La mayoría de los debates sobre la arqueología del Libro de Mormón se centran en la evidencia que falta.
Nahom es distinto.
Aquí los estudiosos santos de los últimos días señalan algo positivo: antiguas inscripciones sudarábigas que contienen las consonantes NHM, halladas en Yemen cerca de una región asociada históricamente con el nombre tribal Nihm.
Como 1 Nefi dice que Ismael murió en un lugar llamado Nahom, los apologistas santos de los últimos días sostienen que esta correspondencia respalda el escenario arábigo antiguo del Libro de Mormón.
Esto merece un tratamiento serio.
Lo que dice 1 Nefi
En 1 Nefi 16, el grupo de Lehi viaja hacia el sur a través de Arabia.
Después de que muere Ismael, el texto dice que fue sepultado «en el lugar llamado Nahom».
La redacción es interesante. A diferencia de varios lugares que al parecer fueron nombrados por el grupo de Lehi, Nahom suena como si ya tuviera nombre cuando llegaron.
Después, 1 Nefi 17 describe al grupo viajando en general hacia el este rumbo a Abundancia (Bountiful).
Ese cambio de dirección hace del sur de Arabia el escenario geográfico pertinente.
La región de Nihm
En Yemen existe una región tribal llamada Nihm, al noreste de Saná y al oeste de Marib.
Investigadores santos de los últimos días como Warren Aston y Neal Rappleye sostienen que esta ubicación encaja con el patrón general de viaje descrito en 1 Nefi.
El argumento se volvió más interesante cuando se relacionaron antiguas inscripciones sudarábigas con la secuencia consonántica NHM.
Algunas de estas inscripciones se fechan aproximadamente en el siglo VII o VI a. C., el período amplio asociado con la partida de Lehi.
Eso es evidencia real.
Los críticos no deberían decir que los mormones simplemente encontraron un pueblo moderno con un nombre vagamente parecido. La evidencia antigua de NHM/Nihm merece más crédito que eso.
Lo que dicen realmente las inscripciones
Las inscripciones no dicen:
«Aquí fue sepultado Ismael, compañero de Lehi».
No mencionan a Nefi, ni a Jerusalén, ni las planchas de bronce, ni a israelitas.
El material pertinente de NHM se refiere a una filiación tribal o personal, que suele entenderse como «nihmita».
Eso es significativo para la antigüedad del nombre.
No es evidencia directa de la narración del Libro de Mormón.
Esta distinción es la clave para evaluar el argumento con honestidad.
En las lenguas semíticas las consonantes importan
La escritura sudarábiga antigua registra normalmente las consonantes.
Por eso, comparar NHM con un nombre que en inglés se escribe «Nahom» no es ilegítimo solo porque las vocales difieran.
Las lenguas semíticas conservan con frecuencia las raíces sobre todo mediante las consonantes.
Por tanto, la correspondencia no puede descartarse diciendo que NHM no se escribe Nahom en inglés.
Las cuestiones más serias tienen que ver con el significado, la geografía, la frecuencia y la unicidad.
¿Qué tan impresionante es la ubicación?
La región de Nihm se encuentra en una parte de Yemen pertinente para las antiguas rutas de viaje de Arabia.
Los investigadores santos de los últimos días sostienen que avanzar hacia el este desde esa región general rumbo a un candidato costero para «Abundancia» encaja con 1 Nefi mejor que una coincidencia al azar en otro lugar de la península arábiga.
Esto le da al argumento una fuerza acumulativa:
- una región geográfica plausible;
- una cronología amplia adecuada;
- un antiguo nombre NHM;
- y una ruta que puede trazarse hacia el este de Arabia.
Por eso se puede decir que Nahom es una de las evidencias externas más sólidas que ofrecen los estudiosos santos de los últimos días.
Pero no es «prueba arqueológica»
Un buen argumento histórico pregunta si la evidencia es lo bastante específica para distinguir entre explicaciones rivales.
Un antiguo nombre tribal NHM muestra que en Yemen existió un nombre relacionado con NHM.
