Día 253 La Biblia en un año (canon ortodoxo)
Read in EnglishCantar de los Cantares 1–3; 2 Corintios 11
Cantar de los Cantares 1–3 RV1909
Cantar de los Cantares 1
1 CANCIÓN de canciones, la cual es de Salomón. 2 ¡Oh si él me besara con ósculos de su boca! porque mejores son tus amores que el vino. 3 Por el olor de tus suaves ungüentos, (ungüento derramado es tu nombre,) por eso las doncellas te amaron. 4 Llévame en pos de ti, correremos. Metióme el rey en sus cámaras: nos gozaremos y alegraremos en ti; acordarémonos de tus amores más que del vino: los rectos te aman. 5 Morena soy, oh hijas de Jerusalem, mas codiciable; como las cabañas de Cedar, como las tiendas de Salomón. 6 No miréis en que soy morena, porque el sol me miró. Los hijos de mi madre se airaron contra mí, hiciéronme guarda de viñas; [y] mi viña, que era mía, no guardé. 7 Hazme saber, ó tú á quien ama mi alma, dónde repastas, dónde haces tener majada al medio día: porque, ¿por qué había yo de estar como vagueando tras los rebaños de tus compañeros? 8 Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres, sal, yéndote por las huellas del rebaño, y apacienta tus cabritas junto á las cabañas de los pastores. 9 A yegua de los carros de Faraón te he comparado, amiga mía. 10 Hermosas son tus mejillas entre los pendientes, tu cuello entre los collares. 11 Zarcillos de oro te haremos, con clavos de plata. 12 Mientras que el rey estaba en su reclinatorio, mi nardo dió su olor. 13 Mi amado es para mí un manojito de mirra, que reposa entre mis pechos. 14 Racimo de copher en las viñas de Engadi es para mí mi amado. 15 He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que eres bella: tus ojos de paloma. 16 He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y suave: nuestro lecho también florido. 17 Las vigas de nuestra casa son de cedro, [y] de ciprés los artesonados.
Cantar de los Cantares 2
1 YO soy la rosa de Sarón, y el lirio de los valles. 2 Como el lirio entre las espinas, así es mi amiga entre las doncellas. 3 Como el manzano entre los árboles silvestres, así es mi amado entre los mancebos: bajo la sombra del deseado me senté, y su fruto fué dulce á mi paladar. 4 Llevóme á la cámara del vino, y su bandera sobre mí fué amor. 5 Sustentadme con frascos, corroboradme con manzanas; porque estoy enferma de amor. 6 Su izquierda [esté] debajo de mi cabeza, y su derecha me abrace. 7 Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, por las gamas y por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera. 8 ¡La voz de mi amado! He aquí él viene saltando sobre los montes, brincando sobre los collados. 9 Mi amado es semejante al gamo, ó al cabrito de los ciervos. Helo aquí, está tras nuestra pared, mirando por las ventanas, mostrándose por las rejas. 10 Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente. 11 Porque he aquí ha pasado el invierno, hase mudado, la lluvia se fué; 12 Hanse mostrado las flores en la tierra, el tiempo de la canción es venido, y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola; 13 La higuera ha echado sus higos, y las vides en cierne dieron olor: levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente. 14 Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, muéstrame tu rostro, hazme oir tu voz; porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto. 15 Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan á perder las viñas; pues que nuestras viñas están en cierne. 16 Mi amado es mío, y yo suya; él apacienta entre lirios. 17 Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, tórnate, amado mío; sé semejante al gamo, ó al cabrito de los ciervos, sobre los montes de Bether.
Cantar de los Cantares 3
1 POR las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma: busquélo, y no lo hallé. 2 Levantaréme ahora, y rodearé por la ciudad; por las calles y por las plazas buscaré al que ama mi alma: busquélo, y no lo hallé. 3 Halláronme los guardas que rondan la ciudad, [y díjeles]: ¿Habéis visto al que ama mi alma? 4 Pasando de ellos un poco, hallé luego al que mi alma ama: trabé de él, y no lo dejé, hasta que lo metí en casa de mi madre, y en la cámara de la que me engendró. 5 Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, por las gamas y por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera. 6 ¿Quién es ésta que sube del desierto como columnita de humo, sahumada de mirra y de incienso, y de todos polvos aromáticos? 7 He aquí es la litera de Salomón: sesenta valientes la rodean, de los fuertes de Israel. 8 Todos ellos tienen espadas, diestros en la guerra; cada uno su espada sobre su muslo, por los temores de la noche. 9 El rey Salomón se hizo una carroza de madera del Líbano. 10 Sus columnas hizo de plata, su respaldo de oro, su cielo de grana, su interior enlosado de amor, por las doncellas de Jerusalem. 11 Salid, oh doncellas de Sión, y ved al rey Salomón con la corona con que le coronó su madre el día de su desposorio, y el día del gozo de su corazón.
