Abre la Traducción del Nuevo Mundo (TNM), la Biblia publicada por los Testigos de Jehová, en Romanos 10:13 y lees: «todo el que invoque el nombre de Jehová será salvado» (Traducción del Nuevo Mundo, edición de estudio). Abre casi cualquier otra Biblia y lees «Señor». La diferencia no es un descuido. La Traducción del Nuevo Mundo imprime el nombre Jehová 237 veces en los libros que llama las Escrituras Griegas Cristianas, y sus traductores explican extensamente por qué creen que eso es fiel a lo que escribieron los apóstoles.1
Para los Testigos, el nombre divino ocupa un lugar cercano al centro de su fe. Para otros cristianos, la cuestión importa porque muchos de estos pasajes hablan de Jesús, y que un versículo diga «Señor» o «Jehová» puede decidir, para el lector común, de quién se trata.
Este artículo expone con la mayor equidad posible el propio argumento de la Traducción del Nuevo Mundo, sopesa la evidencia de los manuscritos y explica cómo lee la Iglesia ortodoxa estos pasajes. Parte de la evidencia es menos ordenada de lo que sugiere la versión popular de cualquiera de los dos bandos.
En resumen
Las Escrituras hebreas contienen el nombre personal de Dios, escrito con cuatro consonantes (YHWH, el Tetragrámaton), miles de veces. Descubrimientos del siglo XX mostraron además que varias copias judías del Antiguo Testamento griego de la época de Cristo escribían ese nombre en letras hebreas, o lo deletreaban IAO, en lugar de traducirlo como Kyrios, «Señor». Eso invalidó una suposición académica más antigua y es la parte más sólida del argumento de los Testigos. Pero ningún manuscrito griego de ningún libro del Nuevo Testamento contiene el Tetragrámaton. Por eso la Traducción del Nuevo Mundo apoya sus 237 «restituciones» en una reconstrucción: que los apóstoles escribieron el Nombre y que copistas posteriores lo eliminaron en todas partes. Esa propuesta tiene un antecedente académico respetable (George Howard, 1977), pero carece de respaldo manuscrito, y pasajes como Romanos 10:9-13 son difíciles de leer con ella. Las referencias «J» de apoyo son traducciones hechas a partir del siglo XIV, y la grafía «Jehová» es una forma tardía que sus propios usuarios aceptan que no es la pronunciación antigua.
Tesis: La evidencia respalda la reverencia por el nombre de Dios que los Testigos aprecian con razón, pero no la afirmación de que los apóstoles escribieron «Jehová», y el texto conservado, que aplica a Jesús el nombre y los títulos de Dios, debe traducirse tal como está.
Lo que hace la Traducción del Nuevo Mundo, en sus propias palabras
La Traducción del Nuevo Mundo (revisión de 2013) explica su práctica en el Apéndice A5. Reconoce que «muchos dicen que no aparecía en el texto original de las Escrituras Griegas Cristianas» y luego declara su propia postura: «El Comité de Traducción de la Biblia del Nuevo Mundo consideró que había pruebas sólidas de que el Tetragrámaton aparecía en los manuscritos griegos originales».2 Sus razones merecen exponerse con toda su fuerza. Las Escrituras hebreas de los días de Jesús contenían el Nombre, y también algunas copias griegas. La mayoría de nuestros manuscritos griegos del Nuevo Testamento se hicieron al menos dos siglos después de los originales, cuando, según esta visión, los copistas habían comenzado a reemplazar el Nombre por Kyrios. Jesús dio a conocer el nombre del Padre (Juan 17:6, 26), de modo que «no parece lógico que de pronto desaparezca su nombre del texto». La forma breve «Jah» sobrevive en «Aleluya» (Apocalipsis 19). Un texto rabínico, la Tosefta, menciona libros de los minim (sectarios, a menudo identificados con judeocristianos) que contenían nombres divinos. Y estudiosos como George Howard, junto con traducciones en cientos de lenguas, han vuelto a poner el Nombre en el Nuevo Testamento.
