Read in English

jueves, 24 de febrero de 2028

Lecturas del 24 de febrero de 2028: Jueves de la Semana de Quesos

Tono 2

Las lecturas de la Escritura para la Divina Liturgia, según el uso de la Iglesia Ortodoxa en América (OCA).

Calendario nuevo Calendario antiguo

Se conmemora hoy: 1st and 2nd Finding Honorable Head of St John the Baptist (nombres en inglés)

Oración antes de leer las Escrituras

El sacerdote dice esta oración en voz baja antes del Evangelio en la Divina Liturgia. Muchos cristianos ortodoxos la rezan también antes de leer la Biblia en casa.

Illumine our hearts, O God who lovest mankind, with the pure light of thy divine knowledge, and open the eyes of our understanding to the comprehension of the proclamation of thy Gospel. Implant in us, likewise, the fear of thy blessed commandments; that, trampling down all carnal desires, we may pursue a godly life, both thinking and performing such things as are well-pleasing unto thee. For thou art the light of our souls, and of our bodies, O Christ our God, and unto thee do we ascribe glory, together with thy Father who is from everlasting, and thy holy, and blessed, and life-giving Spirit, now, and ever, and unto ages of ages. Amen.

Se muestra en inglés: no hemos encontrado una traducción española de este texto litúrgico que sea de dominio público o tenga una licencia abierta, y no traducimos textos litúrgicos por nuestra cuenta.

De la Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo, en la traducción inglesa de Isabel F. Hapgood (Service Book of the Holy Orthodox-Catholic Apostolic (Greco-Russian) Church, Boston: Houghton, Mifflin, 1906, pp. 88–89; dominio público). Ver el facsímil

En la Divina Liturgia

Lecturas del día

Epístola Judas 11–25 RV1909

11 ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron en el error de Balaam por recompensa, y perecieron en la contradicción de Coré. 12 Estos son manchas en vuestros convites, que banquetean juntamente, apacentándose á sí mismos sin temor alguno: nubes sin agua, las cuales son llevadas de acá para allá de los vientos: árboles marchitos como en otoño, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; 13 Fieras ondas de la mar, que espuman sus mismas abominaciones; estrellas erráticas, á las cuales es reservada eternalmente la oscuridad de las tinieblas. 14 De los cuales también profetizó Enoc, séptimo desde Adam, diciendo: He aquí, el Señor es venido con sus santos millares, 15 A hacer juicio contra todos, y á convencer á todos los impíos de entre ellos tocante á todas sus obras de impiedad que han hecho impíamente, y á todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él. 16 Estos son murmuradores, querellosos, andando según sus deseos; y su boca habla cosas soberbias, teniendo en admiración las personas por causa del provecho. 17 Mas vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes han sido dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; 18 Como os decían: Que en el postrer tiempo habría burladores, que andarían según sus malvados deseos. 19 Estos son los que hacen divisiones, sensuales, no teniendo el Espíritu. 20 Mas vosotros, oh amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando por el Espíritu Santo, 21 Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, para vida eterna. 22 Y recibid á los unos en piedad, discerniendo: 23 Mas haced salvos á los otros por temor, arrebatándolos del fuego; aborreciendo aun la ropa que es contaminada de la carne. 24 A aquel, pues, que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros delante de su gloria irreprensibles, con grande alegría, 25 Al Dios solo sabio, nuestro Salvador, sea gloria y magnificencia, imperio y potencia, ahora y en todos los siglos. Amén.

Leer el capítulo completo →

Evangelio Lucas 23:2–34, 44–56 RV1909

Lucas 23

2 Y comenzaron á acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte la nación, y que veda dar tributo á César, diciendo que él es el Cristo, el rey. 3 Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú [lo] dices. 4 Y Pilato dijo á los príncipes de los sacerdotes, y á las gentes: Ninguna culpa hallo en este hombre. 5 Mas ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí. 6 Entonces Pilato, oyendo de Galilea, preguntó si el hombre era Galileo. 7 Y como entendió que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió á Herodes, el cual también estaba en Jerusalem en aquellos días. 8 Y Herodes, viendo á Jesús, holgóse mucho, porque hacía mucho que deseaba verle; porque había oído de él muchas cosas, y tenía esperanza que le vería hacer alguna señal. 9 Y le preguntaba con muchas palabras; mas él nada le respondió: 10 Y estaban los príncipes de los sacerdotes y los escribas acusándole con gran porfía. 11 Mas Herodes con su corte le menospreció, y escarneció, vistiéndole de una ropa rica; y volvióle á enviar á Pilato. 12 Y fueron hechos amigos entre sí Pilato y Herodes en el mismo día; porque antes eran enemigos entre sí. 13 Entonces Pilato, convocando los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados, y el pueblo, 14 Les dijo: Me habéis presentado á éste por hombre que desvía al pueblo: y he aquí, preguntando yo delante de vosotros, no he hallado culpa alguna en este hombre de aquéllas de que le acusáis. 15 Y ni aun Herodes; porque os remití á él, y he aquí, ninguna cosa digna de muerte ha hecho. 16 Le soltaré, pues, castigado. 17 Y tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta. 18 Mas toda la multitud dió voces á una, diciendo: Quita á éste, y suéltanos á Barrabás: 19 (El cual había sido echado en la cárcel por una sedición hecha en la ciudad, y una muerte.) 20 Y hablóles otra vez Pilato, queriendo soltar á Jesús. 21 Pero ellos volvieron á dar voces, diciendo: Crucifícale, crucifícale. 22 Y él les dijo la tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ninguna culpa de muerte he hallado en él: le castigaré, pues, y le soltaré. 23 Mas ellos instaban á grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos y de los príncipes de los sacerdotes crecían. 24 Entonces Pilato juzgó que se hiciese lo que ellos pedían; 25 Y les soltó á aquél que había sido echado en la cárcel por sedición y una muerte, al cual habían pedido; y entregó á Jesús á la voluntad de ellos. 26 Y llevándole, tomaron á un Simón Cireneo, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús. 27 Y le seguía una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban y lamentaban. 28 Mas Jesús, vuelto á ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloréis á mí, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos. 29 Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron. 30 Entonces comenzarán á decir á los montes: Caed sobre nosotros: y á los collados: Cubridnos. 31 Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará? 32 Y llevaban también con él otros dos, malhechores, á ser muertos. 33 Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí, y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda. 34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.

