BES La Biblia en Español Sencillo 2026 1 Samuel murió. Todo Israel se reunió, lloró por él y lo enterró en su casa en Ramá. Después David bajó al desierto de Maón. 1 Y MURIÓ Samuel, y juntóse todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Rama. Y levantóse David, y se fué al desierto de Parán.
2 Había un hombre de Maón que tenía propiedades en Carmel. Era muy rico: tenía tres mil ovejas y mil cabras. En ese tiempo estaba esquilando sus ovejas en Carmel. 2 Y en Maón había un hombre que tenía su hacienda en el Carmelo, el cual era muy rico, que tenía tres mil ovejas y mil cabras. Y aconteció hallarse esquilando sus ovejas en el Carmelo.
3 El hombre se llamaba Nabal y su esposa Abigail. Ella era una mujer inteligente y de buena apariencia, pero Nabal era duro y malo en su manera de actuar. Era descendiente de Caleb. 3 El nombre de aquel varón era Nabal, y el nombre de su mujer, Abigail. Y era aquella mujer de buen entendimiento y de buena gracia; mas el hombre era duro y de malos hechos; y era del linaje de Caleb.
4 Mientras David estaba en el desierto, se enteró de que Nabal estaba esquilando sus ovejas. 4 Y oyó David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas.
5 Entonces David envió diez jóvenes y les dijo: Suban a Carmel, vayan a Nabal y salúdenlo de mi parte. 5 Entonces envió David diez criados, y díjoles: Subid al Carmelo, é id á Nabal, y saludadle en mi nombre,
6 Díganle: Que tengas paz, y que haya paz en tu casa y en todo lo que tienes. 6 Y decidle así: Que vivas y sea paz á ti, y paz á tu familia, y paz á todo cuanto tienes.
7 He oído que estás esquilando tus ovejas. Tus pastores estuvieron con nosotros, y nunca los maltratamos ni les faltó nada mientras estuvieron en Carmel. 7 Ha poco supe que tienes esquiladores. Ahora, á los pastores tuyos que han estado con nosotros, nunca les hicimos fuerza, ni les faltó algo en todo el tiempo que han estado en el Carmelo.
8 Pregunta a tus jóvenes y ellos te lo confirmarán. Así que recibe con favor a mis jóvenes, porque hemos venido en un buen día. Por favor, da a tus servidores y a tu hijo David lo que puedas. 8 Pregunta á tus criados, que ellos te lo dirán. Hallen por tanto estos criados gracia en tus ojos, pues que venimos en buen día: ruégote que des lo que tuvieres á mano á tus siervos, y á tu hijo David.
9 Los jóvenes de David fueron y dijeron a Nabal todas estas palabras en nombre de David. Después esperaron su respuesta. 9 Y como llegaron los criados de David, dijeron á Nabal todas estas palabras en nombre de David, y callaron.
10 Nabal respondió a los servidores de David: ¿Quién es David? ¿Quién es el hijo de Isaí? En estos días hay muchos servidores que huyen de sus amos. 10 Y Nabal respondió á los criados de David, y dijo: ¿Quién es David? ¿y quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que se huyen de sus señores.
11 ¿Voy a tomar mi pan, mi vino y la carne que preparé para los que esquilan mis ovejas y dárselos a unos hombres que ni siquiera sé de dónde vienen? 11 ¿He de tomar yo ahora mi pan, mi agua, y mi víctima que he preparado para mis esquiladores, y la daré á hombres que no sé de dónde son?
12 Los jóvenes de David dieron la vuelta y regresaron. Cuando llegaron, le contaron todo lo que Nabal había dicho. 12 Y tornándose los criados de David, volviéronse por su camino, y vinieron y dijeron á David todas estas palabras.
13 Entonces David dijo a sus hombres: ¡Pónganse las espadas! Todos se pusieron sus espadas, y David hizo lo mismo. Unos cuatrocientos hombres fueron con David, mientras doscientos se quedaron cuidando las provisiones. 13 Entonces David dijo á sus hombres: Cíñase cada uno su espada. Y ciñóse cada uno su espada: también David ciñó su espada; y subieron tras David como cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje.
14 Uno de los jóvenes dijo a Abigail, esposa de Nabal: David envió mensajeros desde el desierto para saludar a nuestro amo, pero él los trató con desprecio. 14 Y uno de los criados dió aviso á Abigail mujer de Nabal, diciendo: He aquí David envió mensajeros del desierto que saludasen á nuestro amo, y él los ha zaherido.
15 Esos hombres fueron muy buenos con nosotros. Nunca nos hicieron daño ni nos faltó nada mientras estuvimos con ellos en el campo. 15 Mas aquellos hombres nos han sido muy buenos, y nunca nos han hecho fuerza, ni ninguna cosa nos ha faltado en todo el tiempo que hemos conversado con ellos, mientras hemos estado en el campo.