El apéndice cierra con el motivo de los traductores: «Todos ellos sienten un profundo respeto por el nombre de Dios y un temor lleno de reverencia a eliminar cualquier cosa que estuviera presente en el texto original».3
La Edición de estudio en línea añade el Apéndice C, más franco sobre el método. Admite que «nadie puede comprobar los manuscritos griegos originales» (traducción nuestra) del Nuevo Testamento, y describe la elección del traductor como si seguirá el texto griego «o procurará determinar dónde habría aparecido el Tetragrámaton en los manuscritos griegos originales».4 El Apéndice C2 enumera versículos que citan o aluden a pasajes del Antiguo Testamento que contienen el Nombre. El Apéndice C3 enumera otros versículos que no citan nada pero en los que, dicen los traductores, «hay sólidos motivos contextuales o razones lingüísticas para restituir el nombre divino».5 Las traducciones de apoyo se identifican con la letra J y un número. El Apéndice C4 enumera ahora 365 de ellas, y el Apéndice C1 señala que ninguna fue elaborada por los Testigos de Jehová.6
El apéndice cita también a un crítico. Jason BeDuhn, autor de Truth in Translation, figura como uno de los estudiosos que «discrepan firmemente» de las inserciones, aunque concede que, si alguna vez se encontrara un manuscrito griego antiguo «que tenga las letras hebreas YHWH», los estudiosos «tendrían que considerar debidamente» la opinión de los traductores.7 Esa es la forma honesta de la cuestión: una disputa sobre la evidencia.
La evidencia primaria
Copias hebreas: sin disputa
En la Biblia hebrea el Nombre aparece casi 7,000 veces (la cifra de la Traducción del Nuevo Mundo).8 Los Rollos del Mar Muerto confirman que los escribas judíos del periodo del Segundo Templo lo escribían, a veces en la escritura cuadrada ordinaria y a veces en las letras paleohebreas más antiguas para destacarlo, como en el Rollo de los Salmos de Qumrán y en el comentario de Habacuc.9 Nadie discute esto.
Copias griegas del Antiguo Testamento: los Testigos tienen razón en algo
Durante mucho tiempo los estudiosos supusieron que la Septuaginta, la traducción griega del Antiguo Testamento, siempre había traducido el Nombre como Kyrios. La Catholic Encyclopedia de 1910 afirma sin matices que «los traductores siempre sustituyen Jehová por Kyrios (Señor)».10 Los papiros hallados desde entonces muestran que eso era demasiado simple.
- El Papiro Fouad 266 (Rahlfs 848), un rollo de Deuteronomio de Egipto fechado en el siglo I a. C., escribe el Nombre en letras hebreas cuadradas dentro del texto griego. Según el estudioso del griego Pavlos Vasileiadis, «el primer escriba dejó espacios que indicaban dónde debía ponerse el nombre divino y el segundo escriba escribió estos Tetragramas».11
- El rollo griego de los Profetas Menores de Naḥal Ḥever (8ḤevXIIgr), fechado a fines del siglo I a. C., conserva 28 casos del Nombre en letras paleohebreas.12
- Un fragmento griego del Levítico de Qumrán (4QpapLXXLevb) deletrea el Nombre en letras griegas como IAO.13
- Los papiros de Oxirrinco como P.Oxy. 3522 (Job, siglo I d. C.) y P.Oxy. 5101 (Salmos, fines del siglo I o comienzos del II) también lo escriben en caracteres hebreos, como lo hicieron las versiones judías posteriores de Aquila y Símaco.14
Los escritores cristianos conocían tales copias. En su prefacio a Samuel y Reyes, San Jerónimo escribió: «Y encontramos el nombre de cuatro letras del Señor en ciertos libros griegos escritos hasta hoy en los caracteres antiguos».15 Un comentario sobre el Salmo 2 atribuido a Orígenes dice algo parecido.16
{{strong: Algunas copias judías del Antiguo Testamento griego de los siglos I a. C. y I d. C. escribían el nombre de Dios en letras hebreas o como IAO en lugar de Kyrios.}} Incluso el estudioso del Nuevo Testamento Larry Hurtado, crítico de la hipótesis de Howard, escribió que en los manuscritos del Antiguo Testamento griego de comienzos del periodo romano el tratamiento del Nombre «era típicamente escribirlo en caracteres hebreos», y que el uso rutinario de kyrios en nuestras copias de la Septuaginta «es una práctica escribal que parece haberse desarrollado en algún momento del siglo II, más o menos».17 Los críticos que dicen que la Septuaginta simplemente tenía Kyrios exageran su caso.
