Día 19 · Catisma 19 El Salterio por catismas
Read in EnglishSalmos 134–136 (135–137); Salmos 137–139 (138–140); Salmos 140–142 (141–143)
Los salmos se numeran según la Septuaginta, como en los libros litúrgicos ortodoxos; entre paréntesis va la numeración hebrea que usan la mayoría de las Biblias en español.
Estasis 1: Salmos 134–136 (135–137) RV1909
Salmo 135
1 Aleluya. ALABAD el nombre de Jehová; alabad[le], siervos de Jehová; 2 Los que estáis en la casa de Jehová, en los atrios de la casa de nuestro Dios. 3 Alabad á JAH, porque es bueno Jehová: cantad salmos á su nombre, porque es suave. 4 Porque JAH ha escogido á Jacob para sí, á Israel por posesión suya. 5 Porque yo se que Jehová es grande, y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses. 6 Todo lo que quiso Jehová, ha hecho en los cielos y en la tierra, en las mares y en todos los abismos. 7 El hace subir las nubes del cabo de la tierra; él hizo los relámpagos para la lluvia; él saca los vientos de sus tesoros. 8 El [es el] que hirió los primogénitos de Egipto, desde el hombre hasta la bestia. 9 Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, sobre Faraón, y sobre todos sus siervos. 10 El que hirió muchas gentes, y mató reyes poderosos: 11 A Sehón rey Amorrheo, y á Og rey de Basán, y á todos los reinos de Canaán. 12 Y dió la tierra de ellos en heredad, en heredad á Israel su pueblo. 13 Oh Jehová, eterno [es] tu nombre; tu memoria, oh Jehová para generación y generación. 14 Porque juzgará Jehová su pueblo, y arrepentiráse sobre sus siervos. 15 Los ídolos de las gentes son plata y oro, obra de manos de hombres. 16 Tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven; 17 Tienen orejas, y no oyen; tampoco hay espíritu en sus bocas. 18 Como ellos son los que los hacen; todos los que en ellos confían. 19 Casa de Israel, bendecid á Jehová: casa de Aarón, bendecid á Jehová: 20 Casa de Leví, bendecid á Jehová: los que teméis á Jehová, bendecid á Jehová. 21 Bendito de Sión Jehová, que mora en Jerusalem. Aleluya.
Salmo 136
1 ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre [es] su misericordia. 2 Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre [es] su misericordia. 3 Alabad al Señor de los señores, porque para siempre [es] su misericordia. 4 Al solo que hace grandes maravillas, porque para siempre [es] su misericordia. 5 Al que hizo los cielos con entendimiento, porque para siempre [es] su misericordia. 6 Al que tendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre [es] su misericordia; 7 Al que hizo las grandes luminarias, porque para siempre [es] su misericordia; 8 El sol para que dominase en el día, porque para siempre [es] su misericordia; 9 La luna y las estrellas para que dominasen en la noche, porque para siempre [es] su misericordia. 10 Al que hirió á Egipto en sus primogénitos, porque para siempre [es] su misericordia. 11 Al que sacó á Israel de en medio de ellos, porque para siempre [es] su misericordia; 12 Con mano fuerte, y brazo extendido, porque para siempre [es] su misericordia. 13 Al que dividió el mar Bermejo en partes, porque para siempre [es] su misericordia; 14 E hizo pasar á Israel por medio de él, porque para siempre [es] su misericordia; 15 Y arrojó á Faraón y á su ejército en el mar Bermejo, porque para siempre [es] su misericordia. 16 Al que pastoreó á su pueblo por el desierto, porque para siempre [es] su misericordia. 17 Al que hirió grandes reyes, porque para siempre [es] su misericordia; 18 Y mató reyes poderosos, porque para siempre [es] su misericordia; 19 A Sehón rey Amorrheo, porque para siempre [es] su misericordia; 20 Y á Og rey de Basán, porque para siempre [es] su misericordia; 21 Y dió la tierra de ellos en heredad, porque para siempre [es] su misericordia; 22 En heredad á Israel su siervo, porque para siempre [es] su misericordia. 23 El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre [es] su misericordia; 24 Y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre [es] su misericordia. 25 El da mantenimiento á toda carne, porque para siempre [es] su misericordia. 26 Alabad al Dios de los cielos: porque para siempre [es] su misericordia.
