Día 147 La Biblia en un año (canon ortodoxo)
Read in EnglishNehemías 12–13; Tobías 1; Hechos 16
Nehemías 12–13 RV1909
Nehemías 12
1 Y ESTOS son los sacerdotes y Levitas que subieron con Zorobabel hijo de Sealthiel, y con Jesuá: Seraías, Jeremías, Esdras, 2 Amarías, Malluch, Hartus, 3 Sechânías, Rehum, Meremoth, 4 Iddo, Ginetho, Abías, 5 Miamin, Maadías, Bilga, 6 Semaías, y Joiarib, Jedaías, 7 Sallum, Amoc, Hilcías, Jedaías. Estos eran los príncipes de los sacerdotes y sus hermanos en los días de Jesuá. 8 Y los Levitas: Jesuá, Binnui, Cadmiel, Serebías, Judá, [y] Mathanías, que con sus hermanos [oficiaba] en los himnos. 9 Y Bacbucías y Unni, sus hermanos, cada cual en su ministerio. 10 Y Jesuá engendró á Joiacim, y Joiacim engendró á Eliasib, y Eliasib engendró á Joiada, 11 Y Joiada engendró á Jonathán, y Jonathán engendró á Jaddua. 12 Y en los días de Joiacim los sacerdotes cabezas de familias fueron: de Seraías, Meraías; de Jeremías, Hananías; 13 De Esdras, Mesullam; de Amarías, Johanán; 14 De Melichâ, Jonathán; de Sebanías, Joseph; 15 De Harim, Adna; de Meraioth, Helcai; 16 De Iddo, Zacarías; de Ginnethón, Mesullam; 17 De Abías, Zichri; de Miniamín, de Moadías, Piltai; 18 De Bilga, Sammua; de Semaías, Jonathán; 19 De Joiarib, Mathenai; de Jedaías, Uzzi; 20 De Sallai, Callai; de Amoc, Eber; 21 De Hilcías, Hasabías; de Jedaías, Nathanael. 22 Los Levitas en días de Eliasib, de Joiada, y de Johanán y Jaddua, fueron escritos por cabezas de familias; también los sacerdotes, hasta el reinado de Darío el Persa. 23 Los hijos de Leví, cabezas de familias, fueron escritos en el libro de las crónicas hasta los días de Johanán, hijo de Eliasib. 24 Los cabezas de los Levitas: Hasabías, Serebías, y Jesuá hijo de Cadmiel, y sus hermanos delante de ellos, para alabar y para rendir gracias, conforme al estatuto de David varón de Dios, guardando su turno. 25 Mathanías, y Bacbucías, Obadías, Mesullam, Talmón, Accub, guardas, eran porteros para la guardia á las entradas de las puertas. 26 Estos fueron en los días de Joiacim, hijo de Jesuá, hijo de Josadac, y en los días del gobernador Nehemías, y del sacerdote Esdras, escriba. 27 Y á la dedicación del muro de Jerusalem buscaron á los Levitas de todos sus lugares, para traerlos á Jerusalem, para hacer la dedicación y la fiesta con alabanzas y con cánticos, con címbalos, salterios y cítaras. 28 Y fueron reunidos los hijos de los cantores, así de la campiña alrededor de Jerusalem como de las aldeas de Netophati; 29 Y de la casa de Gilgal, y de los campos de Geba, y de Azmaveth; porque los cantores se habían edificado aldeas alrededor de Jerusalem. 30 Y se purificaron los sacerdotes y los Levitas; y purificaron al pueblo, y las puertas, y el muro. 31 Hice luego subir á los príncipes de Judá sobre el muro, y puse dos coros grandes que fueron en procesión: [el uno] á la mano derecha sobre el muro hacia la puerta del Muladar. 32 E iba tras de ellos Osaías, y la mitad de los príncipes de Judá, 33 Y Azarías, Esdras y Mesullam, 34 Judá y Benjamín, y Semaías, y Jeremías; 35 Y de los hijos de los sacerdotes [iban] con trompetas, Zacarías hijo de Jonathán, hijo de Semaías, hijo de Mathanías, hijo de Michâías, hijo de Zachûr, hijo de Asaph; 36 Y sus hermanos Semaías, y Azarael, Milalai, Gilalai, Maai, Nathanael, Judá y Hanani, con los instrumentos músicos de David varón de Dios; y Esdras escriba, delante de ellos. 37 Y á la puerta de la Fuente, en derecho delante de ellos, subieron por las gradas de la ciudad de David, por la subida del muro, desde la casa de David hasta la puerta de las Aguas al oriente. 38 Y el segundo coro iba del lado opuesto, y yo en pos de él, con la mitad del pueblo sobre el muro, desde la torre de los Hornos hasta el muro ancho; 39 Y desde la puerta de Ephraim hasta la puerta vieja, y á la puerta del Pescado, y la torre de Hananeel, y la torre de Hamath, hasta la puerta de las Ovejas: y pararon en la puerta de la Cárcel. 40 Pararon luego los dos coros en la casa de Dios; y yo, y la mitad de los magistrados conmigo; 41 Y los sacerdotes, Eliacim, Maaseías, Miniamin, Michâías, Elioenai, Zacarías, y Hananías, con trompetas; 42 Y Maaseías, y Semeías, y Eleazar, y Uzzi, y Johanán, y Malchías, y Elam, y Ezer. Y los cantores cantaban alto, é Israhía [era] el prefecto. 43 Y sacrificaron aquel día grandes víctimas, é hicieron alegrías; porque Dios los había recreado con grande contentamiento: alegráronse también las mujeres y muchachos; y el alborozo de Jerusalem fué oído de lejos. 