Lo que escribieron los traductores originales de la Septuaginta, dos o tres siglos antes de Cristo, es otra cuestión. Vasileiadis la llama «un tema muy debatido». Albert Pietersma sostuvo en 1984 que la traducción original usaba Kyrios y que las letras hebreas procedían de revisiones posteriores hacia el texto hebreo. Emanuel Tov y otros rechazaron sus argumentos, y Patrick Skehan propuso una secuencia que iba de IAO a las letras hebreas y a Kyrios. El propio Vasileiadis juzga que la evidencia sólida favorece una forma original IAO.18 Un pequeño detalle físico apunta en sentido contrario: los espacios en blanco que el primer escriba del Papiro Fouad 266 dejó para el Nombre son lo bastante anchos para unas seis letras, lo que algunos estudiosos leen como señal de que estaba acostumbrado a Kyrios.19 {{debated: Si los traductores originales de la Septuaginta escribieron Kyrios, IAO o las letras hebreas sigue sin resolverse.}}
Escribir el Nombre no es lo mismo que pronunciarlo
A fines del periodo del Segundo Templo, muchos judíos evitaban pronunciar el Nombre. Hurtado señala que, donde el hebreo de Levítico 24:16 prohíbe blasfemar el Nombre, el griego prohíbe pronunciarlo, y la Mishná (Sanedrín 10:1) recoge la opinión de Abba Shaúl de que quien pronuncia el Nombre tal como está escrito no tiene parte en el mundo venidero.20 Hurtado sugiere que destacar el Nombre en la escritura probablemente indicaba al lector que dijera un sustituto. San Jerónimo informa que algunos lectores griegos, al ver יהוה, leían mal las letras como el griego ΠΙΠΙ.21 Hurtado concluye que los judíos de habla griega que guardaban esta norma probablemente habrían dicho Kyrios en voz alta, una práctica de la que Filón da testimonio.22 Así que, aun donde una copia griega escribía el Nombre en hebreo, los oyentes de los apóstoles probablemente habrían oído «Señor».
Los manuscritos del Nuevo Testamento: el vacío decisivo
Aquí la evidencia se vuelve unilateral. {{very-strong: Ningún manuscrito griego conocido de ningún libro del Nuevo Testamento contiene el Tetragrámaton, ni en letras hebreas ni como IAO.}} El propio apéndice de la Watch Tower concede que las copias pertinentes datan «desde aproximadamente el año 200 E.C. en adelante» y que los originales no pueden comprobarse.23 En los manuscritos cristianos, Kyrios y Theos se escriben regularmente como «nombres sagrados» abreviados (nomina sacra), un hábito escribal cristiano distintivo para honrar estas palabras.24 Si el Nombre estaba en los autógrafos, cada línea de transmisión habría tenido que eliminarlo sin dejar rastro en ninguna copia griega conservada. Eso es posible, pero es mucho suponer. (Robert Shedinger ha sugerido que el Diatessaron siríaco del siglo II podría respaldar indirectamente la opinión de Howard, una propuesta minoritaria).25
El pasaje de la Tosefta trata de libros en poder de minim judíos; la Jewish Encyclopedia lee los nombres divinos como los de sus «libros [bíblicos]» y entiende que los gilyonim son un Evangelio hebreo.26 En cualquier caso, no dice nada sobre copias griegas de las cartas de San Pablo. Las fuentes J son traducciones al hebreo y a otras lenguas, hechas directa o indirectamente a partir del griego, más unas pocas obras de consulta. La más antigua de la lista, el Mateo hebreo de Shem-Tob, de hacia 1385, ni siquiera escribe YHWH: como cita el propio apéndice a Howard, usa un signo que es «aparentemente una abreviatura de השם, “el Nombre”».27 Un estudio de 2020 en la revista In die Skriflig lo dice con claridad: «No existen manuscritos griegos conservados del Nuevo Testamento que contengan el Tetragrámaton en caracteres hebreos o griegos, y la multiplicación de versiones hebreas tardías tiene poco peso».28 Un traductor al hebreo que escribe יהוה en Romanos 10:13 muestra cómo leyó el versículo. No puede mostrar lo que escribió San Pablo.
Donde la reconstrucción fuerza el texto
Romanos 10:9-13
El artículo de George Howard de 1977 en el Journal of Biblical Literature sostuvo que los escritores del Nuevo Testamento conservaron el Nombre en sus citas del Antiguo Testamento, y que el cambio posterior a Kyrios desdibujó la línea entre Dios y Jesús.29 Romanos 10 es una buena prueba, porque San Pablo hace correr un solo hilo de pensamiento a lo largo de cinco frases.
