¿Qué es el cristianismo niceno?

El Credo niceno confiesa a un solo Dios, el Padre; al Hijo eterno hecho hombre, y al Espíritu que da la vida. Qué significa cada cláusula, de dónde vino en 325 y 381, cómo lo lee la Iglesia ortodoxa, y quién lo confiesa y quién no.

La mayoría de los cristianos del mundo, ya sean ortodoxos, católicos, anglicanos, luteranos o reformados, pueden ponerse de pie en la iglesia y decir el mismo texto breve: «Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra» (texto del Credo según la Diócesis de México de la Iglesia Ortodoxa en América). Esa confesión compartida es lo que se entiende por cristianismo niceno.

El nombre viene de Nicea, la ciudad de Asia Menor donde en 325 se reunieron obispos para responder a una disputa: si el Hijo de Dios es verdaderamente Dios o la primera y más alta de las criaturas de Dios. El credo que la mayoría de las iglesias recita hoy es una forma más completa de esa confesión, recibida del Concilio de Constantinopla de 381. Para la Iglesia ortodoxa es el Símbolo de la fe, que se confiesa en cada Divina Liturgia.

El Credo marca a la vez un centro y un límite: muestra qué desacuerdos entre cristianos son discusiones de familia y cuáles tienen que ver con quién es Dios. Este artículo explica qué dice el Credo, de dónde vino, cómo lo lee la Iglesia ortodoxa, quiénes lo confiesan y qué objeciones merecen una respuesta seria.

En resumen

El cristianismo niceno es la fe confesada en el Credo de Nicea (325) tal como se completó en Constantinopla (381): un solo Dios, el Padre Todopoderoso; un solo Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, engendrado eternamente del Padre, «Verdadero Dios de Dios Verdadero», que se hizo hombre, fue crucificado bajo Poncio Pilato y resucitó corporalmente al tercer día; y el Espíritu Santo, «Señor, Dador de Vida», que procede del Padre y con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado. Se escribió para excluir la enseñanza de que el Hijo, y más tarde el Espíritu, es una criatura, y expone cómo encaja el conjunto de la Escritura en lugar de reemplazarla. En la lectura ortodoxa, el Padre es la única fuente del Hijo y del Espíritu, la salvación es la unión de Dios con la humanidad en Cristo, que sana y deifica, y el Credo se confiesa en su forma original, sin el añadido occidental posterior «y del Hijo» (el Filioque). La Iglesia ortodoxa, las Iglesias ortodoxas orientales (no calcedonianas), la Iglesia del Oriente, los católicos y los protestantes históricos confiesan todos esta fe, aunque discrepan en muchas otras cosas. Los santos de los últimos días, los Testigos de Jehová, los pentecostales unicitarios y los musulmanes no la confiesan.

Tesis: El Credo niceno es el resumen que hace la Iglesia del testimonio de las Escrituras sobre el único Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, y el registro histórico muestra que fue una respuesta razonada a una disputa real sobre la Biblia, no un invento imperial.

El concilio de Nicea

En 325 se reunieron obispos en Nicea de Bitinia bajo el patrocinio del emperador Constantino. Teodoreto de Ciro, que escribió más de un siglo después, cuenta que algunos obispos habían perdido un ojo o un brazo en la persecución, de modo que el concilio «parecía un ejército de mártires reunido» (traducción nuestra). El número de obispos no es seguro. Eusebio de Cesarea, que asistió, dice que «el número de los obispos pasaba de doscientos cincuenta», mientras que Atanasio, que escribió décadas después, habla de 318, la cifra que se volvió tradicional.1 {{debated: El número exacto de obispos en Nicea no puede recuperarse; 318 es la cifra tradicional, y el único recuento de un testigo presencial habla de más de 250.}}

La disputa había comenzado en Alejandría. Arrio, un presbítero, se enfrentó a su obispo, Alejandro, a propósito de la relación del Hijo con el Padre. En una carta conservada por Teodoreto, Arrio resumió su postura: «Somos perseguidos porque decimos que el Hijo tiene principio, pero que Dios es sin principio». Arrio quería proteger la unicidad de Dios, pero su solución colocaba al Hijo del lado creado de la línea que separa a Dios de todo lo demás. Atanasio citó el lema del partido de Arrio: «Hubo una vez en que Él no era». Como la mayor parte de las palabras de Arrio sobrevive solo en citas de sus adversarios, los historiadores sopesan esas citas frente a sus propias cartas.2

Nicea respondió con un credo. En la traducción inglesa de la colección Nicene and Post-Nicene Fathers, confesaba «un Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, el unigénito de su Padre, de la sustancia del Padre, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no hecho, de una misma sustancia (homoousios) con el Padre» (traducción nuestra). Luego condenaba a quien dijera «que hubo un tiempo en que el Hijo de Dios no era», o que él era «una criatura».3 {{very-strong: El Concilio de Nicea, en 325, promulgó un credo que confesaba al Hijo «de una misma sustancia» con el Padre y condenaba la afirmación de que es una criatura.}}

