El mormonismo enseña que la Iglesia cristiana cayó en una apostasía total después de la muerte de los apóstoles, y que el verdadero Evangelio fue restaurado por José Smith a partir de 1820. Esta afirmación tiene varios problemas que se pueden comprobar.
La «Gran Apostasía» no tiene testigos
Los Padres de la Iglesia (Ignacio, Policarpo, Justino Mártir, Ireneo, Atanasio, los Capadocios) nos dan un testimonio continuo desde el período inmediatamente posterior a los apóstoles hasta el siglo IV. No eran mormones encubiertos cuya enseñanza fue suprimida. Sus escritos existen; los tenemos; y enseñan sin ambigüedad lo que el mormonismo rechaza o redefine (la Trinidad, la eternidad de Dios como Dios, la divinidad de Cristo desde la eternidad, y lo que la Iglesia apostólica entendía por el bautismo, la Eucaristía y el episcopado).
Las diferencias doctrinales no son menores
- Sobre Dios: el cristianismo histórico enseña un solo Dios eterno en tres Personas. El mormonismo enseña una pluralidad de dioses, y que Dios el Padre fue alguna vez un hombre.
- Sobre Cristo: el cristianismo histórico enseña que Cristo es el Hijo eterno e increado. El mormonismo enseña que Cristo es hermano espiritual de Lucifer, originalmente uno de los muchos hijos espirituales de Dios.
- Sobre las Escrituras: el cristianismo histórico recibe las Escrituras tal como fueron transmitidas por la Iglesia apostólica. El mormonismo añade el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios, y la Perla de Gran Precio.
- Sobre la salvación: el cristianismo histórico enseña la salvación por gracia, que conduce a la participación en la vida de Dios. El mormonismo enseña la exaltación, encaminada a llegar a ser dioses de un mundo propio.
El Libro de Mormón tiene problemas históricos propios
No hay evidencia arqueológica, lingüística ni genética de las civilizaciones nefita y lamanita que, según el Libro de Mormón, existieron. El texto contiene anacronismos (caballos, acero, trigo y seda en la América precolombina) y patrones del inglés del siglo XIX que sugieren un origen en el siglo XIX.
El Libro de Abraham, en particular, no se sostiene
Cuando en 1966 se recuperaron los papiros egipcios que José Smith afirmó haber traducido, los egiptólogos los identificaron como textos funerarios comunes (el Libro de las Respiraciones) sin ninguna relación con Abraham. Algunos estudiosos santos de los últimos días responden que Smith trabajó a partir de un rollo más largo que hoy está perdido.
La respuesta honesta es que el mormonismo es una religión distinta que usa vocabulario cristiano, no una «restauración» del cristianismo original.