En la Reina-Valera 1909: «Que si confesares con tu boca al Señor Jesús... serás salvo» (10:9); «Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado» (10:11); «el mismo que es Señor de todos, rico es para con todos los que le invocan» (10:12); «todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» (10:13). La propia Traducción del Nuevo Mundo traduce el versículo 9 como «Jesús es Señor» y el versículo 12 como «Todos tienen el mismo Señor», y luego pasa a «Jehová» en el versículo 13.30 En griego cada «Señor» es la misma palabra, unida por una serie de cláusulas con «porque» y de pronombres. El estudio citado arriba halló que «los manuscritos de la carta a los Romanos son unánimes en apoyo de la autenticidad de κυρίου en Romanos 10:13», y concluyó que San Pablo se refería al Señor del versículo 9, Jesús.31 El versículo siguiente pregunta: «¿Cómo, pues invocarán á aquel en el cual no han creído?». Aquel a quien se invoca es aquel en quien se cree.
Hechos 2 tiene el mismo patrón. San Pedro cita la misma línea de Joel, «todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo», y concluye luego que «á éste Jesús... Dios ha hecho Señor y Cristo», y dice a sus oyentes que se bauticen «en el nombre de Jesucristo» (Hechos 2:21, 36, 38).
Filipenses 2 y Hebreos 1
En Isaías 45:23 el Señor jura, en la traducción inglesa de la Septuaginta de Brenton, «que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua jurará por Dios» (traducción nuestra de la Septuaginta).32 San Pablo aplica esto a Jesús: Dios le ha dado «un nombre que es sobre todo nombre; Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla... Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor» (Filipenses 2:9-11). La Traducción del Nuevo Mundo conserva aquí «Jesucristo es Señor».33
Hebreos 1:10 es todavía más claro. Cita el Salmo 102, una oración dirigida al SEÑOR (102:1), y dice del Hijo: «Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra». La Septuaginta de ese salmo (101:26 en su numeración) dice: «En el principio, tú, oh Señor, fundaste la tierra» (traducción nuestra de la Septuaginta).34 Aquí la Traducción del Nuevo Mundo imprime «oh, Señor», no «Jehová». Hebreos dirige claramente estas palabras al Hijo («Mas al hijo:», 1:8).35 Esa elección es correcta, y muestra la dificultad: una traducción que escribe «Jehová» donde el referente parece ser el Padre y «Señor» donde es claramente el Hijo decide la cuestión de la identidad antes de que el lector la vea.
La respuesta de Hurtado a Howard es que estos desarrollos «estallaron tan pronto y tan rápidamente que volvieron irrelevante cualquier propuesta de ese tipo».36 Aun si la Biblia griega de San Pablo tenía las letras hebreas, aplicar tales textos a Jesús «fue un movimiento exegético plenamente consciente y deliberado».37
La grafía «Jehová»
El apéndice de la Traducción del Nuevo Mundo reconoce con franqueza que la forma «Jehová» «no es exactamente como se habría pronunciado el nombre divino en el hebreo antiguo», que «no hay razón para ser dogmáticos», y que el comité la conserva porque «tiene una larga historia en el idioma inglés».38 Los escribas hebreos escribían las consonantes YHWH con las vocales de Adonai («mi Señor») como recordatorio de decir esa palabra en su lugar, y los lectores cristianos combinaron ambas. La Catholic Encyclopedia registra la forma en el Pugio fidei de Raymundo Martín, «una obra escrita hacia 1270», y en Petrus Galatinus en el siglo XVI.39 Tyndale imprimió «Iehouah» en 1530, y la American Standard Version usó «Jehovah» en 1901.40 Los autores antiguos apuntan más bien a formas como Iao y, entre los samaritanos según Teodoreto, Iabe, razón por la cual muchos estudiosos prefieren «Yahveh», aunque también esa es una reconstrucción.41
Los Testigos responden, con razón, que tampoco «Jesús» se pronuncia como en el hebreo del siglo I. Así que el debate real es sobre lo que los escritores del Nuevo Testamento hicieron con el Nombre y lo que eso significa. El comité explica el Nombre como «Él Hace que Llegue a Ser».42 La Septuaginta, que los apóstoles citaban, tradujo Éxodo 3:14 como «Yo soy EL QUE ES».43
La postura ortodoxa
La Iglesia ortodoxa recibió el Antiguo Testamento en el griego de la tradición de la Septuaginta, en el que el Nombre se lee como Kyrios, y recibió el Nuevo Testamento exactamente como lo dan los manuscritos. No hay dogma sobre cómo se pronunciaba YHWH. Lo que la Iglesia sí sostiene, desde el Credo mismo, es que hay «un solo Dios, Padre Todopoderoso» y «un Señor Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos» (texto del Credo según la Diócesis de México de la Iglesia Ortodoxa en América).44 Esa confesión brota directamente de pasajes como 1 Corintios 8:6, donde San Pablo, haciéndose eco del Shemá, habla de «un Dios, el Padre» y de «un Señor Jesucristo».