Homoousios no decía que el Padre y el Hijo sean la misma persona. Decía que, sea lo que sea ser el único Dios, el Hijo lo es, eternamente, con el Padre. La palabra no lo resolvió todo de una vez. Tenía asociaciones anteriores y necesitó décadas de discusión antes de que la mayor parte de la Iglesia se pusiera de acuerdo sobre lo que protegía. Lewis Ayres y el estudioso ortodoxo John Behr sostienen que los años posteriores a 325 fueron un largo debate entre varias posturas teológicas, no una simple contienda entre dos partidos.4

De Nicea a Constantinopla

La controversia continuó durante más de cincuenta años, y surgió una nueva cuestión. Algunos aceptaban la plena divinidad del Hijo, pero trataban al Espíritu Santo como una criatura. El Credo de 325 había terminado su confesión positiva con las breves palabras «Y [creemos] en el Espíritu Santo». San Basilio el Grande, San Gregorio el Teólogo (Nacianceno) y San Gregorio de Nisa argumentaron a partir de la Escritura, del bautismo y del culto que el Espíritu pertenece al lado divino de la línea entre el Creador y la criatura.

En 381 se reunió un concilio en Constantinopla. Su primer canon declaró que «la fe de los trescientos dieciocho Padres reunidos en Nicea de Bitinia no será dejada de lado», y condenó, entre otros, a los arrianos, a los sabelianos y a los «pneumatómacos», los que combatían contra el Espíritu. Las actas completas del concilio no se han conservado. El credo más completo se conserva por primera vez en las actas del Concilio de Calcedonia (451), donde se leyó en voz alta como la fe «que los 150 padres expusieron en consonancia con el santo y gran Sínodo de Nicea». Como lo resumió en 2003 una consulta conjunta ortodoxo-católica, «las actas del Concilio de Constantinopla se perdieron, pero el texto de su Credo fue citado y reconocido formalmente como vinculante» en Calcedonia.5 {{strong: El credo más completo fue recibido como la fe de los 150 padres de Constantinopla (381), aunque su texto se conserva por primera vez en las actas de Calcedonia (451).}}

Este es el texto que la Iglesia ortodoxa confiesa hoy, aquí en la traducción española de la Diócesis de México de la Iglesia Ortodoxa en América:6

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, y de todas las cosas visibles e invisibles.

Y en un Señor Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos; Luz de Luz, Verdadero Dios de Dios Verdadero, engendrado, no hecho, consubstancial con el Padre, por Quien todas las cosas fueron hechas. Quien por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó de los cielos, y se encarnó del Espíritu Santo y de María la Virgen, y se hizo hombre. Y fue crucificado por nosotros bajo Poncio Pilatos, y padeció, y fue sepultado. Y al tercer día resucitó, según las Escrituras. Y subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre; y otra vez ha de venir con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos, y su reino no tendrá fin.

Y en el Espíritu Santo, Señor, Dador de Vida, que del Padre procede, que con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado, que habló por los Profetas.

Y en la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso un solo bautismo para la remisión de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del siglo venidero. Amén.

Un comentario línea por línea se encuentra en la guía de estudio del Credo niceno (en inglés) del sitio.

«Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso»

El Credo comienza donde comienza Israel: «Oye, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno es» (Deuteronomio 6:4, traducción del griego de la Septuaginta; las demás citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909, salvo que se indique otra versión, y los corchetes son de esa edición).7 El Dios que confiesan los cristianos es el Creador del cielo y de la tierra, no un miembro del cosmos, ni un ser que ascendió a la divinidad, ni la figura más alta de una sociedad de dioses. Todas las cosas visibles e invisibles le deben su existencia; él no debe su existencia a nada.

«Padre» señala aquí, ante todo, la relación eterna de Dios con el Hijo. El Padre nunca está sin su Verbo, y es la única fuente de la que el Hijo es engendrado eternamente y de la que el Espíritu procede eternamente. La teología ortodoxa llama a esto la monarquía del Padre: la unidad de la Trinidad está anclada en la persona del Padre, que comparte plenamente la única naturaleza divina con el Hijo y el Espíritu. San Gregorio el Teólogo lo expresó así: «los tres tienen una sola Naturaleza —Dios—. Y la unión es el Padre, de quien y hacia quien discurre el orden de las Personas, no de modo que se confundan, sino de modo que sean poseídas, sin distinción de tiempo, de voluntad ni de poder».8

«Y en un Señor Jesucristo»

En la Septuaginta, tal como la recibieron los cristianos, Kyrios («Señor») aparece regularmente donde el hebreo tiene el nombre divino. Pablo reformula la confesión de Israel como «un Dios, el Padre, del cual son todas las cosas, y nosotros en él: y un Señor Jesucristo, por el cual son todas las cosas, y nosotros por él» (1 Corintios 8:6). Richard Bauckham sostiene que Pablo incluye aquí a Jesús dentro de la identidad del único Dios de Israel, a la vez que lo distingue del Padre; otros estudiosos plantean la cristología primitiva de otra manera, pero el versículo coloca claramente a Jesús del lado del Creador en esa línea.9

«Hijo unigénito de Dios» señala que la filiación de Jesús es única. Los cristianos llegan a ser hijos de Dios por adopción, «á fin de que recibiésemos la adopción de hijos» (Gálatas 4:5). El Hijo es Hijo por naturaleza. Juan habla del Verbo que «era con Dios, y el Verbo era Dios», de quien dice que «todas las cosas por él fueron hechas», y que «fué hecho carne, y habitó entre nosotros» (Juan 1:1–3, 14). «Nacido del Padre antes de todos los siglos» descarta la idea de que el Hijo comenzó en Belén. El hombre Jesús nació de María en el tiempo; el Hijo que asumió esa humanidad comparte la gloria del Padre «antes que el mundo fuese» (Juan 17:5).

