Día 10 · Catisma 10 El Salterio por catismas
Read in EnglishSalmos 70–71 (71–72); Salmos 72–73 (73–74); Salmos 74–76 (75–77)
Los salmos se numeran según la Septuaginta, como en los libros litúrgicos ortodoxos; entre paréntesis va la numeración hebrea que usan la mayoría de las Biblias en español.
Estasis 1: Salmos 70–71 (71–72) RV1909
Salmo 71
1 EN ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confuso para siempre. 2 Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: inclina tu oído y sálvame. 3 Séme por peña de estancia, adonde recurra yo continuamente: mandado has que yo sea salvo; porque tú eres mi roca, y mi fortaleza. 4 Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y violento. 5 Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: seguridad mía desde mi juventud. 6 Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti será siempre mi alabanza. 7 Como prodigio he sido á muchos; y tú mi refugio fuerte. 8 Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día. 9 No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. 10 Porque mis enemigos han tratado de mí; y los que acechan mi alma, consultaron juntamente, 11 Diciendo: Dios lo ha dejado: perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre. 12 Oh Dios, no te alejes de mí: Dios mío, acude presto á mi socorro. 13 Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan. 14 Mas yo siempre esperaré, y añadiré sobre toda tu alabanza. 15 Mi boca publicará tu justicia y tu salud todo el día, aunque no sé el número [de ellas]. 16 Vendré á las valentías del Señor Jehová: haré memoria de sola tu justicia. 17 Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; y hasta ahora he manifestado tus maravillas. 18 Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, tus valentías á todos los que han de venir. 19 Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; porque has hecho grandes cosas: oh Dios, ¿quién como tú? 20 Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás á darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra. 21 Aumentarás mi grandeza, y volverás á consolarme. 22 Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, oh Dios mío: tu verdad cantaré yo á ti en el arpa, oh Santo de Israel. 23 Mis labios cantarán cuando á ti salmeare, y mi alma, á la cual redimiste. 24 Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día: por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confusos los que mi mal procuraban.
Salmo 72
1 Para Salomón. OH Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey. 2 El juzgará tu pueblo con justicia, y tus afligidos con juicio. 3 Los montes llevarán paz al pueblo, y los collados justicia. 4 Juzgará los afligidos del pueblo, salvará los hijos del menesteroso, y quebrantará al violento. 5 Temerte han mientras duren el sol y la luna, por generación de generaciones. 6 Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; como el rocío que destila [sobre] la tierra. 7 Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. 8 Y dominará de mar á mar, y desde el río hasta los cabos de la tierra. 9 Delante de él se postrarán los Etiopes; y sus enemigos lamerán la tierra. 10 Los reyes de Tharsis y de las islas traerán presentes: los reyes de Sheba y de Seba ofrecerán dones. 11 Y arrodillarse han á él todos los reyes; le servirán todas las gentes. 12 Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra. 13 Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará las almas de los pobres. 14 De engaño y de violencia redimirá sus almas; y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos. 15 Y vivirá, y darásele del oro de Seba; y oraráse por él continuamente; todo el día se le bendecirá. 16 Será [echado] un puño de grano en tierra, en las cumbres de los montes; su fruto hará ruido como el Líbano, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra. 17 Será su nombre para siempre, perpetuaráse su nombre mientras el sol dure: y benditas serán en él todas las gentes: llamarlo han bienaventurado. 18 Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, que solo hace maravillas. 19 Y bendito su nombre glorioso para siempre: y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén. 20 Acábanse las oraciones de David, hijo de Isaí.
