Pocos versículos se han discutido entre cristianos y musulmanes con tanta frecuencia como las breves afirmaciones del Corán sobre «tres». El Corán dice a la Gente de la Escritura que no diga «tres», condena a quienes dicen que Dios es «el tercero de tres» y presenta a Dios preguntando a Jesús si dijo a la gente que los tomaran a él y a su madre como dos dioses. Los cristianos suelen responder que nunca han creído nada semejante: su Trinidad es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y la Virgen María, por mucho que se la honre, nunca ha sido contada como parte de la Divinidad. Los musulmanes responden que el Corán rechaza algo que los cristianos sí hacen, que es adorar a Jesús junto a Dios.
Ambas respuestas contienen algo de verdad, y por eso la pregunta exige cuidado. Si el Corán describe la fe cristiana de manera inexacta, eso importa a cualquiera que sopese su pretensión de corregir a las comunidades que lo precedieron. Si, en cambio, reformula a propósito la fe cristiana, en sus propios términos polémicos, entonces la acusación de «malentendido» lee mal el texto, y los cristianos que la repiten son los descuidados.
Este artículo expone lo que dice el Corán y lo que confiesa la Iglesia ortodoxa, y luego cómo han explicado la distancia entre ambos los comentaristas musulmanes y los estudiosos modernos. La expresión «entender mal» de nuestro título es en sí misma discutida, y parte de la tarea consiste en decidir si es adecuada.
En resumen
El Corán rechaza toda creencia de que Dios tenga un hijo, de que Jesús sea Dios o de que Dios sea «tres» (4:171; 5:17, 72–73; 6:101; 112). En una escena, Dios pregunta a Jesús si dijo a la gente que los tomaran a él y a su madre como «dos dioses junto a Dios» (5:116). La Iglesia nunca ha confesado a Dios, Jesús y María como una Trinidad. Confiesa un solo Dios, el Padre, con su Hijo unigénito y su Espíritu Santo, una esencia en tres hipóstasis, y honra a María como la Theotokos (Madre de Dios), mientras reserva la adoración solo para Dios. Por lo tanto, parte de la formulación coránica no coincide con las fórmulas de la Iglesia, pero eso por sí solo no resuelve qué quiso decir el Corán. Los comentaristas musulmanes clásicos conocían la fórmula de una sustancia en tres hipóstasis y ofrecieron más de una lectura. Los estudiosos modernos están divididos: algunos señalan grupos marginales como los coliridianos, de los que hay escasa evidencia; Sidney Griffith ve una polémica deliberada dirigida contra los cristianos de la corriente principal; Gabriel Said Reynolds piensa que 5:116 sugiere que el autor del Corán se imaginaba la Trinidad como Padre, Madre e Hijo. Debajo del debate hay un desacuerdo que nadie discute: el Corán juzga que la adoración de Cristo es asociar un compañero a Dios, y la Iglesia confiesa a Cristo como verdadero Dios de Dios verdadero.
Tesis: Los versículos del Corán contra la Trinidad no describen la fe de la Iglesia en los términos de la propia Iglesia, y uno de ellos (5:116) dice algo que ninguna enseñanza cristiana ortodoxa dijo jamás; si eso refleja un malentendido o una polémica deliberada es una cuestión académica abierta, pero debajo hay un desacuerdo real, y bien dirigido, sobre si Jesucristo es Dios.
Lo que dice el Corán
Aquí la traducción ya es interpretación. Salvo que se indique otra cosa, en esta versión en español las citas del Corán son de la traducción de Julio Cortés, que conserva su «Alá»; el original inglés de este artículo cita la traducción de M. A. S. Abdel Haleem (Oxford University Press), y ambos se comparan con la traducción inglesa Saheeh International y con el árabe donde una sola palabra tiene peso. Donde el argumento depende de una palabra que la versión de Cortés no recoge, traducimos del inglés de Abdel Haleem y lo indicamos.1
«No digáis “Tres”» (4:171)
El pasaje más completo se dirige a la «Gente de la Escritura». Les dice: «¡No exageréis en vuestra religión!», y luego afirma «que el Ungido, Jesús, hijo de María, es solamente el enviado de Alá y Su Palabra, que Él ha comunicado a María, y un espíritu que procede de Él». Sigue: «¡Creed, pues, en Alá y en Sus enviados! ¡No digáis “Tres”!». A continuación confiesa: «Alá es sólo un Dios Uno», y, en la versión de Raúl González Bórnez, «¡Glorificado sea! ¡Cómo va a tener Él un hijo!».2
El árabe no tiene aquí ninguna palabra técnica para «Trinidad». Dice thalāthatun, «tres», como vierte Cortés, y Saheeh International lo traduce al inglés de manera más literal que Abdel Haleem: «do not say, ‘Three’» («no digan: “Tres”»). La «Trinidad» de Abdel Haleem («do not speak of a ‘Trinity’», «no hablen de una “Trinidad”») es una lectura razonable de aquello a lo que apunta el versículo, pero es una lectura. El versículo no dice quiénes son los tres, así que por sí solo no puede demostrar que el Corán pusiera a María en la Trinidad; lo que sí rechaza, sin ambigüedad, es cualquier confesión de Dios que cuente tres. También llama a Jesús «Su Palabra» (kalimatuhu) y «un espíritu que procede de Él» (rūḥun minhu), títulos que comentaristas musulmanes como Ibn Kathir explican como la orden creadora «Sé» y un espíritu creado por Dios.
«Alá es el Ungido» y «el tercero de tres» (5:72–75)
Dos versículos de la sura 5 comienzan igual. El primero: «No creen, en realidad, quienes dicen: “Alá es el Ungido, hijo de María”», seguido de una advertencia: «Alá veda el Jardín a quien asocia a Alá». El segundo: «No creen, en realidad, quienes dicen: “Alá es el tercero de tres”. No hay ningún otro dios que Dios Uno».3 La expresión «el tercero de tres» (thālithu thalāthatin), leída literalmente, atribuye a alguien la afirmación de que Dios es un miembro de un conjunto de tres. Dos versículos después viene un argumento: «El Ungido, hijo de María, no es sino un enviado, … y su madre, veraz. Ambos tomaban alimentos». Como se aplica a Jesús y a María juntos, sugiere que el Corán piensa que ambos reciben honor divino.