«Engendrado, no hecho»

Esta es la respuesta más tajante del Credo a Arrio. Quien hace algo produce algo de otra naturaleza, como un carpintero hace una mesa. Quien engendra comunica la misma naturaleza. El Padre comparte eternamente con el Hijo el ser divino indiviso. No hubo un momento en que Dios estuviera solo y luego produjera una deidad menor. «Verdadero Dios de Dios Verdadero» cierra la puerta a una divinidad honoraria: la Escritura puede llamar «dioses» a ángeles o a jueces en sentidos limitados, pero el Credo confiesa al Hijo como Dios en el mismo sentido increado que el Padre.

El debate fue un debate sobre la Biblia. El partido de Arrio se apoyaba mucho en Proverbios 8:22. En la Septuaginta, según la traduce Brenton, la Sabiduría dice: «El Señor me hizo principio de sus caminos para sus obras» (traducción del griego de la Septuaginta, siguiendo la versión inglesa de Brenton). Si Cristo es la Sabiduría de Dios, razonaban, entonces Cristo fue hecho. Atanasio dedicó varios capítulos de su segundo Discurso contra los arrianos a este versículo, y argumentó que debe leerse junto con el resto de la Escritura y que habla de la venida del Hijo en la carne «para las obras», no de su origen eterno.10

La fe nicena no borra el orden entre el Padre y el Hijo que enseña la Escritura. Ante las palabras de Jesús «el Padre mayor es que yo» (Juan 14:28), San Gregorio el Teólogo respondió que «lo Mayor se refiere al origen, mientras que lo Igual pertenece a la Naturaleza».11 El Padre es la fuente; el Hijo es del Padre; ambos son un solo Dios. El orden es real y eterno, pero es un orden de origen, no de rango ni de ser.

«Por nosotros los hombres y por nuestra salvación»

El Credo pasa ahora de quién es el Hijo a lo que hizo. La Iglesia ortodoxa lee estas palabras a través de los Padres que defendieron el Credo. Para San Atanasio, el problema humano es la muerte y la corrupción, además de la culpa: la humanidad se apartó de Dios y comenzó a deslizarse de vuelta hacia la nada. El Verbo tomó un cuerpo mortal «para que en adelante la corrupción fuera apartada de todos por la gracia de la resurrección». Atanasio resumió el propósito de la Encarnación en una frase célebre: «Él fue hecho hombre para que nosotros fuésemos hechos Dios».12 Esto es la theosis (deificación): por gracia los seres humanos llegan a ser «participantes de la naturaleza divina» (2 Pedro 1:4), sin llegar nunca a ser Dios por naturaleza y sin dejar nunca de ser criaturas. El sitio lo explica con más detalle en ¿Qué es la theosis? (en inglés). Atanasio también habla de una deuda pagada por la muerte de Cristo, así que las imágenes de sanación y las jurídicas no deben oponerse entre sí; pero en la enseñanza ortodoxa la imagen que rige es la sanación y la unión con Dios, y no únicamente un tribunal.

La misma perspectiva determina lo que los cristianos ortodoxos dicen que heredamos de Adán. La teología ortodoxa suele hablar de «pecado ancestral»: el género humano hereda la mortalidad y la corrupción, y con ellas una inclinación al pecado, en lugar de la culpa personal de Adán. Los cristianos occidentales, siguiendo a Agustín, hablan más a menudo de «pecado original», y las dos tradiciones están más cerca de lo que sugieren las polémicas. Véase Pecado original y pecado ancestral (en inglés).

«Fue crucificado por nosotros bajo Poncio Pilatos»

Poncio Pilato ancla la confesión en la historia pública. Aquel por quien todas las cosas fueron hechas padeció bajo un gobernador romano con nombre propio. El Hijo eterno murió verdaderamente en la humanidad que había hecho suya, mientras su naturaleza divina permanecía inmortal. «Al tercer día resucitó» significa resurrección corporal, y Pablo la une a la futura resurrección de todos los que pertenecen a Cristo (1 Corintios 15:20–23).

La Iglesia ortodoxa canta juntos el sentido de la Cruz y el de la Resurrección durante todo el tiempo pascual: «Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte por la muerte, y dando vida a los que yacían en los sepulcros».13 En este himno, la muerte de Cristo es ante todo la derrota de la muerte desde dentro. La sustitución penal, el modelo según el cual Cristo carga en nuestro lugar con el castigo del Padre, pertenece principalmente a la teología reformada y, más ampliamente, a la protestante. Es una manera occidental de leer la Cruz. El Credo no elige entre esos modelos; dice que fue crucificado «por nosotros».