Estasis 2: Salmos 72–73 (73–74) RV1909
Salmo 73
1 Salmo de Asaph. CIERTAMENTE bueno es Dios á Israel, á los limpios de corazón. 2 Mas yo, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos. 3 Porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos. 4 Porque no hay ataduras para su muerte; antes su fortaleza está entera. 5 No están ellos en el trabajo humano; ni son azotados con [los otros] hombres. 6 Por tanto soberbia los corona: cúbrense de vestido de violencia. 7 Sus ojos están salidos de gruesos: logran con creces los antojos del corazón. 8 Soltáronse, y hablan con maldad de [hacer] violencia; hablan con altanería. 9 Ponen en el cielo su boca, y su lengua pasea la tierra. 10 Por eso su pueblo vuelve aquí, y aguas de lleno les son exprimidas. 11 Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿y hay conocimiento en lo alto? 12 He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. 13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia; 14 Pues he sido azotado todo el día, [y empezaba] mi castigo por las mañanas. 15 Si dijera yo, Discurriré de esa suerte; he aquí habría negado la nación de tus hijos: 16 Pensaré pues para saber esto: es á mis ojos [duro] trabajo, 17 Hasta que venido al santuario de Dios, entenderé la postrimería de ellos. 18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer. 19 ¡Cómo han sido asolados! ¡cuán en un punto! Acabáronse, fenecieron con turbaciones. 20 Como sueño del que despierta, así, Señor, cuando despertares, menospreciarás sus apariencias. 21 Desazonóse á la verdad mi corazón, y en mis riñones sentía punzadas. 22 Mas yo era ignorante, y no entendía: era como una bestia acerca de ti. 23 Con todo, yo siempre estuve contigo: trabaste de mi mano derecha. 24 Hasme guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria. 25 ¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. 26 Mi carne y mi corazón desfallecen: [mas] la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. 27 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán: tú cortarás á todo aquel que fornicando, de ti [se aparta]. 28 Y en cuanto á mí, el acercarme á Dios es el bien: he puesto en el Señor Jehová mi esperanza, para contar todas tus obras.
Salmo 74
1 Masquil de Asaph. ¿POR qué, oh Dios, [nos] has desechado para siempre? ¿por qué ha humeado tu furor contra las ovejas de tu dehesa? 2 Acuérdate de tu congregación, que adquiriste de antiguo, [cuando] redimiste la vara de tu heredad; este monte de Sión, donde has habitado. 3 Levanta tus pies á los asolamientos eternos: á todo enemigo que ha hecho mal en el santuario. 4 Tus enemigos han bramado en medio de tus sinagogas: han puesto sus divisas por señas. 5 [Cualquiera] se hacía famoso según que había levantado el hacha sobre los gruesos maderos. 6 Y ahora con hachas y martillos han quebrado todas sus entalladuras. 7 Han puesto á fuego tus santuarios, han profanado el tabernáculo de tu nombre [echándolo] á tierra. 8 Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; han quemado todas las sinagogas de Dios en la tierra. 9 No vemos ya nuestras señales: no hay más profeta; ni con nosotros hay quien sepa hasta cuándo. 10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, el angustiador [nos] afrentará? ¿ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre? 11 ¿Por qué retraes tu mano, y tu diestra? ¿[por qué] la escondes dentro de tu seno? 12 Empero Dios es mi rey ya de antiguo; el que obra saludes en medio de la tierra. 13 Tú hendiste la mar con tu fortaleza: quebrantaste cabezas de ballenas en las aguas. 14 Tú magullaste las cabezas del leviathán; dístelo por comida al pueblo de los desiertos. 15 Tú abriste fuente y río; tú secaste ríos impetuosos. 16 Tuyo es el día, tuya también es la noche: tú aparejaste la luna y el sol. 17 Tú estableciste todos los términos de la tierra: el verano y el invierno tú los formaste. 18 Acuérdate de esto: que el enemigo ha dicho afrentas á Jehová, y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre. 19 No entregues á las bestias el alma de tu tórtola: y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos. 20 Mira al pacto: porque las tenebrosidades de la tierra llenas están de habitaciones de violencia. 21 No vuelva avergonzado el abatido: el afligido y el menesteroso alabarán tu nombre. 22 Levántate, oh Dios, aboga tu causa: acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día. 23 No olvides las voces de tus enemigos: el alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.