Salmo 137
1 JUNTO á los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión. 2 Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas. 3 Y los que allí nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado [nos pedían] alegría, [diciendo]: 4 Cantadnos algunos de los himnos de Sión. ¿Cómo cantaremos canción de Jehová en tierra de extraños? 5 Si me olvidare de ti, oh Jerusalem, mi diestra sea olvidada. 6 Mi lengua se pegue á mi paladar, si de ti no me acordare; si no ensalzare á Jerusalem como preferente asunto de mi alegría. 7 Acuérdate, oh Jehová, de los hijos de Edom en el día de Jerusalem; quienes decían: Arrasadla, arrasadla hasta los cimientos. 8 Hija de Babilonia destruída, bienaventurado el que te diere el pago de lo que tú nos hiciste. 9 Bienaventurado el que tomará y estrellará tus niños contra las piedras.
Estasis 2: Salmos 137–139 (138–140) RV1909
Salmo 138
1 Salmo de David. ALABARTE he con todo mi corazón: delante de los dioses te cantaré salmos. 2 Encorvaréme al templo de tu santuario, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu verdad: porque has hecho magnífico tu nombre, y tu dicho sobre todas las cosas. 3 En el día que clamé, me respondiste; esforzásteme con fortaleza en mi alma. 4 Confesarte han, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, cuando habrán oído los dichos de tu boca. 5 Y cantarán de los caminos de Jehová: que la gloria de Jehová es grande. 6 Porque el alto Jehová atiende al humilde; mas al altivo mira de lejos. 7 Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás: contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y salvaráme tu diestra. 8 Jehová cumplirá por mí: tu misericordia, oh Jehová, [es] para siempre; no dejarás la obra de tus manos.
Salmo 139
1 Al Músico principal: Salmo de David. OH Jehová, tú me has examinado y conocido. 2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos. 3 Mi senda y mi acostarme has rodeado, y estás impuesto en todos mis caminos. 4 Pues aun no está la palabra en mi lengua, [y] he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. 5 Detrás y delante me guarneciste, y sobre mí pusiste tu mano. 6 Más maravillosa es la ciencia que mi capacidad; alta es, no puedo comprenderla. 7 ¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿y adónde huiré de tu presencia? 8 Si subiere á los cielos, allí estás tú: y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás. 9 Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo de la mar, 10 Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. 11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá tocante á mí. 12 Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día: lo mismo [te son] las tinieblas que la luz. 13 Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre. 14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho. 15 No fué encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fuí formado, [y] compaginado en lo más bajo de la tierra. 16 Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin [faltar] una de ellas. 17 Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡cuán multiplicadas son sus cuentas! 18 Si los cuento, multiplícanse más que la arena: despierto, y aun estoy contigo. 19 De cierto, oh Dios, matarás al impío; apartaos pues de mí, hombres sanguinarios. 20 Porque blasfemias dicen ellos contra ti: tus enemigos toman en vano [tu nombre]. 21 ¿No tengo en odio, oh Jehová, á los que te aborrecen, y me conmuevo contra tus enemigos? 22 Aborrézcolos con perfecto odio; téngolos por enemigos. 23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos: 24 Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.
