El Libro de Abraham: los papiros, los facsímiles y lo que dice la egiptología

José Smith dijo que el Libro de Abraham era un escrito del propio Abraham, traducido de papiros egipcios. Los papiros se conservan: son textos funerarios egipcios, y los egiptólogos, incluidos los que cita la Iglesia, dicen que los caracteres no coinciden con el libro. Los facsímiles, la gramática egipcia, las explicaciones de la Iglesia (el rollo perdido y el catalizador) respondidas, y por qué…

La mayoría de las Escrituras no se pueden someter a prueba. El Libro de Abraham sí. Forma parte de la Perla de Gran Precio, que los santos de los últimos días reciben como Escritura, y dice de sí mismo que es «una traducción de unos anales antiguos que han llegado a nuestras manos procedentes de las catacumbas de Egipto», «escrito de su propia mano en papiro». Parte de los papiros se conservó, y también las ilustraciones que José Smith publicó y explicó. Los egiptólogos las han leído. Las personas implicadas, y los santos de los últimos días que aprecian este libro, merecen cortesía; la afirmación merece una respuesta franca.

Continúa nuestra infografía y nuestro video El Libro de Abraham: el mayor problema del mormonismo (en inglés), y se une a las planchas de Kinderhook (en inglés), el «egipcio reformado» y la transcripción de Anthon y la Traducción de José Smith de la Biblia. Sobre la fe de la que el libro se aparta, véase ¿Un solo Dios o un concilio de dioses? y nuestra página ¿Por qué la ortodoxia?.

En breve

En 1835, santos de los últimos días de Kirtland, Ohio, compraron momias y papiros egipcios a un exhibidor ambulante, Michael Chandler, y José Smith dijo que uno de los rollos contenía «los escritos de Abraham». Publicó el Libro de Abraham y tres ilustraciones con explicaciones en 1842, y en 1880 se convirtió en Escritura. En 1967 el Museo Metropolitano de Arte transfirió a la Iglesia un grupo de fragmentos, entre ellos el original del Facsímil 1. Son textos funerarios egipcios de los últimos siglos antes de Cristo y del primero después de Él, copiados para egipcios particulares, y ninguno menciona a Abraham. Los egiptólogos, santos de los últimos días y no santos de los últimos días por igual, coinciden en que los caracteres de los fragmentos no coinciden con el libro. La Iglesia ofrece ahora dos explicaciones que dejan de lado los papiros que se conservan: que la fuente verdadera es una parte perdida de los papiros, o que los papiros fueron solo un «catalizador» de una revelación.

Tesis: El Libro de Abraham no es una traducción de los papiros que José Smith poseyó, las explicaciones que dio de los facsímiles son erróneas, y el libro no es el escrito antiguo de Abraham que él dijo que era. Las dos explicaciones de la Iglesia contradicen cada una algo que José Smith o su libro dijeron. El libro no es Escritura, y su enseñanza sobre Dios no es la fe de los apóstoles.

Lo que José Smith afirmó

La afirmación está enunciada en el propio libro. Su título dice: «El Libro de Abraham. Traducido del papiro por José Smith. Una traducción de unos anales antiguos que han llegado a nuestras manos procedentes de las catacumbas de Egipto. Los escritos de Abraham mientras se hallaba en Egipto, llamado el Libro de Abraham; fue escrito de su propia mano en papiro».1 La historia de José registra que, tras examinar los papiros y comenzar «la traducción de algunos de los caracteres o jeroglíficos», «tuvimos la gran alegría de constatar que uno de los rollos contenía los escritos de Abraham».2 Ese mes de julio William W. Phelps escribió a casa que los papiros «contenían el registro sagrado que se llevó de José en la corte de Faraón en Egipto, y las enseñanzas del Padre Abraham» (traducción nuestra).3

