El 28 de agosto la Iglesia ortodoxa recuerda a un hombre que comenzó su vida adulta como esclavo doméstico, fue echado por inmoralidad y robo, dirigió una banda de ladrones a lo largo del Nilo y terminó como sacerdote del desierto de Escete, honrado como uno de sus grandes padres. La Iglesia lo llama el Venerable Moisés el Etíope. En inglés se lo conoce por lo común como «St Moses the Black», San Moisés el Negro.
Su historia es amada porque da esperanza: si un ladrón endurecido pudo volverse manso y humilde, nadie está fuera del alcance de la gracia. También plantea preguntas: cuánto es historia, si de verdad lo mataron unos incursores, y qué pensar de textos que se detienen en el color de su piel, a veces con crueldad. Este artículo cuenta su vida como la recuerda la Iglesia y luego examina las fuentes con honestidad.
En resumen
San Moisés está mejor atestiguado que muchos santos antiguos. Paladio, que vivió entre los monjes de Celias, cerca de Escete, en la década del 390, escribió un breve relato sobre él en 419-420, en el plazo de una generación tras su muerte: un siervo etíope, de piel negra, expulsado por su amo, un jefe de ladrones, un monje que luchó largo tiempo contra viejos hábitos bajo la guía del sacerdote San Isidoro, y un sacerdote de Escete que murió a los setenta y cinco años dejando setenta discípulos. Sozomeno lo repite en la década del 440, y San Juan Casiano, que estuvo en Escete a fines de la década del 390, tenía noticia de un monje Moisés que había venido al desierto después de un homicidio. Los famosos dichos proceden de la colección alfabética de los Dichos de los Padres del Desierto, que alcanzó su forma actual en el siglo VI tras un largo período de transmisión oral. Solo esa colección dice que Moisés fue muerto por incursores bárbaros; Paladio y Sozomeno no dicen nada sobre cómo murió. Un historiador fechó la primera incursión en Escete en 407 o 408. Las historias sobre su color fueron moldeadas por las actitudes antiguas hacia la piel oscura y no pueden mostrarnos directamente cómo se sentía el propio Moisés.
Tesis: Muy probablemente San Moisés fue un antiguo ladrón real que llegó a ser un monje y sacerdote respetado en Escete, y la memoria que la Iglesia guarda de su arrepentimiento descansa en evidencia temprana, mientras que sus dichos, la escena de su ordenación y su martirio proceden de la tradición monástica posterior, que debe recibirse con gratitud y leerse con cuidado.
La vida como la cuenta la Iglesia
La vida publicada por la Iglesia Ortodoxa en América presenta la historia tal como la oye la mayoría de los cristianos ortodoxos. Moisés era un etíope, esclavo de un hombre importante, desterrado tras cometer un homicidio, que llegó a ser jefe de una banda de ladrones por su fuerza y su mal carácter: «La gente temblaba con solo oír su nombre» (traducción nuestra). Luego, por la misericordia de Dios, se arrepintió y llegó a un monasterio del desierto, llorando y suplicando que lo admitieran.1
Paladio cuenta la historia más viva de los años de ladrón. Una vez Moisés tramó matar a un pastor cuyos perros habían frustrado una incursión. El rebaño estaba al otro lado del Nilo, entonces crecido, de modo que se puso la espada en la boca y la camisa sobre la cabeza y cruzó a nado. El pastor se salvó enterrándose en la arena, así que Moisés mató a los cuatro mejores carneros, volvió a nado, comió lo mejor de la carne, vendió las pieles por vino y caminó cincuenta millas para reunirse con su banda. Paladio se explica: «Me veo obligado a contar sus malas obras para mostrar la virtud de su arrepentimiento».2
El giro llegó cuando Moisés quedó «con la conciencia herida a raíz de una de sus aventuras» y se entregó a un monasterio. Más tarde, cuatro ladrones irrumpieron en su celda sin saber de quién era. Él los ató juntos, los llevó «como un haz de paja» hasta la iglesia y preguntó a los hermanos: «Ya que no me está permitido hacer daño a nadie, ¿qué me mandáis hacer con estos?». Cuando los ladrones supieron quién los había atrapado, ellos también se hicieron monjes.3