44 Y en aquel día fueron puestos varones sobre las cámaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias, y de los diezmos, para juntar en ellas, de los campos de las ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y Levitas: porque era grande el gozo de Judá con respecto á los sacerdotes y Levitas que asistían. 45 Y habían guardado la observancia de su Dios, y la observancia de la expiación, como también los cantores y los porteros, conforme al estatuto de David y de Salomón su hijo. 46 Porque desde el tiempo de David y de Asaph, ya de antiguo, había príncipes de cantores, y cántico y alabanza, y acción de gracias á Dios. 47 Y todo Israel en días de Zorobabel, y en días de Nehemías, daba raciones á los cantores y á los porteros, cada cosa en su día: consagraban asimismo [sus porciones] á los Levitas, y los Levitas consagraban [parte] á los hijos de Aarón.
Nehemías 13
1 AQUEL día se leyó en el libro de Moisés oyéndolo el pueblo, y fué hallado en él escrito, que los Ammonitas y Moabitas no debían entrar jamás en la congregación de Dios; 2 Por cuanto no salieron á recibir á los hijos de Israel con pan y agua, antes alquilaron á Balaam contra ellos, para que los maldijera: mas nuestro Dios volvió la maldición en bendición. 3 Y fué que, como oyeron la ley, apartaron de Israel toda mistura. 4 Y antes de esto, Eliasib sacerdote, siendo superintendente de la cámara de la casa de nuestro Dios, había emparentado con Tobías, 5 Y le había hecho una grande cámara, en la cual guardaban antes las ofrendas, y el perfume, y los vasos, y el diezmo del grano, y del vino y del aceite, que estaba mandado [dar] á los Levitas, á los cantores, y á los porteros; y la ofrenda de los sacerdotes. 6 Mas á todo esto, yo no estaba en Jerusalem; porque el año treinta y dos de Artajerjes rey de Babilonia, vine al rey; y al cabo de días fuí enviado del rey. 7 Y venido á Jerusalem, entendí el mal que había hecho Eliasib en atención á Tobías, haciendo para él cámara en los patios de la casa de Dios. 8 Y dolióme en gran manera; y eché todas las alhajas de la casa de Tobías fuera de la cámara; 9 Y dije que limpiasen las cámaras, é hice volver allí las alhajas de la casa de Dios, las ofrendas y el perfume. 10 Entendí asimismo que las partes de los Levitas no se les habían dado; y que los Levitas y cantores que hacían el servicio se habían huído cada uno á su heredad. 11 Y reprendí á los magistrados, y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada? Y juntélos, y púselos en su lugar. 12 Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, á los almacenes. 13 Y puse por sobrestantes de ellos á Selemías sacerdote, y á Sadoc escriba, y de los Levitas, á Pedaías; y á mano de ellos Hanán hijo de Zaccur, hijo de Mathanías: pues que eran tenidos por fieles, y de ellos era el repartir á sus hermanos. 14 Acuérdate de mí, oh Dios, en orden á esto, y no raigas mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en sus observancias. 15 En aquellos días ví en Judá algunos que pisaban en lagares el sábado, y que acarreaban haces, y cargaban asnos con vino, y también de uvas, de higos, y toda suerte de carga, y traían á Jerusalem en día de sábado; y protesté[les] acerca del día que vendían el mantenimiento. 16 También estaban en ella Tirios que traían pescado y toda mercadería, y vendían en sábado á los hijos de Judá en Jerusalem. 17 Y reprendí á los señores de Judá, y díjeles: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día del sábado? 18 ¿No hicieron así vuestros padres, y trajo nuestro Dios sobre nosotros todo este mal, y sobre esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el sábado? 19 Sucedió pues, que cuando iba oscureciendo á las puertas de Jerusalem antes del sábado, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del sábado; y puse á las puertas algunos de mis criados, para que en día de sábado no entrasen carga. 20 Y quedáronse fuera de Jerusalem una y dos veces los negociantes, y los que vendían toda especie de mercancía. 21 Y protestéles, y díjeles: ¿Por qué os quedáis vosotros delante del muro? Si lo hacéis otra vez, os echaré mano. Desde entonces no vinieron en sábado. 22 Y dije á los Levitas que se purificasen, y viniesen á guardar las puertas, para santificar el día del sábado. También por esto acuérdate de mí, Dios mío, y perdóname según la muchedumbre de tu misericordia. 23 Ví asimismo en aquellos días Judíos que habían tomado mujeres de Asdod, Ammonitas, y Moabitas: 24 Y sus hijos la mitad hablaban asdod, y conforme á la lengua de cada pueblo; que no sabían hablar judaico. 