Día 199 La Biblia en un año (canon ortodoxo)

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Salmos 75–77 (76–78)

Los capítulos se numeran como en la mayoría de las Biblias en español; en los Salmos va primero el número de la Septuaginta y entre paréntesis el hebreo.

Salmos 75–77 (76–78) RV1909

Salmo 76

1 Al Músico principal: sobre Neginoth: Salmo de Asaph: Canción. DIOS es conocido en Judá: en Israel es grande su nombre. 2 Y en Salem está su tabernáculo, y su habitación en Sión. 3 Allí quebró las saetas del arco, el escudo, y la espada, y [tren] de guerra. (Selah.) 4 Ilustre eres tú; fuerte, más que los montes de caza. 5 Los fuertes de corazón fueron despojados, durmieron su sueño; y nada hallaron en sus manos todos los varones fuertes. 6 A tu reprensión, oh Dios de Jacob, el carro y el caballo fueron entorpecidos. 7 Tú, terrible eres tú: ¿y quién parará delante de ti, en comenzando tu ira? 8 Desde los cielos hiciste oir juicio; la tierra tuvo temor y quedó suspensa, 9 Cuando te levantaste, oh Dios, al juicio, para salvar á todos los mansos de la tierra. (Selah.) 10 Ciertamente la ira del hombre te acarreará alabanza: tú reprimirás el resto de las iras. 11 Prometed, y pagad á Jehová vuestro Dios: todos los que están alrededor de él, traigan presentes al Terrible. 12 Cortará él el espíritu de los príncipes: terrible es á los reyes de la tierra.

Salmo 77

1 Al Músico principal: para Jeduthún: Salmo de Asaph. CON mi voz clamé á Dios, á Dios clamé, y él me escuchará. 2 Al Señor busqué en el día de mi angustia: mi mal corría de noche, y no cesaba: mi alma rehusaba consuelo. 3 Acordábame de Dios, y gritaba: quejábame, y desmayaba mi espíritu. (Selah.) 4 Tenías los párpados de mis ojos: estaba yo quebrantado, y no hablaba. 5 Consideraba los días desde el principio, los años de los siglos. 6 Acordábame de mis canciones de noche; meditaba con mi corazón, y mi espíritu inquiría. 7 ¿Desechará el Señor para siempre, y no volverá más á amar? 8 ¿Hase acabado para siempre su misericordia? ¿hase acabado la palabra suya para generación y generación? 9 ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿ha encerrado con ira sus piedades? (Selah.) 10 Y dije: Enfermedad mía es esta; [traeré pues á la memoria] los años de la diestra del Altísimo. 11 Acordaréme de las obras de JAH: sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. 12 Y meditaré en todas tus obras, y hablaré de tus hechos. 13 Oh Dios, en santidad es tu camino: ¿qué Dios grande como el Dios nuestro? 14 Tú eres el Dios que hace maravillas: tú hiciste notoria en los pueblos tu fortaleza. 15 Con tu brazo redimiste á tu pueblo, á los hijos de Jacob y de José. (Selah.) 16 Viéronte las aguas, oh Dios; viéronte las aguas, temieron; y temblaron los abismos. 17 Las nubes echaron inundaciones de aguas; tronaron los cielos, y discurrieron tus rayos. 18 [Anduvo] en derredor el sonido de tus truenos; los relámpagos alumbraron el mundo; estremecióse y tembló la tierra. 19 En la mar fué tu camino, y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas. 20 Condujiste á tu pueblo como ovejas, por mano de Moisés y de Aarón.