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días afirma lo mismo con sus propias palabras: «Este libro procedió de papiros egipcios que José Smith tradujo a partir de 1835». Los cinco capítulos y los tres facsímiles aparecieron en el periódico de Nauvoo Times and Seasons entre marzo y mayo de 1842, y el libro se canonizó en la Perla de Gran Precio en 1880.2

El libro se vincula a sí mismo con una imagen. Abraham dice del altar sobre el cual los sacerdotes intentaron matarlo: «para que tengáis una idea de este altar, os referiré a la representación que se encuentra al principio de este relato» y «os he hecho una representación de ellos en las figuras que se encuentran al principio, tipo de figuras que los caldeos llaman Rahleenos, que significa jeroglíficos» (Abraham 1:12, 14).1 Esa imagen es el Facsímil 1, y la explicación de José dice: «Fig. 2. Abraham atado sobre un altar. Fig. 3. El sacerdote idólatra de Elkénah intentando ofrecer a Abraham como sacrificio».4

Qué eran los papiros

La familia de José Smith vendió los papiros en 1856, y se cree que la mayoría se perdieron en el gran incendio de Chicago de 1871. En 1967 el Museo Metropolitano de Arte transfirió un grupo de fragmentos a la Iglesia, y apareció otro fragmento más en la Oficina del Historiador de la Iglesia, hasta completar once. Un fragmento contiene la viñeta que José publicó como Facsímil 1.2

El egiptólogo Klaus Baer, un erudito de Chicago que había sido uno de los tutores de Hugh Nibley en la lectura del egipcio, publicó la primera traducción de ellos en 1968. Informó de que los once fragmentos son «las partes que se conservan de tres papiros antiguos», dos de ellos copias del Libro de los Muertos (uno para una dama llamada Tshenmin, con una escritura de hacia el 100 a. C.) y el tercero «el Permiso de Respiración perteneciente al sacerdote Hor», con una escritura «de finales del período ptolemaico o principios del romano, hacia la época de Cristo». De este último escribió: «José Smith pensaba que este papiro contenía el Libro de Abraham» (traducción nuestra).5 El Permiso de Respiración comienza así: «Aquí comienza el Permiso de Respiración, que Isis hizo para su hermano Osiris a fin de revivir su ba, revivir su cadáver y hacer que todo su cuerpo fuera joven de nuevo».5 Robert K. Ritner, de la Universidad de Chicago, lo volvió a examinar en 2000: «El verdadero contenido de este papiro se refiere solo a la vida de ultratumba del sacerdote egipcio difunto Hor».6

La Iglesia coincide en lo esencial. Su ensayo sobre el tema dice: «Ninguno de los caracteres de los fragmentos de papiro mencionaba el nombre de Abraham ni de ninguno de los acontecimientos registrados en el libro de Abraham. Tanto los egiptólogos mormones como los no mormones coinciden en que los caracteres que figuran en los fragmentos no coinciden con la traducción que se presenta en el libro de Abraham». Añade que «los eruditos han determinado que los fragmentos de papiro formaban parte de textos funerarios estándar que se depositaban con cuerpos momificados», fechados «entre el tercer siglo a. C. y el primer siglo d. C., mucho después de la época en que vivió Abraham».2 Michael D. Rhodes, escribiendo en la revista Ensign de la Iglesia, sitúa el papiro de Hor «hacia el 60 d. C.» y concede que, comparado con una traducción de él, el libro «claramente» no es el mismo texto (traducción nuestra).7

{{very-strong: Los papiros conservados que José Smith poseyó son textos funerarios egipcios de los últimos siglos a. C. y del siglo I d. C., y ninguno de ellos contiene el texto del Libro de Abraham.}}

