Día 246 La Biblia en un año (canon ortodoxo)
Read in EnglishProverbios 23–25; 2 Corintios 6
Proverbios 23–25 RV1909
Proverbios 23
1 CUANDO te sentares á comer con algún señor, considera bien lo que estuviere delante de ti; 2 Y pon cuchillo á tu garganta, si tienes gran apetito. 3 No codicies sus manjares delicados, porque es pan engañoso. 4 No trabajes por ser rico; pon coto á tu prudencia. 5 ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? porque hacerse han alas, como alas de águila, y volarán al cielo. 6 No comas pan de [hombre de] mal ojo, ni codicies sus manjares: 7 Porque cual es su pensamiento en su alma, tal es él. Come y bebe, te dirá; mas su corazón no está contigo. 8 Vomitarás la parte que tú comiste, y perderás tus suaves palabras. 9 No hables á oídos del necio; porque menospreciará la prudencia de tus razones. 10 No traspases el término antiguo, ni entres en la heredad de los huérfanos: 11 Porque el defensor de ellos es el Fuerte, el cual juzgará la causa de ellos contra ti. 12 Aplica tu corazón á la enseñanza, y tus oídos á las palabras de sabiduría. 13 No rehuses la corrección del muchacho: [porque] si lo hirieres con vara, no morirá. 14 Tú lo herirás con vara, y librarás su alma del infierno. 15 Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, también á mí se me alegrará el corazón; 16 Mis entrañas también se alegrarán, cuando tus labios hablaren cosas rectas. 17 No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes [persevera] en el temor de Jehová todo tiempo: 18 Porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada. 19 Oye tú, hijo mío, y sé sabio, y endereza tu corazón al camino. 20 No estés con los bebedores de vino, ni con los comedores de carne: 21 Porque el bebedor y el comilón empobrecerán: y el sueño hará vestir vestidos rotos. 22 Oye á tu padre, á aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies. 23 Compra la verdad, y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza, y la inteligencia. 24 Mucho se alegrará el padre del justo: y el que engendró sabio se gozará con él. 25 Alégrense tu padre y tu madre, y gócese la que te engendró. 26 Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos. 27 Porque sima profunda es la ramera, y pozo angosto la extraña. 28 También ella, como robador, acecha, y multiplica entre los hombres los prevaricadores. 29 ¿Para quién será el ay? ¿para quién el ay? ¿para quién las rencillas? ¿para quién las quejas? ¿para quién las heridas en balde? ¿para quién lo amoratado de los ojos? 30 Para los que se detienen mucho en el vino, para los que van buscando la mistura. 31 No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en el vaso: éntrase suavemente; 32 [Mas] al fin como serpiente morderá, y como basilisco dará dolor: 33 Tus ojos mirarán las extrañas, y tu corazón hablará perversidades. 34 Y serás como el que yace en medio de la mar, ó como el que está en la punta de un mastelero. 35 [Y dirás]: Hiriéronme, mas no me dolió; azotáronme, mas no lo sentí; cuando despertare, aun lo tornaré á buscar.
Proverbios 24
1 NO tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos: 2 Porque su corazón piensa en robar, é iniquidad hablan sus labios. 3 Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará: 4 Y con ciencia se henchirán las cámaras de todo bien preciado y agradable. 5 El hombre sabio es fuerte; y de pujante vigor el hombre docto. 6 Porque con ingenio harás la guerra: y la salud está en la multitud de consejeros. 7 Alta está para el insensato la sabiduría: en la puerta no abrirá él su boca. 8 Al que piensa mal hacer le llamarán hombre de malos pensamientos. 9 El pensamiento del necio es pecado: y abominación á los hombres el escarnecedor. 10 Si fueres flojo en el día de trabajo, tu fuerza será reducida. 11 Si dejares de librar los que son tomados para la muerte, y los que son llevados al degolladero; 12 Si dijeres: Ciertamente no lo supimos; ¿no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, y dará al hombre según sus obras. 13 Come, hijo mío, de la miel, porque es buena, y del panal dulce á tu paladar: 14 Tal será el conocimiento de la sabiduría á tu alma: si la hallares tendrá recompensa, y al fin tu esperanza no será cortada. 15 Oh impío, no aceches la tienda del justo, no saquees su cámara; 16 Porque siete veces cae el justo, y se torna á levantar; mas los impíos caerán en el mal. 17 Cuando cayere tu enemigo, no te huelgues; y cuando tropezare, no se alegre tu corazón: 18 Porque Jehová no lo mire, y le desagrade, y aparte de sobre él su enojo. 19 No te entrometas con los malignos, ni tengas envidia de los impíos; 20 Porque para el malo no habrá [buen] fin, y la candela de los impíos será apagada. 21 Teme á Jehová, hijo mío, y al rey; no te entrometas con los veleidosos: 22 Porque su quebrantamiento se levantará de repente; y el quebrantamiento de ambos, ¿quién lo comprende? 23 También estas cosas [pertenecen] á los sabios. Tener respeto á personas en el juicio no es bueno. 24 El que dijere al malo, Justo eres, los pueblos lo maldecirán, y le detestarán las naciones: 25 Mas los que [lo] reprenden, serán agradables, y sobre ellos vendrá bendición de bien. 26 Besados serán los labios del que responde palabras rectas. 27 Apresta tu obra de afuera, y disponla en tu heredad; y después edificarás tu casa. 28 No seas sin causa testigo contra tu prójimo; y no lisonjees con tus labios. 29 No digas: Como me hizo, así le haré; daré el pago al hombre según su obra. 30 Pasé junto á la heredad del hombre perezoso, y junto á la viña del hombre falto de entendimiento; 31 Y he aquí que por toda ella habían ya crecido espinas, ortigas habían ya cubierto su haz, y su cerca de piedra estaba ya destruída. 32 Y yo miré, y púse[lo] en mi corazón: vi[lo], y tomé consejo. 33 Un poco de sueño, cabeceando otro poco, poniendo mano sobre mano otro poco para dormir; 34 Así vendrá como caminante tu necesidad, y tu pobreza como hombre de escudo.
