Día 248 La Biblia en un año (canon ortodoxo)

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Proverbios 29–31; 2 Corintios 7

Proverbios 29–31 RV1909

Proverbios 29

1 EL hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado; ni habrá [para él] medicina. 2 Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra: mas cuando domina el impío, el pueblo gime. 3 El hombre que ama la sabiduría, alegra á su padre: mas el que mantiene rameras, perderá la hacienda. 4 El rey con el juicio afirma la tierra: mas el hombre de presentes la destruirá. 5 El hombre que lisonjea á su prójimo, red tiende delante de sus pasos. 6 En la prevaricación del hombre malo hay lazo: mas el justo cantará y se alegrará. 7 Conoce el justo la causa de los pobres: [mas] el impío no entiende sabiduría. 8 Los hombres escarnecedores enlazan la ciudad: mas los sabios apartan la ira. 9 Si el hombre sabio contendiere con el necio, que se enoje ó que se ría, no tendrá reposo. 10 Los hombres sanguinarios aborrecen al perfecto: mas los rectos buscan su contentamiento. 11 El necio da suelta á todo su espíritu; mas el sabio al fin le sosiega. 12 Del señor que escucha la palabra mentirosa, todos sus ministros son impíos. 13 El pobre y el usurero se encontraron: Jehová alumbra los ojos de ambos. 14 El rey que juzga con verdad á los pobres, su trono será firme para siempre. 15 La vara y la corrección dan sabiduría: mas el muchacho consentido avergonzará á su madre. 16 Cuando los impíos son muchos, mucha es la prevaricación; mas los justos verán la ruina de ellos. 17 Corrige á tu hijo, y te dará descanso, y dará deleite á tu alma. 18 Sin profecía el pueblo será disipado: mas el que guarda la ley, bienaventurado él. 19 El siervo no se corregirá con palabras: porque entiende, mas no corresponde. 20 ¿Has visto hombre ligero en sus palabras? más esperanza hay del necio que de él. 21 El que regala á su siervo desde su niñez, á la postre será su hijo. 22 El hombre iracundo levanta contiendas; y el furioso muchas veces peca. 23 La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra. 24 El aparcero del ladrón aborrece su vida; oirá maldiciones, y no [lo] denunciará. 25 El temor del hombre pondrá lazo: mas el que confía en Jehová será levantado. 26 Muchos buscan el favor del príncipe: mas de Jehová [viene] el juicio de cada uno. 27 Abominación es á los justos el hombre inicuo; y abominación es al impío el de rectos caminos.

Proverbios 30

1 PALABRAS de Agur, hijo de Jachê: La profecía que dijo el varón á Ithiel, á Ithiel y á Ucal. 2 Ciertamente más rudo soy yo que ninguno, ni tengo entendimiento de hombre. 3 Yo ni aprendí sabiduría, ni conozco la ciencia del Santo. 4 ¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿quién encerró los vientos en sus puños? ¿quién ató las aguas en un paño? ¿quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes? 5 Toda palabra de Dios [es] limpia; es escudo á los que en él esperan. 6 No añadas á sus palabras, porque no te reprenda, y seas hallado mentiroso. 7 Dos cosas te he demandado; no me [las] niegues antes que muera. 8 Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí. No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan que he menester; 9 No sea que me harte, y [te] niegue, y diga, ¿Quién es Jehová? ó no sea que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios. 10 No acuses al siervo ante su señor, porque no te maldiga, y peques. 11 Hay generación que maldice á su padre, y á su madre no bendice. 12 Hay generación limpia en su opinión, si bien no se ha limpiado su inmundicia. 13 Hay generación cuyos ojos son altivos, y cuyos párpados son alzados. 14 Hay generación cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, para devorar á los pobres de la tierra, y de entre los hombres á los menesterosos. 15 La sanguijuela tiene dos hijas [que se llaman], Trae, trae. Tres cosas hay que nunca se hartan; [aun] la cuarta nunca dice, Basta: 16 El sepulcro, y la matriz estéril, la tierra no harta de aguas, y el fuego que jamás dice, Basta. 17 El ojo que escarnece á su padre, y menosprecia la enseñanza de la madre, los cuervos lo saquen de la arroyada, y tráguenlo los hijos del águila. 18 Tres cosas me son ocultas; aun tampoco sé la cuarta: 19 El rastro del águila en el aire; el rastro de la culebra sobre la peña; el rastro de la nave en medio de la mar; y el rastro del hombre en la moza. 20 Tal es el rastro de la mujer adúltera: come, y limpia su boca, y dice: No he hecho maldad. 21 Por tres cosas se alborota la tierra, y la cuarta no puede sufrir: 22 Por el siervo cuando reinare; y por el necio cuando se hartare de pan; 23 Por la aborrecida cuando se casare; y por la sierva cuando heredare á su señora. 24 Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, y las mismas son más sabias que los sabios: 25 Las hormigas, pueblo no fuerte, y en el verano preparan su comida; 26 Los conejos, pueblo nada esforzado, y ponen su casa en la piedra; 27 Las langostas, no tienen rey, y salen todas acuadrilladas; 28 La araña, ase con las manos, y está en palacios de rey. 29 Tres cosas hay de hermoso andar, y la cuarta pasea muy bien: 30 El león, fuerte entre todos los animales, que no torna atrás por nadie; 31 El [lebrel] ceñido de lomos; asimismo el macho cabrío; y un rey contra el cual ninguno se levanta. 32 Si caiste, [fué] porque te enalteciste; y si mal pensaste, [pon] el dedo sobre la boca. 33 Ciertamente el que exprime la leche, sacará manteca; y el que recio se suena las narices, sacará sangre: y el que provoca la ira, causará contienda.