Los facsímiles

Los facsímiles se pueden comprobar sin nada del texto perdido. En 1912 el obispo Franklin S. Spalding, de Utah, envió las tres láminas a destacados estudiosos de Egipto y del Cercano Oriente antiguo, entre ellos Flinders Petrie, James H. Breasted y Arthur C. Mace. Sus respuestas están impresas en su folleto. James H. Breasted, de Chicago, escribió que el Facsímil 1 muestra a «Osiris resucitando de entre los muertos», una escena «representada en papiros funerarios egipcios, en ataúdes y en muros de templos tardíos, miles y miles de veces», que el Facsímil 2 es un «hipocéfalo», un pequeño disco que se colocaba bajo la cabeza de la momia, y que el Facsímil 3 es «la escena del juicio, en la cual el muerto, conducido por la Verdad, ha de ser juzgado por Osiris». Arthur C. Mace, del Museo Metropolitano, escribió que las láminas eran copias de «escenas bien conocidas de los papiros funerarios» (traducción nuestra).8 Eran egiptólogos que escribían en 1912, con los conocimientos de su tiempo, y parte de su detalle se ha afinado desde entonces. La identificación esencial se ha mantenido.

En 2000 Ritner, trabajando a partir de los papiros originales, llegó al mismo resultado respecto del Facsímil 3. La explicación de José Smith identifica la figura 1 como Abraham y la figura 2 como «El rey Faraón, cuyo nombre aparece en los caracteres arriba de su cabeza».4 Ritner responde: «Osiris (fig. 1) ciertamente no es “Abraham”, ni es posible que el altar de Osiris (fig. 3) “signifique Abraham”. Maat (fig. 4) no es un “príncipe” varón, Hor (fig. 5) no es un “siervo”, ni Anubis (fig. 6) un “esclavo”», y el nombre sobre la figura 2 «es sin duda alguna el de la mujer Isis» (traducción nuestra). El Facsímil 1, escribe, «ha sido groseramente tergiversado como un sacrificio humano en los rótulos y el texto de El Libro de Abraham». La viñeta, explica, representa «la resurrección del Osiris Hor sobre el acostumbrado lecho funerario con cabeza de león, asistido por Anubis, el de cabeza de chacal».6

El ensayo de la Iglesia concede que «mucho antes de que los fragmentos fueran publicados por la Iglesia, algunos egiptólogos habían expresado que las explicaciones de José Smith de los diversos elementos de estos facsímiles no coincidían con las interpretaciones que ellos daban a esos dibujos».2

Cómo trabajaba José Smith: el «alfabeto y gramática» egipcios

Otros manuscritos muestran el proceso. El ensayo dice que «existen algunos indicios de que José estudió los caracteres de los papiros egipcios e intentó aprender el idioma egipcio», que su historia indica que en julio de 1835 se encontraba «dedicado continuamente a traducir un alfabeto para el libro de Abraham, y preparando una gramática del idioma egipcio según la empleaban los antiguos», y que la «gramática» que se conserva consiste en «columnas de caracteres jeroglíficos seguidos de traducciones al inglés». Luego dice: «Ni las reglas ni las traducciones que contiene el libro de gramática se corresponden con las que están aceptadas por los egiptólogos hoy en día».2 Phelps escribió a casa: «Dado que nadie sabía traducir estos escritos... le fueron presentados al presidente Smith, quien no tardó en saber lo que eran».3 Eruditos santos de los últimos días como Muhlestein sostienen que los documentos egipcios que se conservan se hicieron después de la traducción, no como su método,9 y el ensayo dice que su relación con el libro «no se conoce plenamente». Pero la propia historia de José habla de traducir caracteres y de componer un alfabeto, que es el cuadro de una traducción intentada mediante la interpretación de caracteres egipcios, no el de una revelación que solo los acompañó.

Las respuestas de los santos de los últimos días, en su mejor forma

El ensayo de la propia Iglesia no niega los principales hechos egiptológicos. Él y sus eruditos ofrecen cuatro respuestas, y cada una debe escucharse en su mejor forma.