Los Padres no trataron «Señor» como una evasiva. San Gregorio el Teólogo, en su discurso sobre el Hijo, escribió que «El que Es y Dios son los nombres propios de su Esencia». Cuenta «Señor, que también se llama nombre de Dios» entre los «Nombres Relativos», citando «Yo soy el Señor tu Dios... ese es mi nombre», y llama a tales títulos «Nombres comunes a la Divinidad».45 San Juan Damasceno escribió que «el más propio de todos los nombres que se dan a Dios es El que es, como Él mismo dijo en respuesta a Moisés en el monte».46 Los íconos ortodoxos de Cristo hacen la misma confesión: su nimbo lleva las letras ὁ ὤν, «El que Es», las palabras de Éxodo 3:14 en la Septuaginta.47
En esta lectura el Nombre no ha desaparecido del Nuevo Testamento; ha sido revelado en el Hijo. Cristo dice al Padre: «He manifestado tu nombre á los hombres que del mundo me diste» (Juan 17:6), y la Iglesia confiesa que el Padre dio al Hijo el «nombre que es sobre todo nombre». Esto es interpretación, no algo que los manuscritos puedan probar, pero es la lectura de los Padres y concuerda con el texto tal como ha llegado hasta nosotros.
Objeciones y respuestas
«Jesús dio a conocer el nombre de Dios, así que los apóstoles tienen que haberlo escrito».
Jesús sí dio a conocer el nombre del Padre, y enseñó a sus discípulos a orar para que fuera santificado. En el sentido bíblico, dar a conocer un nombre incluye revelar quién es Dios. Qué letras escribieron los apóstoles es una cuestión de manuscritos, y ahí la evidencia está toda de un lado.
«La ausencia de evidencia solo prueba que los copistas lo eliminaron».
Eso es posible, y las copias de la Septuaginta muestran que tales cambios ocurrieron. Pero para el Antiguo Testamento griego tenemos evidencia física de la práctica anterior; para el Nuevo Testamento no tenemos ninguna. Una teoría que predice la ausencia de toda evidencia no puede ponerse a prueba, y por eso sigue siendo una hipótesis.
«Cientos de traducciones usan el Nombre en el Nuevo Testamento».
Es cierto, a menudo para que los lectores reconozcan las citas del Antiguo Testamento. Son decisiones de los traductores sobre el texto griego, no testimonios de un texto griego diferente.
«Kyrios desdibuja la línea entre el Padre y el Hijo».
El Nuevo Testamento mantiene distintas a las personas: Dios resucitó a Jesús de entre los muertos (Romanos 10:9). También permite que textos sobre el SEÑOR hablen del Hijo. La teología ortodoxa ni confunde las personas ni divide el único nombre divino entre un Dios mayor y uno menor. El «desdibujamiento» es la propia enseñanza del Nuevo Testamento.
Véanse también nuestros artículos sobre el método de la Traducción del Nuevo Mundo, Juan 1:1, qué Biblia citaba San Pablo, si Jesús es Miguel el arcángel, la Trinidad y si los Testigos de Jehová son cristianos.
Lo que podemos afirmar con confianza
- Varios manuscritos griegos judíos de aproximadamente el siglo I a. C. al siglo II d. C. escribieron el Nombre en letras hebreas o como IAO; la opinión más antigua de que la Septuaginta siempre tenía Kyrios está superada.
- Muchos judíos de la época evitaban pronunciar el Nombre y decían un sustituto en voz alta.
- Ningún manuscrito griego de ningún libro del Nuevo Testamento contiene el Tetragrámaton.
- Las referencias J son traducciones (y unas pocas obras de consulta) que datan de fines del siglo XIV en adelante.