44 Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. 45 Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio. 46 Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró. 47 Y como el centurión vió lo que había acontecido, dió gloria á Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo. 48 Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos. 49 Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas. 50 Y he aquí un varón llamado José, el cual era senador, varón bueno y justo, 51 (El cual no había consentido en el consejo ni en los hechos de ellos), de Arimatea, ciudad de la Judea, el cual también esperaba el reino de Dios; 52 Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. 53 Y quitado, lo envolvió en una sábana, y le puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual ninguno había aún sido puesto. 54 Y era día de la víspera [de la Pascua]; y estaba para rayar el sábado. 55 Y las mujeres que con él habían venido de Galilea, siguieron también y vieron el sepulcro, y cómo fué puesto su cuerpo. 56 Y vueltas, aparejaron [drogas] aromáticas y ungüentos; y reposaron el sábado, conforme al mandamiento.

Leer el capítulo completo →

Por Primer y Segundo Hallazgo de la Cabeza de San Juan Bautista

Epístola 2 Corintios 4:6–15 RV1909

6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. 7 Tenemos empero este tesoro en vasos de barro, para que la alteza del poder sea de Dios, y no de nosotros: 8 [Estando] atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos; 9 Perseguidos, mas no desamparados; abatidos, mas no perecemos; 10 Llevando siempre por todas partes la muerte de Jesús en el cuerpo, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestros cuerpos. 11 Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados á muerte por Jesús, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestra carne mortal. 12 De manera que la muerte obra en nosotros, y en vosotros la vida. 13 Empero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme á lo que está escrito: Creí, por lo cual también hablé: nosotros también creemos, por lo cual también hablamos; 14 Estando ciertos que el que levantó al Señor Jesús, á nosotros también nos levantará por Jesús, y nos pondrá con vosotros. 15 Porque todas [estas cosas padecemos] por vosotros, para que abundando la gracia por muchos, en el hacimiento de gracias sobreabunde á gloria de Dios.

Leer el capítulo completo →

Evangelio Mateo 11:2–15 RV1909

2 Y oyendo Juan en la prisión los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, 3 Diciendo: ¿Eres tú aquél que había de venir, ó esperaremos á otro? 4 Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber á Juan las cosas que oís y veis: 5 Los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos son limpiados, y los sordos oyen; los muertos son resucitados, y á los pobres es anunciado el evangelio. 6 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí. 7 E idos ellos, comenzó Jesús á decir de Juan á las gentes: ¿Qué salisteis á ver al desierto? ¿una caña que es meneada del viento? 8 Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un hombre cubierto de delicados [vestidos]? He aquí, los que traen [vestidos] delicados, en las casas de los reyes están. 9 Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un profeta? También os digo, y más que profeta. 10 Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, que aparejará tu camino delante de ti. 11 De cierto os digo, [que] no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista; mas el que es muy más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. 12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, al reino de los cielos se hace fuerza, y los valientes lo arrebatan. 13 Porque todos los profetas y la ley hasta Juan profetizaron. 14 Y si queréis recibir, él es aquel Elías que había de venir. 15 El que tiene oídos para oir, oiga.

Leer el capítulo completo →

Todas las lecturas del día

Vísperas, Maitines, las Horas y la Liturgia, según nuestras tablas.

Vísperas

  • Antiguo Testamento Composite 8 - Isaiah 40, 41, 45, 48, 54 (Primer y Segundo Hallazgo de la Cabeza de San Juan Bautista) · lectura compuesta (varios pasajes)
  • Antiguo Testamento Composite 9 - Malachi 3, 4 (Primer y Segundo Hallazgo de la Cabeza de San Juan Bautista) · lectura compuesta (varios pasajes)
  • Antiguo Testamento Composite 3 - Wisdom of Solomon 4, 5 (Primer y Segundo Hallazgo de la Cabeza de San Juan Bautista) · lectura compuesta (varios pasajes)

Maitines

  • Evangelio Lucas 7:17–30 (Primer y Segundo Hallazgo de la Cabeza de San Juan Bautista)

Divina Liturgia

Sobre estas lecturas

Las lecturas siguen el uso de la Iglesia Ortodoxa en América (práctica eslava) y se calculan con las tablas de licencia MIT del proyecto orthodox_calendar de Paul Kachur, comprobadas día a día con las lecturas publicadas por la OCA de 2023 a 2027. El uso griego difiere muchos días y todavía no lo ofrecemos, porque no existe una tabla con licencia abierta. El calendario de tu parroquia tiene siempre la última palabra.

Los salmos se numeran como en la Septuaginta, con la numeración hebrea entre paréntesis.