  1. El rollo perdido. El texto, dicen, estaba en otra parte de los papiros, ahora perdida. Rhodes: el papiro de Hor «no tiene escritura en tinta roja y se encuentra en un estado de conservación extremadamente deficiente», mientras que José describió el rollo como «bellamente escrito... con tinta negra, y una pequeña parte roja» (traducción nuestra). Los testigos presenciales hablaron de «un rollo largo» como la fuente, y se quemó en Chicago. Kerry Muhlestein, de la Universidad Brigham Young, informa de la estimación de John Gee de que este rollo medía unos cuarenta y un pies de largo, y sostiene que en esta época una imagen y el texto contiguo muchas veces no guardaban relación.79
  2. El catalizador. El ensayo dice que es posible que el estudio que José hizo de los papiros «haya conducido a una revelación acerca de acontecimientos y enseñanzas clave en la vida de Abraham», que «los objetos físicos ofrecieron una ocasión para meditar, reflexionar y recibir revelación», y que esto «supone una definición más amplia de las palabras traductor y traducción».2
  3. Paralelos antiguos. El ensayo sostiene que detalles como «la planicie de Olishem», el dios Elkénah y la tradición de que Abraham enseñó astronomía a los egipcios «se corresponden perfectamente con el mundo antiguo», y que algunas de las lecturas de José sobre los facsímiles tienen respaldo académico, como su lectura de las cuatro figuras del Facsímil 2 como «esta tierra en sus cuatro partes».2
  4. La fe. «La veracidad y el valor del libro de Abraham no pueden establecerse mediante un debate académico», concluye el ensayo; su naturaleza como Escritura «reside en las verdades eternas que enseña y el poderoso espíritu que transmite».2

Las respuestas

El rollo perdido no puede explicar los facsímiles. Aun si un rollo perdido llevara el texto, las explicaciones de José sobre los facsímiles se refieren a imágenes que se entienden bien (el Facsímil 1 se conserva, y el Facsímil 3 es una escena corriente conocida por muchos otros papiros), y son erróneas. El propio libro dice que su texto y su imagen van juntos (Abraham 1:12, 14). Ritner añade que el papiro de Hor tenía unos 150 a 155 cm de ancho y que «no hay ninguna expectativa razonable de más texto» (traducción nuestra).6 Sobre todo, la teoría tiene que explicar por qué el único fragmento que José dijo que pertenecía al Libro de Abraham, la imagen con su escritura adyacente, es un Libro de las Respiraciones. Una afirmación que solo puede salvarse apelando a lo que se ha perdido no puede someterse a prueba, y por eso ya no puede servir de prueba.

El catalizador contradice la afirmación del propio libro. La portada dice «Traducido del papiro» y «fue escrito de su propia mano en papiro». La historia de José dice que comenzó «la traducción de algunos de los caracteres». Trabajó en un alfabeto egipcio. Sus colaboradores describieron una traducción. El propio ensayo de la Iglesia dice que el libro «procedió de papiros egipcios que José Smith tradujo». Si el libro es una revelación no vinculada a los papiros, entonces el título, la historia y la gramática lo describen todos erróneamente, y es un libro distinto del que la Iglesia canonizó.

Los paralelos antiguos no prueban la traducción. Unas pocas coincidencias con el simbolismo egipcio no convierten a Osiris en Abraham; las identificaciones de personas son la parte que se puede comprobar, y fallan. Estarían igualmente a sus anchas en una composición del siglo XIX que se sirviera del material disponible. El propio ensayo observa en una nota final que «algunos de estos elementos extrabíblicos estaban disponibles para José Smith por medio de los libros de Jaser y Josefo. José Smith sabía de la existencia de estos libros, pero se desconoce si los utilizó».2 Una afirmación de traducir un papiro egipcio no queda confirmada por unos pocos nombres que pueden encontrarse en otras fuentes.

