Día 3 Los libros sapienciales en un mes
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Job 11–16 RV1909
Job 11
1 Y RESPONDIÓ Sophar Naamathita, y dijo: 2 ¿Las muchas palabras no han de tener respuesta? ¿y el hombre parlero será justificado? 3 ¿Harán tus falacias callar á los hombres? ¿y harás escarnio, y no habrá quien te avergüence? 4 Tú dices: Mi conversar es puro, y yo soy limpio delante de tus ojos. 5 Mas ¡oh quién diera que Dios hablara, y abriera sus labios contigo, 6 Y que te declarara los arcanos de la sabiduría, que [son] de doble [valor] que la hacienda! Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos que tu iniquidad merece. 7 ¿Alcanzarás tú el rastro de Dios? ¿llegarás tú á la perfección del Todopoderoso? 8 Es más alto que los cielos: ¿qué harás? Es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás? 9 Su dimensión es más larga que la tierra, y más ancha que la mar. 10 Si cortare, ó encerrare, ó juntare, ¿quién podrá contrarrestarle? 11 Porque él conoce á los hombres vanos: ve asimismo la iniquidad, ¿y no hará caso? 12 El hombre vano se hará entendido, aunque nazca como el pollino del asno montés. 13 Si tú apercibieres tu corazón, y extendieres á él tus manos; 14 Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que more maldad en tus habitaciones; 15 Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte y no temerás: 16 Y olvidarás tu trabajo, ó te acordarás de él como de aguas que pasaron: 17 Y en mitad de la siesta se levantará bonanza; resplandecerás, y serás como la mañana: 18 Y confiarás, que habrá esperanza; y cavarás, y dormirás seguro: 19 Y te acostarás, y no habrá quien te espante: y muchos te rogarán. 20 Mas los ojos de los malos se consumirán, y no tendrán refugio; y su esperanza será agonía del alma.
Job 12
1 Y RESPONDIÓ Job, y dijo: 2 Ciertamente que vosotros sois el pueblo; y con vosotros morirá la sabiduría. 3 También tengo yo seso como vosotros; no soy yo menos que vosotros: ¿y quién habrá que no pueda decir otro tanto? 4 Yo soy uno de quien su amigo se mofa, que invoca á Dios, y él le responde: con todo, el justo y perfecto es escarnecido. 5 Aquel cuyos pies van á resbalar, [es como] una lámpara despreciada de aquel que está á sus anchuras. 6 Prosperan las tiendas de los ladrones, y los que provocan á Dios viven seguros; en cuyas manos él ha puesto [cuanto tienen]. 7 Y en efecto, pregunta ahora á las bestias, que ellas te enseñarán; y á las aves de los cielos, que ellas te lo mostrarán: 8 O habla á la tierra, que ella te enseñará; los peces de la mar te [lo] declararán también. 9 ¿Qué cosa de todas estas no entiende que la mano de Jehová la hizo? 10 En su mano está el alma de todo viviente, y el espíritu de toda carne humana. 11 Ciertamente el oído distingue las palabras, y el paladar gusta las viandas. 12 En los viejos está la ciencia, y en la larga edad la inteligencia. 13 Con Dios está la sabiduría y la fortaleza; suyo es el consejo y la inteligencia. 14 He aquí, él derribará, y no será edificado: encerrará al hombre, y no habrá quien le abra. 15 He aquí, él detendrá las aguas, y se secarán; él las enviará, y destruirán la tierra. 16 Con él está la fortaleza y la existencia; suyo es el que yerra, y el que hace errar. 17 El hace andar á los consejeros desnudos [de consejo], y hace enloquecer á los jueces. 18 El suelta la atadura de los tiranos, y ata el cinto á sus lomos. 19 El lleva despojados á los príncipes, y trastorna á los poderosos. 20 El impide el labio á los que dicen verdad, y quita á los ancianos el consejo. 21 El derrama menosprecio sobre los príncipes, y enflaquece la fuerza de los esforzados. 22 El descubre las profundidades de las tinieblas, y saca á luz la sombra de muerte. 23 El multiplica las gentes, y él las destruye: él esparce las gentes, y las torna á recoger. 24 El quita el seso de las cabezas del pueblo de la tierra, y háceles que se pierdan vagueando sin camino: 25 Van á tientas como en tinieblas y sin luz, y los hace errar como borrachos.