«Tómennos a mí y a mi madre como dos dioses» (5:116)
Cerca del final de la misma sura, Dios interroga a Jesús: «Jesús, hijo de María, ¿dijiste a la gente: “Tómennos a mí y a mi madre como dos dioses junto a Dios”?» (traducción nuestra del inglés de Abdel Haleem). Jesús responde: «¡Gloria a Ti! ¿Cómo voy a decir algo que no tengo por verdad?», y añade que solo les dijo: «¡Servid a Alá, mi Señor y Señor vuestro!».4 El árabe ilāhayn es un dual, «dos dioses», y min dūni llāh significa «además de Dios»; Saheeh International pone «as deities besides Allāh» («como divinidades además de Alá»). Este versículo, que muchos comentaristas sitúan en el Día del Juicio (al-Tabari prefería el momento en que Dios elevó a Jesús hacia sí), está en el centro de la controversia. No usa la palabra «tres» ni menciona una Trinidad, pero sí dice que algunas personas tomaron a Jesús y a su madre como dioses.
«No ha engendrado» (6:101; 112; 19:35)
Junto a estos versículos hay un rechazo constante de la filiación divina. «¿Cómo iba a tener un hijo si no tiene compañera...?», pregunta 6:101. La sura 112 confiesa: «No ha engendrado, ni ha sido engendrado. No tiene par». Y 19:35 dice: «Es impropio de Alá adoptar un hijo».5 El Corán 9:30 informa que «los cristianos dicen: “El Ungido es el hijo de Alá”» en el mismo versículo que una desconcertante afirmación sobre Esdras, que examinamos en nuestro artículo sobre el Corán 9:30 (en inglés).
Lo que el Corán no menciona
El Corán nunca nombra al Espíritu Santo como uno de los «tres». Habla del «Espíritu Santo» que fortalece a Jesús (2:87; 5:110) y que hace descender la revelación (16:102), un espíritu que los comentaristas musulmanes identifican en general con el ángel Gabriel, como muestran las glosas entre corchetes de Saheeh International.6 Tampoco usan sus críticas el vocabulario conciliar de esencia y persona. Los estudiosos discuten qué significa ese silencio.
Lo que la Iglesia confiesa en realidad
Frente a estos versículos está la confesión que la Iglesia sostenía desde más de dos siglos antes del Corán. El Credo niceno-constantinopolitano, tal como lo reza la Iglesia ortodoxa, comienza así (texto del Credo según la Diócesis de México de la Iglesia Ortodoxa en América): «Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra … Y en un Señor Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos; … engendrado, no hecho, consubstancial con el Padre». Del Espíritu dice: «Señor, Dador de Vida, que del Padre procede, que con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado».7 (El Occidente latino añadió más tarde «y del Hijo», el Filioque, a la cláusula sobre el Espíritu; no forma parte del texto de 381, y la Iglesia ortodoxa nunca lo ha aceptado). Para una guía línea por línea, véase ¿Qué es el cristianismo niceno?
Un solo Dios, el Padre, con su Verbo y su Espíritu
El Credo no comienza con una «Divinidad» dividida en tercios. Comienza con «un solo Dios, Padre», y confiesa que el Hijo y el Espíritu provienen de él, siguiendo al apóstol Pablo: «Nosotros empero no tenemos más de un Dios, el Padre, del cual son todas las cosas, y nosotros en él: y un Señor Jesucristo, por el cual son todas las cosas, y nosotros por él» (1 Corintios 8:6). (Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909, salvo que se indique otra versión). Se mantiene fiel a la Shemá: «Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es un solo Señor» (Deuteronomio 6:4, traducción del griego de la Septuaginta).8
La teología ortodoxa habla de la «monarquía» del Padre: el Padre es la única fuente, de quien el Hijo es engendrado eternamente y el Espíritu procede eternamente (Juan 15:26). El Hijo y el Espíritu no son otros dioses junto al Padre. Comparten su única naturaleza divina (ousia), mientras que cada uno es una hipóstasis distinta, un «quién» distinto. San Gregorio el Teólogo, que escribía en 380, describió así la generación (traducción nuestra, como todas las citas de Padres, comentaristas y estudiosos de este artículo salvo que se indique otra cosa): «El Padre es el Engendrador y el Emisor; sin pasión, por supuesto, y sin referencia al tiempo, y no de manera corpórea».9 En los propios términos de la Iglesia, entonces, el Hijo no es el resultado de que Dios tome una esposa, que es lo que niega el Corán 6:101. Sobre el vocabulario, véase Los Padres capadocios (en inglés); sobre sus raíces bíblicas, El fundamento bíblico de la Trinidad.
La Iglesia ha enfrentado desde dentro la cuestión de los «tres dioses»
La objeción de que tres personas divinas tienen que significar tres dioses la plantearon cristianos a sus propios maestros. San Gregorio de Nisa abre su carta A Ablabio admitiendo que la pregunta parece obligar a uno de dos errores: «o decir que hay tres Dioses, lo cual es ilícito, o no reconocer la divinidad del Hijo y del Espíritu Santo, lo cual es impío y absurdo». Su respuesta es que la Iglesia debe «confesar un solo Dios … aunque el nombre de divinidad se extienda a través de la Santa Trinidad».10 Un musulmán puede encontrar poco persuasiva esa respuesta, pero no puede decirse con justicia que los cristianos nunca advirtieran el problema, ni que confiesen tres dioses.
María: Madre de Dios, honrada y nunca adorada
La Iglesia llama a María Theotokos, «la que dio a luz a Dios». El Concilio de Éfeso (431) confirmó el título, y lo que afirma se refiere a Cristo: el niño nacido de María es Dios el Verbo hecho carne (Juan 1:14). Isabel la saluda como «la madre de mi Señor», y María dice: «me dirán bienaventurada todas las generaciones» (Lucas 1:43, 48).11 Véase María en la Iglesia primitiva (en inglés) y la infografía María y Eva (en inglés).