La fe en el libro es el problema, no la respuesta. Una persona puede conmoverse por la enseñanza del libro. Pero el libro no se ofrece como un texto devocional; se ofrece como el escrito de Abraham, traducido por don a partir de un papiro egipcio, y eso es lo que falla. Un patrón parecido aparece con las planchas de Kinderhook de 1843, que la Iglesia reconoce ahora que eran falsas; el escribiente de José registró que este dijo que contenían «la historia de... un descendiente de Cam», aunque la Iglesia sostiene que él no intentó una traducción por revelación (traducción nuestra).10

{{strong: La afirmación del propio Libro de Abraham de ser una traducción de un papiro egipcio, y las explicaciones que José Smith dio de los facsímiles, son contradichas por la evidencia que se conserva y por los egiptólogos que la han examinado, y el propio ensayo de la Iglesia concede que los egiptólogos llevan mucho tiempo diciéndolo.}}

Lo que enseña el libro

La cuestión no es solo histórica. Abraham 3 describe «las inteligencias que fueron organizadas antes que existiera el mundo», entre ellas almas a las que Dios hizo «gobernantes», y cuenta cómo «uno que era semejante a Dios» propuso: «haremos una tierra sobre la cual estos puedan morar» (3:22-24). Los espíritus «no tienen principio... porque son gnolaum o eternos» (3:18). Abraham 4 presenta a «los Dioses» organizando y formando los cielos y la tierra (4:1), y «los Dioses tomaron consejo entre sí» para formar al hombre (4:26). Este no es el Dios de los profetas y los apóstoles. En Isaías el Señor dice: «antes de mí no fué formado Dios, ni lo será después de mí» y «fuera de mí no hay Dios» (Isaías 43:10; 44:6). San Pablo dice: «Nosotros empero no tenemos más de un Dios, el Padre, del cual son todas las cosas, y nosotros en él: y un Señor Jesucristo, por el cual son todas las cosas» (1 Corintios 8:6). La Iglesia confiesa «un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, y de todas las cosas visibles e invisibles», y al Hijo «consubstancial con el Padre» (texto del Credo según la Diócesis de México de la Iglesia Ortodoxa en América).11 El Libro de Abraham enseña un concilio de dioses e inteligencias eternas. La Iglesia enseña un solo Dios, que creó todas las cosas de la nada y llama a los seres humanos a participar por gracia de su vida. Véanse la theosis frente a la exaltación mormona y el mormonismo frente al cristianismo niceno (en inglés).

Lo que esto significa para la afirmación de José Smith

José Smith no afirmó una impresión privada. Afirmó traducir documentos reales, y publicó los dibujos y sus explicaciones para que cualquiera los comprobara. Las planchas del Libro de Mormón no están disponibles. Los papiros del Libro de Abraham sí lo están, y lo que son no admite duda. Quien se equivoca sobre lo que dice un papiro funerario egipcio, y sobre quiénes son las figuras que hay en él, no lo tradujo. La Iglesia recibe el Libro de Abraham, con el Libro de Mormón y Doctrina y Convenios, como Escritura por la fuerza de su autoridad. Cuando la autoridad no supera la prueba, los escritos que descansan en ella no son Escritura. No son la palabra de Dios, y José Smith no fue profeta de Dios. Los santos de los últimos días que empiecen a ver esto deben saber que la fe de los apóstoles siempre ha estado abierta para ellos, y que se encuentra en la Iglesia que la guardó.

Lo que podemos decir con confianza

  • El Libro de Abraham afirma ser una traducción de un escrito del propio Abraham a partir de papiros que José Smith poseyó (portada; Abraham 1:12, 14).
  • Los fragmentos que se conservan son textos funerarios egipcios (un Libro de las Respiraciones y Libros de los Muertos), ninguno de los cuales menciona a Abraham, y la Iglesia y sus críticos egiptólogos coinciden en que los caracteres no coinciden con el libro.
  • Los egiptólogos de 1912 a 2000 han identificado los facsímiles como escenas funerarias corrientes, no como Abraham en Egipto.
  • La «gramática» egipcia de José Smith no corresponde al egipcio tal como lo reconocen los egiptólogos, como dice el ensayo de la Iglesia.
  • La Iglesia no ha dicho oficialmente que el libro sea falso; lo sostiene como Escritura y ahora admite que «traducción» no tiene por qué significar una versión literal de los papiros.

