Día 5 · Catisma 5 El Salterio por catismas

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Salmos 32–33 (33–34); Salmos 34–35 (35–36); Salmo 36 (37)

Los salmos se numeran según la Septuaginta, como en los libros litúrgicos ortodoxos; entre paréntesis va la numeración hebrea que usan la mayoría de las Biblias en español.

Estasis 1: Salmos 32–33 (33–34) RV1909

Salmo 33

1 ALEGRAOS, justos, en Jehová: á los rectos es hermosa la alabanza. 2 Celebrad á Jehová con arpa: cantadle con salterio y decacordio. 3 Cantadle canción nueva: hacedlo bien tañendo con júbilo. 4 Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra con verdad [hecha]. 5 El ama justicia y juicio: de la misericordia de Jehová está llena la tierra. 6 Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca. 7 El junta como en un montón las aguas de la mar: él pone en depósitos los abismos. 8 Tema á Jehová toda la tierra: teman de él todos los habitadores del mundo. 9 Porque él dijo, y fué hecho; él mandó, y existió. 10 Jehová hace nulo el consejo de las gentes, y frustra las maquinaciones de los pueblos. 11 El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. 12 Bienaventurada la gente de que Jehová es su Dios; el pueblo á quien escogió por heredad para sí. 13 Desde los cielos miró Jehová; vió á todos los hijos de los hombres: 14 Desde la morada de su asiento miró sobre todos los moradores de la tierra. 15 El formó el corazón de todos ellos; él considera todas sus obras. 16 El rey no es salvo con la multitud del ejército: no escapa el valiente por la mucha fuerza. 17 Vanidad es el caballo para salvarse: por la grandeza de su fuerza no librará. 18 He aquí, el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia; 19 Para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en el hambre. 20 Nuestra alma esperó á Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. 21 Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado. 22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, como esperamos en ti.

Salmo 34

1 Salmo de David, cuando mudó su semblante delante de Abimelech, y él lo echó, y fuése. BENDECIRÉ á Jehová en todo tiempo; su alabanza [será] siempre en mi boca. 2 En Jehová se gloriará mi alma: oiránlo los mansos, y se alegrarán. 3 Engrandeced á Jehová conmigo, y ensalcemos su nombre á una. 4 Busqué á Jehová, y él me oyó, y libróme de todos mis temores. 5 A él miraron y fueron alumbrados: y sus rostros no se avergonzaron. 6 Este pobre clamó, y oyóle Jehová, y librólo de todas sus angustias. 7 El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, y los defiende. 8 Gustad, y ved que es bueno Jehová: dichoso el hombre que confiará en él. 9 Temed á Jehová, vosotros sus santos; porque no hay falta para los que le temen. 10 Los leoncillos necesitaron, y tuvieron hambre; pero los que buscan á Jehová, no tendrán falta de ningún bien. 11 Venid, hijos, oidme; el temor de Jehová os enseñaré. 12 ¿Quién es el hombre que desea vida, que codicia días para ver bien? 13 Guarda tu lengua de mal, y tus labios de hablar engaño. 14 Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela. 15 Los ojos de Jehová están sobre los justos, y [atentos] sus oídos al clamor de ellos. 16 La ira de Jehová contra los que mal hacen, para cortar de la tierra la memoria de ellos. 17 Clamaron [los justos], y Jehová oyó, y librólos de todas sus angustias. 18 Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; y salvará á los contritos de espíritu. 19 Muchos son los males del justo; mas de todos ellos lo librará Jehová. 20 El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado. 21 Matará al malo la maldad; y los que aborrecen al justo serán asolados. 22 Jehová redime el alma de sus siervos; y no serán asolados cuantos en él confían.