Honrar no es adorar, y la Iglesia lo dijo en lenguaje conciliar. El Séptimo Concilio Ecuménico (Nicea II, 787) permitió el honor y la veneración a los íconos de Cristo, de la Madre de Dios y de los santos, pero «no ciertamente aquella verdadera adoración de fe [latreia] que corresponde solo a la naturaleza divina».12 Cuatro siglos antes, San Epifanio de Salamina había condenado a un grupo que hacía ofrendas a María con una regla tajante (traducción nuestra de su griego): «Sea María tenida en honor … que nadie adore a María».13 {{very-strong: Ningún concilio ecuménico ni ningún credo de la Iglesia ha contado jamás a María como divina ni como miembro de la Trinidad.}}
La devoción ortodoxa a la Theotokos es cálida y constante, con himnos, fiestas, íconos y oraciones que piden su ayuda, y un visitante que no conozca la distinción entre adoración y veneración podría fácilmente confundir una con otra.
Los dos, lado a lado
Algunas afirmaciones del Corán apuntan de lleno a lo que la Iglesia confiesa; otras describen algo que la Iglesia no confiesa.
| Texto del Corán | Lo que confiesa la Iglesia | ¿Apunta a lo que enseña la Iglesia? |
|---|---|---|
| «¡No digáis “Tres”!» (4:171, Cortés; igual de literal que Saheeh International) | Un solo Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo | Sí. Un desacuerdo directo. |
| «No ha engendrado, ni ha sido engendrado» (112:3) | El Hijo es «nacido del Padre antes de todos los siglos» | Sí. Una contradicción directa. |
| «Alá veda el Jardín a quien asocia a Alá» (5:72) | Cristo es adorado como Dios, de una misma esencia con el Padre | Sí. El corazón de la disputa. |
| «¿Cómo iba a tener un hijo si no tiene compañera...?» (6:101) | La generación del Hijo es eterna y no física | La Iglesia también rechaza lo que aquí se niega. |
| «Alá es el Ungido, hijo de María» (5:72; compárese 5:17) | El Mesías es Dios Hijo; en el Credo, «un solo Dios» nombra al Padre | En parte. El orden de las palabras está invertido. |
| «Alá es el tercero de tres» (5:73) | Un solo Dios, no un dios entre tres | No tal como está formulado. Su sentido se debate. |
| «Tómennos a mí y a mi madre como dos dioses junto a Dios» (5:116) | María es una criatura, honrada como Theotokos, nunca adorada | No. Ninguna enseñanza ortodoxa coincide con esto. |
Es en las cuatro primeras filas donde está la verdadera conversación entre cristianos y musulmanes. La pregunta de nuestro título se refiere a las tres últimas.
Cómo han leído estos versículos los comentaristas musulmanes
Los autores cristianos a veces suponen que los musulmanes nunca advirtieron la distancia entre 5:116 y el Credo. Los comentarios muestran lo contrario.
Al-Tabari (m. 923)
El comentario de al-Tabari es la gran recopilación temprana de la interpretación suní. Sobre 5:73 escribe (traducción nuestra del árabe) que «esta era la enseñanza de la mayoría de los cristianos antes de que se dividieran jacobitas, melquitas y nestorianos», y que, según los informes que le llegaron, decían: «El Dios eterno es una sola sustancia (jawhar) que comprende tres hipóstasis (aqānīm): un padre que engendra y no es engendrado, un hijo que es engendrado y no engendra». El texto impreso describe al tercer miembro con la palabra zawj, «cónyuge» o «compañero», en una frase difícil de interpretar.14 {{strong: A comienzos del siglo X, el principal comentarista suní conocía la fórmula cristiana de una sustancia en tres hipóstasis.}}
En la misma entrada, al-Tabari recoge también una lectura más antigua de al-Suddi (m. 745): «Los cristianos dijeron: Él, y el Mesías, y su madre», y al-Suddi relacionaba 5:73 con 5:116. Sobre el propio 5:116, al-Tabari explica «dos dioses» como «dos objetos de adoración a los que ustedes adoran además de Dios».15 Así, el comentario de al-Tabari mantiene dos lecturas lado a lado, una cercana a la fórmula de la Iglesia y otra que pone a María entre los tres.
Fakhr al-Din al-Razi (m. 1210)
Al-Razi, uno de los comentaristas más cuidadosos desde el punto de vista filosófico, explica el mandato de 4:171 como «no digan que Dios es uno en sustancia, tres en hipóstasis». Sobre 5:116 él mismo plantea una objeción. El versículo habla de dos dioses «además de Dios», y sin embargo «ninguno de los cristianos sostuvo la divinidad de Jesús y de María junto con la negación de la divinidad de Dios Altísimo», así que ¿cómo puede atribuírseles la acusación? Su respuesta es que un dios es un creador, y que los cristianos atribuían los milagros que se manifestaron por medio de Jesús y de María a Jesús y a María mismos, y no a Dios; respecto de esas obras, sostiene, trataban a los dos como dioses (traducciones nuestras).16 La objeción es limitada, y su respuesta sigue suponiendo que los cristianos atribuían poder divino a María, pero muestra a un comentarista importante consciente de que los cristianos nunca pusieron a Jesús y a María en lugar de Dios.
Los Jalalayn e Ibn Kathir
Otros comentaristas adoptaron directamente la lectura mariana. El Tafsir al-Jalalayn, del siglo XV y todavía muy usado, glosa 5:73 diciendo que Dios es «uno de ellos siendo los otros dos Jesús y su madre y quienes afirman esto son una secta cristiana» (según la traducción inglesa de Feras Hamza). Ibn Kathir (m. 1373) recoge la opinión de al-Suddi sobre 5:73 y explica el mandato de 4:171 como «no eleven a `Isa y a su madre a la condición de dioses junto con Alá».17 Sin embargo, basándose en el historiador cristiano del siglo X Sa‘id ibn Batriq (Eutiquio), Ibn Kathir también describe un gran concilio celebrado en tiempos de Constantino, en el que el emperador respaldó el credo de un grupo de 318 obispos (no nombra Nicea, pero el concilio y su número tradicional de 318 padres son los de Nicea), y las tres principales iglesias cristianas, que, según dice, coincidían en que Jesús era divino pero discutían cómo se relacionaba su divinidad con su humanidad.