«Y en el Espíritu Santo, Señor, Dador de Vida»

Al Espíritu se le llama «Señor», un título de peso divino, y «Dador de Vida» (compárese Génesis 1:2; Salmo 104:30; Juan 3:5–8; Romanos 8:11). El concilio de 381 fue cuidadoso en su redacción. La declaración ortodoxo-católica de 2003 señala que el Credo «evitó llamar directamente “Dios” al Espíritu», aunque Atanasio y Gregorio lo habían hecho, y a la vez quería claramente confesar su plena divinidad: no se adora ni se glorifica a una criatura. Gregorio había respondido a la pregunta sin rodeos: «¿Es Dios el Espíritu? Ciertamente. Entonces, ¿es consubstancial? Sí, si es Dios». San Basilio describió la salvación con la misma forma trinitaria: «el camino del conocimiento de Dios va desde el único Espíritu, por el único Hijo, hasta el único Padre».14

El Espíritu es aquel «que del Padre procede», en eco de las palabras de Jesús sobre «el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre» (Juan 15:26). Esta es la redacción original del Credo, y la Iglesia ortodoxa la conserva sin cambios. En Occidente se añadieron más tarde las palabras «y del Hijo» (Filioque). El primer uso en un credo se asocia con el concilio regional de Toledo de 589. Hacia 810, el papa León III, presionado por la corte de Carlomagno, afirmó la teología pero se negó a añadir la palabra al Credo y, según el Liber Pontificalis, mandó exponer el texto original en escudos de plata en San Pedro. El Credo con el Filioque se cantó por primera vez en una misa papal en 1014.15 {{very-strong: El Credo, tal como se recibió de 381, dice que el Espíritu «del Padre procede»; «y del Hijo» se añadió después en Occidente y se cantó por primera vez en una misa papal en 1014.}}

La objeción ortodoxa es doble: una parte de la Iglesia cambió un credo común sin un concilio común, y el añadido oscurece el papel del Padre como única fuente en la Trinidad. A los católicos hay que escucharlos con sus propias palabras. El Catecismo de la Iglesia Católica reconoce que el Filioque «no figuraba en el símbolo confesado el año 381 en Constantinopla» y que sigue siendo «un motivo de no convergencia con las Iglesias ortodoxas», aunque considera legítima la fórmula occidental porque el Padre, en tanto que «principio sin principio», sigue siendo «el origen primero del Espíritu». En 2003, la consulta norteamericana de teólogos ortodoxos y católicos recomendó que la Iglesia católica usara en la catequesis y en la liturgia «solamente el texto griego original» del Credo.16 El desacuerdo es real, pero no toca la confesión compartida de que el Espíritu es increado, personal y plenamente divino. El sitio cuenta la historia en El Filioque: por qué una frase ayudó a dividir Oriente y Occidente (en inglés).

La Iglesia, el bautismo y la vida del siglo venidero

«La Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica» confiesa algo visible. La Iglesia ortodoxa se entiende a sí misma como esa única Iglesia, en continuidad con los apóstoles por medio de sus obispos, sus sacramentos y su confesión ininterrumpida de este Credo. No considera el año 1054 como su comienzo; esa fecha es un marcador convencional de un largo distanciamiento entre Oriente y Occidente. Otros cristianos trazan de otra manera los límites de la Iglesia; lo que el Credo excluye para todos ellos es una espiritualidad puramente invisible, sin bautismo y sin continuidad con los apóstoles.

«Un solo bautismo para la remisión de los pecados» refleja Efesios 4:5 y el vínculo que el Nuevo Testamento establece entre el bautismo, el arrepentimiento, la unión con Cristo y el perdón (Hechos 2:38; Romanos 6:3–4). En la Iglesia ortodoxa el bautismo es un nuevo nacimiento: la persona muere y resucita con Cristo, se une a su Cuerpo y es sellada con el don del Espíritu en la crismación. Las últimas líneas del Credo rechazan toda explicación de la salvación como una huida del cuerpo. Los cristianos dicen: «Espero la resurrección de los muertos y la vida del siglo venidero»: la comunión eterna con Dios en una creación renovada (Romanos 8:18–25; Apocalipsis 21–22), la plenitud de la deificación comenzada en el bautismo.

¿Quién confiesa la fe nicena?

La Iglesia ortodoxa confiesa el Credo en su forma original. Las Iglesias ortodoxas orientales (entre ellas la copta, la armenia, la siríaca y la etíope) se separaron de los ortodoxos después del Concilio de Calcedonia de 451; sin embargo, en su declaración conjunta de 1990, ambas familias declararon: «Ambas familias aceptan los tres primeros Concilios Ecuménicos, que forman nuestra herencia común». La Iglesia asiria del Oriente, separada desde hace mucho de ambas, confesó con el papa Juan Pablo II en 1994 «la fe recibida de los Apóstoles tal como la formularon nuestros Padres comunes en el Credo niceno».17

La Iglesia católica romana confiesa el Credo y difiere de los ortodoxos en el Filioque y en cuestiones posteriores de autoridad. Los reformadores no abandonaron Nicea. La Confesión de Augsburgo luterana, de 1530, comienza enseñando «que el decreto del Concilio de Nicea sobre la unidad de la esencia divina y sobre las tres personas es verdadero y debe creerse sin duda alguna».18 Las iglesias anglicanas, reformadas, metodistas y la mayoría de las evangélicas confiesan igualmente la Trinidad en términos nicenos. Difieren de los ortodoxos en los sacramentos, la Iglesia, los santos y la Tradición, y la Iglesia ortodoxa no considera que el Credo por sí solo sea la plena unidad de fe; pero esas diferencias no significan que adoren a un Dios distinto.

