Abre Mateo, Marcos y Lucas uno al lado del otro y algo se vuelve evidente. Con frecuencia cuentan las mismas historias en el mismo orden, usan palabras notablemente parecidas y a veces difieren de maneras que parecen indicar que un autor ha editado a otro.
Este es el problema sinóptico: ¿cómo se relacionan literariamente Mateo, Marcos y Lucas?
La pregunta importa porque los Evangelios no son cuatro transcripciones taquigráficas independientes. Entender sus relaciones nos ayuda a leerlos con mayor honestidad.
¿Por qué «sinóptico»?
La palabra significa «visto en conjunto». Mateo, Marcos y Lucas pueden colocarse en columnas paralelas porque gran parte de su material coincide.
Algunos ejemplos:
- San Juan Bautista;
- el bautismo y la tentación de Jesús;
- el ministerio en Galilea;
- las controversias con los líderes religiosos;
- la confesión de San Pedro;
- los relatos de la pasión y la crucifixión.
La coincidencia es demasiado extensa para explicarla simplemente diciendo que tres personas recordaron los mismos hechos de manera independiente. Hay largos pasajes con redacción griega semejante y con un orden común.
Por eso la mayoría de los estudiosos deduce una dependencia literaria, además de una tradición oral compartida.
La prioridad de Marcos
La opinión moderna dominante es que Marcos se escribió primero y que Mateo y Lucas usaron a Marcos.
Varias observaciones respaldan esto:
- Casi todo Marcos aparece en Mateo, en Lucas o en ambos.
- Mateo y Lucas suelen coincidir con el orden de Marcos cuando los tres se solapan.
- El griego de Marcos es con frecuencia más tosco; Mateo y Lucas a veces suavizan el estilo y la gramática.
- Marcos suele tener la lectura más difícil o potencialmente incómoda, que Mateo o Lucas parecen aclarar.
- Mateo y Lucas rara vez coinciden entre sí, durante tramos largos, en un orden importante contrario al de Marcos.
La prioridad de Marcos no es un dogma universal. Es una hipótesis histórico-literaria, aunque sea la posición mayoritaria.
La doble tradición
La prioridad de Marcos plantea una segunda pregunta. Mateo y Lucas comparten una cantidad considerable de dichos que no están en Marcos; por ejemplo, versiones del Padrenuestro y muchas enseñanzas del Sermón del Monte y del Sermón del Llano.
¿Cómo obtuvieron ambos este material?
La hipótesis tradicional de las dos fuentes responde: Mateo y Lucas usaron, cada uno por su cuenta, a Marcos más otra fuente, llamada convencionalmente Q.
¿Qué es Q?
«Q» procede del alemán Quelle, que significa «fuente».
Nunca se ha descubierto ningún manuscrito de Q. Es una fuente hipotética reconstruida a partir del material que comparten Mateo y Lucas pero que falta en Marcos.
Algunos estudiosos imaginan una colección escrita de dichos. Otros piensan que «Q» puede representar capas de material oral y escrito. Las reconstrucciones detalladas de Q pueden resultar más especulativas que la propia hipótesis básica.
Esta distinción importa. Decir que «Mateo y Lucas probablemente compartieron otra fuente» es una afirmación más modesta que decir que podemos reconstruir con seguridad la edición exacta, la comunidad y la teología de Q.
La hipótesis de las dos fuentes
En su forma clásica:
- Marcos escribió primero.
- Mateo usó a Marcos.
- Lucas usó a Marcos.
- Mateo y Lucas usaron Q de manera independiente.
- Mateo y Lucas tuvieron además fuentes o tradiciones propias, a menudo designadas M y L.
Este modelo explica mucho de manera eficiente, y por eso llegó a ser el dominante en la erudición moderna.
Pero tiene un punto vulnerable: Q se necesita en buena parte porque se supone que Mateo y Lucas no se usaron el uno al otro.
Si Lucas conocía a Mateo, buena parte de la razón de ser de Q desaparece.
La hipótesis de Farrer
La hipótesis de Farrer acepta la prioridad de Marcos pero rechaza Q.
Propone lo siguiente:
- Marcos escribió primero.
- Mateo usó a Marcos.