Lo que sigue en disputa

  • Si otra parte perdida de los papiros contenía un texto que José Smith usó no puede resolverse, ya que se cree que el rollo largo se quemó en 1871.
  • Cómo se relacionan los manuscritos egipcios de Kirtland con el texto publicado (cuál vino primero, quién escribió qué) se debate.
  • Los detalles de las lecturas egiptológicas de viñetas particulares todavía difieren entre los eruditos; el ensayo observa que «no existe unanimidad, incluso entre los eruditos no mormones, en cuanto a la interpretación correcta de las viñetas». Esto no restablece la identificación con Abraham.
  • El ensayo de la Iglesia sostiene que rasgos del libro son coherentes con el mundo antiguo; eso se afirma y se responde, pero no está resuelto.

Conclusión

El Libro de Abraham se ofreció como el registro del propio Abraham, traducido de papiros egipcios por un profeta. Los papiros reaparecieron, y hablan de la vida de ultratumba de un sacerdote egipcio llamado Hor. Las imágenes que José Smith explicó son imágenes de Osiris, Isis y Anubis. La Iglesia no ha abandonado el libro, pero las dos defensas que ahora admite renuncian cada una a algo que el libro y su traductor dijeron. Por eso el asunto no es una curiosidad histórica: un libro cuyo origen no es el que afirma, de un hombre cuya pretensión de traducirlo fracasó, no es la palabra de Dios. La palabra de Dios es Jesucristo, «el Verbo... con Dios», y «todas las cosas por él fueron hechas» (Juan 1:1-3), y la fe que lo confiesa es la que se ha transmitido en la Iglesia de los apóstoles. Para los pasajes que conducen de aquí a esa fe, continúa con ¿Por qué la ortodoxia?.

