 Porque Cristo, cuando aun éramos flacos, á su tiempo murió por los impíos. 7 Ciertamente apenas muere alguno por un justo: con todo podrá ser que alguno osara morir por el bueno. 8 Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 Luego mucho más ahora, justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. 11 Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por el cual hemos ahora recibido la reconciliación.

Leer el capítulo completo →

Evangelio Marcos 15:16–41 · Hora Tercia RV1909

16 Entonces los soldados le llevaron dentro de la sala, es á saber, al Pretorio; y convocan toda la cohorte. 17 Y le visten de púrpura; y poniéndole una corona tejida de espinas, 18 Comenzaron luego á saludarle: ¡Salve, Rey de los Judíos! 19 Y le herían en la cabeza con una caña, y escupían en él, y le adoraban hincadas las rodillas. 20 Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle. 21 Y cargaron á uno que pasaba, Simón Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, para que llevase su cruz. 22 Y le llevan al lugar de Gólgotha, que declarado quiere decir: Lugar de la Calavera. 23 Y le dieron á beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó. 24 Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno. 25 Y era la hora de las tres cuando le crucificaron. 26 Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDIOS. 27 Y crucificaron con él dos ladrones, uno á su derecha, y el otro á su izquierda. 28 Y se cumplió la Escritura, que dice: Y con los inicuos fué contado. 29 Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ¡Ah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo edificas, 30 Sálvate á ti mismo, y desciende de la cruz. 31 Y de esta manera también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, decían unos á otros, con los escribas: A otros salvó, á sí mismo no se puede salvar. 32 El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le denostaban. 33 Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. 34 Y á la hora de nona, exclamó Jesús á gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani? que declarado, quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? 35 Y oyéndole unos de los que estaban [allí], decían: He aquí, llama á Elías. 36 Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dió á beber, diciendo: Dejad, veamos si vendrá Elías á quitarle. 37 Mas Jesús, dando una grande voz, espiró. 38 Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de alto á bajo. 39 Y el centurión que estaba delante de él, viendo que había espirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios. 40 Y también estaban [algunas] mujeres mirando de lejos; entre las cuales estaba María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé; 41 Las cuales, estando aún él en Galilea, le habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido á Jerusalem.

Leer el capítulo completo →

Antiguo Testamento Isaías 52:13–54:1 · Hora Sexta RV1909

Isaías 52

13 He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y ensalzado, y será muy sublimado. 14 Como se pasmaron de ti muchos, en tanta manera fué desfigurado de los hombres su parecer; y su hermosura más que la de los hijos de los hombres. 15 Empero él rociará muchas gentes: los reyes cerrarán sobre él sus bocas; porque verán lo que nunca les fué contado, y entenderán lo que jamás habían oído.

Isaías 53

1 ¿QUIÉN ha creído á nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? 2 Y subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca: no hay parecer en él, ni hermosura: verlo hemos, mas sin atractivo para que le deseemos. 3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de él el rostro, fué menospreciado, y no lo estimamos. 4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados. 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca: como cordero fué llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. 8 De la cárcel y del juicio fué quitado; y su generación ¿quién la contará? Porque cortado fué de la tierra de los vivientes; por la rebelión de mi pueblo fué herido. 9 Y dispúsose con los impíos su sepultura, mas con los ricos [fué] en su muerte; porque nunca hizo él maldad, ni hubo engaño en su boca. 10 Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole á padecimiento. Cuando hubiere puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. 11 Del trabajo de su alma verá [y] será saciado; con su conocimiento justificará mi siervo justo á muchos, y él llevará las iniquidades de ellos. 12 Por tanto yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fué contado con los perversos, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

Isaías 54

1 ALÉGRATE, oh estéril, la que no paría; levanta canción, y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto: porque más son los hijos de la dejada que los de la casada, ha dicho Jehová.

Leer el capítulo completo →

Antiguo Testamento Amós 8:9–12 · Hora Sexta RV1909

9 Y acaecerá en aquel día, dice el Señor Jehová, que haré se ponga el sol al mediodía, y la tierra cubriré de tinieblas en el día claro. 10 Y tornaré vuestras fiestas en lloro, y todos vuestros cantares en endechas; y haré poner saco sobre todos lomos, y peladura sobre toda cabeza; y tornaréla como en llanto de unigénito, y su postrimería como día amargo. 11 He aquí vienen días, dice el Señor Jehová, en los cuales enviaré hambre á la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oir palabra de Jehová. 12 E irán errantes de mar á mar: desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán.