2 Corintios 11 RV1909
2 Corintios 11
1 OJALÁ toleraseis un poco mi locura; empero toleradme. 2 Pues que os celo con celo de Dios; porque os he desposado á un marido, para presentaros [como] una virgen pura á Cristo. 3 Mas temo que como la serpiente engañó á Eva con su astucia, sean corrompidos así vuestros sentidos en alguna manera, de la simplicidad que es en Cristo. 4 Porque si el que viene, predicare otro Jesús que el que hemos predicado, ó recibiereis otro espíritu del que habéis recibido, ú otro evangelio del que habéis aceptado, [lo] sufrierais bien. 5 Cierto pienso que en nada he sido inferior á aquellos grandes apóstoles. 6 Porque aunque [soy] basto en la palabra, empero no en la ciencia: mas en todo somos ya del todo manifiestos á vosotros. 7 ¿Pequé yo humillándome á mí mismo, para que vosotros fueseis ensalzados, porque os he predicado el evangelio de Dios de balde? 8 He despojado las otras iglesias, recibiendo salario para ministraros á vosotros. 9 Y estando con vosotros y teniendo necesidad, á ninguno fuí carga; porque lo que me faltaba, suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia: y en todo me guardé de seros gravoso, y me guardaré. 10 Es la verdad de Cristo en mí, que esta gloria no me será cerrada en las partes de Acaya. 11 ¿Por qué? ¿porque no os amo? Dios lo sabe. 12 Mas lo que hago, haré aún, para cortar la ocasión de aquellos que la desean, á fin de que en aquello que se glorían, sean hallados semejantes á nosotros. 13 Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, transfigurándose en apóstoles de Cristo. 14 Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se transfigura en ángel de luz. 15 Así que, no es mucho si también sus ministros se transfiguran como ministros de justicia; cuyo fin será conforme á sus obras. 16 Otra vez digo: Que nadie me estime ser loco; de otra manera, recibidme como á loco, para que aun me gloríe yo un poquito. 17 Lo que hablo, no lo hablo según el Señor, sino como en locura, con esta confianza de gloria. 18 Pues que muchos se glorían según la carne, también yo me gloriaré. 19 Porque de buena gana toleráis los necios, siendo vosotros sabios: 20 Porque toleráis si alguno os pone en servidumbre, si alguno os devora, si alguno toma, si alguno se ensalza, si alguno os hiere en la cara. 21 Dígolo cuanto á la afrenta, como si nosotros hubiésemos sido flacos. Empero en lo que otro tuviere osadía (hablo con locura), también yo tengo osadía. 22 ¿Son Hebreos? yo también. ¿Son Israelitas? yo también. ¿Son simiente de Abraham? también yo. 23 ¿Son ministros de Cristo? (como poco sabio hablo) yo más: en trabajos más abundante; en azotes sin medida; en cárceles más; en muertes, muchas veces. 24 De los judíos cinco veces he recibido cuarenta [azotes] menos uno. 25 Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado en lo profundo [de la mar]; 26 En caminos muchas veces, peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de [mi] nación, peligros de los Gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en la mar, peligros entre falsos hermanos; 27 En trabajo y fatiga, en muchas vigilias, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; 28 Sin [otras] cosas además, lo que sobre mí se agolpa cada día, la solicitud de todas las iglesias. 29 ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿Quién se escandaliza, y yo no me quemo? 30 Si es menester gloriarse, me gloriaré yo de lo que es de mi flaqueza. 31 El Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, que es bendito por siglos, sabe que no miento. 32 En Damasco, el gobernador de la provincia del rey Aretas guardaba la ciudad de los Damascenos para prenderme; 33 Y fuí descolgado del muro en un serón por una ventana, y escapé de sus manos.