Sus viejas pasiones no se fueron pronto. San Isidoro, el sacerdote de Escete, le dijo que un perro acostumbrado a que le dieran de comer en una carnicería deja de ir cuando la tienda se cierra. Moisés vivía de un poco de pan seco, rezaba cincuenta oraciones al día y durante seis años permaneció en pie toda la noche en oración. Comenzó a llenar en secreto las tinajas de agua de los monjes mayores desde pozos lejanos. Una noche, dice Paladio, el demonio lo golpeó con un garrote junto al pozo, y quedó enfermo durante un año. San Isidoro por fin le dijo que dejara de provocar a los demonios y viniera a la Comunión con confianza: se le había permitido sufrir «para que no te jactes de haber vencido la pasión». Después de eso su lucha terminó.4
Los Dichos de los Padres del Desierto muestran a un Moisés mayor, manso y humilde. Cuando los monjes se reunieron para juzgar a un hermano que había pecado, Moisés llegó cargando un cántaro de agua que goteaba: «Mis pecados corren detrás de mí, y no los veo, y hoy vengo a juzgar los errores de otro». El consejo perdonó al hermano.5 Cuando un magistrado vino a ver al famoso monje, un anciano que huía hacia el pantano dijo a su comitiva que Moisés era un necio; era el propio Moisés, que evitaba el honor.6 En su ordenación, el arzobispo dijo: «Mira, abba Moisés, ahora eres enteramente blanco». Él respondió: «Es verdad por fuera, señor y padre, pero ¿y Aquel que ve el interior?».7
Al final, nos cuentan los Dichos, advirtió a los hermanos que venían bárbaros y les dijo que huyeran. Él se quedaría: «He esperado este día durante muchos años», para que se cumpliera la palabra de Cristo: «todos los que tomaren espada, á espada perecerán». Siete hermanos estaban con él cuando entraron los incursores y los mataron; uno que huyó y se escondió vio bajar «siete coronas» sobre ellos.8
La evidencia histórica primaria
Paladio, Historia lausíaca 19 (419 a 420)
Paladio nació en Galacia hacia el 363, llegó a Egipto en el 388 y pasó unos nueve años en Celias, cerca de Escete, antes de partir hacia el 400. Escribió la Historia lausíaca en 419-420 para Lauso, un chambelán de Teodosio II.9 {{strong: Paladio escribió en el plazo de una generación tras la muerte de Moisés, después de vivir en el desierto vecino durante la vida de Moisés.}}
Es cuidadoso con sus fuentes. El material sobre los años de ladrón viene con «se decía» y «solían decir», mientras que el relato de las tentaciones viene «según él mismo atestiguó». Llama a Moisés «etíope de raza y negro», y dice que «murió en Escete a los setenta y cinco años, habiéndose hecho sacerdote», y que «dejó setenta discípulos».10 No menciona una muerte violenta.
Sozomeno, Historia eclesiástica 6.29 (década del 440)
Sozomeno da una versión más breve, claramente dependiente de Paladio: un esclavo expulsado de la casa de su amo, un jefe de ladrones que «osó cometer algunos homicidios», el ayuno y el acarreo de agua, los cuatro ladrones, la ordenación como «presbítero de los monjes de Escete» y la muerte a los setenta y cinco años.11 No añade nada independiente.
San Juan Casiano
En las Conferencias 3.5, San Juan Casiano menciona a un «abad Moisés, que vivía en un lugar del desierto llamado Cálamo», que huyó al monasterio «por temor a la muerte, que pendía sobre él a causa de un homicidio», y convirtió aquella conversión forzada en una libre.12 El historiador Hugh Evelyn White lo juzgó «ciertamente idéntico» al Moisés de Paladio.13 Las dos primeras Conferencias de Casiano son discursos de un abad Moisés de Escete sobre la meta del monje y sobre el discernimiento. Que este maestro sea el mismo hombre se supone a menudo, pero no puede probarse: el nombre era común, y Casiano no lo llama allí etíope ni antiguo ladrón.