Comentario musulmán moderno
El Ma‘arif al-Qur’an del siglo XX, del muftí Muhammad Shafi‘, que se apoya en notas de Shabbir Ahmad Usmani, dice que «el tercero de tres» se refiere al Mesías, al Espíritu Santo y a Dios, «o a Masih, Maryam (María) y Alá», y que «la unidad en la trinidad, con tres personas en una sola divinidad, es la creencia común de los cristianos».18 Maulana Wahiduddin Khan lee los pasajes como una lección sobre la devoción: «Cuando un hombre hace de alguien el centro de su veneración y de su amor, el sentimiento de fondo es que ese “alguien” goza de una posición elevada en este mundo de Dios».19
En conjunto, estos comentaristas no hacen depender el argumento del Corán de que María sea miembro de la Trinidad. Según lo entendemos, la opinión musulmana predominante es que el Corán condena la divinización de Jesús, y cualquier honor a una criatura que pertenezca solo a Dios, sea cual sea la forma en que los cristianos lo expresen. Desde ese punto de vista, el problema es la fórmula misma.
El debate académico sobre esa distancia
Los historiadores modernos ofrecen varias explicaciones de los versículos que no coinciden con la enseñanza cristiana, y no todas se excluyen entre sí.
Primera explicación: grupos cristianos inusuales
Una explicación de larga data es que el Corán se encontró con cristianos cuyas creencias no eran ortodoxas, por lo general el grupo al que Epifanio llamó coliridianos. En su Panarion (escrito en la década de 370), describe a unas mujeres que habían llevado de Tracia a Arabia la práctica de ofrecer a María panecillos (kollyris), y la condena con dureza. Reynolds resume el informe diciendo que describe «un grupo de mujeres en el desierto de Arabia que consideraban a María una diosa y le ofrecían tortas de pan».20 Estudiosos anteriores como W. Montgomery Watt, señala Griffith, entendían que el Corán sostenía que la Trinidad cristiana incluía a María, y a veces citaban a los coliridianos en su apoyo.21
Las dificultades son serias. Epifanio es el único testigo, escribió unos dos siglos y medio antes del Corán, y sus descripciones de los herejes no son neutrales. Leyendo de cerca la retórica de Epifanio, Stephen Shoemaker sostiene que los coliridianos «simplemente ofrecían a María un tipo de veneración que, a finales del siglo IV, se dirigía cada vez más a los santos cristianos», cercana a los ritos que prescribe un texto temprano sobre la Dormición, «sin ningún indicio de creencia en la divinidad de María».22 No hay evidencia de que un grupo así sobreviviera en la Arabia del siglo VII. El veredicto de Reynolds es breve: «Ninguna de estas especulaciones es necesaria».23 {{debated: Que una secta que adoraba a María, como los coliridianos, existiera en la Arabia del siglo VII y esté detrás del Corán 5:116.}}
Segunda explicación: polémica deliberada contra los cristianos de la corriente principal
Sidney Griffith, en The Bible in Arabic (2013), sostiene lo contrario: los cristianos a quienes critica el Corán eran las comunidades principales, melquita, jacobita y nestoriana, cuya presencia en Arabia está históricamente atestiguada, y el Corán conocía su lenguaje lo bastante bien como para darle la vuelta.24
Empieza por el orden de las palabras. Los cristianos de la época habrían dicho que el Mesías es Dios, pero «por razones de ortodoxia nunca habrían dicho que Dios es Jesús». Griffith lee el «Alá es el Ungido» de 5:72 como una inversión deliberada. Sobre «el tercero de tres», sostiene que thālithu thalāthatin vierte un epíteto siríaco de Cristo, tlithaya, usado en homilías de la corriente principal para llamar al Hijo «uno de tres» en la Trinidad. Si tiene razón, 5:72 y 5:73 formulan dos veces la misma queja: los dos tienen que ver con llamar Dios a Cristo, y ninguno con María.25 Reynolds acepta esta lectura de 5:73 en su comentario, y observa que lo que preocupa al versículo, «como en el versículo anterior, es Cristo».26
Sobre 5:116, Griffith escribe que, leído retóricamente, «el versículo no puede tomarse razonablemente como prueba de que el Corán supone que María, la madre de Jesús, es miembro de la Trinidad cristiana». Más bien pone de relieve lo que el Corán ve como «el corolario absurdo de la creencia cristiana de que Jesús es el Hijo de Dios, a saber, que María, su madre, también tiene que ser de algún modo divina». Relaciona el versículo con la disputa que dividía entonces a los cristianos de lengua siríaca sobre el título Theotokos, que los nestorianos rechazaban, señala, «por una razón muy parecida» a la del Corán: parecía reclamar demasiado para la madre humana de Jesús.27
Tercera explicación: el Corán imaginaba un Padre, una Madre y un Hijo
Reynolds, en The Qur’an and the Bible (2018), está de acuerdo con Griffith sobre 5:73 pero lee 5:116 de otro modo. Escribe que el versículo «no tiene por qué ser un registro preciso de las doctrinas que sostenían los cristianos del contexto inmediato del Corán», y luego añade: «este versículo sí parece sugerir que el autor del Corán pensaba en la Trinidad como “Padre, Madre, Hijo” (Dios, María, Jesús)». Señala 5:75, donde Jesús y María aparecen emparejados, y «la ausencia en el Corán de cualquier conexión entre el Espíritu Santo y la enseñanza cristiana de la Trinidad».28 Esta lectura coincide con la de al-Suddi y los Jalalayn, y no debe descartarse a la ligera.