Salmo 140
1 Al Músico principal: Salmo de David. LÍBRAME, oh Jehová, de hombre malo: guárdame de hombre violento; 2 Los cuales maquinan males en el corazón, cada día urden contiendas. 3 Aguzaron su lengua como la serpiente; veneno de áspid hay debajo de sus labios. (Selah.) 4 Guárdame, oh Jehová, de manos del impío, presérvame del hombre injurioso; que han pensado de trastornar mis pasos. 5 Hanme escondido lazo y cuerdas los soberbios; han tendido red junto á la senda; me han puesto lazos. (Selah.) 6 He dicho á Jehová: Dios mío eres tú; escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos. 7 Jehová Señor, fortaleza de mi salud, tú pusiste á cubierto mi cabeza el día de las armas. 8 No des, oh Jehová, al impío sus deseos; no saques adelante su pensamiento, [que no] se ensoberbezca. (Selah.) 9 En cuanto á los que por todas partes me rodean, la maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza. 10 Caerán sobre ellos brasas; [Dios] los hará caer en el fuego, en profundos hoyos de donde no salgan. 11 El hombre deslenguado no será firme en la tierra: el mal cazará al hombre injusto para derribarle. 12 Yo sé que hará Jehová el juicio del afligido, el juicio de los menesterosos. 13 Ciertamente los justos alabarán tu nombre; los rectos morarán en tu presencia.
Estasis 3: Salmos 140–142 (141–143) RV1909
Salmo 141
1 Salmo de David. JEHOVÁ, á ti he clamado: apresúrate á mí; escucha mi voz, cuando te invocare. 2 Sea enderezada mi oración delante de ti como un perfume, el don de mis manos como la ofrenda de la tarde. 3 Pon, oh Jehová, guarda á mi boca: guarda la puerta de mis labios. 4 No dejes se incline mi corazón á cosa mala, á hacer obras impías con los que obran iniquidad, y no coma yo de sus deleites. 5 Que el justo me castigue, [será] un favor, y que me reprenda [será] un excelente bálsamo [que] no me herirá la cabeza: así que aun mi oración [tendrán] en sus calamidades. 6 Serán derribados en lugares peñascosos sus jueces, y oirán mis palabras, que son suaves. 7 Como quien hiende y rompe la tierra, son esparcidos nuestros huesos á la boca de la sepultura. 8 Por tanto á ti, oh Jehová Señor, [miran] mis ojos: en ti he confiado, no desampares mi alma. 9 Guárdame de los lazos que me han tendido, y de los armadijos de los que obran iniquidad. 10 Caigan los impíos á una en sus redes, mientras yo pasaré adelante.
Salmo 142
1 Masquil de David: Oración que hizo cuando estaba en la cueva. CON mi voz clamaré á Jehová, con mi voz pediré á Jehová misericordia. 2 Delante de él derramaré mi querella; delante de él denunciaré mi angustia. 3 Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo. 4 Miraba á la mano derecha, y observaba; mas no había quien me conociese; no tuve refugio, no había quien volviese por mi vida. 5 Clamé á ti, oh Jehová, dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes. 6 Escucha mi clamor, que estoy muy afligido; líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo. 7 Saca mi alma de la cárcel para que alabe tu nombre: Me rodearán los justos, porque tú me serás propicio.
Salmo 143
1 Salmo de David. OH Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos: respóndeme por tu verdad, por tu justicia. 2 Y no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de ti ningún viviente. 3 Porque ha perseguido el enemigo mi alma; ha postrado en tierra mi vida; hame hecho habitar en tinieblas como los ya muertos. 4 Y mi espíritu se angustió dentro de mí; pasmóse mi corazón. 5 Acordéme de los días antiguos; meditaba en todas tus obras; reflexionaba en las obras de tus manos. 6 Extendí mis manos á ti; mi alma á ti como la tierra sedienta. (Selah.) 7 Respóndeme presto, oh Jehová que desmaya mi espíritu: no escondas de mí tu rostro, y venga yo á ser semejante á los que descienden á la sepultura. 8 Hazme oir por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque á ti he alzado mi alma. 9 Líbrame de mis enemigos, oh Jehová: á ti me acojo. 10 Enséñame á hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: tu buen espíritu me guíe á tierra de rectitud. 11 Por tu nombre, oh Jehová me vivificarás: por tu justicia, sacarás mi alma de angustia. 12 Y por tu misericordia disiparás mis enemigos, y destruirás todos los adversarios de mi alma: porque yo soy tu siervo.