Los Dichos de los Padres del Desierto
La mayoría de las citas de San Moisés proceden de la colección alfabética de los Apophthegmata Patrum, que tiene trece dichos e historias bajo su nombre más siete instrucciones enviadas a abba Poemén.14 Benedicta Ward, su traductora al inglés, explica que los dichos circularon primero de viva voz y fueron reordenados libremente por los copistas, y que la colección «parece haber sido reordenada en su forma actual a fines del siglo VI». Su cautela se aplica aquí: «Sería temerario, por tanto, deducir demasiado sobre un Padre a partir de los Dichos que llevan su nombre».15 Otros eruditos la sitúan a comienzos del siglo VI.16 En cualquier caso, la forma escrita es de un siglo o más después de Moisés.
Incluso la historia más conocida varía. La traducción de Ward tiene un cántaro de agua que gotea; la traducción de Evelyn White, y el propio prólogo de Ward, tienen una cesta rota llena de arena.17
La tradición posterior
Una vida del siglo X insiste mucho en el contraste entre su piel oscura y su alma luminosa.18 El Sinaxario copto del 24 de Paoni dice que había servido a gente que «adoraba al sol», que fue bautizado por San Macario, que llegó a ser padre de quinientos hermanos y que fue martirizado con otros siete, a los que se unió un octavo tras ver a un ángel con una corona. Registra que su cuerpo reposa en el Monasterio de El-Baramús, en Wadi el-Natrún.19
¿Qué podemos verificar realmente?
(a) Evidencia contemporánea o casi contemporánea
- Un antiguo esclavo y ladrón llamado Moisés, recordado como etíope y negro, fue monje y sacerdote en Escete y murió allí hacia los setenta y cinco años, dejando muchos discípulos. Lo dice Paladio, que vivió cerca en la década del 390, y Sozomeno repite la mayor parte.
- Paladio informa de su larga lucha con la tentación bajo San Isidoro, de su ayuno y de su acarreo de agua, en parte según el testimonio del propio Moisés.
- San Juan Casiano tuvo noticia de forma independiente a un monje Moisés que llegó a la vida monástica después de un homicidio.
- Escete fue asaltada por bárbaros a comienzos del siglo V. Evelyn White defendió 407 o 408, citando una carta de San Agustín de hacia 409 y al historiador Filostorgio, frente a una fecha más antigua, 395.20
(b) La tradición hagiográfica posterior
- Los dichos individuales, incluidos el cántaro, el magistrado y la escena de la ordenación, se pusieron por escrito un siglo o más después. Pueden conservar recuerdos reales; no pueden comprobarse.
- El «arzobispo» ordenante probablemente refleja un uso posterior. Brian Noell, siguiendo a Roger Bagnall, señala que el título aparece por primera vez en fuentes egipcias en la segunda mitad del siglo V.21
- El martirio se encuentra por primera vez en los Dichos. Evelyn White pensó que Paladio, entonces en el exilio en Siene, «no había oído la historia completa», y observó que este es el único caso registrado de muerte de monjes a manos de los mazices incursores en ese período.22 {{moderate: Que Moisés fuera muerto en la primera incursión en Escete es plausible, pero descansa en una sola fuente posterior.}}
- Los detalles coptos y los «quince años» de sacerdocio que da la OCA aparecen solo en una tradición mucho más tardía. La OCA dice que los cuatro ladrones procedían de su antigua banda; Paladio dice solo que no sabían de quién era la celda.
(c) Milagros y visiones referidos
- La visión de San Isidoro de demonios y ángeles, el golpe del demonio junto al pozo, la nube de lluvia sobre Petra y las siete coronas: los historiadores pueden decir que los monjes contaron estas historias, pero no ponerlas a prueba.