Cuarta explicación: un juicio sobre la devoción
Una cuarta lectura trata 5:116 como un juicio sobre la práctica más que como un informe sobre la doctrina. El comentario de Wahiduddin Khan apunta en esa dirección. (La glosa de al-Tabari, «dos objetos de adoración», es un apoyo más débil: glosa «dios» de la misma manera en 5:73, y lee 5:116 como un informe de lo que los cristianos decían sobre Jesús y su madre). Shoemaker señala ritos marianos ya prescritos en un texto del siglo IV, y la necesidad que tuvo la Iglesia de definir la adoración y la veneración en Nicea II sugiere que la línea no siempre era evidente para los observadores.
Dos testigos tempranos
La inscripción del interior de la Cúpula de la Roca en Jerusalén, fechada en el año 72 de la Hégira (691–692), se dirige a la «Gente de la Escritura», cita la sustancia de 4:171, incluido el mandato de no decir «tres», y cita también la sura 112.29 Así pues, a unos sesenta años de la muerte de Mahoma, los gobernantes musulmanes aplicaban estos versículos a los cristianos que gobernaban, en una ciudad cuya iglesia era la imperial, la calcedoniana. Según nuestra lectura, el primer uso público del mandato de no decir «tres» iba dirigido al cristianismo de la corriente principal, no a una secta marginal.
San Juan Damasceno, monje cerca de Jerusalén que escribió uno de los primeros relatos ortodoxos sobre el islam a mediados del siglo VIII, parafrasea la escena de 5:116 sin María: «Oh Jesús, ¿dijiste tú: Yo soy el Hijo de Dios y Dios?». Informa que los musulmanes «nos llaman heteriastas, o asociadores, porque, según dicen, introducimos un asociado junto a Dios», y responde a partir de los propios títulos que el Corán da a Jesús: «Mientras ustedes digan que Cristo es la Palabra de Dios y Espíritu, ¿por qué nos acusan de ser heteriastas?».30 Juan era un polemista, pero su resumen sugiere que los primeros cristianos que respondieron entendían que la disputa trataba de Cristo, no de María.
Entonces, ¿«entiende mal» el Corán la Trinidad?
La pregunta junta tres afirmaciones distintas. La primera se refiere a la descripción: ¿coincide la formulación del Corán con las fórmulas de la Iglesia? No coincide, al menos en 5:73 tal como está formulado literalmente y en 5:116. Ningún concilio, credo ni maestro reconocido de la Iglesia confesó jamás que Dios sea uno de tres dioses, ni que María sea una diosa junto a Dios.
La segunda se refiere al conocimiento: ¿conocía el autor del Corán la doctrina de la Iglesia y la reformuló a propósito, o creía que los cristianos adoraban a un Padre, una Madre y un Hijo? No podemos saberlo solo a partir del texto. Griffith ve una polémica informada; Reynolds piensa que 5:116 sugiere una imagen equivocada. (Los musulmanes, que tienen el Corán por palabra de Dios, no plantearían la pregunta de este modo).
La tercera se refiere a la sustancia: ¿rechaza el Corán la fe real de la Iglesia? Sí, y con precisión. La Iglesia sí confiesa a Jesucristo como «Verdadero Dios de Dios Verdadero», lo adora con el Padre y el Espíritu, y dice que el Hijo es engendrado del Padre. El Corán dice que Dios «no ha engendrado», que adorar a Cristo es asociar un compañero a Dios y que los cristianos deben dejar de decir «tres». Aquí no hay malentendido, solo desacuerdo. Para las visiones de conjunto que ambas religiones tienen de Jesús, véase Jesús en el cristianismo y en el islam.
El resumen más justo es que el Corán rechaza la Trinidad sin describirla en los términos de la Iglesia, y que en un punto dice algo que ningún cristiano ortodoxo enseñó. Si eso refleja un error o un movimiento polémico deliberado es una cuestión abierta, y los cristianos deberían discutirla como tal.
Hay una pregunta mejor que los cristianos pueden plantear, y Juan Damasceno ya la hizo. El Corán llama a Jesús «Su Palabra» y «un espíritu que procede de Él». ¿La Palabra de Dios es eterna o creada? La teología islámica libró su propia y larga batalla sobre si la palabra de Dios, el Corán, es creada, un debate que se rastrea en ¿Es el Corán creado o eterno? (en inglés). Ahí es donde más se acercan el pensamiento cristiano y el musulmán sobre Dios.
Objeciones y respuestas
«El Corán no tiene por qué citar el credo de ustedes»
Un lector musulmán podría decir: El mandato de no decir «tres» rechaza toda Trinidad, se formule como se formule, y 5:72 rechaza la divinidad de Cristo, que el Credo afirma. La acusación de malentendido es una distracción.
Respuesta: Mucho de esto es cierto: el desacuerdo central es real y está bien dirigido. Pero 5:116 atribuye a los cristianos algo que la Iglesia condenó, y los historiadores pueden preguntar con justicia por qué. Si la objeción de fondo es que tres personas que son cada una plenamente Dios tienen que ser tres dioses, se trata de un argumento filosófico con el que la Iglesia ha lidiado al menos desde Gregorio de Nisa, y debe discutirse por sus méritos, no darse por supuesto.
«Los cristianos sí tratan a María como divina en la práctica»
Un lector musulmán podría decir: Los cristianos llaman a María «Madre de Dios», le rezan, le cantan y le dedican fiestas. Digan lo que digan sus teólogos, eso es adoración.
Respuesta: El título Theotokos es una afirmación sobre quién es Cristo, no una pretensión de que María sea divina. Las oraciones que se le dirigen piden su intercesión, y la Iglesia distingue la adoración debida solo a Dios del honor que se da a sus santos, como hicieron tanto Nicea II como Epifanio. La respuesta de al-Razi supone que los cristianos atribuyen a María los milagros asociados con ella, y no a Dios; los cristianos los atribuyen a Dios, que obra por medio de sus siervos, como cuando «hacía Dios singulares maravillas por manos de Pablo» (Hechos 19:11).31 La devoción popular puede adelantarse a la teología, y a alguien de fuera puede costarle ver la distinción. Pero la norma de la Iglesia era clara, y se formuló mucho antes del islam.