Leer el capítulo completo →

Epístola Hebreos 2:11–18 · Hora Sexta RV1909

11 Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos: por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos, 12 Diciendo: Anunciaré á mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré. 13 Y otra vez: Yo confiaré en él. Y otra vez: He aquí, yo y los hijos que me dió Dios. 14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es á saber, al diablo, 15 Y librar á los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos á servidumbre. 16 Porque ciertamente no tomó á los ángeles, sino á la simiente de Abraham tomó. 17 Por lo cual, debía ser en todo semejante á los hermanos, para venir á ser misericordioso y fiel Pontífice en lo que es para con Dios, para expiar los pecados del pueblo. 18 Porque en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer á los que son tentados.

Leer el capítulo completo →

Evangelio Lucas 23:32–49 · Hora Sexta RV1909

32 Y llevaban también con él otros dos, malhechores, á ser muertos. 33 Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí, y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda. 34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes. 35 Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: sálvese á sí, si éste es el Mesías, el escogido de Dios. 36 Escarnecían de él también los soldados, llegándose y presentándole vinagre, 37 Y diciendo: Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate á ti mismo. 38 Y había también sobre él un título escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS. 39 Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros. 40 Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenación? 41 Y nosotros, á la verdad, justamente [padecemos]; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas éste ningún mal hizo. 42 Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino. 43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso. 44 Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. 45 Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio. 46 Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró. 47 Y como el centurión vió lo que había acontecido, dió gloria á Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo. 48 Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos. 49 Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.

Leer el capítulo completo →

Antiguo Testamento Jeremías 11:18–12:5; 11:9–11, 14–15 · Hora Nona RV1909

Jeremías 11

18 Y Jehová me lo hizo saber, y conocílo: entonces me hiciste ver sus obras. 19 Y yo como cordero inocente que llevan á degollar, pues no entendía que maquinaban contra mí designios, [diciendo]: Destruyamos el árbol con su fruto, y cortémoslo de la tierra de los vivientes, y no haya más memoria de su nombre. 20 Mas, oh Jehová de los ejércitos, que juzgas justicia, que sondas los riñones y el corazón, vea yo tu venganza de ellos: porque á ti he descubierto mi causa. 21 Por tanto, así ha dicho Jehová de los varones de Anathoth, que buscan tu alma, diciendo: No profetices en nombre de Jehová, y no morirás á nuestras manos: 22 Así pues ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo los visito; los mancebos morirán á cuchillo; sus hijos y sus hijas morirán de hambre; 23 Y no quedará resto de ellos: porque yo traeré mal sobre los varones de Anathoth, año de su visitación.

Jeremías 12

1 JUSTO eres tú, oh Jehová, aunque yo contigo dispute: hablaré empero juicios contigo. ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, [y] tienen bien todos los que se portan deslealmente? 2 Plantástelos, y echaron raíces; progresaron, é hicieron fruto; cercano estás tú en sus bocas, mas lejos de sus riñones. 3 Tú empero, oh Jehová, me conoces; vísteme, y probaste mi corazón para contigo: arráncalos como á ovejas para el degolladero, y señálalos para el día de la matanza. 4 ¿Hasta cuándo estará desierta la tierra, y marchita la hierba de todo el campo? Por la maldad de los que en ella moran, faltaron los ganados, y las aves; porque dijeron: No verá él nuestras postrimerías. 5 Si corriste con los de á pie, y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos? Y [si] en la tierra de paz estabas quieto, ¿cómo harás en la hinchazón del Jordán?

Jeremías 11

9 Y díjome Jehová: Conjuración se ha hallado en los varones de Judá, y en los moradores de Jerusalem. 10 Hanse vuelto á las maldades de sus primeros padres, los cuales no quisieron escuchar mis palabras, antes se fueron tras dioses ajenos para servirles; la casa de Israel y la casa de Judá invalidaron mi pacto, el cual había yo concertado con sus padres. 11 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo traigo sobre ellos mal del que no podrán salir; y clamarán á mí, y no los oiré.

14 Tú pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración; porque yo no oiré el día que en su aflicción á mí clamaren. 15 ¿Qué tiene mi amado en mi casa, habiendo hecho abominaciones muchas? Y las carnes santas pasarán de sobre ti, porque en tu maldad te gloriaste.