¿Qué movimientos quedan fuera del Credo?

Un movimiento queda fuera del cristianismo niceno cuando niega las afirmaciones centrales del Credo, por mucho vocabulario cristiano que conserve. La manera justa de mostrarlo es dejar que cada grupo hable por sí mismo.

  • La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días dice que sus miembros «oran a Dios el Padre en el nombre de Jesucristo» y reconocen «al Hijo como el Señor y Redentor». También enseña, con sus propias palabras, «que Dios y Jesucristo son seres glorificados y físicos, y que cada miembro de la Trinidad es un ser separado» (en la versión oficial en español de esa Iglesia, «Trinidad» traduce el término inglés Godhead). Sus escrituras afirman: «El Padre tiene un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre; así también el Hijo» (Doctrina y Convenios 130:22).19 Tres seres separados unidos en propósito es una explicación de Dios distinta de una sola esencia divina compartida por tres personas. El sitio compara ambas con cuidado en ¿Un solo Dios o un concilio de dioses?
  • Los Testigos de Jehová enseñan sobre Jesús que «Jehová lo creó antes de hacer todo lo demás», y que se le llama «Hijo unigénito» «porque él fue el único ser creado directamente por Jehová». Su sitio oficial dice que «todo indica que Miguel», el arcángel, «es un nombre que da la Biblia a Jesús».20 Esto se acerca a la postura que Nicea rechazó: el Hijo queda situado entre las criaturas, por exaltado que sea. Véase ¿Es Jesús el arcángel Miguel? (en inglés)
  • Los pentecostales unicitarios afirman la plena deidad de Cristo. La Iglesia Pentecostal Unida Internacional declara: «Hay un solo Dios, que se ha revelado como Padre; a través de su Hijo, en la redención; y como Espíritu Santo, por emanación. Jesucristo es Dios manifestado en carne».21 Quedan fuera del Credo por el lado opuesto al de Arrio, al negar la distinción personal y eterna del Padre, el Hijo y el Espíritu, una postura cercana al modalismo que la Iglesia primitiva rechazó como sabelianismo.
  • Las formas unitarias del cristianismo niegan que Dios exista eternamente como Padre, Hijo y Espíritu Santo (el universalismo unitario moderno no tiene un credo común, así que no se debe atribuir a sus miembros una única teología).
  • El islam honra a Jesús como Mesías y mensajero. El Corán dice a los cristianos: «¡No digáis “Tres”! ¡Basta ya…!», y dice de Dios: «¡Glorificado sea! ¡Cómo va a tener Él un hijo!» (4:171; trad. de Julio Cortés y, para la segunda frase, de Raúl González Bórnez). También dice de Jesús que «no le mataron ni le crucificaron» (4:157, trad. de Julio Cortés), un versículo que los musulmanes han interpretado de más de una manera.22 El islam es estrictamente monoteísta, pero su enseñanza sobre Dios y sobre Jesús no es nicena.

Estos juicios clasifican doctrinas. No miden la sinceridad ni el carácter de quienes las sostienen.

Objeciones y respuestas

«Constantino inventó la divinidad de Cristo en 325».

Es cierto que un emperador convocó el concilio y tomó parte en él, así que la afirmación tiene una base. Pero la creencia que el concilio defendió ya era antigua. Ignacio de Antioquía, que escribía como prisionero camino de su muerte en Roma (según la datación habitual, a comienzos del siglo II, aunque la fecha se discute), dijo a los efesios que «nuestro Dios, Jesucristo, fue, según la disposición de Dios, concebido por María en su seno». El propio Arrio se quejaba de ser «perseguido» por decir que el Hijo tiene principio, lo cual muestra que la suya era la postura cuestionada en Alejandría antes de que Constantino interviniera.23 Constantino tampoco impuso un acuerdo: la discusión continuó más de cincuenta años, y la fe nicena solo se confirmó en Constantinopla en 381, bajo otro emperador. Véase ¿Inventó Constantino el cristianismo o eligió la Biblia? (en inglés)

«Ningún credo sino la Biblia».

Muchos cristianos protestantes desconfían de cualquier texto que se ponga junto a la Escritura, y tienen razón en que un credo debe rendir cuentas ante la Biblia. Pero la controversia arriana mostró que citar versículos no bastaba, porque todos los bandos los citaban. Palabras como homoousios no aparecen en la Escritura, pero la realidad que protegen surge del testimonio conjunto de la Escritura: hay un solo Dios; el Padre es Dios; el Hijo es Dios y no es el Padre; el Espíritu es divino y distinto. En la visión ortodoxa, el Credo es la Escritura leída en la Iglesia, donde las Escrituras se leyeron y se transmitieron por primera vez.

«Nicea rompió con los primeros cristianos».