«Reynolds tiene razón: el Corán simplemente se equivocó»
Un lector escéptico podría decir: Un estudioso de primer nivel concluye que el autor del Corán pensaba que la Trinidad era Padre, Madre e Hijo. Llamar a eso «retórica» es un alegato especial.
Respuesta: La lectura de Reynolds merece tomarse en serio. Pero su evidencia es un versículo, un emparejamiento en 5:75 y un silencio sobre el Espíritu, y el silencio es una evidencia débil, porque el Corán tiene su propia explicación del «Espíritu Santo» y puede que simplemente se niegue a tratar al Espíritu como divino. Griffith ofrece una alternativa coherente basada en la controversia sobre la Theotokos, y el propio Reynolds advierte que 5:116 no tiene por qué registrar lo que creían los cristianos del lugar. La cuestión está abierta.
«Si el Corán viniera de Dios, describiría la Trinidad con precisión»
Un lector cristiano podría decir: Una revelación enviada para corregir a los cristianos debería exponer su fe con exactitud antes de condenarla. No hacerlo cuenta en contra de su origen divino.
Respuesta: Este argumento solo tiene fuerza si los versículos pretenden ser descripciones. Muchos lectores musulmanes los toman como veredictos, y buena parte de la erudición moderna los lee como polémica. Según la lectura de Griffith, el argumento pierde la mayor parte de su fuerza; según la de Reynolds, conserva algo. Los cristianos no deberían presentar 5:116 como prueba de que Mahoma pensaba que María formaba parte de la Trinidad. El texto no soporta ese peso.
Lo que podemos afirmar con confianza
- El Corán rechaza la confesión de que Dios tiene un Hijo, de que Jesús es Dios y de que Dios es «tres» (4:171; 5:72–73; 6:101; 112).
- La Trinidad de la Iglesia es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, una esencia en tres hipóstasis, con el Padre como única fuente. Ningún concilio ni credo puso jamás a María en la Divinidad.
- La Iglesia distinguió la adoración debida solo a Dios del honor dado a María y a los santos, en el siglo IV (Epifanio) y en forma conciliar en 787 (Nicea II).
- El Corán 5:116 describe una creencia, Jesús y María como dos dioses además de Dios, que no coincide con ninguna enseñanza cristiana ortodoxa.
- Los comentaristas musulmanes clásicos conocían la fórmula de una sustancia en tres hipóstasis y también recogieron lecturas que ponían a María entre los tres.
- La inscripción de la Cúpula de la Roca (691–692) dirigió públicamente estos versículos a la «Gente de la Escritura» en Jerusalén, y Juan Damasceno, uno de los primeros ortodoxos que respondieron, entendió que la disputa trataba de Cristo.
- El desacuerdo central, si adorar a Jesucristo es adorar a Dios o asociarle una criatura, es real en ambos lados.
Lo que sigue en debate
- Si 5:116 refleja la creencia de que María pertenecía a la Trinidad (Reynolds) o es una reductio deliberada dirigida contra lo que los cristianos afirmaban de Jesús y contra el título Theotokos (Griffith).
- Si «el tercero de tres» en 5:73 vierte un epíteto siríaco de Cristo, como sostiene Griffith, o debe leerse literalmente como una afirmación sobre tres dioses.
- Si los coliridianos existieron tal como los describe Epifanio, y si algo parecido a ellos sobrevivió en la Arabia del siglo VII.
- Si el silencio del Corán sobre el Espíritu Santo como persona divina nos dice algo sobre lo que sabía su autor, y hasta qué punto la devoción mariana moldeó la visión que tenían los de fuera de la práctica cristiana.
- Si «malentendido», «reformulación polémica» o «juicio sobre la devoción» es la mejor descripción de conjunto. La evidencia admite más de una respuesta.
Conclusión
Los cristianos ortodoxos no necesitan que el Corán haya entendido mal la Trinidad. Nuestra confesión descansa en lo que Dios ha revelado en su Hijo, no en la exactitud con que otra escritura la resuma. Lo que sí necesitamos es describir nuestra propia fe con veracidad, y la fe de nuestros vecinos con el mismo cuidado. Eso significa admitir que algunos argumentos cristianos sobre 5:116 han pretendido más de lo que el texto puede sostener, y pedir a nuestros amigos musulmanes que reconozcan, a su vez, que ningún credo cristiano hizo jamás de María una diosa.
Cristianos y musulmanes comparten la primera línea de la confesión: Dios es uno. La Iglesia confiesa un solo Dios, el Padre, que nunca ha estado sin su Verbo y su Espíritu; a su Hijo, «engendrado, no hecho», que por nuestra salvación nació de la Virgen María; y al Espíritu, que procede del Padre y es adorado y glorificado con el Padre y el Hijo. Honramos a María por aquel a quien dio a luz, y lo adoramos a él porque es el Verbo que era con Dios y era Dios (Juan 1:1). Esa es la fe que el Corán rechaza, y es mejor para ambas comunidades estar en desacuerdo sobre ella tal como es realmente que estar de acuerdo sobre una caricatura.
