Epístola Hebreos 3:5–11, 17–19 RV1909
Hebreos 3
5 Y Moisés á la verdad fué fiel sobre toda su casa, como siervo, para testificar lo que se había de decir; 6 Mas Cristo como hijo, sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuviéremos firme la confianza y la gloria de la esperanza. 7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, 8 No endurezcáis vuestros corazones como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, 9 Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. 10 A causa de lo cual me enemisté con esta generación, y dije: Siempre divagan ellos de corazón, y no han conocido mis caminos. 11 Juré, pues, en mi ira: No entrarán en mi reposo.
17 Mas ¿con cuáles estuvo enojado cuarenta años? ¿No fué con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? 18 ¿Y á quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino á aquellos que no obedecieron? 19 Y vemos que no pudieron entrar á causa de incredulidad.