Los santos de los últimos días presentan la versión más fuerte de este argumento. El élder Jeffrey R. Holland dijo en 2007 que la opinión de los santos de los últimos días «de la Trinidad no es compatible con la historia cristiana posterior al Nuevo Testamento, sino que vuelve a la doctrina que Jesús mismo enseñó», y preguntó, si quienes no tienen «un concepto del cuarto o quinto siglo con respecto a la Trinidad» no son cristianos: «¿entonces qué sería de aquellos primeros santos cristianos…?».24 Los primeros cristianos no usaban el vocabulario de 381, y el lenguaje de la Iglesia sí se desarrolló. Pero un vocabulario desarrollado no es una fe cambiada. Los primeros cristianos adoraban a Jesús, bautizaban en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:19) y confesaban con Pablo «un Dios, el Padre … y un Señor Jesucristo» dentro del estricto monoteísmo de Israel. El Nuevo Testamento no describe en ninguna parte al Padre como un hombre exaltado y corpóreo ni a Dios como un concilio de seres separados. El Credo defendió esa adoración más antigua de Cristo frente a la afirmación de que es una criatura.

«El homoousios es filosofía griega, no la Biblia».

El término sí venía del vocabulario filosófico, y en parte por eso tardó décadas en asentarse. Se aceptó cuando quedó claro que decía algo bíblico: el Hijo no es una criatura y comparte todo lo que el Padre es, salvo ser el Padre. La verdadera cuestión es si la palabra protege todo el testimonio bíblico mejor que las alternativas. Para esa evidencia, véase El fundamento bíblico de la Trinidad.

Lo que podemos afirmar con confianza

  • El Concilio de Nicea se reunió en 325 y promulgó un credo que confesaba al Hijo como «Dios verdadero de Dios verdadero» y «de una misma sustancia» con el Padre.
  • Ese credo condenó la afirmación de que el Hijo vino de la nada o de que hubo un tiempo en que él no era.
  • El concilio de 381 reafirmó Nicea y confesó al Espíritu Santo como Señor y Dador de Vida, adorado con el Padre y el Hijo.
  • El credo más completo se conserva por primera vez en las actas de Calcedonia (451), donde se leyó como la fe de los 150 padres de Constantinopla.
  • El texto original dice que el Espíritu «del Padre procede»; el Filioque es un añadido occidental posterior, cantado por primera vez en una misa papal en 1014.
  • La adoración de Jesús como Dios está atestiguada mucho antes de Nicea.
  • La Iglesia ortodoxa, las Iglesias ortodoxas orientales, la Iglesia del Oriente, los católicos y las confesiones protestantes históricas profesan todos la fe nicena.

Lo que sigue en debate

  • El número exacto de obispos en Nicea: Eusebio, testigo presencial, dice que más de 250; 318 es la cifra tradicional.
  • Cómo se compuso el credo de 381 y cómo se relaciona exactamente con el concilio, ya que las actas se perdieron.
  • El papel teológico de Constantino, la redacción que hay detrás de homoousios y la influencia de determinados obispos.
  • Si el Filioque puede entenderse de un modo que Oriente y Occidente acepten, y si Roma volverá al texto original en todas sus liturgias.
  • Dónde están los límites visibles de la Iglesia. Los cristianos responden a esto de manera distinta, y el Credo por sí solo no lo resuelve para ellos.
  • Cómo describir el vínculo entre la adoración más antigua de Jesús y el vocabulario niceno posterior: estudiosos como Bauckham ven una continuidad de fondo; otros subrayan el desarrollo.

Conclusión

El Credo comienza con la creación y termina con la resurrección. Entre esos dos horizontes está Jesucristo: eternamente del Padre, nacido de la Virgen María, crucificado bajo Pilato, resucitado en el cuerpo y reinando sin fin. El centro del cristianismo es la comunión con el Dios vivo, el Padre, por el Hijo y en el Espíritu Santo.

En la Divina Liturgia, el Credo llega justo antes de la plegaria eucarística. El diácono (en algunos usos, el sacerdote) exclama primero: «Amémonos los unos a los otros, para que en unanimidad confesemos», y el pueblo responde: «Al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, Trinidad consubstancial e indivisible».25 El Credo no es una contraseña, sino un acto de fe compartido por personas que están siendo sanadas y unidas a Dios. Su última palabra es esperanza: «la vida del siglo venidero».