Leer el capítulo completo →

Epístola Hebreos 10:19–31 · Hora Nona RV1909

19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el santuario por la sangre de Jesucristo, 20 Por el camino que él nos consagró nuevo y vivo, por el velo, esto es, por su carne; 21 Y [teniendo] un gran sacerdote sobre la casa de Dios, 22 Lleguémonos con corazón verdadero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia. 23 Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin fluctuar; que fiel es el que prometió: 24 Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras; 25 No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. 26 Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado. 27 Sino una horrenda esperanza de juicio, y hervor de fuego que ha de devorar á los adversarios. 28 El que menospreciare la ley de Moisés, por el testimonio de dos ó de tres testigos muere sin ninguna misericordia: 29 ¿Cuánto pensáis que será más digno de mayor castigo, el que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del testamento, en la cual fué santificado, é hiciere afrenta al Espíritu de gracia? 30 Sabemos [quién] es el que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará su pueblo. 31 Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo.

Leer el capítulo completo →

Evangelio Juan 18:28–19:37 · Hora Nona RV1909

Juan 18

28 Y llevaron á Jesús de Caifás al pretorio: y era por la mañana: y ellos no entraron en el pretorio por no ser contaminados, sino que comiesen la pascua. 29 Entonces salió Pilato á ellos fuera, y dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre? 30 Respondieron y dijéronle: Si éste no fuera malhechor, no te le habríamos entregado. 31 Díceles entonces Pilato: Tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra ley. Y los Judíos le dijeron: A nosotros no es lícito matar á nadie: 32 Para que se cumpliese el dicho de Jesús, que había dicho, dando á entender de qué muerte había de morir. 33 Así que, Pilato volvió á entrar en el pretorio, y llamó á Jesús, y díjole: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? 34 Respondióle Jesús: ¿Dices tú esto de ti mismo, ó te lo han dicho otros de mí? 35 Pilato respondió: ¿Soy yo Judío? Tu gente, y los pontífices, te han entregado á mí: ¿qué has hecho? 36 Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado á los Judíos: ahora, pues, mi reino no es de aquí. 37 Díjole entonces Pilato: ¿Luego rey eres tú? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio á la verdad. Todo aquél que es de la verdad, oye mi voz. 38 Dícele Pilato: ¿Qué cosa es verdad? Y como hubo dicho esto, salió otra vez á los Judíos, y díceles: Yo no hallo en él ningún crimen. 39 Empero vosotros tenéis costumbre, que os suelte uno en la Pascua: ¿queréis, pues, que os suelte al Rey de los Judíos? 40 Entonces todos dieron voces otra vez, diciendo: No á éste, sino á Barrabás. Y Barrabás era ladrón.