Proverbios 31

1 PALABRAS del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre. 2 ¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿y qué, hijo de mis deseos? 3 No des á las mujeres tu fuerza, ni tus caminos á lo que es para destruir los reyes. 4 No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, ni de los príncipes la cerveza. 5 No sea que bebiendo olviden la ley, y perviertan el derecho de todos los hijos afligidos. 6 Dad la cerveza al desfallecido, y el vino á los de amargo ánimo: 7 Beban, y olvídense de su necesidad, y de su miseria no más se acuerden. 8 Abre tu boca por el mudo, en el juicio de todos los hijos de muerte. 9 Abre tu boca, juzga justicia, y el derecho del pobre y del menesteroso. 10 Mujer fuerte, ¿quién la hallará? porque su estima sobrepuja largamente á [la de] piedras preciosas. 11 El corazón de su marido está en ella confiado, y no tendrá necesidad de despojo. 12 Darále ella bien y no mal, todos los días de su vida. 13 Buscó lana y lino, y con voluntad labró de sus manos. 14 Fué como navío de mercader: trae su pan de lejos. 15 Levantóse aun de noche, y dió comida á su familia, y ración á sus criadas. 16 Consideró la heredad, y compróla; y plantó viña del fruto de sus manos. 17 Ciñó sus lomos de fortaleza, y esforzó sus brazos. 18 Gustó que era buena su granjería: su candela no se apagó de noche. 19 Aplicó sus manos al huso, y sus manos tomaron la rueca. 20 Alargó su mano al pobre, y extendió sus manos al menesteroso. 21 No tendrá temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles. 22 Ella se hizo tapices; de lino fino y púrpura es su vestido. 23 Conocido es su marido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra. 24 Hizo telas, y vendió; y dió cintas al mercader. 25 Fortaleza y honor son su vestidura; y en el día postrero reirá. 26 Abrió su boca con sabiduría: y la ley de clemencia está en su lengua. 27 Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde. 28 Levantáronse sus hijos, y llamáronla bienaventurada; y su marido también la alabó. 29 Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú las sobrepujaste á todas. 30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura: la mujer que teme á Jehová, ésa será alabada. 31 Dadle el fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.

2 Corintios 7 RV1909

2 Corintios 7

1 ASÍ que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios. 2 Admitidnos: á nadie hemos injuriado, á nadie hemos corrompido, á nadie hemos engañado. 3 No para condenar[os] lo digo; que ya he dicho antes que estáis en nuestros corazones, para morir y para vivir juntamente. 4 Mucha confianza tengo de vosotros, tengo de vosotros mucha gloria; lleno estoy de consolación, sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones. 5 Porque aun cuando vinimos á Macedonia, ningún reposo tuvo nuestra carne; antes, en todo fuimos atribulados: de fuera, cuestiones; de dentro, temores. 6 Mas Dios, que consuela á los humildes, nos consoló con la venida de Tito: 7 Y no sólo con su venida, sino también con la consolación con que él fué consolado acerca de vosotros, haciéndonos saber vuestro deseo grande, vuestro lloro, vuestro celo por mí, para que así me gozase más. 8 Porque aunque os contristé por la carta, no me arrepiento, bien que me arrepentí; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo os contristó, 9 Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte. 10 Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo obra muerte. 11 Porque he aquí, esto mismo que según Dios fuisteis contristados, cuánta solicitud ha obrado en vosotros, y aun defensa, y aun enojo, y aun temor, y aun gran deseo, y aun celo, y aun vindicación. En todo os habéis mostrado limpios en el negocio. 12 Así que, aunque os escribí, no [fué] por causa del que hizo la injuria, ni por causa del que la padeció, mas para que os fuese manifiesta nuestra solicitud que tenemos por vosotros delante de Dios. 13 Por tanto, tomamos consolación de vuestra consolación: empero mucho más nos gozamos por el gozo de Tito, que haya sido recreado su espíritu de todos vosotros. 14 Pues si algo me he gloriado para con él de vosotros, no he sido avergonzado; antes, como todo lo que habíamos dicho de vosotros era con verdad, así también nuestra gloria delante de Tito fué hallada verdadera. 15 Y sus entrañas son más abundantes para con vosotros, cuando se acuerda de la obediencia de todos vosotros, de cómo lo recibisteis con temor y temblor. 16 Me gozo de que en todo estoy confiado de vosotros.

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