Día 182 La Biblia en un año (canon ortodoxo)
Read in EnglishSalmos 25–27 (26–28); 2 Pedro 3
Los capítulos se numeran como en la mayoría de las Biblias en español; en los Salmos va primero el número de la Septuaginta y entre paréntesis el hebreo.
Salmos 25–27 (26–28) RV1909
Salmo 26
1 Salmo de David. JÚZGAME, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado: confiado he asimismo en Jehová, no vacilaré. 2 Pruébame, oh Jehová, y sondéame: examina mis riñones y mi corazón. 3 Porque tu misericordia está delante de mis ojos, y en tu verdad ando. 4 No me he sentado con hombres de falsedad; ni entré con los [que andan] encubiertamente. 5 Aborrecí la reunión de los malignos, y con los impíos nunca me senté. 6 Lavaré en inocencia mis manos, y andaré alrededor de tu altar, oh Jehová: 7 Para exclamar con voz de acción de gracias, y para contar todas tus maravillas. 8 Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar del tabernáculo de tu gloria. 9 No juntes con los pecadores mi alma, ni con los hombres de sangres mi vida: 10 En cuyas manos está el mal, y su diestra está llena de sobornos. 11 Yo empero andaré en mi integridad: redímeme, y ten misericordia de mí. 12 Mi pie ha estado en rectitud: en las congregaciones bendeciré á Jehová.
Salmo 27
1 Salmo de David. JEHOVÁ es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme? 2 Cuando se allegaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. 3 Aunque se asiente campo contra mí, no temerá mi corazón: aunque contra mí se levante guerra, yo en esto confío. 4 Una cosa he demandado á Jehová, ésta buscaré: que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. 5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; ocultaráme en lo reservado de su pabellón; pondráme en alto sobre una roca. 6 Y luego ensalzará mi cabeza sobre mis enemigos en derredor de mí: y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo: cantaré y salmearé á Jehová. 7 Oye, oh Jehová, mi voz [con que á ti] clamo; y ten misericordia de mí, respóndeme. 8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová. 9 No escondas tu rostro de mí, no apartes con ira á tu siervo: mi ayuda has sido; no me dejes y no me desampares, Dios de mi salud. 10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Jehová con todo me recogerá. 11 Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud, á causa de mis enemigos. 12 No me entregues á la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad. 13 [Hubiera yo desmayado], si no creyese que tengo de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. 14 Aguarda á Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón: sí, espera á Jehová.
Salmo 28
1 Salmo de David. A TI clamaré, oh Jehová, fortaleza mía: no te desentiendas de mí; porque no sea yo, dejándome tú, semejante á los que descienden al sepulcro. 2 Oye la voz de mis ruegos cuando clamo á ti, cuando alzo mis manos hacia el templo de tu santidad. 3 No me arrebates á una con los malos, y con los que hacen iniquidad: los cuales hablan paz con sus prójimos, y la maldad está en su corazón. 4 Dales conforme á su obra, y conforme á la malicia de sus hechos: dales conforme á la obra de sus manos, dales su paga. 5 Porque no atendieron á las obras de Jehová, ni al hecho de sus manos, derribarálos, y no los edificará. 6 Bendito Jehová, que oyó la voz de mis ruegos. 7 Jehová es mi fortaleza y mi escudo: en él esperó mi corazón, y fuí ayudado; por lo que se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré. 8 Jehová es su fuerza, y la fortaleza de las saludes de su ungido. 9 Salva á tu pueblo, y bendice á tu heredad; y pastoréalos y ensálzalos para siempre.
2 Pedro 3 RV1909
2 Pedro 3
1 CARÍSIMOS, yo os escribo ahora esta segunda carta, por las cuales [ambas] despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento; 2 Para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y de nuestro mandamiento, [que somos] apóstoles del Señor y Salvador: 3 Sabiendo primero esto, que en los postrimeros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, 4 Y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación. 5 Cierto ellos ignoran voluntariamente, que los cielos fueron en el tiempo antiguo, y la tierra que por agua y en agua está asentada, por la palabra de Dios; 6 Por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua: 7 Mas los cielos que son ahora, y la tierra, son conservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio, y de la perdición de los hombres impíos. 8 Mas, oh amados, no ignoréis esta una cosa: que un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día. 9 El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 10 Mas el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella están serán quemadas. 11 Pues como todas estas cosas han de ser deshechas, ¿qué tales conviene que vosotros seáis en santas y pías conversaciones, 12 Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos siendo encendidos serán deshechos, y los elementos siendo abrasados, se fundirán? 13 Bien que esperamos cielos nuevos y tierra nueva, según sus promesas, en los cuales mora la justicia. 14 Por lo cual, oh amados, estando en esperanza de estas cosas, procurad con diligencia que seáis hallados de él sin mácula, y sin reprensión, en paz. 15 Y tened por salud la paciencia de nuestro Señor; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito también; 16 Casi en todas [sus] epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos é inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para perdición de sí mismos. 17 Así que vosotros, oh amados, pues estáis amonestados, guardaos que por el error de los abominables no seáis juntamente extraviados, y caigáis de vuestra firmeza. 18 Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él [sea] gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.