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Lamentations · Biblica Open New Living Bible (Nueva Biblia Viva 2008)

Lamentations 4 Biblica Open New Living Bible (Nueva Biblia Viva 2008)

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  • Protestant
  • OT: Masoretic Hebrew (not verified)
  • NT: Critical text (not verified)
  • Protestant (66 books)
  • Dynamic (thought for thought)
  • 2008
  • CC BY-SA 4.0

Audio: Reina-Valera Antigua (RVA), read by Joyfull · About the recordings

ONBV Biblica Open New Living Bible (Nueva Biblia Viva 2008)
RV1909 Reina-Valera 1909
1 ¡Cómo se ha opacado el oro! ¡Cómo ha perdido su brillo el más fino oro! ¡Regadas por las esquinas de las calles se han quedado las joyas sagradas!
1 ¡CÓMO se ha oscurecido el oro! ¡[Cómo] el buen oro se ha demudado! Las piedras del santuario están esparcidas por las encrucijadas de todas las calles.
2 Los apuestos habitantes de Jerusalén, los que antes valían su peso en oro, hoy los tratan como a simples ollas de barro sin valor alguno.
2 Los hijos de Sión, preciados y estimados más que el oro puro, ¡cómo son tenidos por vasos de barro, obra de manos de alfarero!
3 Aun los chacales alimentan a sus crías, pero no así mi pueblo, Israel. Ellos son como crueles avestruces del desierto, ignorando el clamor de sus hijos.
3 Aun los monstruos marinos sacan la teta, dan de mamar á sus chiquitos: la hija de mi pueblo es cruel, como los avestruces en el desierto.
4 La lengua de los niños se les pega por la sed al paladar. Los niños piden pan pero no hay quien se preocupe por ellos.
4 La lengua del niño de teta, de sed se pegó á su paladar: los chiquitos pidieron pan, y no hubo quien se lo partiese.
5 Los que antes comían las comidas más costosas están ahora mendigando por las calles por cualquier cosa que puedan llevarse a la boca. Los que vivían con todo lujo en sus palacios, ahora revuelven los basureros en busca de comida.
5 Los que comían delicadamente, asolados fueron en las calles; los que se criaron en carmesí, abrazaron los estercoleros.
6 Y ello porque los delitos de mi pueblo son peores que los de Sodoma, que fue destruida en un abrir y cerrar de ojos sin que ningún ser humano tuviera que intervenir en su ruina.
6 Y aumentóse la iniquidad de la hija de mi pueblo más que el pecado de Sodoma, que fué trastornada en un momento, y no asentaron sobre ella compañías.
7 Sus príncipes eran más puros que la nieve, y muy apuestos, tan elegantes como una joya preciosa;
7 Sus Nazareos fueron blancos más que la nieve, más lustrosos que la leche, su compostura más rubicunda que los rubíes, más bellos que el zafiro:
8 pero ahora su aspecto es muy lamentable, nadie puede reconocerlos. Ahora son puro pellejo sobre los huesos, consumidos.
8 Oscura más que la negrura es la forma de ellos; no los conocen por las calles: su piel está pegada á sus huesos, seca como un palo.
9 Les fue menos mal a los que fueron muertos por las heridas de espada que a aquellos que lentamente se mueren de hambre.
9 Más dichosos fueron los muertos á cuchillo que los muertos del hambre; porque éstos murieron poco á poco por falta de los frutos de la tierra.
10 Tiernas madres han cocido y comido a sus propios hijos; ¡sólo así han podido sobrevivir al sitio de la ciudad!
10 Las manos de las mujeres piadosas cocieron á sus hijos; fuéronles comida en el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.