Estasis 2: Salmos 34–35 (35–36) RV1909

Salmo 35

1 Salmo de David. DISPUTA, oh Jehová, con los que contra mí contienden; pelea con los que me combaten. 2 Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda. 3 Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; di á mi alma: Yo soy tu salud. 4 Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma: vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan. 5 Sean como el tamo delante del viento; y el ángel de Jehová [los] acose. 6 Sea su camino oscuridad y resbaladeros; y el ángel de Jehová los persiga. 7 Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; sin causa hicieron [hoyo] para mi alma. 8 Véngale el quebrantamiento que no sepa, y su red que escondió lo prenda: con quebrantamiento en ella caiga. 9 Y gócese mi alma en Jehová; y alégrese en su salud. 10 Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja? 11 Levantáronse testigos falsos; demandáronme lo que no sabía; 12 Volviéronme mal por bien, para abatir á mi alma. 13 Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se revolvía en mi seno. 14 Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba. 15 Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; juntáronse contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía: despedazábanme, y no cesaban; 16 Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, crujiendo sobre mí sus dientes. 17 Señor, ¿hasta cuándo verás [esto]? Recobra mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones. 18 Te confesaré en grande congregación; te alabaré entre numeroso pueblo. 19 No se alegren de mí mis enemigos injustos: ni los que me aborrecen sin causa hagan del ojo. 20 Porque no hablan paz; y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas. 21 Y ensancharon sobre mí su boca; dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos [lo] han visto! 22 Tú lo has visto, oh Jehová; no calles: Señor, de mí no te alejes. 23 Muévete y despierta para mi juicio, para mi causa, Dios mío y Señor mío. 24 Júzgame conforme á tu justicia, Jehová Dios mío; y no se alegren de mí. 25 No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Hémoslo devorado! 26 Avergüéncense, y sean confundidos á una los que de mi mal se alegran: vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí. 27 Canten y alégrense los que están á favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea ensalzado Jehová, que ama la paz de su siervo. 28 Y mi lengua hablará de tu justicia, y de tu loor todo el día.

Salmo 36

1 Al Músico principal: Salmo de David, siervo del Señor. LA iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos. 2 Lisonjéase, por tanto, en sus propios ojos, hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible. 3 Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; no quiso entender para bien hacer. 4 Iniquidad piensa sobre su cama; está en camino no bueno, el mal no aborrece. 5 Jehová, hasta los cielos es tu misericordia; tu verdad hasta las nubes. 6 Tu justicia como los montes de Dios, tus juicios abismo grande: oh Jehová, al hombre y al animal conservas. 7 ¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas. 8 Embriagarse han de la grosura de tu casa; y tú los abrevarás del torrente de tus delicias. 9 Porque contigo está el manantial de la vida: en tu luz veremos la luz. 10 Extiende tu misericordia á los que te conocen, y tu justicia á los rectos de corazón. 11 No venga contra mí pie de soberbia; y mano de impíos no me mueva. 12 Allí cayeron los obradores de iniquidad; fueron rempujados, y no pudieron levantarse.

Estasis 3: Salmo 36 (37) RV1909

Salmo 37

1 Salmo de David. NO te impacientes á causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. 2 Porque como hierba serán presto cortados, y decaerán como verdor de renuevo. 3 Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado. 4 Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón. 5 Encomienda á Jehová tu camino, y espera en él; y él hará. 6 Y exhibirá tu justicia como la luz, y tus derechos como el medio día. 7 Calla á Jehová, y espera en él: no te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. 8 Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna á hacer lo malo. 9 Porque los malignos serán talados, mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. 10 Pues de aquí á poco no será el malo: y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá. 11 Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz. 12 Maquina el impío contra el justo, y cruje sobre él sus dientes. 13 El Señor se reirá de él; porque ve que viene su día. 14 Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar á los de recto proceder. 15 La espada de ellos entrará en su mismo corazón, y su arco será quebrado. 16 Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores. 17 Porque los brazos de los impíos serán quebrados: mas el que sostiene á los justos es Jehová. 18 Conoce Jehová los días de los perfectos: y la heredad de ellos será para siempre. 19 No serán avergonzados en el mal tiempo; y en los días de hambre serán hartos. 20 Mas los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos: se disiparán como humo. 21 El impío toma prestado, y no paga; mas el justo tiene misericordia, y da. 22 Porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán talados. 23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y aprueba su camino. 24 Cuando cayere, no quedará postrado; porque Jehová sostiene su mano. 25 Mozo fuí, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan. 26 En todo tiempo tiene misericordia, y presta; y su simiente es para bendición. 27 Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre. 28 Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara sus santos: para siempre serán guardados; mas la simiente de los impíos será extirpada. 29 Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella. 30 La boca del justo hablará sabiduría; y su lengua proferirá juicio. 31 La ley de su Dios está en su corazón; por tanto sus pasos no vacilarán. 32 Acecha el impío al justo, y procura matarlo. 33 Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando le juzgaren. 34 Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te ensalzará para heredar la tierra: cuando serán talados los pecadores, lo verás. 35 Vi yo al impío sumamente ensalzado, y que se extendía como un laurel verde. 36 Empero pasóse, y he aquí no parece; y busquélo, y no fué hallado. 37 Considera al íntegro, y mira al justo: que la postrimería de cada uno de ellos es paz. 38 Mas los transgresores fueron todos á una destruídos: la postrimería de los impíos fué talada. 39 Pero la salvación de los justos es de Jehová, y él es su fortaleza en el tiempo de angustia. 40 Y Jehová los ayudará, y los librará: y libertarálos de los impíos, y los salvará, por cuanto en él esperaron.

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