Juan 19

1 ASÍ que, entonces tomó Pilato á Jesús, y le azotó. 2 Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y pusiéron[la] sobre su cabeza, y le vistieron de una ropa de grana; 3 Y decían: ¡Salve, Rey de los Judíos! y dábanle de bofetadas. 4 Entonces Pilato salió otra vez fuera, y díjoles: He aquí, os le traigo fuera, para que entendáis que ningún crimen hallo en él. 5 Y salió Jesús fuera, llevando la corona de espinas y la ropa de grana. Y díceles [Pilato]: He aquí el hombre. 6 Y como le vieron los príncipes de los sacerdotes, y los servidores, dieron voces diciendo: Crucifícale, crucifícale. Díceles Pilato: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo en él crimen. 7 Respondiéronle los Judíos: Nosotros tenemos ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo Hijo de Dios. 8 Y como Pilato oyó esta palabra, tuvo más miedo. 9 Y entró otra vez en el pretorio, y dijo á Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dió respuesta. 10 Entonces dícele Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿no sabes que tengo potestad para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte? 11 Respondió Jesús: Ninguna potestad tendrías contra mí, si no te fuese dado de arriba: por tanto, el que á ti me ha entregado, mayor pecado tiene. 12 Desde entonces procuraba Pilato soltarle; mas los Judíos daban voces, diciendo: Si á éste sueltas, no eres amigo de César: cualquiera que se hace rey, á César contradice. 13 Entonces Pilato, oyendo este dicho, llevó fuera á Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar que se dice Lithóstrotos, y en hebreo Gabbatha. 14 Y era la víspera de la Pascua, y como la hora de sexta. Entonces dijo á los Judíos: He aquí vuestro Rey. 15 Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucifícale. Díceles Pilato: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los pontífices: No tenemos rey sino á César. 16 Así que entonces lo entregó á ellos para que fuese crucificado. Y tomaron á Jesús, y le llevaron. 17 Y llevando su cruz, salió al lugar que se dice de la Calavera, y en hebreo, Gólgotha; 18 Donde le crucificaron, y con él otros dos, uno á cada lado, y Jesús en medio. 19 Y escribió también Pilato un título, que puso encima de la cruz. Y el escrito era: JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDIOS. 20 Y muchos de los Judíos leyeron este título: porque el lugar donde estaba crucificado Jesús era cerca de la ciudad: y estaba escrito en hebreo, en griego, y en latín. 21 Y decían á Pilato los pontífices de los Judíos: No escribas, Rey de los Judíos: sino, que él dijo: Rey soy de los Judíos. 22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito. 23 Y como los soldados hubieron crucificado á Jesús, tomaron sus vestidos, é hicieron cuatro partes (para cada soldado una parte); y la túnica; mas la túnica era sin costura, toda tejida desde arriba. 24 Y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, de quién será; para que se cumpliese la Escritura, que dice: Partieron para sí mis vestidos, y sobre mi vestidura echaron suertes. Y los soldados hicieron esto. 25 Y estaban junto á la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María [mujer] de Cleofas, y María Magdalena. 26 Y como vió Jesús á la madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice á su madre: Mujer, he ahí tu hijo. 27 Después dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo. 28 Después de esto, sabiendo Jesús que todas las cosas eran ya cumplidas, para que la Escritura se cumpliese, dijo: Sed tengo. 29 Y estaba [allí] un vaso lleno de vinagre: entonces ellos hinchieron una esponja de vinagre, y rodeada á un hisopo, se la llegaron á la boca. 30 Y como Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, dió el espíritu. 31 Entonces los Judíos, por cuanto era la víspera [de la Pascua], para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado, pues era el gran día del sábado, rogaron á Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados. 32 Y vinieron los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. 33 Mas cuando vinieron á Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas: 34 Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua. 35 Y el que [lo] vió, da testimonio, y su testimonio es verdadero: y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis. 36 Porque estas cosas fueron hechas para que se cumpliese la Escritura: Hueso no quebrantaréis de él. 37 Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.

Leer el capítulo completo →

Antiguo Testamento Éxodo 33:11–23 · Vísperas RV1909

11 Y hablaba Jehová á Moisés cara á cara, como habla cualquiera á su compañero. Y volvíase al campo; mas el joven Josué, su criado, hijo de Nun, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo. 12 Y dijo Moisés á Jehová: Mira, tú me dices á mí: Saca este pueblo: y tú no me has declarado á quién has de enviar conmigo: sin embargo tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. 13 Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, ruégote que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, porque halle gracia en tus ojos: y mira que tu pueblo es aquesta gente. 14 Y él dijo: Mi rostro irá [contigo], y te haré descansar. 15 Y él respondió: Si tu rostro no ha de ir [conmigo], no nos saques de aquí. 16 ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en andar tú con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra? 17 Y Jehová dijo á Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. 18 El entonces dijo: Ruégote que me muestres tu gloria. 19 Y respondióle: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. 20 Dijo más: No podrás ver mi rostro: porque no me verá hombre, y vivirá. 21 Y dijo aún Jehová: He aquí lugar junto á mí, y tú estarás sobre la peña: 22 Y será que, cuando pasare mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado: 23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.

Leer el capítulo completo →

Antiguo Testamento Job 42:12–17 · Vísperas RV1909

12 Y bendijo Jehová la postrimería de Job más que su principio; porque tuvo catorce mil ovejas, y seis mil camellos, y mil yuntas de bueyes, y mil asnas. 13 Y tuvo siete hijos y tres hijas. 14 Y llamó el nombre de la una, Jemimah, y el nombre de la segunda, Cesiah, y el nombre de la tercera, Keren-happuch. 15 Y no se hallaron mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra: y dióles su padre herencia entre sus hermanos. 16 Y después de esto vivió Job ciento y cuarenta años, y vió á sus hijos, y á los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. 17 Murió pues Job viejo, y lleno de días.

Leer el capítulo completo →

Antiguo Testamento Isaías 52:13–54:1 · Vísperas RV1909

Isaías 52

13 He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y ensalzado, y será muy sublimado. 14 Como se pasmaron de ti muchos, en tanta manera fué desfigurado de los hombres su parecer; y su hermosura más que la de los hijos de los hombres. 15 Empero él rociará muchas gentes: los reyes cerrarán sobre él sus bocas; porque verán lo que nunca les fué contado, y entenderán lo que jamás habían oído.

