Día 200 La Biblia en un año (canon ortodoxo)

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Salmos 78–80 (79–81); Romanos 5

Los capítulos se numeran como en la mayoría de las Biblias en español; en los Salmos va primero el número de la Septuaginta y entre paréntesis el hebreo.

Salmos 78–80 (79–81) RV1909

Salmo 79

1 Salmo de Asaph. OH Dios, vinieron las gentes á tu heredad; el templo de tu santidad han contaminado; pusieron á Jerusalem en montones. 2 Dieron los cuerpos de tus siervos por comida á las aves de los cielos; la carne de tus santos á las bestias de la tierra. 3 Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalem; y no hubo quien [los] enterrase. 4 Somos afrentados de nuestros vecinos, escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores. 5 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿has de estar airado para siempre? ¿arderá como fuego tu celo? 6 Derrama tu ira sobre las gentes que no te conocen, y sobre los reinos que no invocan tu nombre. 7 Porque han consumido á Jacob, y su morada han asolado. 8 No recuerdes contra nosotros las iniquidades antiguas: anticípennos presto tus misericordias, porque estamos muy abatidos. 9 Ayúdanos, oh Dios, salud nuestra, por la gloria de tu nombre: y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por amor de tu nombre. 10 Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, la venganza de la sangre de tus siervos, que fué derramada. 11 Entre ante tu acatamiento el gemido de los presos: conforme á la grandeza de tu brazo preserva á los sentenciados á muerte. 12 Y torna á nuestros vecinos en su seno siete tantos de su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová. 13 Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu dehesa, te alabaremos para siempre: por generación y generación cantaremos tus alabanzas.

Salmo 80

1 Al Músico principal: sobre Sosannim Eduth: Salmo de Asaph. OH Pastor de Israel, escucha: tú que pastoreas como á ovejas á José, que estás entre querubines, resplandece. 2 Despierta tu valentía delante de Ephraim, y de Benjamín, y de Manasés, y ven á salvarnos. 3 Oh Dios, haznos tornar; y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. 4 Jehová, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo humearás tú contra la oración de tu pueblo? 5 Dísteles á comer pan de lágrimas, y dísteles á beber lágrimas en gran abundancia. 6 Pusístenos por contienda á nuestros vecinos: y nuestros enemigos se burlan entre sí. 7 Oh Dios de los ejércitos, haznos tornar; y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. 8 Hiciste venir una vid de Egipto: echaste las gentes, y plantástela. 9 Limpiaste [sitio] delante de ella, é hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra. 10 Los montes fueron cubiertos de su sombra; y sus sarmientos [como] cedros de Dios. 11 Extendió sus vástagos hasta la mar, y hasta el río sus mugrones. 12 ¿Por qué aportillaste sus vallados, y la vendimian todos los que pasan por el camino? 13 Estropeóla el puerco montés, y pacióla la bestia del campo. 14 Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora: mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña, 15 Y la planta que plantó tu diestra, y el renuevo que para ti corroboraste. 16 Quemada á fuego está, asolada: perezcan por la reprensión de tu rostro. 17 Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo del hombre que para ti corroboraste. 18 Así no nos volveremos de ti: vida nos darás, é invocaremos tu nombre. 19 Oh Jehová, Dios de los ejércitos, haznos tornar; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

Salmo 81

1 Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo de Asaph. CANTAD á Dios, fortaleza nuestra: al Dios de Jacob celebrad con júbilo. 2 Tomad la canción, y tañed el adufe, el arpa deliciosa con el salterio. 3 Tocad la trompeta en la nueva luna, en el día señalado, en el día de nuestra solemnidad. 4 Porque estatuto es de Israel, ordenanza del Dios de Jacob. 5 Por testimonio en José lo ha constituído, cuando salió por la tierra de Egipto; [donde] oí lenguaje que no entendía. 6 Aparté su hombro de debajo de la carga; sus manos se quitaron de vasijas de barro. 7 En la calamidad clamaste, y yo te libré: te respondí en el secreto del trueno; te probé sobre las aguas de Meriba. (Selah.) 8 Oye, pueblo mío, y te protestaré. Israel, si me oyeres, 9 No habrá en ti dios ajeno, ni te encorvarás á dios extraño. 10 Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto: ensancha tu boca, y henchirla he. 11 Mas mi pueblo no oyó mi voz, é Israel no me quiso á mí. 12 Dejélos por tanto á la dureza de su corazón: caminaron en sus consejos. 13 ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, si en mis caminos hubiera Israel andado! 14 En una nada habría yo derribado sus enemigos, y vuelto mi mano sobre sus adversarios. 15 Los aborrecedores de Jehová se le hubieran sometido; y el tiempo de ellos fuera para siempre. 16 [Y Dios] lo hubiera mantenido de grosura de trigo: y de miel de la piedra te hubiera saciado.

Romanos 5 RV1909

Romanos 5

1 JUSTIFICADOS pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo: 2 Por el cual también tenemos entrada por la fe á esta gracia en la cual estamos [firmes], y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. 3 Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 Y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 5 Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado. 6 Porque Cristo, cuando aun éramos flacos, á su tiempo murió por los impíos. 7 Ciertamente apenas muere alguno por un justo: con todo podrá ser que alguno osara morir por el bueno. 8 Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 Luego mucho más ahora, justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. 11 Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por el cual hemos ahora recibido la reconciliación. 12 De consiguiente, [vino la reconciliación por uno], así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó á todos los hombres, pues que todos pecaron. 13 Porque hasta la ley, el pecado estaba en el mundo; pero no se imputa pecado no habiendo ley. 14 No obstante, reinó la muerte desde Adam hasta Moisés, aun en los que no pecaron á la manera de la rebelión de Adam; el cual es figura del que había de venir. 15 Mas no como el delito, tal fué el don: porque si por el delito de aquel uno murieron los muchos, mucho más abundó la gracia de Dios á los muchos, y el don por la gracia de un hombre, Jesucristo. 16 Ni tampoco de la manera que por un pecado, [así] también el don: porque el juicio á la verdad [vino] de un [pecado] para condenación, mas la gracia [vino] de muchos delitos para justificación. 17 Porque, si por un delito reinó la muerte por uno, mucho más reinarán en vida por un Jesucristo los que reciben la abundancia de la gracia, y del don de la justicia. 18 Así que, de la manera que por un delito [vino la culpa] á todos los hombres para condenación, así por una justicia [vino la gracia] á todos los hombres para justificación de vida. 19 Porque como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituídos pecadores, así por la obediencia de uno los muchos serán constituídos justos. 20 La ley empero entró para que el pecado creciese; mas cuando el pecado creció, sobrepujó la gracia; 21 Para que, de la manera que el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna por Jesucristo Señor nuestro.

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