Notas
- Versión española: trad. de Julio Cortés, texto de Tanzil.net (es.cortes, última actualización del 12 de agosto de 2014), consultado el 18 de octubre de 2026; una frase de 4:171, traducción de Raúl González Bórnez (Tanzil.net, es.bornez); donde lo indicamos, traducción nuestra del inglés de Abdel Haleem. Original inglés: M. A. S. Abdel Haleem, trad., The Qur’an: A New Translation (Oxford: Oxford University Press, 2004), según Quran.com (traducción 85). Las comparaciones usan la traducción Saheeh International de Quran.com (traducción 20). Texto árabe de Quran.com (escritura uthmani). ↩
- Corán 4:171, trad. de Julio Cortés; la frase final, trad. de Raúl González Bórnez, porque en el texto de Cortés de Tanzil.net esa frase aparece incompleta («¡Gloria a Él Tener un hijo...»). El original inglés cita la trad. de Abdel Haleem. Saheeh International: «And do not say, ‘Three’; desist.» («Y no digan: “Tres”; desistan»). ↩
- Corán 5:72–73 y 5:75, trad. de Julio Cortés (el original inglés cita la trad. de Abdel Haleem); compárese 5:17. Saheeh International vierte 5:73 como «Allāh is the third of three» («Alá es el tercero de tres»), con una nota al pie: «i.e., one part of three, referring to the Christian concept of trinity» («es decir, una parte de tres, en referencia al concepto cristiano de trinidad»). ↩
- Corán 5:116–117. La pregunta de 5:116 es traducción nuestra del inglés de Abdel Haleem («Jesus, son of Mary, did you say to people, ‘Take me and my mother as two gods alongside God’?»), porque las versiones españolas consultadas no recogen el dual: Cortés pone «¡Tomadnos a mí y a mi madre como a dioses, además de tomar a Alá!», y González Bórnez, «Tomadme a mí y a mi madre como dioses y no a Dios». La respuesta de Jesús y la cita de 5:117, trad. de Julio Cortés. Saheeh International para la traducción alternativa. ↩
- Corán 6:101; 112:3–4; 19:35; 9:30, trad. de Julio Cortés (el original inglés cita la trad. de Abdel Haleem). ↩
- Corán 2:87; 5:110; 16:102. Saheeh International glosa el espíritu en 2:87 y 5:110 como «[i.e., the angel Gabriel]» («es decir, el ángel Gabriel») y en 16:102 como «[i.e., Gabriel]» («es decir, Gabriel»). ↩
- El Símbolo de la fe (Credo niceno-constantinopolitano), texto español de la Diócesis de México de la Iglesia Ortodoxa en América, «El Credo», ocamexico.org/elcredo (consultado el 18 de octubre de 2026), con acentos y mayúsculas normalizados; el original inglés cita el texto inglés de la Iglesia Ortodoxa en América. ↩
- En esta versión en español, las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909, salvo Deuteronomio 6:4, traducido del griego de la Septuaginta; el original inglés cita la Revised Standard Version (RSV). ↩
- Gregorio Nacianceno, Oration 29 (Third Theological Oration), 2, trad. Charles Gordon Browne y James Edward Swallow, NPNF2 vol. 7; nuestra versión española se hace desde esa traducción inglesa. ↩
- Gregorio de Nisa, On “Not Three Gods”: To Ablabius, trad. H. A. Wilson, NPNF2 vol. 5. ↩
- Juan 1:14; Lucas 1:43, 48 (RV1909; el original inglés cita la RSV). ↩
- Segundo Concilio de Nicea (787), Decreto, trad. Henry Percival, NPNF2 vol. 14. ↩
- Epifanio, Panarion 79 (Contra los coliridianos). El griego dice Ἐν τιμῇ ἔστω Μαρία … τὴν Μαρίαν μηδεὶς προσκυνείτω, según lo imprime Philip Schaff, History of the Christian Church, vol. 3, §82, n. 795; traducción nuestra. Las palabras omitidas nombran al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como aquellos a quienes se debe adorar. Epifanio usa aquí el verbo proskyneō en el sentido de adoración; Nicea II usó después su sustantivo, proskynēsis, para la «reverencia honorífica» (en la traducción inglesa de Percival, “honourable reverence”) que permitió tributar a los íconos, a diferencia de la latreia. La traducción inglesa completa es Frank Williams, The Panarion of Epiphanius of Salamis, Books II and III (Leiden: Brill). ↩
- Al-Tabari, Jami‘ al-Bayan, sobre el Corán 5:73 (texto árabe en Quran.com, tafsir 15); traducción nuestra. La frase que describe al tercer miembro dice wa-zawjan mutatabba‘atan baynahumā; no hemos intentado una traducción segura de ella. ↩
- Al-Tabari, Jami‘ al-Bayan, sobre 5:73 (informe n.º 12294, de al-Suddi) y sobre 5:116 («ma‘būdayn ta‘budūnahumā min dūni llāh»); traducción nuestra. ↩
- Fakhr al-Din al-Razi, Mafatih al-Ghayb (al-Tafsir al-Kabir), sobre el Corán 4:171 y 5:116 (texto árabe en Altafsir.com); traducciones nuestras. Sobre 4:171, al-Razi recoge también la lectura de al-Zajjaj («no digan: “Nuestros dioses son tres”»), basada en que 5:116 muestra a los cristianos contando a Dios, al Mesías y a María como tres dioses. ↩
- Tafsir al-Jalalayn sobre 5:73, trad. Feras Hamza (Amman: Royal Aal al-Bayt Institute for Islamic Thought), en Altafsir.com; Ibn Kathir, Tafsir (edición inglesa abreviada en Quran.com), sobre 5:73 y 4:171; sobre 4:171, la cifra de 318 y la palabra «obispos» proceden del texto árabe (también en Quran.com), que la edición inglesa abreviada vierte como «more than three hundred Patriarchs» («más de trescientos patriarcas»). ↩
- Muftí Muhammad Shafi‘, Ma‘arif al-Qur’an (edición inglesa en Quran.com), sobre 5:72–75, citando a Shabbir Ahmad Usmani. ↩
- Maulana Wahiduddin Khan, Tazkirul Quran (en inglés, en Quran.com), sobre 5:73–76; véase también su comentario a 5:116–118. ↩