Isaías 53

1 ¿QUIÉN ha creído á nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? 2 Y subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca: no hay parecer en él, ni hermosura: verlo hemos, mas sin atractivo para que le deseemos. 3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de él el rostro, fué menospreciado, y no lo estimamos. 4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados. 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca: como cordero fué llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. 8 De la cárcel y del juicio fué quitado; y su generación ¿quién la contará? Porque cortado fué de la tierra de los vivientes; por la rebelión de mi pueblo fué herido. 9 Y dispúsose con los impíos su sepultura, mas con los ricos [fué] en su muerte; porque nunca hizo él maldad, ni hubo engaño en su boca. 10 Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole á padecimiento. Cuando hubiere puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. 11 Del trabajo de su alma verá [y] será saciado; con su conocimiento justificará mi siervo justo á muchos, y él llevará las iniquidades de ellos. 12 Por tanto yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fué contado con los perversos, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

Isaías 54

1 ALÉGRATE, oh estéril, la que no paría; levanta canción, y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto: porque más son los hijos de la dejada que los de la casada, ha dicho Jehová.

Leer el capítulo completo →

Epístola 1 Corintios 1:18–2:2 · Vísperas RV1909

1 Corintios 1

18 Porque la palabra de la cruz es locura á los que se pierden; mas á los que se salvan, [es á saber], á nosotros, es potencia de Dios. 19 Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la inteligencia de los entendidos. 20 ¿Qué es del sabio? ¿qué del escriba? ¿qué del escudriñador de este siglo? ¿no ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? 21 Porque por no haber el mundo conocido en la sabiduría de Dios á Dios por sabiduría, agradó á Dios salvar á los creyentes por la locura de la predicación. 22 Porque los Judíos piden señales, y los Griegos buscan sabiduría: 23 Mas nosotros predicamos á Cristo crucificado, á los Judíos ciertamente tropezadero, y á los Gentiles locura; 24 Empero á los llamados, así Judíos como Griegos, Cristo potencia de Dios, y sabiduría de Dios. 25 Porque lo loco de Dios es más sabio que los hombres; y lo flaco de Dios es más fuerte que los hombres. 26 Porque mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles; 27 Antes lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar á los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte; 28 Y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, [y] lo que no es, para deshacer lo que es: 29 Para que ninguna carne se jacte en su presencia. 30 Mas de él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificación, y santificación, y redención: 31 Para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.

1 Corintios 2

1 ASÍ que, hermanos, cuando fuí á vosotros, no fuí con altivez de palabra, ó de sabiduría, á anunciaros el testimonio de Cristo. 2 Porque no me propuse saber algo entre vosotros, sino á Jesucristo, y á éste crucificado.

Leer el capítulo completo →

Evangelio Mateo 27:1–38; Lucas 23:39–43; Mateo 27:39–54; Juan 19:31–37; Mateo 27:55–61 · Vísperas RV1909

