Día 252 La Biblia en un año (canon ortodoxo)

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Eclesiastés 10–12; 2 Corintios 10

Eclesiastés 10–12 RV1909

Eclesiastés 10

1 LAS moscas muertas hacen heder [y] dar mal olor el perfume del perfumista: [así] una pequeña locura, al estimado por sabiduría y honra. 2 El corazón del sabio está á su mano derecha; mas el corazón del necio á su mano izquierda. 3 Y aun mientras va el necio por el camino, fálta[le] su cordura, y dice á todos, [que] es necio. 4 Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la lenidad hará cesar grandes ofensas. 5 Hay un mal que debajo del sol he visto, á manera de error emanado del príncipe: 6 La necedad está colocada en grandes alturas, y los ricos están sentados en lugar bajo. 7 Vi siervos en caballos, y príncipes que andaban como siervos sobre la tierra. 8 El que hiciere el hoyo caerá en él; y el que aportillare el vallado, morderále la serpiente. 9 El que mudare las piedras, trabajo tendrá en ellas: el que cortare la leña, en ella peligrará. 10 Si se embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que añadir entonces más fuerza: empero excede la bondad de la sabiduría. 11 Muerde la serpiente cuando no está encantada, y el lenguaraz no es mejor. 12 Las palabras de la boca del sabio son gracia; mas los labios del necio causan su propia ruina. 13 El principio de las palabras de su boca es necedad; y el fin de su charla nocivo desvarío. 14 El necio multiplica palabras: no sabe hombre lo que ha de ser; ¿y quién le hará saber lo que después de él será? 15 El trabajo de los necios los fatiga; porque no saben por dónde ir á la ciudad. 16 ¡Ay de ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus príncipes comen de mañana! 17 ¡Bienaventurada, tú, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles, y tus príncipes comen á su hora, por refección, y no por el beber! 18 Por la pereza se cae la techumbre, y por flojedad de manos se llueve la casa. 19 Por el placer se hace el convite, y el vino alegra los vivos: y el dinero responde á todo. 20 Ni aun en tu pensamiento digas mal del rey, ni en los secretos de tu cámara digas mal del rico; porque las aves del cielo llevarán la voz, y las que tienen alas harán saber la palabra.

Eclesiastés 11

1 ECHA tu pan sobre las aguas; que después de muchos días lo hallarás. 2 Reparte á siete, y aun á ocho: porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra. 3 Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán: y si el árbol cayere al mediodía, ó al norte, al lugar que el árbol cayere, allí quedará. 4 El que al viento mira, no sembrará; y el que mira á las nubes, no segará. 5 Como tú no sabes cuál es el camino del viento, ó cómo [se crían] los huesos en el vientre de la mujer preñada, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas. 6 Por la mañana siembra tu simiente, y á la tarde no dejes reposar tu mano: porque tú no sabes cuál es lo mejor, si esto ó lo otro, ó si ambas á dos cosas son buenas. 7 Suave ciertamente es la luz, y agradable á los ojos ver el sol: 8 Mas si el hombre viviere muchos años, y en todos ellos hubiere gozado alegría; si después trajere á la memoria los días de las tinieblas, que serán muchos, todo lo que [le] habrá pasado, [dirá haber sido] vanidad. 9 Alégrate, mancebo, en tu mocedad, y tome placer tu corazón en los días de tu juventud; y anda en los caminos de tu corazón, y en la vista de tus ojos: mas sabe, que sobre todas estas cosas te traerá Dios á juicio. 10 Quita pues el enojo de tu corazón, y aparta el mal de tu carne: porque la mocedad y la juventud son vanidad.

Eclesiastés 12

1 Y ACUÉRDATE de tu Criador en los días de tu juventud, antes que vengan los malos días, y lleguen los años, de los cuales digas, No tengo en ellos contentamiento; 2 Antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y las nubes se tornen tras la lluvia: 3 Cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas, porque han disminuído, y se oscurecerán los que miran por las ventanas; 4 Y las puertas de afuera se cerrarán, por la bajeza de la voz de la muela; y levantaráse á la voz del ave, y todas las hijas de canción serán humilladas; 5 [Cuando] también temerán de lo alto, y los tropezones en el camino; y florecerá el almendro, y se agravará la langosta, y perderáse el apetito: porque el hombre va á la casa de su siglo, y los endechadores andarán en derredor por la plaza: 6 Antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto á la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo; 7 Y el polvo se torne á la tierra, como era, y el espíritu se vuelva á Dios que lo dió. 8 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo vanidad. 9 Y cuanto más sabio fué el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; é hizo escuchar, é hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios. 10 Procuró el Predicador hallar palabras agradables, y escritura recta, palabras de verdad. 11 Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados, [las] de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor. 12 Ahora, hijo mío, á más de esto, sé avisado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio aflicción es de la carne. 13 El fin de todo el discurso oído [es este]: Teme á Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. 14 Porque Dios traerá toda obra á juicio, [el cual se hará] sobre toda cosa oculta, buena ó mala.

2 Corintios 10 RV1909

2 Corintios 10

1 EMPERO yo Pablo, os ruego por la mansedumbre y modestia de Cristo, yo que presente ciertamente soy bajo entre vosotros, mas ausente soy confiado entre vosotros: 2 Ruego pues, que cuando estuviere presente, no tenga que ser atrevido con la confianza con que estoy en ánimo de ser resuelto para con algunos, que nos tienen como si anduviésemos según la carne. 3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne, 4 (Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas;) 5 Destruyendo consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de Dios, y cautivando todo intento á la obediencia de Cristo; 6 Y estando prestos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia fuere cumplida. 7 Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está confiado en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo. 8 Porque aunque me gloríe aún un poco de nuestra potestad (la cual el Señor nos dió para edificación y no para vuestra destrucción), no me avergonzaré; 9 Porque no parezca como que os quiero espantar por cartas. 10 Porque á la verdad, dicen, las cartas son graves y fuertes; mas la presencia corporal flaca, y la palabra menospreciable. 11 Esto piense el tal, que cuales somos en la palabra por cartas estando ausentes, tales [seremos] también en hechos, estando presentes. 12 Porque no osamos entremeternos ó compararnos con algunos que se alaban á sí mismos: mas ellos, midiéndose á sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos no son juiciosos. 13 Nosotros empero, no nos gloriaremos fuera de [nuestra] medida, sino conforme á la medida de la regla, de la medida que Dios nos repartió, para llegar aun hasta vosotros. 14 Porque no nos extendemos sobre [nuestra medida], como si no llegásemos hasta vosotros: porque también hasta vosotros hemos llegado en el evangelio de Cristo: 15 No gloriándonos fuera de [nuestra] medida en trabajos ajenos; mas teniendo esperanza del crecimiento de vuestra fe, que seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme á nuestra regla. 16 Y que anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin [entrar] en la medida de otro para gloriarnos en lo que ya estaba aparejado. 17 Mas el que se gloría, gloríese en el Señor. 18 Porque no el que se alaba á sí mismo, el tal es aprobado; mas aquel á quien Dios alaba.

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