No establece que José Smith no pudiera haber producido «Nahom» por otra vía.
Tampoco identifica el lugar exacto del Libro de Mormón.
El Libro de Mormón casi no da rasgos descriptivos de Nahom más allá de la sepultura de Ismael y del giro posterior hacia el este.
Eso hace que la coincidencia sea menos discriminante que el hallazgo de una inscripción que nombrara a Nefi o a Lehi.
¿Pudo José Smith haber conocido el nombre?
No hay buena evidencia de que José Smith estudiara personalmente inscripciones sudarábigas ni de que conociera la región tribal moderna de Nihm cuando dictaba el Libro de Mormón.
Ese es un punto a favor de los apologistas santos de los últimos días.
Los cristianos no deberían inventar una fuente que José nunca usó.
Al mismo tiempo, la ausencia de una fuente demostrada del siglo XIX no convierte la inscripción NHM en prueba de una autoría nefita antigua.
Las posibilidades no se limitan a copiar un mapa de manera consciente frente a la revelación angélica.
¿Cómo debe ponderarse la evidencia?
Nahom debería aumentar la confianza en la historicidad del Libro de Mormón si se juzga que la coincidencia es específica e improbable bajo un origen del siglo XIX.
Pero una sola pieza de evidencia debe sopesarse frente a todo el conjunto.
El Libro de Mormón en su conjunto sigue enfrentando preguntas sobre la dependencia textual de la versión King James (KJV), el Deutero-Isaías, la geografía discutida del Nuevo Mundo, la falta de inscripciones nefitas identificables, la incertidumbre arqueológica y el lenguaje teológico del siglo XIX.
Una buena correlación positiva importa.
No borra la evidencia contraria que no guarda relación con ella.
Evaluación cristiana
Los cristianos deberían acoger un criterio en el que la arqueología positiva cuente.
La Biblia misma no queda «probada» por cada inscripción que menciona un lugar conocido.
La inscripción de Tel Dan importa porque tiene que ver con la Casa de David histórica. Las inscripciones de Senaquerib importan porque se cruzan de manera independiente con el mundo bíblico.
Pero ningún historiador serio dice que una sola inscripción pruebe todos los milagros de la Escritura.
El mismo criterio debería aplicarse a Nahom.
Si NHM refuerza el escenario arábigo, hay que decirlo. No hay que hacerle cargar con más peso del que puede sostener.
Veredicto final
Nahom es uno de los mejores argumentos arqueológicos positivos a favor del Libro de Mormón, y los cristianos no deberían descartarlo a la ligera.
Las inscripciones antiguas demuestran que un nombre NHM/Nihm existió en Yemen aproximadamente en la época pertinente, y la región puede encajarse de manera plausible en el viaje descrito en 1 Nefi.
Pero las inscripciones no mencionan a Lehi, a Ismael ni a los nefitas. Establecen un antiguo nombre tribal, no la historia del Libro de Mormón.
Por lo tanto, Nahom es una evidencia interesante con apariencia de corroboración, no una prueba arqueológica de la antigüedad del Libro de Mormón.
Su fuerza probatoria debe juzgarse de manera acumulativa, junto con el caso textual e histórico, mucho más amplio.
Fuentes principales
- 1 Nefi 16:33–34; 17:1–5.
- Neal Rappleye, «The Place—or the Tribe—Called Nahom?», BYU Studies 62.2 (2023) (en inglés): https://byustudies.byu.edu/article/the-place-or-the-tribe-called-nahom
- Warren P. Aston, «Newly Found Altars from Nahom» (en inglés): https://scholarsarchive.byu.edu/jbms/vol10/iss2/9/
- Warren P. Aston, «Across Arabia with Lehi and Sariah» (en inglés): https://scholarsarchive.byu.edu/jbms/vol15/iss2/4/
- BYU Studies, «Book of Mormon Geographies» (en inglés): https://byustudies.byu.edu/article/book-of-mormon-geographies