Job 13
1 HE AQUÍ que todas estas cosas han visto mis ojos, y oído y entendido de por sí mis oídos. 2 Como vosotros lo sabéis, lo sé yo; no soy menos que vosotros. 3 Mas yo hablaría con el Todopoderoso, y querría razonar con Dios. 4 Que ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira; sois todos vosotros médicos nulos. 5 Ojalá callarais del todo, porque os fuera sabiduría. 6 Oid ahora mi razonamiento, y estad atentos á los argumentos de mis labios. 7 ¿Habéis de hablar iniquidad por Dios? ¿habéis de hablar por él engaño? 8 ¿Habéis de hacer acepción de su persona? ¿habéis de pleitear vosotros por Dios? 9 ¿Sería bueno que él os escudriñase? ¿os burlaréis de él como quien se burla de algún hombre? 10 El os reprochará de seguro, si solapadamente hacéis acepción de personas. 11 De cierto su alteza os había de espantar, y su pavor había de caer sobre vosotros. 12 Vuestras memorias serán comparadas á la ceniza, y vuestros cuerpos como cuerpos de lodo. 13 Escuchadme, y hablaré yo, y véngame después lo que viniere. 14 ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, y pondré mi alma en mi mano? 15 He aquí, aunque me matare, en él esperaré; empero defenderé delante de él mis caminos. 16 Y él mismo me será salud, porque no entrará en su presencia el hipócrita. 17 Oid con atención mi razonamiento, y mi denunciación con vuestros oídos. 18 He aquí ahora, si yo me apercibiere á juicio, sé que seré justificado. 19 ¿Quién es el que pleiteará conmigo? porque si ahora yo callara, fenecería. 20 A lo menos dos cosas no hagas conmigo; entonces no me esconderé de tu rostro: 21 Aparta de mí tu mano, y no me asombre tu terror. 22 Llama luego, y yo responderé; ó yo hablaré, y respóndeme tú. 23 ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? hazme entender mi prevaricación y mi pecado. 24 ¿Por qué escondes tu rostro, y me cuentas por tu enemigo? 25 ¿A la hoja arrebatada has de quebrantar? ¿y á una arista seca has de perseguir? 26 ¿Por qué escribes contra mí amarguras, y me haces cargo de los pecados de mi mocedad? 27 Pones además mis pies en el cepo, y guardas todos mis caminos, imprimiéndolo á las raíces de mis pies. 28 Y el [cuerpo mío] se va gastando como de carcoma, como vestido que se come de polilla.
Job 14
1 EL HOMBRE nacido de mujer, corto de días, y harto de sinsabores: 2 Que sale como una flor y es cortado; y huye como la sombra, y no permanece. 3 ¿Y sobre éste abres tus ojos, y me traes á juicio contigo? 4 ¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie. 5 Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti: tú le pusiste términos, de los cuales no pasará. 6 Si tú lo dejares, él dejará [de ser]: entre tanto deseará, como el jornalero, su día. 7 Porque si el árbol fuere cortado, aun queda de él esperanza; retoñecerá aún, y sus renuevos no faltarán. 8 Si se envejeciere en la tierra su raíz, y su tronco fuere muerto en el polvo, 9 Al percibir el agua reverdecerá, y hará copa como planta. 10 Mas el hombre morirá, y será cortado; y perecerá el hombre, ¿y dónde estará él? 11 Las aguas de la mar se fueron, y agotóse el río, secóse. 12 Así el hombre yace, y no se tornará á levantar: hasta que no haya cielo no despertarán, ni se levantarán de su sueño. 13 ¡Oh quién me diera que me escondieses en el sepulcro, que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, que me pusieses plazo, y de mí te acordaras! 14 Si el hombre muriere, ¿[volverá] á vivir? Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi mutación. 15 Aficionado á la obra de tus manos, llamarás, y yo te responderé. 16 Pues ahora me cuentas los pasos, y no das tregua á mi pecado. 17 Tienes sellada en saco mi prevaricación, y coacervas mi iniquidad. 18 Y ciertamente el monte que cae se deshace, y las peñas son traspasadas de su lugar; 19 Las piedras son desgastadas con el agua impetuosa, que se lleva el polvo de la tierra: de tal manera haces tú perecer la esperanza del hombre. 20 Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; demudarás su rostro, y enviaráslo. 21 Sus hijos serán honrados, y él no lo sabrá; ó serán humillados, y no entenderá de ellos. 22 Mas su carne sobre él se dolerá, y entristecerse ha en él su alma.
