Día 186 La Biblia en un año (canon ortodoxo)
Read in EnglishSalmos 36–38 (37–39); 1 Juan 3
Los capítulos se numeran como en la mayoría de las Biblias en español; en los Salmos va primero el número de la Septuaginta y entre paréntesis el hebreo.
Salmos 36–38 (37–39) RV1909
Salmo 37
1 Salmo de David. NO te impacientes á causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. 2 Porque como hierba serán presto cortados, y decaerán como verdor de renuevo. 3 Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado. 4 Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón. 5 Encomienda á Jehová tu camino, y espera en él; y él hará. 6 Y exhibirá tu justicia como la luz, y tus derechos como el medio día. 7 Calla á Jehová, y espera en él: no te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. 8 Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna á hacer lo malo. 9 Porque los malignos serán talados, mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. 10 Pues de aquí á poco no será el malo: y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá. 11 Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz. 12 Maquina el impío contra el justo, y cruje sobre él sus dientes. 13 El Señor se reirá de él; porque ve que viene su día. 14 Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar á los de recto proceder. 15 La espada de ellos entrará en su mismo corazón, y su arco será quebrado. 16 Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores. 17 Porque los brazos de los impíos serán quebrados: mas el que sostiene á los justos es Jehová. 18 Conoce Jehová los días de los perfectos: y la heredad de ellos será para siempre. 19 No serán avergonzados en el mal tiempo; y en los días de hambre serán hartos. 20 Mas los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos: se disiparán como humo. 21 El impío toma prestado, y no paga; mas el justo tiene misericordia, y da. 22 Porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán talados. 23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y aprueba su camino. 24 Cuando cayere, no quedará postrado; porque Jehová sostiene su mano. 25 Mozo fuí, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan. 26 En todo tiempo tiene misericordia, y presta; y su simiente es para bendición. 27 Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre. 28 Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara sus santos: para siempre serán guardados; mas la simiente de los impíos será extirpada. 29 Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella. 30 La boca del justo hablará sabiduría; y su lengua proferirá juicio. 31 La ley de su Dios está en su corazón; por tanto sus pasos no vacilarán. 32 Acecha el impío al justo, y procura matarlo. 33 Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando le juzgaren. 34 Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te ensalzará para heredar la tierra: cuando serán talados los pecadores, lo verás. 35 Vi yo al impío sumamente ensalzado, y que se extendía como un laurel verde. 36 Empero pasóse, y he aquí no parece; y busquélo, y no fué hallado. 37 Considera al íntegro, y mira al justo: que la postrimería de cada uno de ellos es paz. 38 Mas los transgresores fueron todos á una destruídos: la postrimería de los impíos fué talada. 39 Pero la salvación de los justos es de Jehová, y él es su fortaleza en el tiempo de angustia. 40 Y Jehová los ayudará, y los librará: y libertarálos de los impíos, y los salvará, por cuanto en él esperaron.