Mateo 27

1 Y VENIDA la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesús, para entregarle á muerte. 2 Y le llevaron atado, y le entregaron á Poncio Pilato presidente. 3 Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta [piezas] de plata á los príncipes de los sacerdotes y á los ancianos, 4 Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué [se nos da] á nosotros? Viéras[lo] tú. 5 Y arrojando [las piezas] de plata en el templo, partióse; y fué, y se ahorcó. 6 Y los príncipes de los sacerdotes, tomando [las piezas] de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de los dones, porque es precio de sangre. 7 Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, por sepultura para los extranjeros. 8 Por lo cual fué llamado aquel campo, Campo de sangre, hasta el día de hoy. 9 Entonces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta [piezas] de plata, precio del apreciado, que fué apreciado por los hijos de Israel; 10 Y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor. 11 Y Jesús estuvo delante del presidente; y el presidente le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú [lo] dices. 12 Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, nada respondió. 13 Pilato entonces le dice: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? 14 Y no le respondió ni una palabra; de tal manera que el presidente se maravillaba mucho. 15 Y en el día de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso, cual quisiesen. 16 Y tenían entonces un preso famoso que se llamaba Barrabás. 17 Y juntos ellos, les dijo Pilato: ¿Cuál queréis que os suelte? ¿á Barrabás, ó á Jesús que se dice el Cristo? 18 Porque sabía que por envidia le habían entregado. 19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió á él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él. 20 Mas los príncipes de los sacerdotes y los ancianos, persuadieron al pueblo que pidiese á Barrabás, y á Jesús matase. 21 Y respondiendo el presidente les dijo: ¿Cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. 22 Pilato les dijo: ¿Qué pues haré de Jesús que se dice el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado. 23 Y el presidente [les] dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Mas ellos gritaban más, diciendo: Sea crucificado. 24 Y viendo Pilato que nada adelantaba, antes se hacía más alboroto, tomando agua se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo: veréis[lo] vosotros. 25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. 26 Entonces les soltó á Barrabás: y habiendo azotado á Jesús, le entregó para ser crucificado. 27 Entonces los soldados del presidente llevaron á Jesús al pretorio, y juntaron á él toda la cuadrilla; 28 Y desnudándole, le echaron encima un manto de grana; 29 Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; é hincando la rodilla delante de él, le burlaban, diciendo: ¡Salve, Rey de los Judíos! 30 Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herían en la cabeza. 31 Y después que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle. 32 Y saliendo, hallaron á un Cireneo, que se llamaba Simón: á éste cargaron para que llevase su cruz. 33 Y como llegaron al lugar que se llama Gólgotha, que es dicho, El lugar de la calavera, 34 Le dieron á beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso beber[lo]. 35 Y después que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. 36 Y sentados le guardaban allí. 37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDIOS. 38 Entonces crucificaron con él dos ladrones, uno á la derecha, y otro á la izquierda.

Lucas 23

39 Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros. 40 Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenación? 41 Y nosotros, á la verdad, justamente [padecemos]; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas éste ningún mal hizo. 42 Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino. 43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Mateo 27

39 Y los que pasaban, le decían injurias, meneando sus cabezas, 40 Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate á ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. 41 De esta manera también los príncipes de los sacerdotes, escarneciendo con los escribas y los Fariseos y los ancianos, decían: 42 A otros salvó, á sí mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. 43 Confió en Dios: líbrele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. 44 Lo mismo también le zaherían los ladrones que estaban crucificados con él. 45 Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. 46 Y cerca de la hora de nona, Jesús exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lama sabachtani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? 47 Y algunos de los que estaban allí, oyéndolo, decían: A Elías llama éste. 48 Y luego, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la hinchió de vinagre, y poniéndola en una caña, dábale de beber. 49 Y los otros decían: Deja, veamos si viene Elías á librarle. 50 Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu. 51 Y he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo: y la tierra tembló, y las piedras se hendieron; 52 Y abriéronse los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53 Y salidos de los sepulcros, después de su resurrección, vinieron á la santa ciudad, y aparecieron á muchos. 54 Y el centurión, y los que estaban con él guardando á Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era éste.

Juan 19

31 Entonces los Judíos, por cuanto era la víspera [de la Pascua], para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado, pues era el gran día del sábado, rogaron á Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados. 32 Y vinieron los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. 33 Mas cuando vinieron á Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas: 34 Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua. 35 Y el que [lo] vió, da testimonio, y su testimonio es verdadero: y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis. 36 Porque estas cosas fueron hechas para que se cumpliese la Escritura: Hueso no quebrantaréis de él. 37 Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.

Mateo 27

55 Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido de Galilea á Jesús, sirviéndole: 56 Entre las cuales estaban María Magdalena, y María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. 57 Y como fué la tarde del día, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, el cual también había sido discípulo de Jesús. 58 Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús: entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo. 59 Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, 60 Y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña: y revuelta una grande piedra á la puerta del sepulcro, se fué. 61 Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.

Leer el capítulo completo →

Todas las lecturas del día

Vísperas, Maitines, las Horas y la Liturgia, según nuestras tablas.

Maitines

Hora Prima

Hora Tercia

Hora Sexta

Sobre estas lecturas

Las lecturas siguen el uso de la Iglesia Ortodoxa en América (práctica eslava) y se calculan con las tablas de licencia MIT del proyecto orthodox_calendar de Paul Kachur, comprobadas día a día con las lecturas publicadas por la OCA de 2023 a 2027. El uso griego difiere muchos días y todavía no lo ofrecemos, porque no existe una tabla con licencia abierta. El calendario de tu parroquia tiene siempre la última palabra.

Los salmos se numeran como en la Septuaginta, con la numeración hebrea entre paréntesis.