16 Día y noche fueron como un muro alrededor de nosotros durante todo el tiempo que cuidábamos las ovejas cerca de ellos. 16 Hannos sido por muro de día y de noche, todos los días que hemos estado con ellos apacentando las ovejas.
17 Ahora piensa bien en lo que debes hacer, porque viene una desgracia sobre nuestro amo y toda su casa. Él es un hombre tan perverso que nadie puede hablar con él. 17 Ahora pues, entiende y mira lo que has de hacer, porque el mal está del todo resuelto contra nuestro amo y contra toda su casa: pues él es un hombre tan malo, que no hay quien pueda hablarle.
18 Abigail actuó rápidamente. Tomó doscientos panes, dos odres de vino, cinco ovejas ya preparadas para cocinar, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas secas y doscientos panes de higos secos, y lo cargó todo sobre asnos. 18 Entonces Abigail tomó luego doscientos panes, y dos cueros de vino, y cinco ovejas guisadas, y cinco medidas de grano tostado, y cien hilos de uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, y cargólo en asnos;
19 Dijo a sus servidores: Vayan delante de mí. Yo los seguiré. Pero no dijo nada a su esposo Nabal. 19 Y dijo á sus criados: Id delante de mí, que yo os seguiré luego. Y nada declaró á su marido Nabal.
20 Mientras Abigail bajaba por un camino protegido por la montaña montada en su asno, David y sus hombres venían bajando hacia ella, y se encontraron. 20 Y sentándose sobre un asno descendió por una parte secreta del monte, y he aquí David y los suyos que venían frente á ella, y ella les fué al encuentro.
21 David había dicho: De nada sirvió proteger en el desierto todo lo que pertenecía a este hombre para que no perdiera nada. Me ha pagado mal por bien. 21 Y David había dicho: Ciertamente en vano he guardado todo lo que éste tiene en el desierto, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y él me ha vuelto mal por bien.
22 Que Dios castigue severamente a David si para mañana por la mañana dejo vivo a un solo varón de todos los que pertenecen a Nabal. 22 Así haga Dios, y así añada á los enemigos de David, que de aquí á mañana no tengo de dejar de todo lo que fuere suyo ni aun meante á la pared.
23 Cuando Abigail vio a David, bajó rápidamente del asno, se inclinó rostro en tierra delante de él 23 Y como Abigail vió á David, apeóse prestamente del asno, y postrándose delante de David sobre su rostro, inclinóse á tierra;
24 y cayó a sus pies. Dijo: Señor mío, que la culpa caiga sobre mí. Por favor, permite que tu sierva te hable y escucha mis palabras. 24 Y echóse á sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado; mas ruégote hable tu sierva en tus oídos, y oye las palabras de tu sierva.
25 No prestes atención a ese hombre perverso, Nabal. Su nombre es Nabal y así es él: un hombre sin juicio. Yo, tu sierva, no vi a los jóvenes que mi señor envió. 25 No ponga ahora mi señor su corazón á aquel hombre brusco, á Nabal; porque conforme á su nombre, así es. El se llama Nabal, y la locura está con él: mas yo tu sierva no vi los criados de mi señor, los cuales tú enviaste.
26 Ahora, señor mío, tan cierto como que vive el Señor y que tú vives, el Señor te ha impedido derramar sangre y vengarte con tu propia mano. Que tus enemigos y todos los que quieren hacerte daño terminen como Nabal. 26 Ahora pues, señor mío, vive Jehová y vive tu alma, que Jehová te ha estorbado que vinieses á [derramar] sangre, y vengarte por tu propia mano. Sean pues como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi señor.
27 Recibe ahora este regalo que tu sierva ha traído para mi señor, y entrégalo a los jóvenes que te siguen. 27 Y ahora esta bendición que tu sierva ha traído á mi señor, dése á los criados que siguen á mi señor.
28 Por favor, perdona la falta de tu sierva. El Señor ciertamente establecerá una familia duradera para mi señor, porque mi señor pelea las guerras del Señor, y que nunca se encuentre maldad en ti durante toda tu vida. 28 Y yo te ruego que perdones á tu sierva [esta] ofensa; pues Jehová de cierto hará casa firme á mi señor, por cuanto mi señor hace las guerras de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días.
29 Aunque alguien te persiga y trate de quitarte la vida, la vida de mi señor estará guardada con seguridad entre los vivos por el Señor tu Dios. Pero la vida de tus enemigos él la arrojará lejos, como una piedra lanzada con una honda. 29 Bien que alguien se haya levantado á perseguirte y atentar á tu vida, con todo, el alma de mi señor será ligada en el haz de los que viven con Jehová Dios tuyo, y él arrojará el alma de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda.