11 Pero ahora por fin la cólera del Señor está aplacada, su terrible enojo se ha calmado. Le prendió fuego a Jerusalén que la ha consumido hasta sus cimientos.
11 Cumplió Jehová su enojo, derramó el ardor de su ira; y encendió fuego en Sión, que consumió sus fundamentos.
12 ¡Nadie se hubiera podido imaginar que un enemigo podría entrar por las puertas de Jerusalén para conquistarla!
12 Nunca los reyes de la tierra, ni todos los que habitan en el mundo, creyeron que el enemigo y el adversario entrara por las puertas de Jerusalem.
13 Todo aconteció a causa de las maldades cometidas por sus profetas y sacerdotes, quienes llenaron la ciudad con la sangre de muchos inocentes.
13 [Es] por los pecados de sus profetas, por las maldades de sus sacerdotes, que derramaron en medio de ella la sangre de los justos.
14 Ahora andan vagando como ciegos por las calles, tan sucios de sangre que nadie se atreve a tocar siquiera sus ropas.
14 Titubearon como ciegos en las calles, fueron contaminados en sangre, de modo que no pudiesen tocar á sus vestiduras.
15 «¡Apártense!», la gente les grita. «¡Están inmundos, no nos toquen!». Entonces huyen a tierras lejanas y andan errantes entre extranjeros, pero nadie les permite quedarse.
15 Apartaos ¡inmundos!, les gritaban, Apartaos, apartaos, no toquéis. Cuando huyeron y fueron dispersos, dijeron entre las gentes: Nunca más morarán [aquí].
16 El Señor mismo los dispersó, ya no les ayuda más. No hubo respeto para los sacerdotes ni compasión para los ancianos.
16 La ira de Jehová los apartó, no los mirará más: no respetaron la faz de los sacerdotes, ni tuvieron compasión de los viejos.
17 Miramos esperanzados que nuestros aliados nos vengan a salvar, pero es en vano. Estamos en espera de una nación que no puede ayudarnos.
17 Aun nos han desfallecido nuestros ojos tras nuestro vano socorro: en nuestra esperanza aguardamos gente que no puede salvar.
18 No podemos salir a la calle sin correr peligro. Nuestro fin está cerca, nuestros días están contados, ¡nos ha llegado la hora!
18 Cazaron nuestros pasos, que no anduviésemos por nuestras calles: acercóse nuestro fin, cumpliéronse nuestros días; porque nuestro fin vino.
19 Nuestros enemigos son más veloces que las águilas. Si huimos a las montañas, nos encuentran, si nos escondemos en el desierto, allí nos están esperando.
19 Ligeros fueron nuestros perseguidores más que las águilas del cielo: sobre los montes nos persiguieron, en el desierto nos pusieron emboscadas.
20 De nuestro rey, el escogido del Señor, el que era para nosotros como el aire que respiramos, de quien decíamos: ¡Bajo su protección podremos resistir a cualquier nación sobre la tierra!, él también ha sido apresado.
20 El resuello de nuestras narices, el ungido de Jehová, de quien habíamos dicho: A su sombra tendremos vida entre las gentes: fué preso en sus hoyos.
21 ¿Te alegras, oh pueblo de Edom, que habitas en la región de Uz? ¡Tú también tendrás que sufrir todo este tormento!
21 Gózate y alégrate, hija de Edom, la que habitas en tierra de Hus: aun hasta ti pasará el cáliz; embriagarte has, y vomitarás.
22 ¡Tu castigo ha terminado, Jerusalén, pronto terminará tu condición de esclava en tierra lejana! ¡Pero para ti, Edom, el castigo apenas empieza! ¡Pronto quedarán al descubierto todas tus maldades!
22 Cumplido es tu castigo, oh hija de Sión: nunca más te hará trasportar. Visitará tu iniquidad, oh hija de Edom; descubrirá tus pecados.
Cross references (22)