Etíope, negro, y cómo leer el lenguaje sobre el color
En griego, Aithiops era una palabra general para designar a un africano de piel oscura, no a un ciudadano del país moderno de Etiopía.23 Se desconoce la patria de Moisés. La Iglesia etíope también guarda su memoria, el 24 de Sané.24
Los Dichos no ocultan el desprecio que encontró. En un consejo, los padres, «para ponerlo a prueba», preguntaron: «¿Por qué viene este negro entre nosotros?». Él dijo después: «Me dolió, pero guardé silencio». Tras su ordenación, el clero lo echó con un «¡Fuera, negro!», y la historia hace que Moisés se diga que su piel es «negra como la ceniza».25 Los textos monásticos de la época representan también a los demonios como etíopes negros; el abad Moisés de Escete, en San Juan Casiano, cuenta dos historias así.26
Los eruditos leen estos pasajes de manera distinta. Frank Snowden pensó que Moisés aplicó a sí mismo el viejo simbolismo espiritual del negro y el blanco y lo encontró «inofensivo»; Lloyd Thompson y Phillip Mayerson vieron evidencia de un prejuicio hiriente.27 Vincent Wimbush sostuvo que todas las versiones usan la negrura de Moisés como recurso literario para la vida inferior que el asceta deja atrás.28 La cautela de Noell parece sabia: las historias nos hablan de quienes las contaron, pero «la voz de Moisés de Escete es irrecuperable».29
Conviene evitar dos errores. Uno es tratar los insultos como inofensivos porque la historia los llama una prueba; registran actitudes que hirieron a personas reales. El otro es hacer que Moisés hable el lenguaje de los debates modernos sobre la raza. Los textos tratan del arrepentimiento, la humildad y el no juzgar, contados en un mundo antiguo con sus propios prejuicios.
Su memoria se ha convertido con razón en un don para los cristianos ortodoxos negros. La Fellowship of St Moses the Black surgió de una conferencia de 1994 sobre «El cristianismo africano antiguo y la América africana», destinada a mostrar «cómo África ha sido parte de la historia cristiana» desde el comienzo.30 Eso no es anacronismo. Moisés fue realmente un santo africano en un desierto africano, y el monacato de Egipto pertenece a todo cristiano (véase cómo comenzó el monacato cristiano).
La postura ortodoxa
Nada de San Moisés es dogma. La Iglesia sostiene que es santo, glorificado en Dios, cuyas oraciones pueden pedirse y cuya vida es un modelo de arrepentimiento. El calendario bizantino lo conmemora el 28 de agosto como «Venerable», un monje santo; Evelyn White observó que los calendarios griego y latino usan ambos ese día.31 La Iglesia copta guarda el 24 de Paoni como su martirio. Los detalles de su vida son tradición común.
El tropario de la OCA lo lee así: «Abandonaste el Egipto de las pasiones, oh Padre, / ascendiendo al monte de las virtudes con fe ferviente». El kontakion dice que «ahuyentó las tinieblas de las pasiones, ricamente iluminado con la luz divina».32 Las tinieblas son las pasiones, que todo cristiano comparte, no la piel.
Su vida ilustra la comprensión ortodoxa de la salvación como sanación. Sus pecados fueron perdonados, pero los hábitos que formaron tardaron años en sanar, y la lucha fue cooperación con la gracia, nunca un modo de ganarla. San Isidoro lo dice: a Moisés se le permitió fracasar para que no se jactara «de haber vencido la pasión», y luego fue enviado a la Comunión. Eso es sinergia, la gracia primero y la respuesta humana después, orientada a la unión con Dios descrita en nuestro artículo sobre la theosis. Su costumbre de abrir sus pensamientos a un anciano pertenece también a la tradición de guía espiritual que más tarde dio forma a la práctica de la confesión (en inglés) en la Iglesia.
Su enseñanza sobre el no juzgar puede ser su legado más duradero: «Cuando alguien está ocupado con sus propias faltas, no ve las de su prójimo».33 Hace eco de la palabra del Señor de que habrá «[más] gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento» (Lucas 15:7). (Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1909, salvo que se indique otra versión; los corchetes son de esa edición.)
Las objeciones más fuertes
«Moisés es un tipo literario, no una persona real»
Wimbush sugiere que Moisés como hombre negro era «un símbolo demasiado importante» de superioridad ascética como para que podamos estar seguros de que haya sido siquiera histórico.34
Respuesta. Un símbolo también puede ser una persona. Paladio escribió en el plazo de una generación tras la muerte de Moisés, había vivido junto a Escete durante su vida, y separa lo que «se decía» de lo que Moisés «mismo atestiguó». San Juan Casiano tuvo noticia, de forma independiente, de un monje Moisés convertido tras un homicidio. Los Dichos vinculan a Moisés con personas y lugares concretos: San Isidoro, San Macario, San Zacarías, San Poemén, el retiro en Petra.35 La persona es probable; el retrato está moldeado.