Notas

  1. La Perla de Gran Precio, «El Libro de Abraham», portada y Abraham 1, 3 y 4, en https://www.churchofjesuschrist.org/study/scriptures/pgp/abr (páginas de los capítulos /abr/1, /abr/3, /abr/4). Las citas en español se tomaron de la edición en español de esas páginas (?lang=spa), consultada el 8 de noviembre de 2026.
  2. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, «Translation and Historicity of the Book of Abraham», Gospel Topics Essays, https://www.churchofjesuschrist.org/study/manual/gospel-topics-essays/translation-and-historicity-of-the-book-of-abraham. El ensayo se publicó por primera vez el 8 de julio de 2014 (reseñado el mismo día por el Deseret News, «LDS Church publishes new Web essay on Book of Abraham»); la línea de cita actual de la Iglesia lo fecha en 2016. La cita sobre Jaser y Josefo es de las notas finales del ensayo. Las citas del ensayo en esta versión española proceden de su edición oficial en español, «Traducción e historicidad del libro de Abraham» (misma dirección, ?lang=spa, consultada el 8 de noviembre de 2026).
  3. W. W. Phelps a Sally Waterman Phelps, 19-20 de julio de 1835, tal como se cita en los Joseph Smith Papers, «Book of Abraham and Facsimiles, 1 March-16 May 1842», Historical Introduction, https://www.josephsmithpapers.org/paper-summary/book-of-abraham-and-facsimiles-1-march-16-may-1842 (la primera cita), y en el ensayo de la Iglesia (nota 2 arriba) para «Dado que nadie sabía traducir estos escritos».
  4. La Perla de Gran Precio, Facsímil 1 y Facsímil 3, con las explicaciones de José Smith, https://www.churchofjesuschrist.org/study/scriptures/pgp/abr/fac-1 y /fac-3.
  5. Klaus Baer, «The Breathing Permit of Hor: A Translation of the Apparent Source of the Book of Abraham», Dialogue: A Journal of Mormon Thought 3, n.º 3 (otoño de 1968), https://www.dialoguejournal.com/wp-content/uploads/sbi/articles/Dialogue_V03N03_111.pdf. La descripción que el propio Baer hace de sí mismo como tutor de Nibley está en la introducción de los editores.
  6. Robert K. Ritner, «The “Breathing Permit of Hor” Thirty-four Years Later», Dialogue 33, n.º 4 (invierno de 2000), a partir de la p. 97, https://dialoguejournal.com/wp-content/uploads/sbi/articles/Dialogue_V33N04_107.pdf.
  7. Michael D. Rhodes, «Why doesn't the translation of the Egyptian papyri found in 1967 match the text of the Book of Abraham in the Pearl of Great Price?» Ensign, julio de 1988, 51-53, https://www.churchofjesuschrist.org/study/ensign/1988/07/i-have-a-question/why-doesnt-the-translation-of-the-egyptian-papyri-found-in-1967-match-the-text-of-the-book-of-abraham-in-the-pearl-of-great-price.
  8. Franklin S. Spalding, Joseph Smith, Jr., as a Translator (Salt Lake City, 1912; la dedicatoria del autor lleva fecha del 1 de noviembre de 1912), pp. 23-27 de las páginas impresas, las opiniones de Petrie, Breasted y Mace, según el texto del folleto de 1912 en el Internet Archive, https://archive.org/details/josephsmithjrast00spala.
  9. Kerry Muhlestein, «Egyptian Papyri and the Book of Abraham: Some Questions and Answers», Religious Educator 11, n.º 1 (2010), https://rsc.byu.edu/sites/default/files/pub_content/pdf/Egyptian_Papyri_and_the_Book_of_Abraham_Some_Questions_and_Answers.pdf.
  10. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, «Kinderhook Plates», Church History Topics, https://www.churchofjesuschrist.org/study/history/topics/kinderhook-plates, que cita también a Stanley B. Kimball, «Kinderhook Plates Brought to Joseph Smith Appear to Be a Nineteenth-Century Hoax», Ensign, agosto de 1981.
  11. El Credo niceno-constantinopolitano, texto de la Iglesia Ortodoxa en América, https://www.oca.org/orthodoxy/prayers/symbol-of-faith; en esta versión española se cita el texto de la Diócesis de México, https://ocamexico.org/elcredo. La Escritura distinta de la Perla de Gran Precio se cita en el original inglés de la versión King James (texto de 1769), cotejada con https://honestapologist.com/api/bible/connections/texts?v=kjv; en esta página española se cita la Reina-Valera 1909.

Bibliografía

Fuentes de los santos de los últimos días

  • La Perla de Gran Precio: el Libro de Abraham y los Facsímiles 1-3.
  • «Translation and Historicity of the Book of Abraham.» Gospel Topics Essays.
  • Rhodes, Michael D. «Why doesn't the translation of the Egyptian papyri found in 1967 match the text of the Book of Abraham?» Ensign, julio de 1988.
  • Muhlestein, Kerry. «Egyptian Papyri and the Book of Abraham: Some Questions and Answers.» Religious Educator 11, n.º 1 (2010).
  • Joseph Smith Papers. «Book of Abraham and Facsimiles, 1 March-16 May 1842.»

Fuentes egiptológicas e históricas

  • Baer, Klaus. «The Breathing Permit of Hor.» Dialogue 3, n.º 3 (1968).
  • Ritner, Robert K. «The “Breathing Permit of Hor” Thirty-four Years Later.» Dialogue 33, n.º 4 (2000).
  • Spalding, Franklin S. Joseph Smith, Jr., as a Translator. 1912.

Escritura y credo

  • The Holy Bible, King James Version (texto de 1769).
  • El Credo niceno-constantinopolitano. Texto de la OCA.

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