Epístola Hebreos 9:8–10, 15–23 RV1909
Hebreos 9
8 Dando en esto á entender el Espíritu Santo, que aun no estaba descubierto el camino para el santuario, entre tanto que el primer tabernáculo estuviese en pie. 9 Lo cual [era] figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecían presentes y sacrificios que no podían hacer perfecto, cuanto á la conciencia, al que servía [con ellos]; 10 [Consistiendo] sólo en viandas y en bebidas, y en diversos lavamientos, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de la corrección.
15 Así que, por eso es mediador del nuevo testamento, para que interviniendo muerte para la remisión de las rebeliones que había bajo del primer testamento, los que son llamados reciban la promesa de la herencia eterna. 16 Porque donde hay testamento, necesario es que intervenga muerte del testador. 17 Porque el testamento con la muerte es confirmado; de otra manera no es válido entre tanto que el testador vive. 18 De donde [vino] que ni aun el primero fué consagrado sin sangre. 19 Porque habiendo leído Moisés todos los mandamientos de la ley á todo el pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, y lana de grana, é hisopo, roció al mismo libro, y también á todo el pueblo, 20 Diciendo: Esta es la sangre del testamento que Dios os ha mandado. 21 Y además de esto roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. 22 Y casi todo es purificado según la ley con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. 23 Fué, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas con estas cosas; empero las mismas cosas celestiales con mejores sacrificios que éstos.