- Lucas usó tanto a Marcos como a Mateo.
Según este modelo, el conocimiento que Lucas tenía de Mateo explica la doble tradición sin necesidad de una fuente perdida de dichos.
La postura de Farrer ha ganado un apoyo considerable, en particular en la erudición de lengua inglesa, aunque la hipótesis de las dos fuentes sigue siendo muy influyente.
La hipótesis de Griesbach o de los dos Evangelios
Otra alternativa importante rechaza la prioridad de Marcos.
En el modelo de los dos Evangelios, o de Griesbach revivido:
- Mateo escribió primero.
- Lucas usó a Mateo.
- Marcos escribió después, usando a Mateo y a Lucas.
Esto explica a Marcos como una especie de Evangelio que combina o media, y no como la fuente primitiva.
Sus defensores cuestionan los argumentos habituales a favor de la prioridad de Marcos y señalan lugares donde Marcos parece secundario.
Sigue siendo una posición minoritaria, pero impide que los estudiosos traten la prioridad de Marcos como algo que se pueda dar por supuesto sin argumentar.
¿Y la tradición oral?
Todos los modelos principales deben dejar espacio a la tradición oral.
Jesús enseñó en una cultura oral. Los dichos, las parábolas, las controversias y las tradiciones de la pasión circularon antes de los Evangelios finales. Los primeros maestros cristianos repetían y adaptaban el material en el culto, la predicación, la catequesis y la misión.
Por tanto, la dependencia literaria no significa que cada semejanza provenga de copiar un rollo que el autor tenía delante.
¿Socava la copia la inspiración o la fiabilidad?
No.
San Lucas dice expresamente que conocía relatos anteriores y que investigó las tradiciones. La historiografía antigua usaba normalmente fuentes. La dependencia no es plagio en el sentido moderno.
La cuestión histórica más importante es cómo se seleccionaron, se editaron y se interpretaron las fuentes.
Mateo intensifica ciertos temas. Lucas ordena el material en torno a Jerusalén y la historia de la salvación. Marcos emplea la ironía, el secreto, la incomprensión y una narración de ritmo rápido. Su elaboración teológica es real.
Eso no implica automáticamente fabricación.
Por qué importan las diferencias
La crítica de las fuentes ayuda a explicar por qué los relatos paralelos difieren.
Si Mateo y Lucas usan a Marcos, una diferencia puede reflejar un propósito editorial, y no el choque de dos recuerdos independientes. Por ejemplo, trasladar dichos, abreviar escenas o aclarar el lenguaje pueden ser decisiones literarias.
Eso significa que las diferencias entre los Evangelios no deben armonizarse automáticamente, como si todos los evangelistas se hubieran propuesto la misma cronología y el mismo nivel de detalle.
Veredicto final
La estrecha relación verbal y estructural entre Mateo, Marcos y Lucas respalda con fuerza alguna forma de dependencia literaria.
La prioridad de Marcos sigue siendo la posición mayoritaria. La hipótesis de las dos fuentes explica a Mateo y a Lucas con Marcos más Q. La hipótesis de Farrer conserva la prioridad de Marcos pero permite que Lucas use a Mateo. El modelo de los dos Evangelios o de Griesbach coloca a Mateo primero y a Marcos al final.
Ninguna solución ha eliminado todas las dificultades.
Por tanto, el problema sinóptico debería hacer nuestra lectura cristiana más precisa, no más ansiosa. Los evangelistas son autores antiguos que reciben, ordenan e interpretan una tradición. Sus relaciones literarias forman parte de la manera en que la tradición evangélica llegó hasta nosotros.
Fuentes principales
Fuentes primarias
- Pasajes paralelos en Mateo, Marcos y Lucas.
- Lucas 1:1–4.
Erudición moderna
- Mark Goodacre, The Synoptic Problem: A Way Through the Maze (en inglés).
- Stanley E. Porter y Bryan R. Dyer, eds., The Synoptic Problem: Four Views (en inglés).
- John S. Kloppenborg, obras sobre Q.
- William R. Farmer, The Synoptic Problem (en inglés).
- Christopher Tuckett, estudios sobre Q y las relaciones sinópticas.