- Gabriel Said Reynolds, The Qur’an and the Bible: Text and Commentary (New Haven: Yale University Press, 2018), 218, sobre 5:116–19. ↩
- Sidney H. Griffith, The Bible in Arabic (Princeton: Princeton University Press, 2013), 35 n. 80, que cita a W. Montgomery Watt, «The Christianity Criticized in the Qur’ān», The Muslim World 57 (1967): 197–201. ↩
- Stephen J. Shoemaker, «Epiphanius of Salamis, the Kollyridians, and the Early Dormition Narratives: The Cult of the Virgin in the Fourth Century», Journal of Early Christian Studies 16, n.º 3 (2008): 371–401 (resumen). ↩
- Reynolds, The Qur’an and the Bible, 218. ↩
- Griffith, The Bible in Arabic, 25–36, esp. 28 y 36. ↩
- Griffith, The Bible in Arabic, 33–34; el argumento completo está en Sidney H. Griffith, «Syriacisms in the Arabic Qur’ān: Who Were “Those Who Said Allāh Is Third of Three” according to al-Mā’idah 73?», en A Word Fitly Spoken, ed. Meir M. Bar-Asher et al. (Jerusalem: Ben-Zvi Institute, 2007), 83–110. ↩
- Reynolds, The Qur’an and the Bible, 208, sobre 5:73. Reynolds señala también que los Jalalayn leen el versículo como referido a Jesús y a su madre. ↩
- Griffith, The Bible in Arabic, 35. ↩
- Reynolds, The Qur’an and the Bible, 218. ↩
- Christel Kessler, «‘Abd al-Malik’s Inscription in the Dome of the Rock: A Reconsideration», Journal of the Royal Asiatic Society 102, n.º 1 (1970): 2–14; transcripción y traducción de las inscripciones interior y exterior en Islamic-Awareness.org. ↩
- Juan Damasceno, On Heresies 100/101 («The Heresy of the Ishmaelites») (unos pocos estudiosos han puesto en duda que este capítulo sea del propio Juan; la mayoría lo acepta), en Writings, trad. Frederic H. Chase Jr., Fathers of the Church 37 (New York: Fathers of the Church, Inc., 1958; después Catholic University of America Press), 153–60. ↩
- Hechos 19:11 (RV1909; el original inglés cita la RSV). ↩
Bibliografía
Fuentes primarias
- The Qur’an: A New Translation. Traducción de M. A. S. Abdel Haleem. Oxford: Oxford University Press, 2004. Citado de Quran.com. Versión española usada en este artículo: traducción de Julio Cortés, texto de Tanzil.net (es.cortes); una frase, traducción de Raúl González Bórnez (Tanzil.net, es.bornez).
- The Qur’an. Traducción Saheeh International. Citado de Quran.com.
- The Holy Bible: Revised Standard Version. Citado de BibleGateway.com. Versión española usada en este artículo: Reina-Valera 1909.
- El Símbolo de la fe (Credo niceno-constantinopolitano). Orthodox Church in America, oca.org. Texto español: Diócesis de México de la Iglesia Ortodoxa en América, «El Credo», ocamexico.org/elcredo.
- Epifanio de Salamina. Panarion, secta 79. En inglés: The Panarion of Epiphanius of Salamis, Books II and III. Traducción de Frank Williams. Leiden: Brill. Fragmento griego según lo imprime Philip Schaff, History of the Christian Church, vol. 3, §82 (CCEL).
- Las inscripciones de la Cúpula de la Roca (año 72 de la Hégira / 691–692). Transcripción y traducción en Islamic-Awareness.org.
Fuentes ortodoxas y patrísticas
- Gregorio Nacianceno. Oration 29. Traducción de Charles Gordon Browne y James Edward Swallow. NPNF2, vol. 7. Buffalo, 1894. New Advent.
- Gregorio de Nisa. On “Not Three Gods”: To Ablabius. Traducción de H. A. Wilson. NPNF2, vol. 5. Buffalo, 1893. New Advent.
- Segundo Concilio de Nicea. Decreto. Traducción de Henry Percival. NPNF2, vol. 14. Buffalo, 1900. New Advent.
- Juan Damasceno. Writings. Traducción de Frederic H. Chase Jr. Fathers of the Church 37. New York: Fathers of the Church, Inc., 1958; después Catholic University of America Press.
Otros estudios (incluidos estudiosos que discrepan)
- Griffith, Sidney H. The Bible in Arabic: The Scriptures of the “People of the Book” in the Language of Islam. Princeton: Princeton University Press, 2013.
- Griffith, Sidney H. «Syriacisms in the Arabic Qur’ān: Who Were “Those Who Said Allāh Is Third of Three” according to al-Mā’idah 73?». En A Word Fitly Spoken: Studies in Mediaeval Exegesis of the Hebrew Bible and the Qur’ān Presented to Haggai Ben-Shammai, edición de Meir M. Bar-Asher, Simon Hopkins, Sarah Stroumsa y Bruno Chiesa, 83–110. Jerusalem: Ben-Zvi Institute, 2007.
- Reynolds, Gabriel Said. The Qur’an and the Bible: Text and Commentary. New Haven: Yale University Press, 2018.
- Shoemaker, Stephen J. «Epiphanius of Salamis, the Kollyridians, and the Early Dormition Narratives: The Cult of the Virgin in the Fourth Century». Journal of Early Christian Studies 16, n.º 3 (2008): 371–401.
- Kessler, Christel. «‘Abd al-Malik’s Inscription in the Dome of the Rock: A Reconsideration». Journal of the Royal Asiatic Society 102, n.º 1 (1970): 2–14.
- Watt, W. Montgomery. «The Christianity Criticized in the Qur’ān». The Muslim World 57, n.º 3 (1967): 197–201.
Fuentes de la tradición islámica
- Al-Tabari, Abu Ja‘far Muhammad ibn Jarir. Jami‘ al-Bayan ‘an Ta’wil Ay al-Qur’an. Texto árabe en Quran.com.
- Fakhr al-Din al-Razi. Mafatih al-Ghayb (al-Tafsir al-Kabir). Texto árabe en Altafsir.com.
- Jalal al-Din al-Mahalli y Jalal al-Din al-Suyuti. Tafsir al-Jalalayn. Traducción de Feras Hamza. Amman: Royal Aal al-Bayt Institute for Islamic Thought. Altafsir.com.
- Ibn Kathir. Tafsir Ibn Kathir (edición inglesa abreviada). Quran.com.
- Shafi‘, Muftí Muhammad. Ma‘arif al-Qur’an. Edición inglesa en Quran.com.
- Khan, Maulana Wahiduddin. Tazkirul Quran. Edición inglesa en Quran.com.