- «Jehová» es una forma híbrida tardía; sus propios usuarios no afirman que sea la pronunciación antigua.
- El Nuevo Testamento aplica a Jesús textos del Antiguo Testamento sobre el SEÑOR.
Lo que sigue en debate
- Qué escribieron los traductores originales de la Septuaginta para el Nombre.
- Si algunos escritores del Nuevo Testamento escribieron el Nombre en unas pocas citas (hipótesis de Howard), y si el Diatessaron siríaco ofrece algún respaldo. No está probado, pero no puede descartarse con certeza sin los autógrafos.
- Cómo se pronunciaba originalmente YHWH y qué significa gramaticalmente.
- El significado de los gilyonim de la Tosefta y quiénes eran los minim.
- Si determinados versículos, como Romanos 10:13, se refieren al Padre o al Hijo. Hemos argumentado a favor del Hijo, con los estudiosos citados arriba, pero esto es interpretación.
Conclusión
Los Testigos de Jehová tienen razón en que Dios tiene un nombre, en que llena las Escrituras hebreas y en que merece reverencia. También tienen razón, frente a algunos de sus críticos, en que las copias judías del Antiguo Testamento griego lo escribieron alguna vez. La evidencia se separa de la Traducción del Nuevo Mundo en el paso al Nuevo Testamento griego. Allí los manuscritos hablan con una sola voz, y dicen Kyrios.
La Iglesia ortodoxa no oye esa palabra como una pérdida. Cuando la Iglesia canta a Cristo como Señor, no está ocultando el Nombre de Dios. Confiesa, con San Pablo, que el Padre ha dado al Hijo crucificado y resucitado el «nombre que es sobre todo nombre», y que todo el que invoque ese nombre será salvo. Esperamos que nuestros vecinos Testigos, que aman las Escrituras y el nombre de Dios, lean de nuevo esos pasajes como los escribieron los apóstoles.
Notas
- New World Translation of the Holy Scriptures (revisión de 2013, edición en inglés), Apéndice A5, «The Divine Name in the Christian Greek Scriptures», jw.org (consultado el 16 de octubre de 2026); en español, Apéndice A5, «El nombre de Dios en las Escrituras Griegas Cristianas», jw.org/es (consultado el 25 de octubre de 2026), de donde se toman las citas en español; Romanos 10:13 según la Traducción del Nuevo Mundo, edición en español (wol.jw.org/es).
- TNM (2013), Apéndice A5.
- TNM (2013), Apéndice A5. La cita de la Tosefta, la cita de Howard y las listas de traducciones se dan allí.
- New World Translation (Study Edition), Apéndice C1, «The Restoration of the Divine Name in the 'New Testament,'» jw.org.
- TNM (Study Edition), Apéndice C3. La n. c del Apéndice C1 señala que las listas C abarcan solo los libros publicados hasta ahora en la Edición de estudio en línea.
- TNM (Study Edition), Apéndices C1 y C4 (entradas J1 a J365 al 16 de octubre de 2026).
- Jason BeDuhn, Truth in Translation: Accuracy and Bias in English Translations of the New Testament, citado en TNM (Study Edition), Apéndice C1, n. b. No hemos abierto el libro de BeDuhn.
- TNM (2013), Apéndice A4, «The Divine Name in the Hebrew Scriptures».
- Pavlos D. Vasileiadis, «Aspects of Rendering the Sacred Tetragrammaton in Greek», Open Theology 1 (2015): 61, que cita 11QPsa y 1QpHab y la obra de Emanuel Tov.
- Anthony Maas, «Jehovah (Yahweh)», The Catholic Encyclopedia, vol. 8 (Nueva York: Robert Appleton, 1910).
- Vasileiadis, «Aspects», 62 y n. 42 (fechado «mediados del siglo I a. E. C.»). El número de Rahlfs 848 según los listados habituales; la nota de Vasileiadis imprime 948.
- Vasileiadis, «Aspects», 61.
- Larry W. Hurtado, «Writing & Pronouncing the Divine Name in Second-Temple Jewish Tradition», Larry Hurtado's Blog, 18 de agosto de 2014; TNM (2013), Apéndice A4, menciona también el IAO del Levítico.
- Vasileiadis, «Aspects», 61-62 y n. 39; TNM (Study Edition), Apéndice C1 (pie de ilustración sobre P.Oxy. 3522).