Related passages for each verse, from the Treasury of Scripture Knowledge as collected and ranked by readers at OpenBible.info.

  1. 1 Ezekiel 7:19–22; Lamentations 2:19; Isaiah 1:21; 2 Kings 25:9–10; Jeremiah 52:13
  2. 2 Isaiah 30:14; Romans 9:21–23; Jeremiah 19:11; 2 Timothy 2:20; 2 Corinthians 4:7
  3. 3 Luke 23:28–29; Ezekiel 5:10; Lamentations 4:10; Lamentations 2:20; Job 39:13–16
  4. 4 Psalm 22:15; Lamentations 2:11–12; Psalm 137:6; Deuteronomy 32:24; Matthew 7:9–11
  5. 5 Luke 16:19; Proverbs 31:21; Amos 6:3–7; Luke 15:16; 1 Timothy 5:6
  6. 6 Genesis 19:25; Isaiah 1:9–10; Luke 12:47; Luke 10:12; Matthew 24:21
  7. 7 Psalm 51:7; Song of Songs 5:10; Psalm 144:12; 1 Samuel 16:12; Numbers 6:2–21
  8. 8 Lamentations 5:10; Job 30:30; Psalm 102:3–5; Job 19:20; Psalm 119:83
  9. 9 Jeremiah 16:4; Ezekiel 24:23; Leviticus 26:39; Ezekiel 33:10
  10. 10 Isaiah 49:15; Lamentations 2:20; 2 Kings 6:26–29; Jeremiah 19:9; Lamentations 4:3
  11. 11 Jeremiah 7:20; Ezekiel 22:31; Lamentations 2:17; Jeremiah 17:27; Ezekiel 20:47–48
  12. 12 Psalm 48:4–6; Deuteronomy 29:24–28; 1 Kings 9:8–9; Jeremiah 21:13
  13. 13 Jeremiah 5:31; Jeremiah 6:13; Matthew 23:31; Jeremiah 26:8–9; Ezekiel 22:26–28
  14. 14 Isaiah 1:15; Jeremiah 2:34; Numbers 19:16; Deuteronomy 28:28–29; Isaiah 56:10
  15. 15 Leviticus 13:45–46
  16. 16 Isaiah 9:14–16; Lamentations 5:12; Deuteronomy 32:26; Jeremiah 24:9; Deuteronomy 28:64–65
  17. 17 Ezekiel 29:16; Isaiah 20:5; 2 Kings 24:7; Jeremiah 2:36; Lamentations 1:7
  18. 18 Amos 8:2; Psalm 140:11; Ezekiel 7:2–12; Lamentations 3:52; Jeremiah 16:16
  19. 19 Habakkuk 1:8; Jeremiah 4:13; Isaiah 5:26–28; Deuteronomy 28:49; Isaiah 30:16–17
  20. 20 2 Samuel 1:14; Genesis 2:7; Ezekiel 12:13; Jeremiah 39:5; 2 Samuel 19:21
  21. 21 Revelation 16:15; Amos 1:11; Job 1:1; Psalm 137:7; Ezekiel 25:12–14
  22. 22 Isaiah 40:2; Jeremiah 50:20; Psalm 137:7; Lamentations 4:6; Malachi 1:4

Cross references: OpenBible.info (CC BY), drawn mainly from the public-domain Treasury of Scripture Knowledge. · Sources & licences

What the Fathers said

Passages from the Church Fathers that expound or quote this chapter, verbatim from the public-domain Schaff edition (19th-century English translations).

How these were chosen

“Commentary” is the opening of a homily or exposition on this chapter (John Chrysostom’s homilies, Augustine’s tractates, sermons and expositions of the Psalms). “Quotes” are sentences where the edition’s own footnotes identify a quotation of a verse here, kept only when the wording matches the verse. Only works whose authorship is not in doubt are used. Psalms follow the Hebrew/English numbering (Augustine numbers them as the Septuagint does: his Psalm 50 is Psalm 51 here).

  1. Quotes verse 4:20 Irenaeus of Lyons, Against Heresies (Book III, Chapter X)

    … salvation, thus: "God hath made known His salvation (salutare) in the sight of the heathen." For He is indeed Saviour, as being the Son and Word of God; but salutary, since [He is] Spirit; for he says: "The Spirit of our countenance, Christ the Lord." But salvation, as being flesh: for "the Word was made flesh, and dwelt among us." …

    Read in context · Ante-Nicene Fathers, vol. 1 (1885)

  2. Quotes verse 4:20 Augustine of Hippo, The City of God (Book XVIII, Chapters 33–35)

    Jeremiah, in prophesying of Christ, says, "The breath of our mouth, the Lord Christ, was taken in our sins," thus briefly showing both that Christ is our Lord and that He suffered for us.

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 1, vol. 2 (1887)

  3. Quotes verse 4:20 Cyril of Jerusalem, Catechetical Lectures (Lecture XIII)

    Lamenting then he says, The breath of our countenance, Christ the Lord was taken in our corruptions.

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 7 (1894)

  4. Quotes verse 4:20 Basil of Caesarea, On the Holy Spirit (Chapter XIX)

    He is called Spirit, as "God is a Spirit," and "the breath of our nostrils, the anointed of the Lord." He is called holy, as the Father is holy, and the Son is holy, for to the creature holiness was brought in from without, but to the Spirit holiness is the fulfilment of nature, and it is for this reason …

    Read in context · Nicene and Post-Nicene Fathers, series 2, vol. 8 (1895)