Salmo 38
1 Salmo de David, para recordar. JEHOVÁ, no me reprendas en tu furor, ni me castigues en tu ira. 2 Porque tus saetas descendieron á mí, y sobre mí ha caído tu mano. 3 No hay sanidad en mi carne á causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos á causa de mi pecado. 4 Porque mis iniquidades han pasado mi cabeza: como carga pesada se han agravado sobre mí. 5 Pudriéronse, corrompiéronse mis llagas, á causa de mi locura. 6 Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día. 7 Porque mis lomos están llenos de irritación, y no hay sanidad en mi carne. 8 Estoy debilitado y molido en gran manera; bramo á causa de la conmoción de mi corazón. 9 Señor, delante de ti están todos mis deseos; y mi suspiro no te es oculto. 10 Mi corazón está acongojado, hame dejado mi vigor; y aun la misma luz de mis ojos no está conmigo. 11 Mis amigos y mis compañeros se quitaron de delante de mi plaga; y mis cercanos se pusieron lejos. 12 Y los que buscaban mi alma armaron lazos; y los que procuraban mi mal hablaban iniquidades, y meditaban fraudes todo el día. 13 Mas yo, como [si fuera] sordo, no oía; [y estaba] como un mudo, [que] no abre su boca. 14 Fuí pues como un hombre que no oye, y que en su boca no tiene reprensiones. 15 Porque á ti, oh Jehová, esperé yo: tú responderás, Jehová Dios mío. 16 Porque dije: Que no se alegren de mí: cuando mi pie resbalaba, sobre mí se engrandecían. 17 Empero yo estoy á pique de claudicar, y mi dolor está delante de mí continuamente. 18 Por tanto denunciaré mi maldad; congojaréme por mi pecado. 19 Porque mis enemigos están vivos [y] fuertes: y hanse aumentado los que me aborrecen sin causa: 20 Y pagando mal por bien me son contrarios, por seguir yo lo bueno. 21 No me desampares, oh Jehová: Dios mío, no te alejes de mí. 22 Apresúrate á ayudarme, oh Señor, mi salud.
Salmo 39
1 Al Músico principal, á Jeduthún: Salmo de David. YO DIJE: Atenderé á mis caminos, para no pecar con mi lengua: guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío fuere contra mí. 2 Enmudecí con silencio, calléme aun respecto de lo bueno: y excitóse mi dolor. 3 Enardecióse mi corazón dentro de mí; encendióse fuego en mi meditación, [y así] proferí con mi lengua: 4 Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuánto [tengo de ser] del mundo. 5 He aquí diste á mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti: ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. (Selah.) 6 Ciertamente en tinieblas anda el hombre; ciertamente en vano se inquieta: junta, y no sabe quién lo allegará. 7 Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza en ti está. 8 Líbrame de todas mis rebeliones; no me pongas por escarnio del insensato. 9 Enmudecí, no abrí mi boca; porque tú lo hiciste. 10 Quita de sobre mí tu plaga; de la guerra de tu mano soy consumido. 11 Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, y haces consumirse como de polilla su grandeza: ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah.) 12 Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: no calles á mis lágrimas; porque peregrino soy para contigo, y advenedizo, como todos mis padres. 13 Déjame, y tomaré fuerzas, antes que vaya y perezca.
1 Juan 3 RV1909
1 Juan 3
1 MIRAD cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce á él. 2 Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él apareciere, seremos semejantes á él, porque le veremos como él es. 3 Y cualquiera que tiene esta esperanza en él, se purifica, como él también es limpio. 4 Cualquiera que hace pecado, traspasa también la ley; pues el pecado es transgresión de la ley. 5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. 6 Cualquiera que permanece en él, no peca; cualquiera que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. 7 Hijitos, no os engañe ninguno: el que hace justicia, es justo, como él también es justo. 8 El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 9 Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 10 En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo: cualquiera que no hace justicia, y que no ama á su hermano, no es de Dios. 11 Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos á otros. 12 No como Caín, que era del maligno, y mató á su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. 13 Hermanos míos, no os maravilléis si el mundo os aborrece. 14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte á vida, en que amamos á los hermanos. El que no ama á su hermano, está en muerte. 15 Cualquiera que aborrece á su hermano, es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permaneciente en sí. 16 En esto hemos conocido el amor, porque él puso su vida por nosotros: también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 17 Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere á su hermano tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿cómo está el amor de Dios en él? 18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y en verdad. 19 Y en esto conocemos que somos de la verdad, y tenemos nuestros corazones certificados delante de él. 20 Porque si nuestro corazón nos reprendiere, mayor es Dios que nuestro corazón, y conoce todas las cosas. 21 Carísimos, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; 22 Y cualquier cosa que pidiéremos, la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. 23 Y éste es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos á otros como nos lo ha mandado. 24 Y el que guarda sus mandamientos, está en él, y él en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.