- Jerónimo, Prefacio a los libros de Samuel y Reyes, trad. W. H. Fremantle et al., NPNF2 vol. 6 (1893).
- Orígenes (atrib.), Selecta in Psalmos 2 (PG 12:1104), citado por Vasileiadis, «Aspects», 62 n. 40, y Span et al. (nota 28), p. 6. No hemos abierto una traducción.
- Larry W. Hurtado, «'YHWH Texts' and Jesus: A Follow-up», Larry Hurtado's Blog, 7 de mayo de 2019 (en una respuesta precisa el siglo II d. C.).
- Vasileiadis, «Aspects», 60-61, que examina a Pietersma (1984), Skehan (1980), Tov y otros. Albert Pietersma, «Kyrios or Tetragram: A Renewed Quest for the Original LXX», en De Septuaginta: Studies in Honour of John William Wevers on His Sixty-Fifth Birthday (Mississauga: Benben, 1984), 85-101.
- Hurtado, «Writing & Pronouncing the Divine Name» (2014).
- Hurtado, «Writing & Pronouncing the Divine Name» (2014); Mishná, Sanedrín 10:1, edición William Davidson, Sefaria.
- Jerónimo, Carta 25 a Marcela, tal como la traduce Bruce Metzger, Manuscripts of the Greek Bible (1991), citado por Vasileiadis, «Aspects», 62 n. 45. La edición NPNF de esta carta da solo un resumen.
- Hurtado, «Writing & Pronouncing the Divine Name» (2014).
- TNM (Study Edition), Apéndice C1.
- Vasileiadis, «Aspects», 63; TNM (Study Edition), Apéndice C1, n. a (los copistas usaban Kyrios, Theos «o una abreviatura de una de estas palabras»).
- Vasileiadis, «Aspects», 64 n. 55, que cita a Robert Shedinger, Tatian and the Jewish Scriptures (Lovaina: Peeters, 2001), 136-140. Span et al., p. 8, juzgan que «todas las versiones antiguas fracasan en aportar un Tetragrámaton original del Nuevo Testamento». No hemos abierto a Shedinger.
- Executive Committee of the Editorial Board y Ludwig Blau, «Gilyonim», Jewish Encyclopedia (1901-1906), que traduce Tosefta Shabbat 13:5.
- TNM (Study Edition), Apéndice C4, entradas J1 y J2, que citan a George Howard, Hebrew Gospel of Matthew (Macon, GA: Mercer University Press, 1995).
- A. Tim Span, Stuart T. Rochester y Fika J. van Rensburg, «Rendering the Divine Name in Romans 10:13», In die Skriflig 54, n.º 1 (2020): a2560, p. 8.
- George Howard, «The Tetragram and the New Testament», Journal of Biblical Literature 96, n.º 1 (1977): 63-83, según el resumen de Span et al., p. 1, y citado en TNM (2013), Apéndice A5. No hemos abierto el artículo de Howard.
- Romanos 10:9-14, Reina-Valera 1909; Traducción del Nuevo Mundo, edición en español, Romanos 10:9, 12, 13 (wol.jw.org/es).
- Span et al., «Rendering the Divine Name», 2, 6.
- Isaías 45:23, The Septuagint Version of the Old Testament, trad. Lancelot C. L. Brenton (1844), vía eBible.org.
- Filipenses 2:9-11, Reina-Valera 1909; Filipenses 2:11, Traducción del Nuevo Mundo, edición en español (wol.jw.org/es).
- Hebreos 1:8, 10 y Salmo 102:1, Reina-Valera 1909; Hebreos 1:10, Traducción del Nuevo Mundo, edición en español; Salmo 101:26, Brenton.
- Hebreos 1:10, Traducción del Nuevo Mundo, edición en español (wol.jw.org/es).
- Hurtado, «Writing & Pronouncing the Divine Name» (2014).
- Hurtado, «'YHWH Texts' and Jesus» (2019).
- TNM (2013), Apéndice A4.
- Maas, «Jehovah (Yahweh)».
- TNM (2013), Apéndice A4.
- Maas, «Jehovah (Yahweh)», que cita a Teodoreto y a otros autores antiguos.
- TNM (2013), Apéndice A4.
- Éxodo 3:14, Brenton.
- El Símbolo de la fe (Credo niceno-constantinopolitano), Iglesia Ortodoxa en América, oca.org; texto en español: Diócesis de México, «El Credo», https://ocamexico.org/elcredo.