Notas

  1. Eusebio, Life of Constantine 3.8, trad. Ernest Cushing Richardson, NPNF2 vol. 1; Atanasio, Ad Afros 2, NPNF2 vol. 4; Teodoreto, Ecclesiastical History 1.6 (NPNF2 vol. 3, trad. Blomfield Jackson). Teodoreto escribió a mediados del siglo V. Salvo que se indique un texto publicado en español, las citas de los Padres, de los concilios y de otros autores se traducen aquí del inglés que cita el original (traducción nuestra). ↩
  2. Arrio, Letter to Eusebius of Nicomedia, en Teodoreto, Ecclesiastical History 1.4, trad. Blomfield Jackson, NPNF2 vol. 3; Atanasio, Orations against the Arians 1.5 (extractos de la Thalia de Arrio) y 1.11 (el lema), NPNF2 vol. 4. ↩
  3. «The Creed of Nicaea», en The Seven Ecumenical Councils, ed. Henry R. Percival, NPNF2 vol. 14 (edición de New Advent). Se omiten los términos griegos que allí se dan entre corchetes, salvo homoousios. ↩
  4. Lewis Ayres, Nicaea and Its Legacy (Oxford University Press, 2004); John Behr, The Nicene Faith, 2 partes (St Vladimir’s Seminary Press, 2004). ↩
  5. Primer Concilio de Constantinopla, canon 1 y carta a Teodosio; Concilio de Calcedonia, sesión 2 (lectura del credo de los 150 padres) y definición de la fe, todo en NPNF2 vol. 14; North American Orthodox-Catholic Theological Consultation, The Filioque: A Church-Dividing Issue? (2003), parte II. ↩
  6. Orthodox Church in America, «The Creed: The Symbol of Faith», oca.org. Texto español citado: Iglesia Ortodoxa en América, Diócesis de México, «El Credo», https://ocamexico.org/elcredo (consultado el 18 de octubre de 2026; solo se restituyeron tildes y mayúsculas que la página omite). ↩
  7. El original inglés cita la Escritura según la New King James Version (NKJV), salvo que se indique otra traducción. En esta versión española, las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909 (texto del lector bíblico del sitio), salvo que se indique otra versión; Deuteronomio 6:4 y Proverbios 8:22 se traducen del griego de la Septuaginta. ↩
  8. Gregorio Nacianceno, Oration 42.15, trad. Charles Gordon Browne y James Edward Swallow, NPNF2 vol. 7. ↩
  9. Richard Bauckham, Jesus and the God of Israel (Eerdmans, 2008). ↩
  10. Proverbios 8:22, en Lancelot C. L. Brenton, The Septuagint Version of the Old Testament (1844); Atanasio, Orations against the Arians 2, capítulos 16 a 22 según la división de NPNF2 (vol. 4). ↩
  11. Gregorio Nacianceno, Oration 30.7 (el cuarto discurso teológico), NPNF2 vol. 7. ↩
  12. Atanasio, On the Incarnation 9 y 54, trad. Archibald Robertson, NPNF2 vol. 4. El lenguaje de la «deuda» está en el capítulo 9. ↩
  13. Orthodox Church in America, «Selected Liturgical Hymns: The Paschal Troparion», oca.org. Texto español citado: Diócesis de México de la Iglesia Ortodoxa en América, «Domingo de Resurrección», https://ocamexico.org/domingoderesrurreccion.html (consultado el 18 de octubre de 2026; se corrigieron dos erratas evidentes de la página, «resucito» y «pro»). ↩
  14. The Filioque: A Church-Dividing Issue? (2003), parte II; Gregorio Nacianceno, Oration 31.10 (el quinto discurso teológico), NPNF2 vol. 7; Basilio de Cesarea, On the Holy Spirit 18.47, trad. Blomfield Jackson, NPNF2 vol. 8. ↩
  15. The Filioque: A Church-Dividing Issue? (2003), parte II, que cita el Liber Pontificalis para los escudos. ↩
  16. Catechism of the Catholic Church 247–248; The Filioque: A Church-Dividing Issue? (2003), parte IV, recomendación 7. Texto español citado: Catecismo de la Iglesia Católica 247–248, vatican.va, https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s2c1p2_sp.html (consultado el 18 de octubre de 2026). ↩
  17. Joint Commission of the Theological Dialogue between the Orthodox Church and the Oriental Orthodox Churches, Second Agreed Statement (Chambésy, 1990), §8; el papa Juan Pablo II y Mar Dinkha IV, Common Christological Declaration between the Catholic Church and the Assyrian Church of the East (11 de noviembre de 1994). ↩
  18. Confesión de Augsburgo, artículo I, en la traducción publicada en BookOfConcord.org. ↩
  19. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, «Godhead», Gospel Topics (Topics and Questions); Doctrine and Covenants 130:22. Textos españoles citados: «Trinidad», Temas y preguntas, y Doctrina y Convenios 130:22, churchofjesuschrist.org (versión en español, consultada el 18 de octubre de 2026). ↩
  20. Testigos de Jehová, Enjoy Life Forever! An Interactive Bible Course, lección 15, «Who Is Jesus?»; «Who Is the Archangel Michael?», jw.org. Textos españoles citados: ¡Disfrute de la vida para siempre! Curso interactivo de la Biblia, lección 15, «¿Quién es Jesús?», y «¿Quién es el arcángel Miguel?», jw.org (versión en español, consultada el 18 de octubre de 2026). ↩
  21. United Pentecostal Church International, «Our Beliefs», upci.org. Texto español citado: «Nuestras creencias», https://upci.org/es/nuestras-creencias/ (consultado el 18 de octubre de 2026). ↩
  22. Corán 4:171 y 4:157, traducción Saheeh International (Quran.com). Texto español citado: traducción de Julio Cortés (texto de Tanzil.net); la frase «¡Glorificado sea! ¡Cómo va a tener Él un hijo!» de 4:171, traducción de Raúl González Bórnez (texto de Tanzil.net), porque el texto de Cortés en esa fuente está incompleto en ese punto. ↩
  23. Ignacio de Antioquía, Letter to the Ephesians 18, trad. Alexander Roberts y James Donaldson, ANF vol. 1; Arrio, Letter to Eusebius of Nicomedia, en Teodoreto, Ecclesiastical History 1.4. ↩
  24. Jeffrey R. Holland, «The Only True God and Jesus Christ Whom He Hath Sent», Conferencia General, octubre de 2007, churchofjesuschrist.org. Texto español citado: «El único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Él ha enviado», churchofjesuschrist.org (versión en español, consultada el 18 de octubre de 2026). ↩
  25. The Divine Liturgy of Our Father among the Saints John Chrysostom, texto inglés en Ponomar.net. Que la exhortación la diga el diácono o el sacerdote varía según el uso, y las traducciones difieren ligeramente. Texto español citado: «La Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo» (edición bilingüe inglés-español), https://fatheralexander.org/booklets/spanish/liturgy_s_e.htm (consultado el 18 de octubre de 2026). ↩

