Día 221 La Biblia en un año (canon ortodoxo)

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Salmos 141–143 (142–144); 1 Corintios 4

Los capítulos se numeran como en la mayoría de las Biblias en español; en los Salmos va primero el número de la Septuaginta y entre paréntesis el hebreo.

Salmos 141–143 (142–144) RV1909

Salmo 142

1 Masquil de David: Oración que hizo cuando estaba en la cueva. CON mi voz clamaré á Jehová, con mi voz pediré á Jehová misericordia. 2 Delante de él derramaré mi querella; delante de él denunciaré mi angustia. 3 Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo. 4 Miraba á la mano derecha, y observaba; mas no había quien me conociese; no tuve refugio, no había quien volviese por mi vida. 5 Clamé á ti, oh Jehová, dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes. 6 Escucha mi clamor, que estoy muy afligido; líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo. 7 Saca mi alma de la cárcel para que alabe tu nombre: Me rodearán los justos, porque tú me serás propicio.

Salmo 143

1 Salmo de David. OH Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos: respóndeme por tu verdad, por tu justicia. 2 Y no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de ti ningún viviente. 3 Porque ha perseguido el enemigo mi alma; ha postrado en tierra mi vida; hame hecho habitar en tinieblas como los ya muertos. 4 Y mi espíritu se angustió dentro de mí; pasmóse mi corazón. 5 Acordéme de los días antiguos; meditaba en todas tus obras; reflexionaba en las obras de tus manos. 6 Extendí mis manos á ti; mi alma á ti como la tierra sedienta. (Selah.) 7 Respóndeme presto, oh Jehová que desmaya mi espíritu: no escondas de mí tu rostro, y venga yo á ser semejante á los que descienden á la sepultura. 8 Hazme oir por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque á ti he alzado mi alma. 9 Líbrame de mis enemigos, oh Jehová: á ti me acojo. 10 Enséñame á hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: tu buen espíritu me guíe á tierra de rectitud. 11 Por tu nombre, oh Jehová me vivificarás: por tu justicia, sacarás mi alma de angustia. 12 Y por tu misericordia disiparás mis enemigos, y destruirás todos los adversarios de mi alma: porque yo soy tu siervo.

Salmo 144

1 Salmo de David. BENDITO sea Jehová, mi roca, que enseña mis manos á la batalla, y mis dedos á la guerra: 2 Misericordia mía y mi castillo, altura mía y mi libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que allana mi pueblo delante de mí. 3 Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que de él conozcas? ¿ó el hijo del hombre, para que lo estimes? 4 El hombre es semejante á la vanidad: sus días son como la sombra que pasa. 5 Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende: toca los montes, y humeen. 6 Despide relámpagos, y disípalos; envía tus saetas, y contúrbalos. 7 Envía tu mano desde lo alto; redímeme, y sácame de las muchas aguas, de la mano de los hijos extraños; 8 Cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira. 9 Oh Dios, á ti cantaré canción nueva: con salterio, con decacordio cantaré á ti. 10 Tú, el que da salud á los reyes, el que redime á David su siervo de maligna espada. 11 Redímeme, y sálvame de mano de los hijos extraños, cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira. 12 Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud; nuestras hijas como las esquinas labradas á manera de [las de] un palacio; 13 Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte [de grano]; nuestros ganados, que paran á millares y diez millares en nuestras plazas: 14 [Que] nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; [que] no [tengamos] asalto, ni [que hacer] salida, ni grito de alarma en nuestras plazas. 15 Bienaventurado el pueblo que tiene esto: bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.

1 Corintios 4 RV1909

1 Corintios 4

1 TÉNGANNOS los hombres por ministros de Cristo, y dispensadores de los misterios de Dios. 2 Mas ahora se requiere en los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel. 3 Yo en muy poco tengo el ser juzgado de vosotros, ó de juicio humano; y ni aun yo me juzgo. 4 Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; mas el que me juzga, el Señor es. 5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual también aclarará lo oculto de las tinieblas, y manifestará los intentos de los corazones: y entonces cada uno tendrá de Dios la alabanza. 6 Esto empero, hermanos, he pasado por ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros; para que en nosotros aprendáis á no saber más de lo que está escrito, hinchándoos por causa de otro el uno contra el otro. 7 Porque ¿quién te distingue? ¿ó qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿de qué te glorías como si no hubieras recibido? 8 Ya estáis hartos, ya estáis ricos, sin nosotros reináis; y ojalá reinéis, para que nosotros reinemos también juntamente con vosotros. 9 Porque á lo que pienso, Dios nos ha mostrado á nosotros los apóstoles por los postreros, como á sentenciados á muerte: porque somos hechos espectáculo al mundo, y á los ángeles, y á los hombres. 10 Nosotros necios por amor de Cristo, y vosotros prudentes en Cristo; nosotros flacos, y vosotros fuertes; vosotros nobles, y nosotros viles. 11 Hasta esta hora hambreamos, y tenemos sed, y estamos desnudos, y somos heridos de golpes, y andamos vagabundos; 12 Y trabajamos, obrando con nuestras manos: nos maldicen, y bendecimos: padecemos persecución, y sufrimos: 13 Somos blasfemados, y rogamos: hemos venido á ser como la hez del mundo, el desecho de todos hasta ahora. 14 No escribo esto para avergonzaros: mas amonéstoos como á mis hijos amados. 15 Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no [tendréis] muchos padres; que en Cristo Jesús yo os engendré por el evangelio. 16 Por tanto, os ruego que me imitéis. 17 Por lo cual os he enviado á Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os amonestará de mis caminos cuáles sean en Cristo, de la manera que enseño en todas partes en todas las iglesias. 18 Mas algunos están envanecidos, como si nunca hubiese yo de ir á vosotros. 19 Empero iré presto á vosotros, si el Señor quisiere; y entenderé, no las palabras de los que andan hinchados, sino la virtud. 20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en virtud. 21 ¿Qué queréis? ¿iré á vosotros con vara, ó con caridad y espíritu de mansedumbre?

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