BES La Biblia en Español Sencillo 2026 1 Acab tenía setenta hijos en Samaria. Jehú escribió cartas a las autoridades de la ciudad, a los ancianos y a los encargados de cuidar a los hijos de Acab. Les decía: 1 Y TENÍA Achâb en Samaria setenta hijos; y escribió letras Jehú, y enviólas á Samaria á los principales de Jezreel, á los ancianos y á los ayos de Achâb, diciendo:
2 «Cuando reciban esta carta, tendrán con ustedes a los hijos de su señor, y contarán con carros, caballos, armas y una ciudad fortificada. 2 Luego en llegando estas letras á vosotros los que tenéis los hijos de vuestro señor, y los que tenéis carros y gente de á caballo, la ciudad pertrechada, y las armas,
3 Escojan al mejor de los hijos de su señor, pónganlo en el trono de su padre y defiendan a la familia de su señor». 3 Mirad [cuál es] el mejor y él más recto de los hijos de vuestro señor, y ponedlo en el trono de su padre, y pelead por la casa de vuestro señor.
4 Pero ellos tuvieron mucho miedo y se dijeron: «Si dos reyes no pudieron resistir a Jehú, ¿cómo vamos a hacerlo nosotros?». 4 Mas ellos tuvieron gran temor, y dijeron: He aquí dos reyes no pudieron resistirle, ¿cómo le resistiremos nosotros?
5 El administrador del palacio, el gobernador de la ciudad, los ancianos y los encargados de los hijos de Acab respondieron a Jehú: «Somos tus servidores y haremos todo lo que nos ordenes. No nombraremos rey a nadie. Haz lo que te parezca mejor». 5 Y el mayordomo, y el presidente de la ciudad, y los ancianos, y los ayos, enviaron á decir á Jehú: Siervos tuyos somos, y haremos todo lo que nos mandares: no elegiremos por rey á ninguno; tú harás lo que bien te pareciere.
6 Jehú les escribió otra carta: «Si están de mi parte y van a obedecerme, tráiganme mañana a esta hora a Jezreel las cabezas de los hijos de su señor». Los setenta hijos del rey estaban al cuidado de los hombres principales de la ciudad. 6 El entonces les escribió la segunda vez, diciendo: Si sois míos, y queréis obedecerme, tomad las cabezas de los varones hijos de vuestro señor, y venid mañana á estas horas á mí á Jezreel. Y los hijos del rey, setenta varones, estaban con los principales de la ciudad, que los criaban.
7 Cuando recibieron la carta, mataron a los setenta hijos del rey. Pusieron sus cabezas en canastas y las enviaron a Jehú en Jezreel. 7 Y como las letras llegaron á ellos, tomaron á los hijos del rey, y degollaron setenta varones, y pusieron sus cabezas en canastillos, y enviáronselas á Jezreel.
8 Un mensajero llegó y le dijo a Jehú: «Han traído las cabezas de los hijos del rey». Jehú ordenó: «Pónganlas en dos montones a la entrada de la ciudad y déjenlas allí hasta mañana». 8 Y vino un mensajero que le dió las nuevas, diciendo: Traído han las cabezas de los hijos del rey. Y él le dijo: Ponedlas en dos montones á la entrada de la puerta hasta la mañana.
9 A la mañana siguiente salió y dijo al pueblo: «Ustedes no tienen culpa. Yo conspiré contra mi señor y lo maté, pero ¿quién mató a todos estos? 9 Venida la mañana, salió él, y estando en pie dijo á todo el pueblo: Vosotros sois justos: he aquí yo he conspirado contra mi señor, y lo he muerto: ¿mas quién ha muerto á todos estos?
10 Sepan que se cumplirá todo lo que el Señor anunció contra la familia de Acab. El Señor ha hecho lo que dijo por medio de su servidor Elías». 10 Sabed ahora que de la palabra de Jehová que habló sobre la casa de Achâb, nada caerá en tierra: y que Jehová ha hecho lo que dijo por su siervo Elías.
11 Jehú mató a todos los que quedaban de la familia de Acab en Jezreel, junto con sus hombres importantes, sus amigos cercanos y sus sacerdotes. No dejó sobrevivientes. 11 Mató entonces Jehú á todos los que habían quedado de la casa de Achâb en Jezreel, y á todos sus príncipes, y á todos sus familiares, y á sus sacerdotes, que no le quedó ninguno.