25 Y reñí con ellos, y maldíjelos, y herí algunos de ellos, y arranquéles los cabellos, y juramentélos, [diciendo]: No daréis vuestras hijas á sus hijos, y no tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, ó para vosotros. 26 ¿No pecó por esto Salomón, rey de Israel? Bien que en muchas gentes no hubo rey como él, que era amado de su Dios y Dios lo había puesto por rey sobre todo Israel, aun á él hicieron pecar las mujeres extranjeras. 27 ¿Y obedeceremos á vosotros para cometer todo este mal tan grande de prevaricar contra nuestro Dios, tomando mujeres extranjeras? 28 Y uno de los hijos de Joiada hijo de Eliasib el gran sacerdote, era yerno de Sanballat Horonita: ahuyentélo por tanto de mí. 29 Acuérdate de ellos, Dios mío, contra los que contaminan el sacerdocio, y el pacto del sacerdocio y de los Levitas. 30 Limpiélos pues de todo extranjero, y puse á los sacerdotes y Levitas por [sus] clases, á cada uno en su obra; 31 Y para la ofrenda de la leña en los tiempos señalados, y para las primicias. Acuérdate de mí, Dios mío, para bien.
Tobías 1 Brenton
Tobías 1
1 The book of the words of Tobit, the [son] of Tobiel, the son of Ananiel, the son of Aduel, the son of Gabael, of the seed of Asael, of the tribe of Nephthali; 2 who in the time of Enemessar king of the Assyrians was led captive out of Thisbe, which is at the right hand of that city, which is called properly Nephthali in Galilee above Aser. 3 I Tobit have walked all the days of my life in the way of truth and justice, and I did many alms-deeds to my brethren, and my nation, who came with me to Nineve, into the land of the Assyrians. 4 And when I was in mine own country, in the land of Israel, being but young, all the tribe of Nephthali my father fell from the house of Jerusalem, which was chosen out of all the tribes of Israel, that all the tribes should sacrifice [there], and, [where] the temple of the habitation of the most High was consecrated and built for all ages. 5 Now all the tribes which together revolted, and the house of my father Nephthali, sacrificed unto the heifer Baal. 6 But I alone went often to Jerusalem at the feasts, as it was ordained unto all the people of Israel by an everlasting decree, having the first-fruits and tenths of increase, with that which was first shorn; and them gave I at the altar to the priests the children of Aaron. 7 The first tenth part of all increase I gave to the sons of Aaron, who ministered at Jerusalem: another tenth part I sold away, and went, and spent it every year at Jerusalem: 8 and the third I gave unto them to whom it was meet, as Debora my father's mother had commanded me, because I was left an orphan by my father. 9 Furthermore, when I was come to the age of a man, I married Anna of mine own kindred, and of her I begat Tobias. 10 And when we were carried away captives to Nineve, all my brethren and those that were of my kindred did eat of the bread of the Gentiles. 11 But I kept myself from eating; 12 because I remembered God with all my heart. 13 And the most High gave me grace and favour before Enemessar, so that I was his purveyor. 14 And I went into Media, and left in trust with Gabael, the brother of Gabrias, at Rages a city of Media, ten talents of silver. 15 Now when Enemessar was dead, Sennacherib his son reigned in his stead; whose estate was troubled, that I could not go into Media. 16 And in the time of Enemessar I gave many alms to my brethren, and gave my bread to the hungry, 17 and my clothes to the naked: and if I saw any of my nation dead, or cast about the walls of Nineve, I buried him. 18 And if the king Sennacherib had slain any, when he was come, and fled from Judea, I buried them privily; for in his wrath he killed many; but the bodies were not found, when they were sought for of the king. 19 And when one of the Ninevites went and complained of me to the king, that I buried them, and hid myself; understanding that I was sought for to be put to death, I withdrew myself for fear. 20 Then all my goods were forcibly taken away, neither was there any thing left me, beside my wife Anna and my son Tobias. 21 And there passed not fifty days, before two of his sons killed him, and they fled into the mountains of Ararath; and Sarchedonus his son reigned in his stead; who appointed over his father's accounts, and over all his affairs, Achiacharus my brother Anael's son. 22 And Achiacharus intreating for me, I returned to Nineve. Now Achiacharus was cupbearer, and keeper of the signet, and steward, and overseer of the accounts: and Sarchedonus appointed him next unto him: and he was my brother's son.