Estasis 3: Salmos 74–76 (75–77) RV1909
Salmo 75
1 Al Músico principal: sobre No destruyas: Salmo de Asaph: Cántico. ALABARÉMOSTE, oh Dios, alabaremos; que cercano está tu nombre: cuenten tus maravillas. 2 Cuando yo tuviere tiempo, yo juzgaré rectamente. 3 Arruinábase la tierra y sus moradores: yo sostengo sus columnas. (Selah.) 4 Dije á los insensatos: No os infatuéis; y á los impíos: No levantéis el cuerno: 5 No levantéis en alto vuestro cuerno; no habléis con cerviz erguida. 6 Porque ni de oriente, ni de occidente, ni del desierto [viene] el ensalzamiento. 7 Mas Dios es el juez: á éste abate, y á aquél ensalza. 8 Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino es tinto, lleno de mistura; y él derrama del mismo: ciertamente sus heces chuparán y beberán todos los impíos de la tierra. 9 Mas yo anunciaré siempre, cantaré alabanzas al Dios de Jacob. 10 Y quebraré todos los cuernos de los pecadores: los cuernos del justo serán ensalzados.
Salmo 76
1 Al Músico principal: sobre Neginoth: Salmo de Asaph: Canción. DIOS es conocido en Judá: en Israel es grande su nombre. 2 Y en Salem está su tabernáculo, y su habitación en Sión. 3 Allí quebró las saetas del arco, el escudo, y la espada, y [tren] de guerra. (Selah.) 4 Ilustre eres tú; fuerte, más que los montes de caza. 5 Los fuertes de corazón fueron despojados, durmieron su sueño; y nada hallaron en sus manos todos los varones fuertes. 6 A tu reprensión, oh Dios de Jacob, el carro y el caballo fueron entorpecidos. 7 Tú, terrible eres tú: ¿y quién parará delante de ti, en comenzando tu ira? 8 Desde los cielos hiciste oir juicio; la tierra tuvo temor y quedó suspensa, 9 Cuando te levantaste, oh Dios, al juicio, para salvar á todos los mansos de la tierra. (Selah.) 10 Ciertamente la ira del hombre te acarreará alabanza: tú reprimirás el resto de las iras. 11 Prometed, y pagad á Jehová vuestro Dios: todos los que están alrededor de él, traigan presentes al Terrible. 12 Cortará él el espíritu de los príncipes: terrible es á los reyes de la tierra.
Salmo 77
1 Al Músico principal: para Jeduthún: Salmo de Asaph. CON mi voz clamé á Dios, á Dios clamé, y él me escuchará. 2 Al Señor busqué en el día de mi angustia: mi mal corría de noche, y no cesaba: mi alma rehusaba consuelo. 3 Acordábame de Dios, y gritaba: quejábame, y desmayaba mi espíritu. (Selah.) 4 Tenías los párpados de mis ojos: estaba yo quebrantado, y no hablaba. 5 Consideraba los días desde el principio, los años de los siglos. 6 Acordábame de mis canciones de noche; meditaba con mi corazón, y mi espíritu inquiría. 7 ¿Desechará el Señor para siempre, y no volverá más á amar? 8 ¿Hase acabado para siempre su misericordia? ¿hase acabado la palabra suya para generación y generación? 9 ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿ha encerrado con ira sus piedades? (Selah.) 10 Y dije: Enfermedad mía es esta; [traeré pues á la memoria] los años de la diestra del Altísimo. 11 Acordaréme de las obras de JAH: sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. 12 Y meditaré en todas tus obras, y hablaré de tus hechos. 13 Oh Dios, en santidad es tu camino: ¿qué Dios grande como el Dios nuestro? 14 Tú eres el Dios que hace maravillas: tú hiciste notoria en los pueblos tu fortaleza. 15 Con tu brazo redimiste á tu pueblo, á los hijos de Jacob y de José. (Selah.) 16 Viéronte las aguas, oh Dios; viéronte las aguas, temieron; y temblaron los abismos. 17 Las nubes echaron inundaciones de aguas; tronaron los cielos, y discurrieron tus rayos. 18 [Anduvo] en derredor el sonido de tus truenos; los relámpagos alumbraron el mundo; estremecióse y tembló la tierra. 19 En la mar fué tu camino, y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas. 20 Condujiste á tu pueblo como ovejas, por mano de Moisés y de Aarón.