BES Bible in Simple Spanish (2026) 1 Un día Noemí, su suegra, le dijo: «Hija mía, debo buscarte un hogar donde estés bien. 1 Y DÍJOLE su suegra Noemi: Hija mía, ¿no te tengo de buscar descanso, que te sea bueno?
2 Booz, nuestro pariente, es el hombre con cuyas trabajadoras has estado. Esta noche estará aventando la cebada en la era. 2 ¿No es Booz nuestro pariente, con cuyas mozas tú has estado? He aquí que él avienta esta noche la parva de las cebadas.
3 Báñate, ponte perfume, vístete con tu mejor ropa y baja a la era. Pero no dejes que te vea hasta que termine de comer y beber. 3 Te lavarás pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, pasarás á la era; mas no te darás á conocer al varón hasta que él haya acabado de comer y de beber.
4 Cuando se acueste, fíjate dónde lo hace. Luego ve, descubre sus pies y acuéstate allí. Él te dirá qué debes hacer». 4 Y cuando él se acostare, repara tú el lugar donde él se acostará, é irás, y descubrirás los pies, y te acostarás allí; y él te dirá lo que hayas de hacer.
5 Rut respondió: «Haré todo lo que me dices». 5 Y le respondió: Haré todo lo que tú me mandares.
6 Bajó a la era e hizo todo lo que su suegra le había indicado. 6 Descendió pues á la era, é hizo todo lo que su suegra le había mandado.
7 Booz comió y bebió, y quedó contento. Después fue a acostarse junto al montón de grano. Entonces Rut se acercó en silencio, descubrió sus pies y se acostó allí. 7 Y como Booz hubo comido y bebido, y su corazón estuvo contento, retiróse á dormir á un lado del montón. Entonces ella vino calladamente, y descubrió los pies, y acostóse.
8 A medianoche, Booz se despertó sobresaltado. Al incorporarse, vio a una mujer acostada a sus pies. 8 Y aconteció, que á la media noche se estremeció aquel hombre, y palpó: y he aquí, la mujer que estaba acostada á sus pies.
9 Él preguntó: «¿Quién eres?» Ella respondió: «Soy Rut, tu sierva. Tómame como esposa, porque eres un pariente cercano». 9 Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo soy Ruth tu sierva: extiende el borde [de tu capa] sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano.
10 Booz dijo: «Que el Señor te bendiga, hija mía. Esta bondad que muestras ahora es aún mayor que la primera, porque no has ido tras hombres jóvenes, fueran ricos o pobres. 10 Y él dijo: Bendita seas tú de Jehová, hija mía; que has hecho mejor tu postrera gracia que la primera, no yendo tras los mancebos, sean pobres ó ricos.
11 Ahora, hija mía, no tengas miedo. Haré por ti todo lo que me pides, porque toda la gente de mi pueblo sabe que eres una mujer de buen carácter. 11 Ahora pues, no temas, hija mía: yo haré contigo lo que tú dijeres, pues que toda la puerta de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa.
12 Es verdad que soy un pariente cercano, pero hay otro pariente más cercano que yo. 12 Y ahora, aunque es cierto que yo soy pariente cercano, con todo eso hay pariente más cercano que yo.
13 Quédate aquí esta noche. Por la mañana, si él quiere cumplir contigo su deber de pariente, que lo haga. Pero si no quiere hacerlo, tan cierto como que el Señor vive, yo lo haré. Acuéstate aquí hasta la mañana». 13 Reposa esta noche, y cuando sea de día, si él te redimiere, bien, redímate; mas si él no te quisiere redimir, yo te redimiré, vive Jehová. Descansa pues hasta la mañana.
14 Rut permaneció a sus pies hasta la mañana y se levantó antes de que hubiera luz suficiente para reconocer a otra persona. Booz dijo: «Que nadie sepa que una mujer vino a la era». 14 Y después que reposó á sus pies hasta la mañana, levantóse, antes que nadie pudiese conocer á otro. Y él dijo: No se sepa que haya venido mujer á la era.
15 Luego le dijo: «Extiende el manto que llevas puesto y sostenlo». Ella lo sostuvo, y Booz puso en él seis medidas de cebada y se lo cargó. Entonces Rut regresó a la ciudad. 15 Después le dijo: Llega el lienzo que traes sobre ti, y ten de él. Y teniéndolo ella, él midió seis [medidas] de cebada, y púsoselas á cuestas: y vínose ella á la ciudad.
16 Cuando llegó, su suegra le preguntó: «¿Cómo te fue, hija mía?» Rut le contó todo lo que Booz había hecho por ella. 16 Así que vino á su suegra, ésta le dijo: ¿Qué pues, hija mía? Y declaróle ella todo lo que con aquel varón le había acontecido.
17 Y añadió: «Me dio estas seis medidas de cebada y me dijo: “No regreses con las manos vacías a casa de tu suegra”». 17 Y dijo: Estas seis [medidas] de cebada me dió, diciéndome: Porque no vayas vacía á tu suegra.
18 Noemí respondió: «Espera, hija mía, hasta saber cómo termina este asunto, porque ese hombre no descansará hasta resolverlo». 18 Entonces [Noemi] dijo: Reposa, hija mía, hasta que sepas cómo cae la cosa: porque aquel hombre no parará hasta que hoy concluya el negocio.