Salmo 78

1 Masquil de Asaph. ESCUCHA, pueblo mío, mi ley: inclinad vuestro oído á las palabras de mi boca. 2 Abriré mi boca en parábola; hablaré cosas reservadas de antiguo: 3 Las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos [las] contaron. 4 No las encubriremos á sus hijos, contando á la generación venidera las alabanzas de Jehová, y su fortaleza, y sus maravillas que hizo. 5 El estableció testimonio en Jacob, y pusó ley en Israel; la cual mandó á nuestros padres que la notificasen á sus hijos; 6 Para que [lo] sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; y [los que] se levantarán, [lo] cuenten á sus hijos; 7 A fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios, y guarden sus mandamientos: 8 Y no sean como sus padres, generación contumaz y rebelde; generación que no apercibió su corazón, ni fué fiel para con Dios su espíritu. 9 Los hijos de Ephraim armados, flecheros, volvieron [las espaldas] el día de la batalla. 10 No guardaron el pacto de Dios, ni quisieron andar en su ley: 11 Antes se olvidaron de sus obras, y de sus maravillas que les había mostrado. 12 Delante de sus padres hizo maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán. 13 Rompió la mar, é hízolos pasar; é hizo estar las aguas como en un montón. 14 Y llevólos de día con nube, y toda la noche con resplandor de fuego. 15 Hendió las peñas en el desierto: y dióles á beber como de grandes abismos; 16 Pues sacó de la peña corrientes, é hizo descender aguas como ríos. 17 Empero aun tornaron á pecar contra él, enojando en la soledad al Altísimo. 18 Pues tentaron á Dios en su corazón, pidiendo comida á su gusto. 19 Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto? 20 He aquí ha herido la peña, y corrieron aguas, y arroyos salieron ondeando: ¿podrá también dar pan? ¿aparejará carne á su pueblo? 21 Por tanto oyó Jehová, é indignóse: y encendióse el fuego contra Jacob, y el furor subió también contra Israel; 22 Por cuanto no habían creído á Dios, ni habían confiado en su salud: 23 A pesar de que mandó á las nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos, 24 E hizo llover sobre ellos maná para comer, y dióles trigo de los cielos. 25 Pan de nobles comió el hombre: envióles comida á hartura. 26 Movió el solano en el cielo, y trajo con su fortaleza el austro. 27 E hizo llover sobre ellos carne como polvo, y aves de alas como arena de la mar. 28 E hízolas caer en medio de su campo, alrededor de sus tiendas. 29 Y comieron, y hartáronse mucho: cumplióles pues su deseo. 30 No habían quitado de sí su deseo, aun estaba su vianda en su boca, 31 Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató los más robustos de ellos, y derribó los escogidos de Israel. 32 Con todo esto pecaron aún, y no dieron crédito á sus maravillas. 33 Consumió por tanto en nada sus días, y sus años en la tribulación. 34 Si los mataba, entonces buscaban á Dios; entonces se volvían solícitos en busca suya. 35 Y acordábanse que Dios era su refugio, y el Dios Alto su redentor. 36 Mas le lisonjeaban con su boca, y con su lengua le mentían: 37 Pues sus corazones no eran rectos con él, ni estuvieron firmes en su pacto. 38 Empero él misericordioso, perdonaba la maldad, y no [los] destruía: y abundó para apartar su ira, y no despertó todo su enojo. 39 Y acordóse que eran carne; soplo que va y no vuelve. 40 ¡Cuántas veces lo ensañaron en el desierto, lo enojaron en la soledad! 41 Y volvían, y tentaban á Dios, y ponían límite al Santo de Israel. 42 No se acordaron de su mano, del día que los redimió de angustia; 43 Cuando puso en Egipto sus señales, y sus maravillas en el campo de Zoán; 44 Y volvió sus ríos en sangre, y sus corrientes, porque no bebiesen. 45 Envió entre ellos una mistura de moscas que los comían, y ranas que los destruyeron. 46 Dió también al pulgón sus frutos, y sus trabajos á la langosta. 47 Sus viñas destruyó con granizo, y sus higuerales con piedra; 48 Y entregó al pedrisco sus bestias, y al fuego sus ganados. 49 Envió sobre ellos el furor de su saña, ira y enojo y angustia, con misión de malos ángeles. 50 Dispuso el camino á su furor; no eximió la vida de ellos de la muerte, sino que entregó su vida á la mortandad. 51 E hirió á todo primogénito en Egipto, las primicias de las fuerzas en las tiendas de Châm. 52 Empero hizo salir á su pueblo como ovejas, y llevólos por el desierto, como un rebaño. 53 Y guiólos con seguridad, que no tuvieron miedo; y la mar cubrió á sus enemigos. 54 Metiólos después en los términos de su santuario, en este monte que ganó su mano derecha. 55 Y echó las gentes de delante de ellos, y repartióles una herencia con cuerdas; é hizo habitar en sus moradas á las tribus de Israel. 56 Mas tentaron y enojaron al Dios Altísimo, y no guardaron sus testimonios; 57 Sino que se volvieron, y se rebelaron como sus padres: volviéronse como arco engañoso. 58 Y enojáronlo con sus altos, y provocáronlo á celo con sus esculturas. 59 Oyólo Dios, y enojóse, y en gran manera aborreció á Israel. 60 Dejó por tanto el tabernáculo de Silo, la tienda [en que] habitó entre los hombres; 61 Y dió en cautividad su fortaleza, y su gloria en mano del enemigo. 62 Entregó también su pueblo á cuchillo, y airóse contra su heredad. 63 El fuego devoró sus mancebos, y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales. 64 Sus sacerdotes cayeron á cuchillo, y sus viudas no lamentaron. 65 Entonces despertó el Señor á la manera del que ha dormido, como un valiente que grita excitado del vino: 66 E hirió á sus enemigos en las partes posteriores: dióles perpetua afrenta. 67 Y desechó el tabernáculo de José, y no escogió la tribu de Ephraim; 68 Sino que escogió la tribu de Judá, el monte de Sión, al cual amó. 69 Y edificó su santuario á manera de eminencia, como la tierra que cimentó para siempre. 70 Y eligió á David su siervo, y tomólo de las majadas de las ovejas: 71 De tras las paridas lo trajo, para que apacentase á Jacob su pueblo, y á Israel su heredad. 72 Y apacentólos con entereza de su corazón; y pastoreólos con la pericia de sus manos.

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