¿Prueba el quiasmo que el Libro de Mormón es antiguo? Alma 36, la estructura literaria hebrea y la evidencia

El quiasmo es una estructura literaria antigua real, y Alma 36 contiene un amplio paralelismo invertido que los estudiosos santos de los últimos días consideran evidencia de autoría hebraica. Los críticos discuten qué parte del capítulo pertenece a la estructura propuesta y advierten que el lenguaje repetido puede generar patrones cuando los analistas seleccionan, después de los hechos, los…

En 1967, el estudioso santo de los últimos días John W. Welch advirtió una amplia estructura invertida en Alma 36.

El hallazgo se convirtió en uno de los argumentos internos más famosos de la apologética mormona.

Si José Smith no conocía el quiasmo, y sin embargo el Libro de Mormón contiene sofisticados quiasmos de estilo hebreo, ¿apunta eso a una autoría antigua?

La respuesta requiere algo más que entusiasmo o burla.

¿Qué es el quiasmo?

El quiasmo dispone el material según un patrón invertido.

Una forma sencilla tiene el aspecto A-B-B′-A′. Los ejemplos más elaborados pueden contener muchos niveles.

La estructura aparece en la literatura hebrea antigua, en escritos griegos y latinos, en discursos, en poesía y en muchos otros contextos literarios.

Es real.

Nadie necesita negar el quiasmo como fenómeno literario para cuestionar su uso apologético.

Alma 36

Alma 36 relata la conversión de Alma y la instrucción que dio a su hijo Helamán.

Welch sostiene que el capítulo forma un amplio quiasmo cuyo centro es el momento en que Alma se vuelve a Jesucristo.

Los temas correspondientes incluyen la esclavitud y la liberación, el recuerdo del cautiverio, la intervención angélica, el temor al juicio, la invocación de Cristo, el gozo, el nacer de Dios y el ministerio posterior.

Los estudiosos santos de los últimos días han elogiado la estructura por su particular complejidad.

El argumento más sólido de los santos de los últimos días

El argumento no se reduce a que repetición equivalga a hebreo.

Welch elaboró criterios destinados a distinguir los quiasmos sólidos de los débiles: límites, extensión, correspondencias exactas, punto de inflexión central, densidad, equilibrio, mínimo de material ajeno y propósito literario.

Autores santos de los últimos días de época posterior, entre ellos Noel Reynolds, han intentado responder a las críticas según las cuales grandes porciones de Alma 36 no encajan en el esquema original de Welch.

Así pues, el argumento más sólido es un argumento literario serio.

El problema de la selección

Los críticos señalan que los textos largos con mucha repetición pueden generar patrones simétricos aparentes.

Si se permite al analista elegir sinónimos flexibles, ignorar el material que no coincide, desplazar los límites, combinar ideas o decidir después qué palabras cuentan como paralelos, los patrones resultan más fáciles de encontrar.

Este es un problema metodológico general, no algo exclusivo de los estudios mormones.

Un quiasmo convincente debería ser visible con criterios claros que pudieran aplicarse antes de conocer la conclusión deseada.

Alma 36 ha generado un desacuerdo real

Críticos como Earl Wunderli sostienen que el quiasmo ampliado propuesto para Alma 36 excluye demasiado material y depende de una alineación selectiva.

Reynolds responde que los enfoques más recientes del análisis retórico hebreo permiten entender que todo el capítulo está estructurado.

Ese intercambio nos dice algo importante:

la extensión exacta y la fuerza probatoria de la estructura son juicios analíticos, no datos arqueológicos en bruto.

Hay, sin duda, repetición e inversión.

Lo que sigue en debate es hasta qué punto es extraordinario.

¿Era el quiasmo desconocido en el mundo de José Smith?

No.

La obra de Robert Lowth, del siglo XVIII, sobre la poesía hebrea hizo influyente el paralelismo bíblico en los estudios bíblicos en lengua inglesa.

John Jebb publicó Sacred Literature en 1820 y trató las formas invertidas.

La obra principal de John Forbes llegó más tarde, en 1854.

Incluso el primer análisis de Welch reconocía que el quiasmo bíblico se había estudiado antes de que apareciera el Libro de Mormón.

Eso no prueba que José Smith conociera la literatura técnica.

No hay evidencia de que José se sentara con Jebb y compusiera deliberadamente Alma 36 a partir de un manual de quiasmo.

El punto más acotado es que las estructuras quiásticas y paralelas no eran desconocidas en el mundo académico del siglo XIX.

No se requiere una técnica consciente

Los autores pueden producir simetría sin conocer una etiqueta técnica para ella.

Los narradores orales repiten e invierten temas.

El propio lenguaje bíblico está saturado de paralelismo.

José Smith oía y leía constantemente la Biblia del rey Jacobo.

Por lo tanto, un modelo de producción del siglo XIX no requiere que José pensara conscientemente: «Ahora voy a construir un quiasmo hebreo».

Las estructuras literarias pueden surgir por imitación, memoria, composición oral o retórica natural.

Los argumentos estadísticos requieren cautela

Se han hecho intentos de calcular la probabilidad de que los quiasmos del Libro de Mormón se produjeran por azar.

Tales cálculos dependen en gran medida de supuestos: qué palabras cuentan, cómo se seleccionan las unidades, cuántos pasajes se examinaron y qué patrones alternativos eran posibles.

Sin criterios definidos de antemano, las estimaciones de probabilidad pueden exagerar la certeza.

Una estructura descubierta tras examinar un texto extenso no puede tratarse como si se hubiera predicho de antemano un patrón exacto.

Evaluación cristiana

Los cristianos no necesitan negar la belleza literaria de una escritura rival.

El Corán puede ser retóricamente poderoso y aun así contradecir el Evangelio apostólico.

El Libro de Mormón puede contener estructuras sofisticadas y aun así ser del siglo XIX.

La complejidad literaria no equivale a procedencia antigua.

La procedencia antigua requiere normalmente una red más amplia de manuscritos, arqueología, lengua, geografía, historia textual, referencias independientes y encaje cultural.

El quiasmo es un dato literario dentro de esa cuestión más amplia.

Veredicto final

El quiasmo de Alma 36 es lo bastante real como para merecer estudio, pero no prueba que el Libro de Mormón sea de autoría antigua.

Los estudiosos santos de los últimos días han presentado un argumento serio de que Alma 36 contiene una estructura invertida deliberada. Los críticos han planteado cuestiones serias sobre la selección, el material que no coincide y la facilidad de descubrir patrones después de los hechos.

El paralelismo bíblico y las estructuras invertidas se trataron antes de 1830, aunque no hay evidencia de que José Smith estudiara la teoría técnica del quiasmo.

La conclusión más segura es modesta:

Alma 36 está hábilmente estructurado.

Ese hecho literario no puede establecer por sí solo que el texto proceda de una civilización antigua de habla hebrea en las Américas.

Fuentes principales

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