12 Después partió hacia Samaria. En el camino, cerca del lugar donde los pastores esquilaban las ovejas, 12 Y levantóse de allí, y vino á Samaria; y llegando él en el camino á una casa de esquileo de pastores,
13 se encontró con unos parientes de Ocozías, rey de Judá. Jehú les preguntó: «¿Quiénes son ustedes?». Respondieron: «Somos parientes de Ocozías. Vamos a visitar a los hijos del rey y de la reina». 13 Halló [allí] á los hermanos de Ochôzías rey de Judá, y díjoles: ¿Quién sois vosotros? Y ellos dijeron: Somos hermanos de Ochôzías, y hemos venido á saludar á los hijos del rey, y á los hijos de la reina.
14 Jehú ordenó: «Captúrenlos vivos». Los capturaron y mataron a los cuarenta y dos junto al pozo de Bet-equed. No dejaron vivo a ninguno. 14 Entonces él dijo: Prendedlos vivos. Y después que los tomaron vivos, degolláronlos junto al pozo de la casa de esquileo, cuarenta y dos varones, sin dejar ninguno de ellos.
15 Al seguir su camino, Jehú se encontró con Jonadab hijo de Recab. Lo saludó y le preguntó: «¿Eres tan leal a mí como yo a ti?». Jonadab respondió: «Sí». Jehú dijo: «Entonces dame la mano». Jonadab se la dio, y Jehú lo hizo subir a su carro. 15 Partiéndose luego de allí encontróse con Jonadab hijo de Rechâb; y después que lo hubo saludado, díjole: ¿Es recto tu corazón, como el mío es recto con el tuyo? Y Jonadab dijo: Lo es. Pues que lo es, dame la mano. Y él le dió su mano. Hízolo luego subir consigo en el carro.
16 Jehú le dijo: «Ven conmigo y verás cuánto celo tengo por el Señor». Y se lo llevó en el carro. 16 Y díjole: Ven conmigo, y verás mi celo por Jehová. Pusiéronlo pues en su carro.
17 Al llegar a Samaria, Jehú mató a todos los miembros de la familia de Acab que aún vivían allí. Acabó con ellos conforme a la palabra que el Señor había comunicado a Elías. 17 Y luego que hubo [Jehú] llegado á Samaria, mató á todos los que habían quedado de Achâb en Samaria, hasta extirparlos, conforme á la palabra de Jehová, que había hablado por Elías.
18 Luego Jehú reunió a todo el pueblo y dijo: «Acab sirvió a Baal un poco; Jehú lo servirá mucho más. 18 Y juntó Jehú todo el pueblo, y díjoles: Achâb sirvió poco á Baal; mas Jehú lo servirá mucho.
19 Convóquenme a todos los profetas, seguidores y sacerdotes de Baal. Que no falte ninguno, pues le ofreceré un gran sacrificio. El que no venga morirá». Jehú hablaba con engaño: quería acabar con los seguidores de Baal. 19 Llamadme pues luego á todos los profetas de Baal, á todos sus siervos, y á todos sus sacerdotes; que no falte uno, porque tengo un gran sacrifico para Baal; cualquiera que faltare, no vivirá. Esto hacía Jehú con astucia, para destruir á los que honraban á Baal.
20 Jehú ordenó: «Anuncien una reunión especial en honor de Baal». Así lo hicieron. 20 Y dijo Jehú: Santificad un día solemne á Baal. Y ellos convocaron.
21 Jehú mandó llamar a los seguidores de Baal de todo Israel. Vinieron todos, sin faltar ninguno, y llenaron el templo de Baal de un extremo al otro. 21 Y envió Jehú por todo Israel, y vinieron todos los siervos de Baal, que no faltó ninguno que no viniese. Y entraron en el templo de Baal, y el templo de Baal se llenó de cabo á cabo.
22 Jehú ordenó al encargado de la ropa: «Entrega vestiduras a todos los seguidores de Baal». Y él las repartió. 22 Entonces dijo al que tenía el cargo de las vestiduras: Saca vestiduras para todos lo siervos de Baal. Y él les sacó vestimentas.