Proverbios 25
1 TAMBIÉN estos son proverbios de Salomón, los cuales copiaron los varones de Ezechîas, rey de Judá. 2 Gloria de Dios es encubrir la palabra; mas honra del rey es escudriñar la palabra. 3 Para la altura de los cielos, y para la profundidad de la tierra, y para el corazón de los reyes, no hay investigación. 4 Quita las escorias de la plata, y saldrá vaso al fundidor. 5 Aparta al impío de la presencia del rey, y su trono se afirmará en justicia. 6 No te alabes delante del rey, ni estés en el lugar de los grandes: 7 Porque mejor es que se te diga, Sube acá, que no que seas humillado delante del príncipe que miraron tus ojos. 8 No salgas á pleito presto, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya dejado confuso. 9 Trata tu causa con tu compañero y no descubras el secreto á otro. 10 No sea que te deshonre el que lo oyere, y tu infamia no pueda repararse. 11 Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene. 12 [Como] zarcillo de oro y joyel de oro fino, es el que reprende al sabio que tiene oído dócil. 13 Como frío de nieve en tiempo de la siega, [así es] el mensajero fiel á los que lo envían: pues al alma de su señor da refrigerio. 14 [Como] nubes y vientos sin lluvia, [así es] el hombre que se jacta de vana liberalidad. 15 Con larga paciencia se aplaca el príncipe; y la lengua blanda quebranta los huesos. 16 ¿Hallaste la miel? come lo que te basta; no sea que te hartes de ella, y la vomites. 17 Detén tu pie de la casa de tu vecino, porque harto de ti no te aborrezca. 18 Martillo y cuchillo y saeta aguda, es el hombre que habla contra su prójimo falso testimonio. 19 Diente quebrado y pie resbalador, es la confianza en el prevaricador en tiempo de angustia. 20 El que canta canciones al corazón afligido, [es como] el que quita la ropa en tiempo de frío, ó el que sobre el jabón [echa] vinagre. 21 Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan; y si tuviere sed, dale de beber agua: 22 Porque ascuas allegas sobre su cabeza, y Jehová te lo pagará. 23 El viento del norte ahuyenta la lluvia, y el rostro airado la lengua detractora. 24 Mejor es estar en un rincón de casa, que con la mujer rencillosa en espaciosa casa. 25 [Como] el agua fría al alma sedienta, así son las buenas nuevas de lejanas tierras. 26 [Como] fuente turbia y manantial corrompido, [es] el justo que cae delante del impío. 27 Comer mucha miel no es bueno: ni el buscar la propia gloria es gloria. 28 [Como] ciudad derribada y sin muro, es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.
2 Corintios 6 RV1909
2 Corintios 6
1 Y ASÍ [nosotros], [como] ayudadores juntamente [con él], [os] exhortamos también á que no recibáis en vano la gracia de Dios, 2 (Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salud te he socorrido: he aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salud:) 3 No dando á nadie ningún escándalo, porque el ministerio nuestro no sea vituperado: 4 Antes habiéndonos en todas cosas como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; 5 En azotes, en cárceles, en alborotos, en trabajos, en vigilias, en ayunos; 6 En castidad, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en Espíritu Santo, en amor no fingido; 7 En palabra de verdad, en potencia de Dios, en armas de justicia á diestro y á siniestro; 8 Por honra y por deshonra, por infamia y por buena fama; como engañadores, mas hombres de verdad; 9 Como ignorados, mas conocidos; como muriendo, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos; 10 Como doloridos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo á muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo. 11 Nuestra boca está abierta á vosotros, oh Corintios: nuestro corazón es ensanchado. 12 No estáis estrechos en nosotros, mas estáis estrechos en vuestras propias entrañas. 13 Pues, para corresponder al propio modo (como á hijos hablo), ensanchaos también vosotros. 14 No os juntéis en yugo con los infieles: porque ¿qué compañía tiene la justicia con la injusticia? ¿y qué comunión la luz con las tinieblas? 15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿ó qué parte el fiel con el infiel? 16 ¿Y qué concierto el templo de Dios con los ídolos? porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré en ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo. 17 Por lo cual salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, 18 Y seré á vosotros Padre, y vosotros me seréis á mí hijos é hijas, dice el Señor Todopoderoso.