Día 236 La Biblia en un año (canon ortodoxo)

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Job 35–37; 1 Corintios 15

Job 35–37 RV1909

Job 35

1 Y PROCEDIENDO Eliú en su razonamiento, dijo: 2 ¿Piensas ser conforme á derecho esto [que] dijiste: Más justo soy yo que Dios? 3 Porque dijiste: ¿Qué ventaja sacarás tú de ello? ¿ó qué provecho tendré de mi pecado? 4 Yo te responderé razones, y á tus compañeros contigo. 5 Mira á los cielos, y ve, y considera que las nubes son más altas que tú. 6 Si pecares, ¿qué habrás hecho contra él? y si tus rebeliones se multiplicaren, ¿qué le harás tú? 7 Si fueres justo, ¿qué le darás á él? ¿ó qué recibirá de tu mano? 8 Al hombre como tú [dañará] tu impiedad, y al hijo del hombre [aprovechará] tu justicia. 9 A causa de la multitud de las violencias clamarán, y se lamentarán por el poderío de los grandes. 10 Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor, que da canciones en la noche, 11 Que nos enseña más que á las bestias de la tierra, y nos hace sabios más que las aves del cielo? 12 Allí clamarán, y él no oirá, por la soberbia de los malos. 13 Ciertamente Dios no oirá la vanidad, ni la mirará el Omnipotente. 14 Aunque más digas, No lo mirará; haz juicio delante de él, y en él espera. 15 Mas ahora, porque en su ira no visita, ni conoce con rigor, por eso Job abrió su boca vanamente, y multiplica palabras sin sabiduría. 16 —

Job 36

1 Y AÑADIÓ Eliú, y dijo: 2 Espérame un poco, y enseñarte he; porque todavía [tengo] razones en orden á Dios. 3 Tomaré mi noticia de lejos, y atribuiré justicia á mi Hacedor. 4 Porque de cierto no son mentira mis palabras; contigo [está] el que es íntegro en [sus] conceptos. 5 He aquí que Dios es grande, mas no desestima á nadie: es poderoso en fuerza de sabiduría. 6 No otorgará vida al impío, y á los afligidos dará su derecho. 7 No quitará sus ojos del justo; antes bien con los reyes los pondrá en solio para siempre, y serán ensalzados. 8 Y si estuvieren prendidos en grillos, y aprisionados en las cuerdas de aflicción, 9 El les dará á conocer la obra de ellos, y que prevalecieron sus rebeliones. 10 Despierta además el oído de ellos para la corrección, y díce[les] que se conviertan de la iniquidad. 11 Si oyeren, y [le] sirvieren, acabarán sus días en bien, y sus años en deleites. 12 Mas si no oyeren, serán pasados á cuchillo, y perecerán sin sabiduría. 13 Empero los hipócritas de corazón lo irritarán más, y no clamarán cuando él los atare. 14 Fallecerá el alma de ellos en su mocedad, y su vida entre los sodomitas. 15 Al pobre librará de su pobreza, y en la aflicción despertará su oído. 16 Asimismo te apartaría de la boca de la angustia á lugar espacioso, [libre] de todo apuro; y te asentará mesa llena de grosura. 17 Mas tú has llenado el juicio del impío, [en vez] de sustentar el juicio y la justicia. 18 Por lo cual [teme] que [en su] ira no te quite con golpe, el cual no puedas apartar de ti con gran rescate. 19 ¿Hará él estima de tus riquezas, ni del oro, ni de todas las fuerzas del poder? 20 No anheles la noche, en que desaparecen los pueblos de su lugar. 21 Guárdate, no tornes á la iniquidad; pues ésta escogiste más bien que la aflicción. 22 He aquí que Dios es excelso con su potencia: ¿qué enseñador semejante á él? 23 ¿Quién le ha prescrito su camino? ¿y quién [le] dirá: Iniquidad has hecho? 24 Acuérdate de engrandecer su obra, la cual contemplan los hombres. 25 Los hombres todos la ven; mírala el hombre de lejos. 26 He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos; ni se puede rastrear el número de sus años. 27 El reduce las gotas de las aguas, al derramarse la lluvia según el vapor; 28 Las cuales destilan las nubes, goteando en abundancia sobre los hombres. 29 ¿Quién podrá tampoco comprender la extensión de las nubes, y el sonido estrepitoso de su pabellón? 30 He aquí que sobre él extiende su luz, y cobija [con ella] las raíces de la mar. 31 Bien que por esos medios castiga á los pueblos, á la multitud da comida. 32 Con las nubes encubre la luz, y mándale [no brillar], interponiendo [aquéllas]. 33 Tocante á ella anunciará [el trueno], su compañero, [que hay] acumulación de ira sobre el que se eleva.