«Las fuentes están cargadas de prejuicio, de modo que venerarlo a través de ellas repite el prejuicio»
Respuesta. El punto principal merece acuerdo: los insultos son injustos, y la Iglesia no los venera. Honra su humildad ante el insulto y su negativa a juzgar, que juzgan también a quienes lo insultaron. Nombrar el prejuicio con claridad es mejor que ocultarlo o explicarlo para quitarle importancia.
«Ayuno, vigilias y demonios: esto es salvación por esfuerzo»
Un lector protestante puede acoger bien la conversión de un ladrón y a la vez inquietarse de que la larga lucha ascética parezca un modo de ganar la salvación, y puede dudar ante la petición de las oraciones de un santo.
Respuesta. La historia se resiste a esa lectura. Los propios esfuerzos de Moisés fracasan; la sanación llega cuando San Isidoro le dice que deje de esforzarse y venga a la Comunión, para que no se jacte. Su arrepentimiento es fruto de la misericordia, no pago por ella. Sobre las oraciones de los santos, véase por qué los cristianos ortodoxos oran a los santos, y sobre cómo reconoce la Iglesia a un santo, véase cómo se llega a ser santo en la Iglesia ortodoxa.
«Fue un apóstol de la no violencia»
Respuesta. Su negativa a hacer daño a los ladrones o a resistir a los incursores es tradición real, pero los textos la presentan como obediencia monástica («no me está permitido hacer daño a nadie») y como aceptación de una muerte que la palabra de Cristo anunciaba para un antiguo hombre de la espada, no como un programa sobre política o guerra.
Lo que podemos afirmar con confianza
- Un antiguo esclavo y ladrón llamado Moisés, recordado como etíope y negro, llegó a ser monje y sacerdote en Escete y murió allí hacia los setenta y cinco años, dejando muchos discípulos.
- Paladio, que vivió cerca de Escete en la década del 390, registró su larga lucha contra las viejas pasiones bajo San Isidoro, en parte a partir del testimonio del propio Moisés.
- Escete fue saqueada por incursores bárbaros a comienzos del siglo V.
- La Iglesia ortodoxa lo conmemora el 28 de agosto; la Iglesia copta, el 24 de Paoni.
Lo que sigue en debate
- {{debated: Si Moisés fue muerto por los incursores, algo que solo informan los Dichos.}}
- El año de su muerte: hacia el 400 (OCA), 395 (eruditos más antiguos) o 407-408 (Evelyn White), lo que situaría su nacimiento hacia el 332.
- Si el abad Moisés de las dos primeras Conferencias de San Juan Casiano es el mismo hombre.
- Hasta qué punto los dichos conservan sus palabras, y si la escena de la ordenación refleja su propia época.
- Cómo leer el lenguaje sobre el color en las fuentes, y si puede recuperarse algo de los sentimientos del propio Moisés.
Conclusión
San Moisés llega hasta nosotros a través de un puñado de textos breves escritos por personas que lo admiraban y que no compartían su piel ni, a menudo, su historia. Parte de lo que cuentan está cerca de los hechos, y parte creció con el relato. En todas las versiones se alza un hombre que había hecho gran daño, fue perdonado, necesitó años de lucha paciente y la ayuda de un anciano para sanar, y luego se negó a sentarse a juzgar a nadie más.
Por eso la Iglesia guarda su memoria: no porque cada detalle esté documentado, sino porque en él se hace visible la misericordia de Cristo. Para más vidas contadas con el mismo cuidado, véanse las Vidas de los santos (en inglés) y otra gran penitente, Santa María de Egipto. Santo Padre Moisés, ruega a Dios por nosotros.
