BES La Biblia en Español Sencillo 2026 1 Joás tenía siete años cuando comenzó a reinar y reinó cuarenta años en Jerusalén. Su madre se llamaba Sibia y era de Beerseba. 1 DE SIETE años era Joas cuando comenzó á reinar, y cuarenta años reinó en Jerusalem. El nombre de su madre fué Sibia, de Beer-seba.
2 Joás hizo lo recto ante el Señor mientras vivió el sacerdote Joiada. 2 E hizo Joas lo recto en ojos de Jehová todos los días de Joiada el sacerdote.
3 Joiada le consiguió dos esposas, y Joás tuvo hijos e hijas. 3 Y tomó para él Joiada dos mujeres; y engendró hijos é hijas.
4 Después Joás decidió reparar el templo del Señor. 4 Después de esto aconteció que Joas tuvo voluntad de reparar la casa de Jehová.
5 Reunió a los sacerdotes y levitas, y les dijo: «Recorran cada año las ciudades de Judá y recojan dinero de todo Israel para mantener en buen estado el templo de su Dios. Háganlo sin demora». Sin embargo, los levitas tardaron en hacerlo. 5 Y juntó los sacerdotes y los Levitas, y díjoles: Salid por las ciudades de Judá, y juntad dinero de todo Israel, para que cada año sea reparada la casa de vuestro Dios; y vosotros poned diligencia en el negocio. Mas los Levitas no pusieron diligencia.
6 El rey llamó a Joiada, el sumo sacerdote, y le preguntó: «¿Por qué no has ordenado a los levitas recoger de Judá y Jerusalén el impuesto establecido por Moisés, siervo del Señor, y por la asamblea de Israel para la Tienda del testimonio?». 6 Por lo cual el rey llamó á Joiada el principal, y díjole: ¿Por qué no has procurado que los Levitas traigan de Judá y de Jerusalem al tabernáculo del testimonio, la ofrenda que impuso Moisés siervo de Jehová, y de la congregación de Israel?
7 Atalía, aquella mujer malvada, y sus hijos habían dañado el templo de Dios y habían entregado a los baales todos sus objetos sagrados. 7 Porque la impía Athalía y sus hijos habían destruído la casa de Dios, y además habían gastado en los ídolos todas las cosas consagradas á la casa de Jehová.
8 Por orden del rey hicieron un cofre y lo pusieron fuera de la entrada del templo del Señor. 8 Mandó pues el rey que hiciesen un arca, la cual pusieron fuera á la puerta de la casa de Jehová;
9 Se anunció en todo Judá y Jerusalén que debían entregar al Señor el impuesto que Moisés, siervo de Dios, había establecido para Israel en el desierto. 9 E hicieron pregonar en Judá y en Jerusalem, que trajesen á Jehová la ofrenda que Moisés siervo de Dios había impuesto á Israel en el desierto.
10 Todos los jefes y todo el pueblo llevaron con alegría su dinero y lo echaron en el cofre, hasta que todos habían contribuido. 10 Y todos los príncipes y todo el pueblo se holgaron: y traían, y echaban en el arca hasta henchirla.
11 Los levitas llevaban el cofre a los servidores del rey cuando veían que tenía mucho dinero. El secretario del rey y el ayudante del sumo sacerdote lo vaciaban y lo devolvían a su lugar. Lo hacían día tras día y reunieron mucho dinero. 11 Y como venía el tiempo para llevar el arca al magistrado del rey por mano de los Levitas, cuando veían que había mucho dinero, venía el escriba del rey, y el que estaba puesto por el sumo sacerdote, y llevaban el arca, y vaciábanla, y volvíanla á su lugar: y así lo hacían de día en día, y recogían mucho dinero;
12 El rey y Joiada lo entregaron a los encargados de las obras del templo del Señor. Con ese dinero contrataron albañiles, carpinteros y trabajadores del metal para reparar el templo. 12 El cual daba el rey y Joiada á los que hacían la obra del servicio de la casa de Jehová, y tomaban canteros y oficiales que reparasen la casa de Jehová, y herreros y metalarios para componer la casa de Jehová.
13 Los trabajadores repararon lo que estaba dañado y restauraron el templo de Dios, hasta que volvió a ser fuerte y hermoso. 13 Hacían pues los oficiales la obra, y por sus manos fué la obra restaurada, y restituyeron la casa de Dios á su condición, y la consolidaron.
14 Cuando terminaron las obras, entregaron al rey y a Joiada el dinero que sobraba. Con él hicieron los utensilios del templo del Señor: los necesarios para las ofrendas, las cucharas y los utensilios de oro y plata. Mientras vivió Joiada, se ofrecieron regularmente holocaustos en el templo del Señor. 14 Y cuando hubieron acabado, trajeron lo que quedaba del dinero al rey y á Joiada, é hicieron de él vasos para la casa de Jehová, vasos para el servicio, morteros, cucharas, vasos de oro y de plata. Y sacrificaban holocaustos continuamente en la casa de Jehová todos los días de Joiada.