- Gregorio de Nacianzo, Discurso 30 (Cuarto Discurso Teológico) 18-19, trad. Charles Gordon Browne y James Edward Swallow, NPNF2 vol. 7 (1894).
- Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa 1.9, trad. E. W. Watson y L. Pullan, NPNF2 vol. 9 (1899).
- Srećko Petrović, «Христос као Сушти – ὁ ὤν: библијске основе једног иконографског решења» (Cristo como El que Es, ὁ ὤν: los fundamentos bíblicos de una solución iconográfica; título traducido por nosotros), Teološki pogledi 51 (2018): 27-76, resumen.
Bibliografía
Fuentes primarias
- Brenton, Lancelot C. L., trad. The Septuagint Version of the Old Testament. Londres: Bagster, 1844. Edición de eBible.org.
- The Holy Bible, New King James Version. Nashville: Thomas Nelson, 1982.
- Jerónimo. Prefacio a los libros de Samuel y Reyes. Trad. W. H. Fremantle, G. Lewis y W. G. Martley. NPNF2 vol. 6. Nueva York: Christian Literature Company, 1893.
- Mishná, Sanedrín 10:1. Edición digital William Davidson. Sefaria.org.
- Orígenes (atrib.). Selecta in Psalmos. PG 12 (citado, no abierto).
Fuentes ortodoxas y patrísticas
- Gregorio de Nacianzo. Discurso 30 (Cuarto Discurso Teológico). Trad. C. G. Browne y J. E. Swallow. NPNF2 vol. 7. 1894. New Advent.
- Juan Damasceno. Exposición exacta de la fe ortodoxa. Trad. E. W. Watson y L. Pullan. NPNF2 vol. 9. 1899. New Advent.
- Iglesia Ortodoxa en América. «El Símbolo de la fe». oca.org.
- Petrović, Srećko. «Христос као Сушти – ὁ ὤν: библијске основе једног иконографског решења». Teološki pogledi 51 (2018): 27-76.
- Vasileiadis, Pavlos D. «Aspects of Rendering the Sacred Tetragrammaton in Greek». Open Theology 1 (2015): 56-88. doi:10.2478/opth-2014-0006.
Otros estudios (incluidos estudiosos que discrepan)
- Howard, George. «The Tetragram and the New Testament». Journal of Biblical Literature 96, n.º 1 (1977): 63-83.
- Hurtado, Larry W. «Writing & Pronouncing the Divine Name in Second-Temple Jewish Tradition». Larry Hurtado's Blog, 18 de agosto de 2014.
- Hurtado, Larry W. «'YHWH Texts' and Jesus: A Follow-up». Larry Hurtado's Blog, 7 de mayo de 2019.
- Maas, Anthony. «Jehovah (Yahweh)». The Catholic Encyclopedia, vol. 8. Nueva York: Robert Appleton, 1910.
- Pietersma, Albert. «Kyrios or Tetragram: A Renewed Quest for the Original LXX». En De Septuaginta: Studies in Honour of John William Wevers on His Sixty-Fifth Birthday, 85-101. Mississauga, ON: Benben, 1984.
- Span, A. Tim, Stuart T. Rochester y Fika J. van Rensburg. «Rendering the Divine Name in Romans 10:13». In die Skriflig 54, n.º 1 (2020): a2560. doi:10.4102/ids.v54i1.2560.
- Executive Committee of the Editorial Board y Ludwig Blau. «Gilyonim». Jewish Encyclopedia. Nueva York: Funk and Wagnalls, 1901-1906.
Fuentes de la tradición que se examina (Testigos de Jehová)
- New World Translation of the Holy Scriptures (revisión de 2013). Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania. Apéndice A4, «The Divine Name in the Hebrew Scriptures»; Apéndice A5, «The Divine Name in the Christian Greek Scriptures»; texto de Mateo 22, Hechos 2, Romanos 10, 1 Corintios 8, Filipenses 2, Hebreos 1, Apocalipsis 1. jw.org.
- New World Translation of the Holy Scriptures (Study Edition). Apéndice C1, «The Restoration of the Divine Name in the 'New Testament'»; C3, «Verses Where the Name Jehovah Does Not Appear as Part of Direct or Indirect Quotations»; C4, «Translations and Reference Works Supporting the Use of the Divine Name in the 'New Testament.'» jw.org.