Notas
- Orthodox Church in America, «Venerable Moses the Ethiopian of Scete» (Lives of the Saints, 28 de agosto), oca.org. ↩
- Paladio, Historia lausíaca 19.1-3, en The Lausiac History of Palladius, trad. W. K. Lowther Clarke (Londres: SPCK, 1918), 86-87. ↩
- Historia lausíaca 19.3-4, trad. Clarke, 87-88. ↩
- Historia lausíaca 19.5-11, trad. Clarke, 88-90. ↩
- Dichos de los Padres del Desierto, Moisés 2, en The Sayings of the Desert Fathers: The Alphabetical Collection, trad. Benedicta Ward, ed. rev. (Kalamazoo: Cistercian Publications, 1984), 138-39. ↩
- Moisés 8, trad. Ward, 140. ↩
- Moisés 4, trad. Ward, 139. ↩
- Moisés 10, trad. Ward, 140. Mateo 26:52 en la Reina-Valera 1909 dice: «Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que tomaren espada, á espada perecerán». ↩
- W. K. Lowther Clarke, introducción a The Lausiac History of Palladius, 16-17, siguiendo la cronología de Cuthbert Butler. Vincent L. Wimbush data igualmente la obra hacia 420 («Ascetic Behavior and Color-ful Language», 85). ↩
- Historia lausíaca 19.1, 5, 11, trad. Clarke, 86-90. ↩
- Sozomeno, Historia eclesiástica 6.29, trad. Chester D. Hartranft, Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 2 (Buffalo: Christian Literature Publishing, 1890), revisada en newadvent.org. Wimbush data la obra de Sozomeno hacia 443-448 («Ascetic Behavior», 85-87, donde señala también la dependencia respecto de Paladio). ↩
- Juan Casiano, Conferencias 3.5, trad. C. S. Gibson, Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 11 (Buffalo: Christian Literature Publishing, 1894), revisada en newadvent.org. Las Conferencias 1 y 2 son las dos conferencias del abad Moisés de Escete. ↩
- Hugh G. Evelyn White, The Monasteries of the Wadi 'n Natrun, parte 2, The History of the Monasteries of Nitria and of Scetis, ed. Walter Hauser (Nueva York: Metropolitan Museum of Art, 1932), 155 n. 5. La nota de Clarke a la Historia lausíaca 19 registra que Butler distinguía entre los diversos monjes llamados Moisés. ↩
- Moisés 1-13 y las siete instrucciones a Poemén, trad. Ward, 138-43. ↩
- Ward, nota de la traductora, xxvii-xxx. Ward traduce el texto griego de PG 65. ↩
- Brian Noell, «Race in Late-Antique Egypt: Moses the Black and Authentic Historical Voice», Eras 6 (noviembre de 2004), lo llama una «colección de comienzos del siglo VI». Wimbush («Ascetic Behavior», 85-86), como Ward, lo data a fines del siglo VI. ↩
- Trad. Ward, 138-39 (cántaro) y prólogo, xxv (cesta de arena); Evelyn White, History of the Monasteries, 156. ↩
- Wimbush, «Ascetic Behavior», 87-88, que comenta la vida del siglo X en las Acta Sanctorum traducida por Kathleen O'Brien Wicker. ↩
- Sinaxario copto, 24 de Paoni (Baounah), «Martyrdom of the Great Saint Anba Moses the Black», hisvine.com Coptic Synaxarium. ↩
- Evelyn White, History of the Monasteries, 154-55, que cita a Agustín, Carta 111, y a Filostorgio, Historia eclesiástica 11.8. ↩
- Noell, «Race in Late-Antique Egypt», que cita a Roger Bagnall, Egypt in Late Antiquity (Princeton: Princeton University Press, 1993), 285. ↩
- Evelyn White, History of the Monasteries, 155 y n. 8. La nota introductoria de Ward a los dichos de Moisés dice también que fue «martirizado con otros siete por invasores bárbaros» (138). ↩
- Noell, «Race in Late-Antique Egypt», que describe «el Etíope» como «un término genérico para el hombre negro en el Mediterráneo antiguo». ↩
- Evelyn White, History of the Monasteries, 155 n. 3 y 156 n. 6, que cita el Sinaxario etíope para el 24 de Sané; Richard K. P. Pankhurst, «Musa», Dictionary of African Christian Biography (reproducido de Dictionary of Ethiopian Biography, 1975). ↩
- Moisés 3 y 4, trad. Ward, 139. Noell señala que la palabra griega detrás de «negro» en la expulsión es Aithiops. ↩