Job 15
1 Y RESPONDIÓ Eliphaz Temanita, y dijo: 2 ¿Si proferirá el sabio vana sabiduría, y henchirá su vientre de viento solano? 3 ¿Disputará con palabras inútiles, y con razones sin provecho? 4 Tú también disipas el temor, y menoscabas la oración delante de Dios. 5 Porque tu boca declaró tu iniquidad, pues has escogido el hablar de los astutos. 6 Tu boca te condenará, y no yo; y tus labios testificarán contra ti. 7 ¿Naciste tú primero que Adam? ¿ó fuiste formado antes que los collados? 8 ¿Oíste tú el secreto de Dios, que detienes en ti solo la sabiduría? 9 ¿Qué sabes tú que no sepamos? ¿qué entiendes que no se halle en nosotros? 10 Entre nosotros también hay cano, también hay viejo mucho mayor en días que tu padre. 11 ¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios? ¿tienes acaso alguna cosa oculta cerca de ti? 12 ¿Por qué te enajena tu corazón, y por qué guiñan tus ojos, 13 Pues haces frente á Dios con tu espíritu, y sacas [tales] palabras de tu boca? 14 ¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y que se justifique el nacido de mujer? 15 He aquí que en sus santos no confía, y ni los cielos son limpios delante de sus ojos: 16 ¿Cuánto menos el hombre abominable y vil, que bebe la iniquidad como agua? 17 Escúchame; yo te mostraré y te contaré lo que he visto: 18 (Lo que los sabios nos contaron de sus padres, y no lo encubrieron; 19 A los cuales solos fué dada la tierra, y no pasó extraño por medio de ellos:) 20 Todos los días del impío, él es atormentado de dolor, y el número de años es escondido al violento. 21 Estruendos espantosos hay en sus oídos; en la paz le vendrá quien lo asuele. 22 El no creerá que ha de volver de las tinieblas, y está mirando al cuchillo. 23 Desasosegado á comer siempre, sabe que le está aparejado día de tinieblas. 24 Tribulación y angustia le asombrarán, y esforzaránse contra él como un rey apercibido para la batalla. 25 Por cuanto él extendió su mano contra Dios, y se esforzó contra el Todopoderoso, 26 El le acometerá en la cerviz, en lo grueso de las hombreras de sus escudos: 27 Porque cubrió su rostro con su gordura, é hizo pliegues sobre los ijares; 28 Y habitó las ciudades asoladas, las casas inhabitadas, que estaban puestas en montones. 29 No enriquecerá, ni será firme su potencia, ni extenderá por la tierra su hermosura. 30 No se escapará de las tinieblas: la llama secará sus ramos, y con el aliento de su boca perecerá. 31 No confíe el iluso en la vanidad; porque ella será su recompensa. 32 El será cortado antes de su tiempo, y sus renuevos no reverdecerán. 33 El perderá su agraz como la vid, y derramará su flor como la oliva. 34 Porque la sociedad de los hipócritas será asolada, y fuego consumirá las tiendas de soborno. 35 Concibieron dolor, y parieron iniquidad; y las entrañas de ellos meditan engaño.
Job 16
1 Y RESPONDIÓ Job, y dijo: 2 Muchas veces he oído cosas como estas: consoladores molestos sois todos vosotros. 3 ¿Tendrán fin las palabras ventosas? ó ¿qué te animará á responder? 4 También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, que yo os tendría compañía en las palabras, y sobre vosotros movería mi cabeza. 5 [Mas] yo os alentaría con mis palabras, y la consolación de mis labios apaciguaría [el dolor vuestro]. 6 Si hablo, mi dolor no cesa; y si dejo [de hablar], no se aparta de mí. 7 Empero ahora me ha fatigado: has tú asolado toda mi compañía. 8 Tú me has arrugado; testigo es mi flacura, que se levanta contra mí para testificar en mi rostro. 9 Su furor [me] destrizó, y me ha sido contrario: crujió sus dientes contra mí; contra mí aguzó sus ojos mi enemigo. 10 Abrieron contra mí su boca; hirieron mis mejillas con afrenta; contra mí se juntaron todos. 11 Hame entregado Dios al mentiroso, y en las manos de los impíos me hizo estremecer 12 Próspero estaba, y desmenuzóme: y arrebatóme por la cerviz, y despedazóme, y púsome por blanco suyo. 13 Cercáronme sus flecheros, partió mis riñones, y no perdonó: mi hiel derramó por tierra. 14 Quebrantóme de quebranto sobre quebranto; corrió contra mí como un gigante. 15 Yo cosí saco sobre mi piel, y cargué mi cabeza de polvo. 16 Mi rostro está enlodado con lloro, y mis párpados entenebrecidos: 17 A pesar de no haber iniquidad en mis manos, y de haber sido mi oración pura. 18 ¡Oh tierra! no cubras mi sangre, y no haya lugar á mi clamor. 19 Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, y mi testimonio en las alturas. 20 Disputadores [son] mis amigos: [mas] á Dios destilarán mis ojos. 21 ¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, como con su prójimo! 22 Mas los años contados vendrán, y yo iré el camino por donde no volveré.