Hechos 16 RV1909
Hechos 16
1 DESPUÉS llegó á Derbe, y á Listra: y he aquí, estaba allí un discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer Judía fiel, mas de padre Griego. 2 De éste daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en Iconio. 3 Este quiso Pablo que fuese con él; y tomándole, le circuncidó por causa de los Judíos que estaban en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era Griego. 4 Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos que habían sido determinados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalem. 5 Así que, las iglesias eran confirmadas en fe, y eran aumentadas en número cada día. 6 Y pasando á Phrygia y la provincia de Galacia, les fué prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia. 7 Y como vinieron á Misia, tentaron de ir á Bithynia; mas el Espíritu no les dejó. 8 Y pasando á Misia, descendieron á Troas. 9 Y fué mostrada á Pablo de noche una visión: Un varón Macedonio se puso delante, rogándole, y diciendo: Pasa á Macedonia, y ayúdanos. 10 Y como vió la visión, luego procuramos partir á Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio. 11 Partidos pues de Troas, vinimos camino derecho á Samotracia, y el día siguiente á Neápolis; 12 Y de allí á Filipos, que es la primera ciudad de la parte de Macedonia, [y] una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días. 13 Y un día de sábado salimos de la puerta junto al río, donde solía ser la oración; y sentándonos, hablamos á las mujeres que se habían juntado. 14 Entonces una mujer llamada Lidia, que vendía púrpura en la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; el corazón de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta á lo que Pablo decía. 15 Y cuando fué bautizada, y su familia, nos rogó, diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad: y constriñónos. 16 Y aconteció, que yendo nosotros á la oración, una muchacha que tenía espíritu pitónico, nos salió al encuentro, la cual daba grande ganancia á sus amos adivinando. 17 Esta, siguiendo á Pablo y á nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Alto, los cuales os anuncian el camino de salud. 18 Y esto hacía por muchos días; mas desagradando á Pablo, se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en la misma hora. 19 Y viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron á Pablo y á Silas, y los trajeron al foro, al magistrado; 20 Y presentándolos á los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo Judíos, alborotan nuestra ciudad, 21 Y predican ritos, los cuales no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos Romanos. 22 Y agolpóse el pueblo contra ellos: y los magistrados rompiéndoles sus ropas, les mandaron azotar con varas. 23 Y después que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia: 24 El cual, recibido este mandamiento, los metió en la cárcel de más adentro; y les apretó los pies en el cepo. 25 Mas á media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos á Dios: y los que estaban presos los oían. 26 Entonces fué hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se movían; y luego todas las puertas se abrieron, y las prisiones de todos se soltaron. 27 Y despertado el carcelero, como vió abiertas las puertas de la cárcel, sacando la espada se quería matar, pensando que los presos se habían huído. 28 Mas Pablo clamó á gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal; que todos estamos aquí. 29 El entonces pidiendo luz, entró dentro, y temblando, derribóse á los pies de Pablo y de Silas; 30 Y sacándolos fuera, les dice: Señores, ¿qué es menester que yo haga para ser salvo? 31 Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa. 32 Y le hablaron la palabra del Señor, y á todos los que estaban en su casa. 33 Y tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó los azotes; y se bautizó luego él, y todos los suyos. 34 Y llevándolos á su casa, les puso la mesa: y se gozó de que con toda su casa había creído á Dios. 35 Y como fué de día, los magistrados enviaron los alguaciles, diciendo: Deja ir á aquellos hombres. 36 Y el carcelero hizo saber estas palabras á Pablo: Los magistrados han enviado [á decir] que seáis sueltos: así que ahora salid, é id en paz. 37 Entonces Pablo les dijo: Azotados públicamente sin ser condenados, siendo hombres Romanos, nos echaron en la cárcel; y ¿ahora nos echan encubiertamente? No, de cierto, sino vengan ellos y sáquennos. 38 Y los alguaciles volvieron á decir á los magistrados estas palabras: y tuvieron miedo, oído que eran Romanos. 39 Y viniendo, les rogaron; y sacándolos, les pidieron que se saliesen de la ciudad. 40 Entonces salidos de la cárcel, entraron en [casa de] Lidia; y habiendo visto á los hermanos, los consolaron, y se salieron.