- Casiano, Conferencias 1.21 y 2.13, trad. Gibson. Sobre el tema en general, véase David Brakke, «Ethiopian Demons: Male Sexuality, the Black-Skinned Other, and the Monastic Self», Journal of the History of Sexuality 10, núms. 3-4 (2001): 501-35. ↩
- Tal como se cita y resume en Noell, «Race in Late-Antique Egypt»: Frank M. Snowden, Blacks in Antiquity (Cambridge, MA: Belknap Press, 1970), 211; Lloyd Thompson, Romans and Blacks (Norman: University of Oklahoma Press, 1989), 45-47; Phillip Mayerson, «Anti-Black Sentiment in the Vitae Patrum», Harvard Theological Review 71 (1978): 304-11. ↩
- Vincent L. Wimbush, «Ascetic Behavior and Color-ful Language: Stories about Ethiopian Moses», Semeia 58 (1992): 81-92, esp. 86. ↩
- Noell, «Race in Late-Antique Egypt», conclusión. ↩
- Fellowship of St Moses the Black, «Our History Since 1993», mosestheblack.org. ↩
- Evelyn White, History of the Monasteries, 155 n. 3, que cita el Sinaxario de Constantinopla (ed. Delehaye, col. 929) y las Acta Sanctorum de agosto. ↩
- Orthodox Church in America, «Venerable Moses the Ethiopian of Scete: Troparion and Kontakion», oca.org (tropario, tono 1; kontakion, tono 3). ↩
- Moisés, siete instrucciones a Poemén, n.º 3, trad. Ward, 141. ↩
- Wimbush, «Ascetic Behavior», 89. ↩
- Isidoro: Moisés 1, trad. Ward, 138; Macario y Petra: Macario el Grande 22, trad. Ward, 132, y Moisés 13, 141; Zacarías: Zacarías 2-5, trad. Ward, 68-69; Poemén: las siete instrucciones, 141-43. ↩
Bibliografía
Fuentes primarias
- The Sayings of the Desert Fathers: The Alphabetical Collection. Traducido por Benedicta Ward. Cistercian Studies 59. Edición revisada. Kalamazoo: Cistercian Publications, 1984.
- Paladio. The Lausiac History of Palladius. Traducido por W. K. Lowther Clarke. Londres: SPCK, 1918. Texto en tertullian.org.
- Sozomeno. Historia eclesiástica. Traducido por Chester D. Hartranft. Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 2. Buffalo: Christian Literature Publishing, 1890. Revisada en newadvent.org.
- Juan Casiano. Conferencias. Traducido por C. S. Gibson. Nicene and Post-Nicene Fathers, 2.ª serie, vol. 11. Buffalo: Christian Literature Publishing, 1894. Revisada en newadvent.org.
- The Holy Bible, New King James Version. Nashville: Thomas Nelson, 1982 (versión citada en el original inglés; esta edición en español cita la Reina-Valera de 1909).
Fuentes ortodoxas y patrísticas
- Orthodox Church in America. «Venerable Moses the Ethiopian of Scete» y «Troparion and Kontakion». Lives of the Saints, 28 de agosto. oca.org.
- Sinaxario copto. 24 de Paoni, «Martyrdom of the Great Saint Anba Moses the Black». hisvine.com.
- Pankhurst, Richard K. P. «Musa». Dictionary of African Christian Biography. dacb.org. Reproducido de Dictionary of Ethiopian Biography, vol. 1. Adís Abeba: Institute of Ethiopian Studies, 1975.
- Fellowship of St Moses the Black. «Our History Since 1993». mosestheblack.org.
Otros estudios
- Evelyn White, Hugh G. The Monasteries of the Wadi 'n Natrun. Parte 2, The History of the Monasteries of Nitria and of Scetis. Editado por Walter Hauser. Nueva York: Metropolitan Museum of Art, 1932.
- Noell, Brian. «Race in Late-Antique Egypt: Moses the Black and Authentic Historical Voice». Eras 6 (noviembre de 2004). Monash University.
- Wimbush, Vincent L. «Ascetic Behavior and Color-ful Language: Stories about Ethiopian Moses». Semeia 58 (1992): 81-92.
- Brakke, David. «Ethiopian Demons: Male Sexuality, the Black-Skinned Other, and the Monastic Self». Journal of the History of Sexuality 10, núms. 3-4 (2001): 501-35.
- Mayerson, Phillip. «Anti-Black Sentiment in the Vitae Patrum». Harvard Theological Review 71 (1978): 304-11.
- Snowden, Frank M. Blacks in Antiquity: Ethiopians in the Greco-Roman Experience. Cambridge, MA: Belknap Press of Harvard University Press, 1970.