Día 195 La Biblia en un año (canon ortodoxo)
Read in EnglishSalmos 63–65 (64–66)
Los capítulos se numeran como en la mayoría de las Biblias en español; en los Salmos va primero el número de la Septuaginta y entre paréntesis el hebreo.
Salmos 63–65 (64–66) RV1909
Salmo 64
1 Al Músico principal: Salmo de David. ESCUCHA, oh Dios, mi voz en mi oración: guarda mi vida del miedo del enemigo. 2 Escóndeme del secreto consejo de los malignos; de la conspiración de los que obran iniquidad: 3 Que amolaron su lengua como cuchillo, [y] armaron [por] su saeta palabra amarga; 4 Para asaetear á escondidas al íntegro: de improviso lo asaetean, y no temen. 5 Obstinados en su inicuo designio, tratan de esconder los lazos, [y] dicen: ¿Quién los ha de ver? 6 Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; y el íntimo pensamiento de cada uno [de ellos], así como el corazón, [es] profundo. 7 Mas Dios los herirá con saeta; de repente serán sus plagas. 8 Y harán caer sobre sí sus mismas lenguas: se espantarán todos los que los vieren. 9 Y temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán su hecho. 10 Alegraráse el justo en Jehová, y confiaráse en él; y se gloriarán todos los rectos de corazón.
Salmo 65
1 Al Músico principal: Salmo: Cántico de David. A TI es plácida la alabanza en Sión, oh Dios: y á ti se pagarán los votos. 2 Tú oyes la oración: á ti vendrá toda carne. 3 Palabras de iniquidades me sobrepujaron: [mas] nuestras rebeliones tú las perdonarás. 4 Dichoso el que tú escogieres, é hicieres llegar [á ti], para que habite en tus atrios: seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo. 5 Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, oh Dios de nuestra salud, esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos [confines] de la mar. 6 [Tú], el que afirma los montes con su potencia, ceñido de valentía: 7 El que amansa el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, y el alboroto de las gentes. 8 Por tanto los habitadores de los fines [de la tierra] temen de tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde. 9 Visitas la tierra, y la riegas: en gran manera la enriqueces con el río de Dios, lleno de aguas: preparas el grano de ellos, cuando así la dispones. 10 Haces se empapen sus surcos, haces descender sus canales: ablándasla con lluvias, bendices sus renuevos. 11 Tú coronas el año de tus bienes; y tus nubes destilan grosura. 12 Destilan sobre las estancias del desierto; y los collados se ciñen de alegría. 13 Vístense los llanos de manadas, y los valles se cubren de grano: dan voces de júbilo, y aun cantan.
Salmo 66
1 Al Músico principal: Cántico: Salmo. ACLAMAD á Dios con alegría, toda la tierra: 2 Cantad la gloria de su nombre: poned gloria [en] su alabanza. 3 Decid á Dios: ¡Cuán terribles tus obras! Por lo grande de tu fortaleza te mentirán tus enemigos. 4 Toda la tierra te adorará, y cantará á ti; cantarán á tu nombre. (Selah.) 5 Venid, y ved las obras de Dios, terrible en hechos sobre los hijos de los hombres. 6 Volvió la mar en seco; por el río pasaron á pie; allí en él nos alegramos. 7 El se enseñorea con su fortaleza para siempre: sus ojos atalayan sobre las gentes: los rebeldes no serán ensalzados. (Selah.) 8 Bendecid, pueblos, á nuestro Dios, y haced oir la voz de su alabanza. 9 El [es el] que puso nuestra alma en vida, y no permitió que nuestros pies resbalasen. 10 Porque tú nos probaste, oh Dios: ensayástenos como se afina la plata. 11 Nos metiste en la red; pusiste apretura en nuestros lomos. 12 Hombres hiciste subir sobre nuestra cabeza; entramos en fuego y en aguas, y sacástenos á hartura. 13 Entraré en tu casa con holocaustos: te pagaré mis votos, 14 Que pronunciaron mis labios, y habló mi boca, cuando angustiado estaba. 15 Holocaustos de cebados te ofreceré, con perfume de carneros: sacrificaré bueyes y machos cabríos. (Selah.) 16 Venid, oid todos los que teméis á Dios, y contaré lo que ha hecho á mi alma. 17 A él clamé con mi boca, y ensalzado fué con mi lengua. 18 Si en mi corazón hubiese yo mirado á la iniquidad, el Señor no [me] oyera. 19 Mas ciertamente [me] oyó Dios; antendió á la voz de mi súplica. 20 Bendito Dios, que no echó [de sí] mi oración, ni de mí su misericordia.