30 Cuando el Señor haya cumplido para mi señor todo el bien que prometió y te haya puesto como gobernante de Israel, 30 Y acontecerá que cuando Jehová hiciere con mi señor conforme á todo el bien que ha hablado de ti, y te mandare que seas caudillo sobre Israel,
31 no tendrás que sufrir remordimiento por haber derramado sangre sin causa ni por haberte vengado con tu propia mano. Y cuando el Señor haga bien a mi señor, acuérdate de tu sierva. 31 Entonces, señor mío, no te será esto en tropiezo y turbación de corazón, el que hayas derramado sangre sin causa, ó que mi señor se haya vengado por sí mismo. Guárdese pues mi señor, y cuando Jehová hiciere bien á mi señor, acuérdate de tu sierva.
32 David dijo a Abigail: Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que hoy te envió a mi encuentro. 32 Y dijo David á Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases;
33 Bendito sea tu buen juicio, y bendita seas tú por impedir que hoy derrame sangre y me vengue con mi propia mano. 33 Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy el ir á [derramar] sangre, y á vengarme por mi propia mano:
34 Porque tan cierto como que vive el Señor, Dios de Israel, quien me impidió hacerte daño, si no hubieras venido tan rápido a mi encuentro, para mañana por la mañana no habría quedado vivo ni un solo varón de la casa de Nabal. 34 Porque, vive Jehová Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal, que si no te hubieras dado priesa en venirme al encuentro, de aquí á mañana no le quedara á Nabal meante á la pared.
35 David recibió de sus manos lo que ella había traído y le dijo: Regresa en paz a tu casa. He escuchado tus palabras y he aceptado tu petición. 35 Y recibió David de su mano lo que le había traído, y díjole: Sube en paz á tu casa, y mira que he oído tu voz, y tenídote respeto.
36 Abigail regresó a Nabal. Él estaba celebrando un banquete en su casa como un rey. Estaba de muy buen ánimo y completamente borracho, así que ella no le dijo nada hasta la mañana. 36 Y Abigail se vino á Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey: y el corazón de Nabal estaba alegre en él, y estaba muy borracho; por lo que ella no le declaró poco ni mucho, hasta que vino el día siguiente.
37 A la mañana siguiente, cuando Nabal ya no estaba bajo los efectos del vino, su esposa le contó lo sucedido. Entonces su corazón le falló y quedó como una piedra. 37 Pero á la mañana, cuando el vino había salido de Nabal, refirióle su mujer aquestas cosas; y se le amorteció el corazón, y quedóse como una piedra.
38 Unos diez días después, el Señor hirió a Nabal y él murió. 38 Y pasados diez días Jehová hirió á Nabal, y murió.
39 Cuando David oyó que Nabal había muerto, dijo: Bendito sea el Señor. Él ha defendido mi causa contra Nabal por la vergüenza que me causó. También impidió que su siervo hiciera el mal y hizo caer sobre Nabal las consecuencias de su propia maldad. Entonces David envió mensajeros a Abigail para pedirle que fuera su esposa. 39 Y luego que David oyó que Nabal era muerto, dijo: Bendito sea Jehová que juzgó la causa de mi afrenta [recibida] de la mano de Nabal, y ha preservado del mal á su siervo; y Jehová ha tornado la malicia de Nabal sobre su propia cabeza. Después envió David á hablar á Abigail, para tomarla por su mujer.
40 Los servidores de David fueron a Carmel y dijeron a Abigail: David nos ha enviado para llevarte con él y hacerte su esposa. 40 Y los criados de David vinieron á Abigail en el Carmelo, y hablaron con ella, diciendo: David nos ha enviado á ti, para tomarte por su mujer.
41 Ella se levantó, se inclinó rostro en tierra y dijo: Aquí está tu sierva, dispuesta a servir y a lavar los pies de los servidores de mi señor. 41 Y ella se levantó, é inclinó su rostro á tierra, diciendo: He aquí tu sierva, para que sea sierva que lave los pies de los siervos de mi señor.
42 Abigail se levantó rápidamente, montó en su asno y siguió a los mensajeros de David acompañada de cinco jóvenes sirvientas. Así llegó a ser esposa de David. 42 Y levantándose luego Abigail con cinco mozas que la seguían, montóse en un asno, y siguió los mensajeros de David, y fué su mujer.
43 David también había tomado como esposa a Ahinoam de Jezreel. Así que ambas fueron sus esposas. 43 También tomó David á Ahinoam de Jezreel, y ambas á dos fueron sus mujeres.
44 Saúl había dado a su hija Mical, esposa de David, a Palti, hijo de Lais, de Galim. 44 Porque Saúl había dado su hija Michâl mujer de David, á Palti hijo de Lais, que era de Gallim.