Bibliografía

Fuentes primarias

  • The Holy Bible, New King James Version. Nashville: Thomas Nelson, 1982. (En esta versión española se cita la Reina-Valera 1909.)
  • Brenton, Lancelot C. L., trad. The Septuagint Version of the Old Testament. London: Samuel Bagster, 1844.
  • Percival, Henry R., ed. The Seven Ecumenical Councils. Nicene and Post-Nicene Fathers, Second Series, vol. 14. New York: Charles Scribner’s Sons, 1900. (Credo de Nicea; Constantinopla 381; Calcedonia 451.)
  • Orthodox Church in America. «The Creed: The Symbol of Faith» y «Selected Liturgical Hymns» (el tropario pascual). oca.org. (Texto español citado: Diócesis de México de la Iglesia Ortodoxa en América, «El Credo» y «Domingo de Resurrección», ocamexico.org.)
  • The Divine Liturgy of Our Father among the Saints John Chrysostom. Texto inglés. Ponomar.net.
  • Eusebio de Cesarea. Life of Constantine. Traducción de Ernest Cushing Richardson. NPNF2 vol. 1. 1890.
  • Teodoreto de Ciro. Ecclesiastical History. Traducción de Blomfield Jackson. NPNF2 vol. 3. 1892. (Incluye la carta de Arrio a Eusebio de Nicomedia.)

Fuentes ortodoxas y patrísticas

  • Ignacio de Antioquía. Letter to the Ephesians. Traducción de Alexander Roberts y James Donaldson. Ante-Nicene Fathers, vol. 1. 1885.
  • Atanasio de Alejandría. On the Incarnation; Orations against the Arians; Ad Afros. Traducción de Archibald Robertson y otros. NPNF2 vol. 4. 1892.
  • Basilio de Cesarea. On the Holy Spirit. Traducción de Blomfield Jackson. NPNF2 vol. 8. 1895.
  • Gregorio Nacianceno. Orations 30, 31 y 42. Traducción de Charles Gordon Browne y James Edward Swallow. NPNF2 vol. 7. 1894.
  • Behr, John. The Nicene Faith. 2 partes. The Formation of Christian Theology, vol. 2. Crestwood, NY: St Vladimir’s Seminary Press, 2004.
  • Joint Commission of the Theological Dialogue between the Orthodox Church and the Oriental Orthodox Churches. Second Agreed Statement. Chambésy, 1990.
  • North American Orthodox-Catholic Theological Consultation. The Filioque: A Church-Dividing Issue? An Agreed Statement. 2003.

Otros estudios

  • Ayres, Lewis. Nicaea and Its Legacy: An Approach to Fourth-Century Trinitarian Theology. Oxford: Oxford University Press, 2004.
  • Bauckham, Richard. Jesus and the God of Israel: God Crucified and Other Studies on the New Testament’s Christology of Divine Identity. Grand Rapids: Eerdmans, 2008.
  • Catechism of the Catholic Church. Texto inglés, Santa Sede (vatican.va). Párrafos 247–248. (Texto español citado: Catecismo de la Iglesia Católica, vatican.va.)
  • Juan Pablo II y Mar Dinkha IV. Common Christological Declaration between the Catholic Church and the Assyrian Church of the East. 11 de noviembre de 1994. vatican.va.
  • The Augsburg Confession (1530). Artículo I. BookOfConcord.org.

Fuentes de las tradiciones estudiadas

  • La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. «Godhead». Gospel Topics (Topics and Questions). churchofjesuschrist.org. (Texto español citado: «Trinidad», Temas y preguntas.)
  • Doctrine and Covenants 130. churchofjesuschrist.org. (Texto español citado: Doctrina y Convenios 130.)
  • Holland, Jeffrey R. «The Only True God and Jesus Christ Whom He Hath Sent». Conferencia General, octubre de 2007. churchofjesuschrist.org. (Texto español citado: «El único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Él ha enviado».)
  • Testigos de Jehová. Enjoy Life Forever! An Interactive Bible Course, lección 15; «Who Is the Archangel Michael?» jw.org. (Textos españoles citados: ¡Disfrute de la vida para siempre!, lección 15; «¿Quién es el arcángel Miguel?».)
  • United Pentecostal Church International. «Our Beliefs». upci.org. (Texto español citado: «Nuestras creencias».)
  • The Qur’an. Saheeh International translation. Quran.com. 4:157, 4:171. (Texto español citado: traducción de Julio Cortés y, para una frase de 4:171, de Raúl González Bórnez.)

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