BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 En el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, cuando el vino estaba delante de él, tomé el vino y se lo di. Nunca antes me había mostrado triste en presencia del rey. 1 Y FUÉ en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino, y dílo al rey. Y como yo no había estado [antes] triste en su presencia,
2 El rey me preguntó: «¿Por qué tienes el rostro triste si no estás enfermo? Esto solo puede ser tristeza del corazón». Entonces sentí mucho miedo. 2 Díjome el rey: ¿Por qué está triste tu rostro, pues no estás enfermo? No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera.
3 Le respondí: «¡Que el rey viva para siempre! ¿Cómo no voy a estar triste cuando la ciudad donde están los sepulcros de mis antepasados está en ruinas y sus puertas fueron quemadas?». 3 Y dije al rey: El rey viva para siempre. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas del fuego?
4 El rey me preguntó: «¿Qué deseas?». Entonces oré al Dios del cielo, 4 Y díjome el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos,
5 y dije al rey: «Si al rey le parece bien y si tu siervo cuenta con tu aprobación, envíame a Judá, a la ciudad donde están los sepulcros de mis antepasados, para que yo la reconstruya». 5 Y dije al rey: Si al rey place, y si agrada tu siervo delante de ti, que me envíes á Judá, á la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré.
6 El rey, que tenía a la reina sentada a su lado, me preguntó: «¿Cuánto durará tu viaje y cuándo volverás?». Al rey le pareció bien enviarme, y yo le indiqué una fecha para regresar. 6 Entonces el rey me dijo, (y la reina estaba sentada junto á él): ¿Hasta cuándo será tu viaje, y cuándo volverás? Y plugo al rey enviarme, después que yo le señalé tiempo.
7 También dije al rey: «Si al rey le parece bien, que me den cartas para los gobernadores de la región al oeste del Éufrates, para que me permitan pasar hasta llegar a Judá. 7 Además dije al rey: Si al rey place, dénseme cartas para los gobernadores de la otra parte del río, que me franqueen el paso hasta que llegue á Judá;
8 Dame también una carta para Asaf, encargado del bosque del rey, para que me dé madera para las puertas de la fortaleza junto al templo, para la muralla de la ciudad y para la casa donde voy a vivir». El rey me concedió lo que pedí, porque la buena mano de mi Dios estaba conmigo. 8 Y carta para Asaph, guarda del bosque del rey, á fin que me dé madera para enmaderar los portales del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa donde entraré. Y otorgóme[lo] el rey, según la benéfica mano de Jehová sobre mí.
9 Fui a los gobernadores de la región al oeste del Éufrates y les entregué las cartas del rey. El rey también había enviado conmigo oficiales del ejército y jinetes. 9 Y vine luego á los gobernadores de la otra parte del río, y les dí las cartas del rey. Y el rey envió conmigo capitanes del ejército y gente de á caballo.
10 Cuando Sanbalat el horonita y Tobías, el funcionario amonita, supieron esto, se disgustaron mucho porque había llegado alguien dispuesto a ayudar a los israelitas. 10 Y oyéndolo Sanballat Horonita, y Tobías, el siervo Ammonita, disgustóles en extremo que viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel.
11 Llegué a Jerusalén y estuve allí tres días. 11 Llegué pues á Jerusalem, y estado que hube allí tres días,
12 Una noche me levanté y salí con unos pocos hombres. No le había contado a nadie lo que mi Dios había puesto en mi corazón hacer por Jerusalén. No llevaba conmigo ningún animal, excepto el que yo montaba. 12 Levantéme de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declaré á hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalem; ni había bestia conmigo, excepto la cabalgadura en que cabalgaba.
13 Salí de noche por la Puerta del Valle, pasé junto a la Fuente del Dragón y llegué hasta la Puerta del Basurero. Iba inspeccionando la muralla de Jerusalén, que estaba derribada, y sus puertas, que habían sido quemadas. 13 Y salí de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y á la puerta del Muladar; y consideré los muros de Jerusalem que estaban derribados, y sus puertas que estaban consumidas del fuego.
14 Después seguí hasta la Puerta de la Fuente y el estanque del rey, pero no había espacio para que pasara el animal que yo montaba. 14 Pasé luego á la puerta de la Fuente, y al estanque del Rey; mas no había lugar por donde pasase la cabalgadura en que iba.
15 Así que aquella noche subí por el arroyo mientras inspeccionaba la muralla. Luego regresé y entré de nuevo por la Puerta del Valle. 15 Y subí por el torrente de noche, y consideré el muro, y regresando entré por la puerta del Valle, y volvíme.
16 Los jefes no sabían adónde había ido ni lo que estaba haciendo. Hasta entonces no les había dicho nada a los judíos, a los sacerdotes, a los nobles, a los jefes ni a los demás que iban a hacer el trabajo. 16 Y no sabían los magistrados dónde yo había ido, ni qué había hecho; ni hasta entonces lo había yo declarado á los Judíos y sacerdotes, ni á los nobles y magistrados, ni á los demás que hacían la obra.
17 Entonces les dije: «Ustedes ven la difícil situación en que estamos: Jerusalén está en ruinas y sus puertas fueron quemadas. Vengan, reconstruyamos la muralla de Jerusalén para que ya no sigamos viviendo en vergüenza». 17 Díjeles pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalem está desierta, y sus puertas consumidas del fuego: venid, y edifiquemos el muro de Jerusalem, y no seamos más en oprobio.
18 Les conté cómo la buena mano de mi Dios estaba conmigo y también lo que el rey me había dicho. Ellos respondieron: «¡Levantémonos y construyamos!». Así se animaron unos a otros para hacer esta buena obra. 18 Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios era buena sobre mí, y asimismo las palabras del rey, que me había dicho. Y dijeron: Levantémonos, y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.
19 Pero cuando Sanbalat el horonita, Tobías el funcionario amonita y Gesem el árabe se enteraron, se burlaron de nosotros y nos despreciaron. Dijeron: «¿Qué están haciendo? ¿Se van a rebelar contra el rey?». 19 Mas habiéndolo oído Samballat Horonita, y Tobías el siervo Ammonita, y Gesem el Arabe, escarnecieron de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿os rebeláis contra el rey?
20 Yo les respondí: «El Dios del cielo nos dará éxito. Nosotros, sus siervos, nos levantaremos y construiremos. Pero ustedes no tienen parte, derecho ni recuerdo en Jerusalén». 20 Y volvíles respuesta, y díjeles: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos: que vosotros no tenéis parte, ni derecho, ni memoria en Jerusalem.