Job 37

1 A ESTO también se espanta mi corazón, y salta de su lugar. 2 Oid atentamente su voz terrible, y el sonido que sale de su boca. 3 Debajo de todos los cielos lo dirige, y su luz hasta los fines de la tierra. 4 Después de ella bramará el sonido, tronará él con la voz de su magnificencia; y aunque sea oída su voz, no los detiene. 5 Tronará Dios maravillosamente con su voz; él hace grandes cosas, que nosotros no entendemos. 6 Porque á la nieve dice: Desciende á la tierra; también á la llovizna, y á los aguaceros de su fortaleza. 7 Así hace retirarse á todo hombre, para que los hombres todos reconozcan su obra. 8 La bestia se entrará en su escondrijo, y estaráse en sus moradas. 9 Del mediodía viene el torbellino, y el frío de los vientos del norte. 10 Por el soplo de Dios se da el hielo, y las anchas aguas son constreñidas. 11 Regando también llega á disipar la densa nube, y con su luz esparce la niebla. 12 Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor, para hacer sobre la haz del mundo, en la tierra, lo que él les mandara. 13 Unas veces por azote, otras por causa de su tierra, otras por misericordia las hará parecer. 14 Escucha esto, Job; repósate, y considera las maravillas de Dios. 15 ¿Supiste tú cuándo Dios las ponía en concierto, y hacía levantar la luz de su nube? 16 ¿Has tú conocido las diferencias de las nubes, las maravillas del Perfecto en sabiduría? 17 ¿Por qué están calientes tus vestidos cuando se fija el [viento del] mediodía sobre la tierra? 18 ¿Extendiste tú con él los cielos, firmes como un espejo sólido? 19 Muéstranos qué le hemos de decir; [porque] nosotros no podemos componer [las ideas] á causa de las tinieblas. 20 ¿Será preciso contarle cuando yo hablaré? Por más que el hombre razone, quedará como abismado. 21 He aquí aún: no se puede mirar la luz esplendente en los cielos, luego que pasa el viento y los limpia, 22 Viniendo de la parte del norte la dorada claridad. En Dios hay una majestad terrible. 23 El [es] Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en potencia; y en juicio y en multitud de justicia no afligirá. 24 Temerlo han por tanto los hombres: él no mira á los sabios de corazón.

1 Corintios 15 RV1909

1 Corintios 15

1 ADEMÁS os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 2 Por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. 3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo fué muerto por nuestros pecados, conforme á las Escrituras; 4 Y que fué sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme á las Escrituras; 5 Y que apareció á Cefas, y después á los doce. 6 Después apareció á más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún, y otros son muertos. 7 Después apareció á Jacobo; después á todos los apóstoles. 8 Y el postrero de todos, como á un abortivo, me apareció á mí. 9 Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí la iglesia de Dios. 10 Empero por la gracia de Dios soy lo que soy: y su gracia no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos: pero no yo, sino la gracia de Dios que fué conmigo. 11 Porque, ó [sea] yo ó [sean] ellos, así predicamos, y así habéis creído. 12 Y si Cristo es predicado que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? 13 Porque si no hay resurrección de muertos, Cristo tampoco resucitó: 14 Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. 15 Y aun somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él haya levantado á Cristo; al cual no levantó, si en verdad los muertos no resucitan. 16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó: 17 Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aun estáis en vuestros pecados. 18 Entonces también los que durmieron en Cristo son perdidos. 19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, los más miserables somos de todos los hombres. 20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. 21 Porque por cuanto la muerte [entró] por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. 22 Porque así como en Adam todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados. 23 Mas cada uno en su orden: Cristo las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. 24 Luego el fin; cuando entregará el reino á Dios y al Padre, cuando habrá quitado todo imperio, y toda potencia y potestad. 25 Porque es menester que él reine, hasta poner á todos sus enemigos debajo de sus pies. 26 Y el postrer enemigo que será deshecho, será la muerte. 27 Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice: Todas las cosas son sujetadas á él, claro está exceptuado aquel que sujetó á él todas las cosas. 28 Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó á él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos. 29 De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué pues se bautizan por los muertos? 30 ¿Y por qué nosotros peligramos á toda hora? 31 Sí, por la gloria que en orden á vosotros tengo en Cristo Jesús Señor nuestro, cada día muero. 32 Si como hombre batallé en Efeso contra las bestias, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos. 33 No erréis: las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. 34 Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen á Dios: para vergüenza vuestra hablo. 35 Mas dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? 36 Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muriere [antes]. 37 Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, acaso de trigo, ó de otro [grano]: 38 Mas Dios le da el cuerpo como quiso, y á cada simiente su propio cuerpo. 39 Toda carne no es la misma carne; mas una carne ciertamente es la de los hombres, y otra carne la de los animales, y otra la de los peces, y otra la de las aves. 40 Y cuerpos hay celestiales, y cuerpos terrestres; mas ciertamente una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrestres. 41 Otra es la gloria del sol, y otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas: porque una estrella es diferente de otra en gloria. 42 Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, se levantará en incorrupción; 43 Se siembra en vergüenza, se levantará con gloria; se siembra en flaqueza, se levantará con potencia; 44 Se siembra cuerpo animal, resucitará espiritual cuerpo. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. 45 Así también está escrito: Fué hecho el primer hombre Adam en ánima viviente; el postrer Adam en espíritu vivificante. 46 Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 47 El primer hombre, es de la tierra, terreno: el segundo hombre, [que es] el Señor, es del cielo. 48 Cual el terreno, tales también los terrenos; y cual el celestial, tales también los celestiales. 49 Y como trajimos la imagen del terreno, traeremos también la imagen del celestial. 50 Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción. 51 He aquí, os digo un misterio: Todos ciertamente no dormiremos, mas todos seremos transformados, 52 En un momento, en un abrir de ojo, á la final trompeta; porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados sin corrupción, y nosotros seremos transformados. 53 Porque es menester que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad. 54 Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces se efectuará la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte con victoria. 55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria? 56 Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y la potencia del pecado, la ley. 57 Mas á Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo. 58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.

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