15 Joiada murió a una edad muy avanzada. Tenía ciento treinta años. 15 Mas Joiada envejeció, y murió harto de días: de ciento y treinta años era cuando murió.
16 Lo sepultaron en la Ciudad de David, entre los reyes, porque había hecho bien a Israel, a Dios y a su templo. 16 Y sepultáronlo en la ciudad de David con los reyes, por cuanto había hecho bien con Israel, y para con Dios, y con su casa.
17 Después de la muerte de Joiada, los jefes de Judá fueron a postrarse ante el rey, y él los escuchó. 17 Muerto Joiada, vinieron los príncipes de Judá, é hicieron acatamiento al rey; y el rey los oyó.
18 Abandonaron el templo del Señor, Dios de sus antepasados, y adoraron los postes de Asera y los ídolos. Por este pecado la ira de Dios cayó sobre Judá y Jerusalén. 18 Y desampararon la casa de Jehová el Dios de sus padres, y sirvieron á los bosques y á las imágenes esculpidas; y la ira vino sobre Judá y Jerusalem por este su pecado.
19 El Señor les envió profetas para que volvieran a él. Los profetas les advertían, pero ellos no quisieron escuchar. 19 Y envióles profetas, para que los redujesen á Jehová, los cuales les protestaron: mas ellos no los escucharon.
20 El Espíritu de Dios vino sobre Zacarías, hijo del sacerdote Joiada. Se puso de pie ante el pueblo y dijo: «Así dice Dios: ¿Por qué desobedecen los mandamientos del Señor y hacen que les vaya mal? Como han abandonado al Señor, él los ha abandonado». 20 Y el espíritu de Dios envistió á Zachârías, hijo de Joiada el sacerdote, el cual estando sobre el pueblo, les dijo: Así ha dicho Dios: ¿Por qué quebrantáis los mandamientos de Jehová? No os vendrá bien de ello; porque por haber dejado á Jehová, él también os dejará.
21 Conspiraron contra Zacarías y, por orden del rey, lo mataron a pedradas en el atrio exterior del templo del Señor. 21 Mas ellos hicieron conspiración contra él, y cubriéronle de piedras por mandato del rey, en el patio de la casa de Jehová.
22 El rey Joás no recordó la bondad que Joiada, padre de Zacarías, le había mostrado, sino que mató a su hijo. Al morir, Zacarías dijo: «¡Que el Señor lo vea y pida cuentas!». 22 No tuvo pues memoria el rey Joas de la misericordia que su padre Joiada había hecho con él, antes matóle su hijo; el cual dijo al morir: Jehová lo vea, y lo requiera.
23 En la primavera, el ejército de Aram atacó a Joás. Entró en Judá y Jerusalén, mató a todos los jefes del pueblo y envió todo el botín al rey de Damasco. 23 A la vuelta del año subió contra él el ejército de Siria; y vinieron á Judá y á Jerusalem, y destruyeron en el pueblo á todos los principales de él, y enviaron todos sus despojos al rey á Damasco.
24 Aunque el ejército de Aram era pequeño, el Señor entregó en sus manos un ejército muy grande, porque los de Judá habían abandonado al Señor, Dios de sus antepasados. Así los arameos castigaron a Joás. 24 Porque [aunque] el ejército de Siria había venido con poca gente, Jehová les entregó en sus manos un ejército muy numeroso; por cuanto habían dejado á Jehová el Dios de sus padres. Y con Joas hicieron juicios.
25 Cuando se retiraron, Joás quedó muy enfermo. Sus servidores conspiraron contra él para vengar la sangre del hijo del sacerdote Joiada, y lo mataron en su cama. Lo sepultaron en la Ciudad de David, pero no en las tumbas de los reyes. 25 Y yéndose de él [los Siros], dejáronlo en muchas enfermedades; y conspiraron contra él sus siervos á causa de las sangres de los hijos de Joiada el sacerdote, é hiriéronle en su cama, y murió: y sepultáronle en la ciudad de David, mas no lo sepultaron en los sepulcros de los reyes.
26 Los que conspiraron contra él fueron Zabad, hijo de Simeat, una mujer amonita, y Jozabad, hijo de Simrit, una mujer moabita. 26 Los que conspiraron contra él fueron Zabad, hijo de Simath Ammonita, y Jozabad, hijo de Simrith Moabita.
27 El relato de sus hijos, las palabras que el profeta anunció contra él y la reparación del templo del Señor están escritos en el relato del libro de los reyes. Su hijo Amasías reinó en su lugar. 27 De sus hijos, y de la multiplicación que hizo de las rentas, y de la instauración de la casa de Jehová, he aquí está escrito en la historia del libro de los reyes. Y reinó en su lugar Amasías su hijo.