23 Jehú entró en el templo de Baal con Jonadab hijo de Recab y dijo a los presentes: «Revisen bien que entre ustedes no haya ningún servidor del Señor. Solo deben estar aquí los seguidores de Baal». 23 Y entró Jehú con Jonadab hijo de Rechâb en el templo de Baal, y dijo á los siervos de Baal: Mirad y ved que por dicha no haya aquí entre vosotros alguno de los siervos de Jehová, sino solos los siervos de Baal.
24 Entraron para presentar sacrificios y holocaustos. Jehú había apostado afuera a ochenta hombres con esta orden: «Si alguno de los hombres que les entrego se escapa, el responsable pagará con su propia vida». 24 Y como ellos entraron para hacer sacrificios y holocaustos, Jehú puso fuera ochenta hombres, y díjoles: Cualquiera que dejare vivo alguno de aquellos hombres que yo he puesto en vuestras manos, su vida será por la del otro.
25 Al terminar el holocausto, Jehú ordenó a los guardias y oficiales: «Entren y mátenlos. No dejen salir a ninguno». Los mataron a espada, sacaron los cuerpos y entraron en la parte interior del templo de Baal. 25 Y después que acabaron ellos de hacer el holocausto, Jehú dijo á los de su guardia y á los capitanes: Entrad, y matadlos; que no escape ninguno. Y los hirieron á cuchillo: y dejáronlos tendidos los de la guardia y los capitanes, y fueron hasta la ciudad del templo de Baal.
26 Sacaron las columnas sagradas que había en el templo de Baal y las quemaron. 26 Y sacaron las estatuas de la casa de Baal, y quemáronlas.
27 Derribaron el altar y destruyeron el templo de Baal. Convirtieron el lugar en una letrina, y así sigue hasta hoy. 27 Y quebraron la estatua de Baal, y derribaron la casa de Baal, é hiciéronla necesaria, hasta hoy.
28 De esta manera Jehú acabó con el culto a Baal en Israel. 28 Así extinguió Jehú á Baal de Israel.
29 Sin embargo, no se apartó de los pecados con los que Jeroboam hijo de Nabat había hecho pecar a Israel. Los becerros de oro seguían en Betel y en Dan. 29 Con todo eso Jehú no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar á Israel; [á saber], de en pos de los becerros de oro que estaban en Beth-el y en Dan.
30 El Señor le dijo a Jehú: «Has hecho bien al cumplir contra la familia de Acab lo que considero justo. Por eso tus descendientes ocuparán el trono de Israel hasta la cuarta generación». 30 Y Jehová dijo á Jehú: Por cuanto has hecho bien ejecutando lo recto delante de mis ojos, é hiciste á la casa de Achâb conforme á todo lo que estaba en mi corazón, tus hijos se sentarán sobre el trono de Israel hasta la cuarta generación.
31 Pero Jehú no se esforzó por obedecer de todo corazón la ley del Señor, Dios de Israel. Siguió cometiendo los pecados con los que Jeroboam había hecho pecar a Israel. 31 Mas Jehú no cuidó de andar en la ley de Jehová Dios de Israel con todo su corazón, ni se apartó de los pecados de Jeroboam, el que había hecho pecar á Israel.
32 Por esos días, el Señor comenzó a reducir el territorio de Israel. Hazael atacó sus fronteras: 32 En aquellos días comenzó Jehová á talar en Israel: é hiriólos Hazael en todos los términos de Israel,
33 toda la región al este del Jordán, desde Aroer, junto al valle del Arnón, hasta Galaad y Basán, tierras de las tribus de Gad, Rubén y Manasés. 33 Desde el Jordán al nacimiento del sol, toda la tierra de Galaad, de Gad, de Rubén, y de Manasés, desde Aroer que está junto al arroyo de Arnón, á Galaad y á Basán.
34 Los demás hechos de Jehú, todo lo que hizo y sus victorias están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel. 34 Lo demás de los hechos de Jehú, y todas las cosas que hizo, y toda su valentía, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
35 Jehú murió y fue sepultado en Samaria. Su hijo Joacaz ocupó su lugar como rey. 35 Y durmió Jehú con sus padres, y sepultáronlo en Samaria: y reinó en su lugar Joachâz su hijo.
36 Jehú reinó sobre Israel en Samaria durante veintiocho años. 36 El tiempo que reinó Jehú sobre Israel en Samaria, fué veintiocho años.